Órbita mortal

Título original: 4… 3… 2… 1… norte / Órbita mortal / Perry Rhodan – SOS aus dem Weltall

Año: 1967 (Italia, España, Alemania)

Director: Primo Zeglio

Productor: Ernst R. von Theumer

Guionistas: Federico de Urrutia, Sergio Donati, Karlheinz Scheer, Primo Zeglio, Kurt Vogelman, según un argumento del último

Fotografía: Manuel Merino, Ricardo Pallottini

Música: Antón García Abril, Erwin Halletz. Canciones de Marcello Giombini

Intérpretes: Lang Jeffries (Perry Rhodan), Essy Persson (Thora), Luis Dávila (Capitán Mike Bull), Pinkas Braun (Arkin), Stefano Sibaldi (Dr. Frank Haggard), Daniel Martín (Capitán Flipper), Joachim Hansen (Dr. Manoli), John Bartha (General Roon), John Karlsen (Crest), Ann Smyrner (Dr. Sheridan), Lisa Halvorsen (Enfermera Silva), Tom Felleghy (Mr. Moreland), Gino Marturano, Mirella Pamphili, Dakar [acreditado como Aleyandro Barrera] (Dakar), Gianni Rizzo (Vendedor de coches), Bruno Arié (Secuaz del vendedor de coches)…

Sinopsis: Una nave espacial es lanzada con destino a la Luna en misión secreta. Una vez la expedición llega a su destino, los astronautas que la conforman descubren que en nuestro astro hermano hay una nave espacial alienígena comandada, desde la que les piden ayuda para un miembro de su tripulación. Tras examinarle, el médico de la misión terrícola decide que la única esperanza para el enfermo es llevarlo a la Tierra, donde un prestigioso científico quizás pueda conocer el remedio para su mal…

Uno de los personajes más importantes que ha dado la literatura pulp europea es el del astronauta Perry Rhodan. Creado en 1961 por los escritores alemanes Kart Herbert Scheer y Clark Dariton – bajo el seudónimo colectivo de Walter  Ernsting -, la saga protagonizada por este personaje está considerada como la más numerosa serie de novelas de ciencia ficción del mundo, como así atestiguan los más de dos mil quinientos títulos que la componen hasta la fecha, de los cuales se estima que se han vendido más de mil millones de ejemplares en todo el planeta. Pero la popularidad de Perry Rhodan, especialmente localizable en las zonas de influencia teutona, no se ha circunscrito solo al mundo literario. Consecuencia de su tirón mediático ha sido su salto a otras diferentes disciplinas artísticas, tales como el cómic, los seriales radiofónicos o los videojuegos.

Tampoco el denominado séptimo arte se ha librado de su influjo. Sería con la coproducción italo-hispano-germana Órbita mortal / 4… 3… 2… 1… morte / Perry Rhodan – SOS aus dem Weltall (1967) de Primo Zeglio, que las aventuras protagonizadas por Perry Rhodan llegarían a la gran pantalla. Rodada a finales de la década de los sesenta, dicha película se inscribe dentro de la oleada de traslaciones que de personajes de la literatura popular y el mundo del cómic llevara a cabo la industria cinematográfica del viejo continente en títulos del éxito de Diabolik, Barbarella o la franquicia dedicada a la creación de Ian Fleming, James Bond. Este contexto en el que fue realizado sería determinante en el acabado final del proyecto en cuestión; a pesar de tomar como base argumental la primera de las novelas de la saga, antes que una adaptación fidedigna de las andanzas de Perry Rhodan, esta Órbita mortal es un pastiche en el que se entremezclan diferentes influencias sacadas de algunas de estas otras adaptaciones coetáneas.

De esta forma, más que el personaje que dice adaptar, los principales modelos que toma como referentes la película de Zeglio son los de las mencionadas versiones en celuloide de Barbarella y James Bond o, para ser más exactos, la de los émulos mediterráneos surgidos como respuesta de éste. Así, de Barbarella toma su deliberado tono kitsch, intención esta ya presente en sus coloridos títulos de crédito musicados con un psicodélico y pegadizo tema de Marcello Giombini, así como su ingenuo erotismo fetichista, aportado por el personaje de la alienígena Thora y sus ceñidos modelitos, papel este interpretado por la modelo sueca Essy Persson. Mientras que del cine de euroespías toma algunos de sus elementos característicos, caso de toda la trama protagonizada por el megalómano villano de turno, totalmente ajena al material originario, o la identidad del actor escogido para dar vida a Perry Rhodan: el canadiense Lang Jeffries, visto en films como Agente X 1-7: Operación Océano, Los espías matan en silencio o Nuestro agente en Casablanca, cuyas limitadas capacidades interpretativas solo eran comparables a su total falta de carisma, tal y como se preocupa de demostrar a lo largo de un metraje.

Este tratamiento al que es sometido la película hace que sus resultados se antojen muy irregulares, con dos partes bien diferenciadas, fruto de su difícil equilibrio entre cine de ciencia ficción y agentes secretos – híbrido ya intentado pocos años antes por Pietro Francisci con olvidables resultados en su película Encuentros en las galaxias -, lo cual también provoca el que su narración acuse cierta confusión y falta de conjunción debido a la multitud de hilos argumentales que la pueblan. Pero a pesar de estos defectos, y asumiendo algunas de lass carencias derivadas de su escasez presupuestaria, Órbita mortal resulta un film merecedor de una tenue simpatía, aunque solo sea desde una perspectiva arqueológica y nostálgica. Ello es debido a su referida estética kitsch, y a otros alicientes como la fluidez con que Zeglio desarrolla su historia bajo un tono ligero cercano al cómic, o la colorista fotografía empleada por sus dos operadores acreditados, la cual en las secuencias ambientadas en la Luna diríase deudora de Mario Bava y su Terror en el espacio. Claro, que lo cortés no quita lo valiente, y nunca está de más recalcar que para los aficionados a Perry Rhodan la película es poco menos que un insulto a su personaje favorito, hasta el punto de no considerarla como una adaptación de éste. Como hemos visto, razón no les falta.

José Luis Salvador Estébenez

Nueva edición de “El jorobado de la Morgue” en Zona 1

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Paul Naschy sigue estando de actualidada en el mercado videográfico. A la ya consabida salida el mes pasado de una nueva edición en Estados Unidos de su película La orgía de los muertos (1973) de José Luis Merino y la próxima aparición en nuestro país de una colección centrada en parte de su obra por parte de Vellavision, se une el lanzamiento para mañana día 24 en Z1 de The Hunback of the Morgue, título norteamericano de la lograda El jorobado de la Morgue (1972) de Javier Aguirre.

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Editada ya con anterioridad en aquel país en ediciones seudo-piratas, según los datos a los que hemos tenido acceso esta nueva edición de Mya Comunication presenta la película en su formato original de 1.85:1 anamórfico, con pistas de audio en inglés, italiano y castellano. En cuanto a sus extras, incluye una escena alternativa, su tráiler, los créditos de la versión norteamericana y una galería de imágenes. Todo ello al precio recomendado de 24.95 $.

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Es de destacar que, aparte de la película de Naschy, el mismo sello especializado en el cine de género europeo de las décadas de los 60 y 70 también sacará al mercado otro buen número de títulos que pueden ser del interés para los habituales de esta abadía como La amante del demonio (1972) de Paolo Lombardo -reseña: http://cerebrin.wordpress.com/2009/07/17/l%E2%80%99amante-del-demonio-vd-la-amante-del-demonio/ – , La mano che nutre la morte (1974) de Sergio Garrone & Yilmaz Duru, el mondo America così nuda, così violenta (1970) de Sergio Martino, la cinta erótica La chicarra (1980) de Alberto Lattuada, y los telefilms terroríficos Disturbios en el cementerio (1987) y Efectos sobrenaturales (1987), ambas de Lamberto Bava. No obstante, en ninguno de estos casos se incluye audio o subtítulos en castellano, si bien si hay un título lanzado anteriormente por  esta casa que reune tales características: su edición de Ceremonia sangrienta (1973) de Jordi Grau, títulada The Legend of Blood Castle, en cuyos extras figuran escenas alternativas y eliminadas.

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Desde la Caverna: Antonio Margheriti

Referente ineludible del cine B europeo, la obra de Antonio Margheriti sigue sin encontrar su merecido reconocimiento. La propia diversidad de su filmografía, el hecho de no especializarse en un género concreto o simplemente el haber realizado obras con un claro sesgo aventurero han jugado claramente en su contra. Sin embargo, un rápido vistazo a su trayectoria, hecha por tierra cualquier argumentación apriorística. Pionero de la SF italiana y por lo tanto europea (con permiso del gremio británico), Antonio Margheriti dotó a sus películas de una profesionalidad y acabado técnico que le vinculaban directamente con los cineastas norteamericanos que pulularon por la serie B. Cada uno puede elegir sus preferencias, pero no es muy arriesgado afirmar que la obra del italiano no está muy alejada de raras avis como la del tuerto André de Toth o la del mismísimo Roger Corman, con sus lógicas puntualizaciones.

Un aspecto muy interesante en la filmografía de Margheritti es que su evolución nos permite conocer perfectamente los vaivenes del mercado cinematográfico según iban cambiando los gustos del público o los intereses de los productores. Así en los 60, sus incursiones en la ciencia ficción se ven trufadas por fugas al péplum, al cine de espías, al terror, al giallo e incluso al western. En los 70, la comedia, el erotismo, el policíaco, el western….son sus habituales señas de identidad contaminando sus películas de elementos de otros géneros, una de sus características mas recordadas. En los 80, como otros compañeros suyos tuvo que sobrevivir a base de exploits y trabajos alimenticios de claro sesgo comercial y siempre mirando el mercado norteamericano. Sin embargo, y a diferencia de muchos de sus colegas, sus obras aunque lejos de los logros artísticos alcanzados en los 60, no pierden un ápice de profesionalidad ni funcionalidad. Es una etapa en la que domina el cine de acción, la aventura de carácter retro e incluso, inesperados regresos al SF. El mismo como lo hacía su amigo Mario Bava controlaba los efectos especiales y el trabajo con maquetas, una de sus grandes especialidades, que no abandonó hasta el final de su obra.

Despachar su obra con el adjetivo de irregular es caer en el tópico más evidente. Pocos cineastas de la escuela terrorífica italiana tienen obras del calado de Danza Macabra (1964) o su remake La horrible noche del baile de los muertos (1970), y en la historia del western europeo no existe una película comparable a Y Dios dijo a Caín (1969). Aunque los nombres de Corbucci, Martino, Castellari o Fulci suelen ser equiparados a su figura, el cine de Antonio Margheriti es claramente superior a cualquiera de ellos. Puestos a situarle en algún lugar dentro de la cinematografía europea, su obra sería vinculable a la de los británicos Roy Ward Baker y John Gilling, o al francés André Hunebelle, directores que sin llegar a la altura de Terence Fisher, Mario Bava o Ricardo Freda, ejercen una posición importante para entender el paso entre el cine de género autoral y el stajanovismo mercantil.

Curiosamente, estas líneas han surgido del visionado de dos de sus películas ochenteras, Comando Patos Salvajes (1984) y Comando Suicida (1988), ambas exploitation producidas por el todoterreno Erwin C. Dietrich. Evidentemente, no son sus mejores trabajos pero hay detalles en ellas que el aficionado al cine de género europeo puede disfrutar. La presencia de viejas glorias en el reparto, el tono cosmopolita de ambas producciones, el aire de cómic que se imprime a las escenas de acción, sus conexiones con el cine Hong Kong, sus artesanales efectos especiales…buena muestra del cine de programa doble con que los italianos nutrieron las salas durante aquella década.

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Hay películas que sin pretenderlo se convierten en espejo de la situación personal, artística o mercantil de algunos de los responsables que las han llevado a cabo. Posiblemente esta pretensión no sea más que un juego evidentemente cinéfilo utilizado para ensalzar o disculpar a algún director, actor, actriz, guionista… en algunos de sus proyectos más esquivos, y al que se pretende sacar del ostracismo y reivindicar de alguna u otra manera o simplemente disculpar en algunos de sus cometidos más oscuros. Todos tenemos claros ejemplos en la cabeza pero no yéndonos del territorio B que nos ocupa, podemos reseñar la mitificación llevada a cabo por las condiciones de rodaje en las que se vio inmerso el incomparable Ed Wood o en un plano algo más serio, los paralelismos existentes entre ciertos personajes y situaciones en las películas del maestro Edgar G. Ulmer con su experiencia vital, lo cual nos llevaría a considerar parte de su obra como un ejercicio de doloroso exorcismo personal. Aceptando el reto podríamos considerar que las labores mercenarias y/o guerrilleras que mueven las tramas de la “Trilogía Comando” que Antonio Margheriti realizó entre 1984 y 1988, serían un fiel reflejo de su condición industrial: un buen puñado de profesionales pertenecientes a distintas cinematografías son contratados con  el fin de sacar adelante una serie de películas de acción en régimen de coproducción, que parecen hechas a destiempo o más propias de otra época. Un objetivo aparentemente difícil y avocado a priori hacia el fracaso. Y sin embargo, el resultado es lúdico, funcional y evidentemente respetable para el que quiera conocer algunos derroteros por los que se movió el cine de género en la década de los 80 (salvo para los asiduos a calificativos retóricos con los habituales y poco originales prefijos: infra-, sub-, pseudo-…). Las tres películas que nos ocupan producidas por el suizo Edwin C. Dietrich comparten técnicos, actores, situaciones y director, eso sí, con ligeras diferencias entre ellas y con un nivel técnico superior a otras producciones similares realizadas en la misma época en otras cinematografías (Estados Unidos aparte).

1.- Comando Patos Salvajes (1984). Aparcando el filón post-Vietnam y el cine de aventuras retro que movió su obra en esos años, Anthony M. Dawson se embarcó en esta producción de acción de evidentes resonancias bélicas y claro sesgo aventurero. El modelo evidente prefigurado por su título es una película de finales de los 70, dirigida por Andrew V. Mcglalen, que sirvió de reunión a viejas glorias y algunos actores de renombre: Richard Burton, Richard Harris, Roger Moore, Steward Granger, Hardy Krüger, Frank Finlay, Jack Watson…Una cinta de aventuras mercenarias ambientada en África y con la multinacional de turno queriendo eliminar al dictador sádico y molesto. Moderado éxito en su momento y una secuela tardía dirigida por Peter Hunt más vinculada a las películas de espías de los 60 que a la obra de referencia.

Codename: Wild Geese sigue las líneas básicas de la obra citada pero cambia el paraje y los objetivos. En esta ocasión, los oscuros manejos empresariales y nacionales quieren hacer una operación de limpieza en los centros de creación de heroína en el sudeste asiático. A diferencia de las producciones Cannon se elude cualquier contenido demagógico en favor del espectáculo y las escenas de acción. Por encima de los lugares comunes y los diálogos archiconocidos, prima la labor tras las cámaras de Margheriti atento en todo momento al sentido visual de la narración, al uso hábil de los escenarios, a aprovechar el rol habitual de los actores veteranos, a rentabilizar los cuidados y escuetos efectos especiales y al uso del formato panorámico que evita la saturación de zooms tan característico de otras épocas. Es un cine sin dobles lecturas, efectivo, abiertamente B  y honestamente dirigido que demuestra claramente la capacidad del director de Danza Macabra para producciones de estas características. Hay que destacar también la labor de Peter Baumgartner en el apartado fotográfico, la presencia de veteranos del celuloide en condición de cuasi leyendas (unos envejecidos Ernest Borgnine y Lee Van Cleef), la siempre maravillosa Mimsy Farmer,  y lógicamente Klaus Kinski, que a falta de guión se adueña de la pantalla con su habitual vampirismo interpretativo. Detalle para melómanos: la banda sonora corrió a cargo del combo alemán Eloy, grupo de rock progresivo en vías de extinción para cuando se rodó la película y que aquí se decanta por las sonoridades electrónicas.

2.- Comando Leopardo (1985). Rodada a continuación de Comando Patos Salvajes y compartiendo con ella gran parte del equipo técnico-artístico, en esta ocasión se opta por una película de guerrillas ambientada en  Latinoamérica pero siguiendo las principales pautas de la obra anterior: acción, espectacularidad y efectividad en su puesta en escena. La base argumental es mínima: un grupo de guerrilleros liderados por Carrasco luchan incansablemente contra la tiranía del presidente Homoza, respaldado en todo momento por el temible Silveira (encarnado por un Kinski que se lleva, como no, los mejores momentos de la película) y su guardia pretoriana. Pero Margheriti consciente de ello en todo momento, opta por un lúdico dinamismo no exento de pequeñas detalles críticos, que nos hace recordar aunque sea levemente, los films sobre el México revolucionario que rodaron otros directores italianos a finales de los 60 y comienzos de los 70.

La película pivota entorno a tres secuencias de efectos especiales (a cargo de su hijo Eduardo) en las que se demuestra la pericia del director italiano en este tipo de escenas: la voladura de una presa, el ataque a un aeropuerto y el atentado a una refinería. Sin embargo, estos momentos no hacen palidecer al resto de la cinta. El tono aventurero abiertamente cómic se beneficia de una fluidez narrativa que en ningún momento tiende al apresuramiento o a la acción atropellada. Los personajes y las situaciones están mejor construidas que en la obra anterior, suponiendo evidentemente un inesperado salto cualitativo e incluso, Margheriti se permite algunas notas de romanticismo con el hecho revolucionario y con el paisanaje, de claras reminiscencias peckinpahnianas.

Por otro lado, la labor de los actores se hace notar aunque sea en leves pinceladas. El británico Lewis Collins (protagonista del tríptico) encarna perfectamente al héroe guerrillero sacado de cualquier portada de cualquier publicación pulp; el actor alemán Manfred Lehman (también participante en la trilogía) dispone para la ocasión de un personaje (un sacerdote que ayuda a los rebeldes) que le da ocasión de cierto lucimiento; John Steiner vuelve a usar su extraño semblante en pantalla; y el actor Alan Collins (de nombre real, Luciano Pigozzi) tiene su  hueco de expresión como es habitual en las películas de Anthony Dawson. Hay que reseñar también que el personaje femenino, interpretado por Cristina Donadio, tiene un mayor peso en la acción, algo que no sucede en la obra anterior ni en la que cerró el pack, completamente dominadas por el espectro masculino, aspecto por otro lado habitual en este tipo de películas.

Una duda surge en relación a su columna sonora atribuida por partida doble a Ennio Morricone y al yugoslavo Goran Kuzminac. Si bien la huella del primero no se aprecia por ninguna parte, y a falta de conocer la obra no cinematográfica del segundo, hay que reseñar que algunas composiciones nos remiten por momentos al estilo desplegado por Popol Vuh en sus composiciones para el alemán Werner Herzog.

3.- Comando Suicida (1987). Entre comando y comando, Antonio Margheriti rodó el último de sus films de aventuras retro Jungle Raiders/La Leggenda del Rubino Malese (1985) y un regreso al cine de ciencia ficción L´isola del Tesoro/Space pirates (1986), un viejo proyecto del director Renato Castellani fechado en 1964 y que acabó reconvertido en miniserie de TV bajo la batuta de Dawson (de la que se estrenó en formato videográfico un condensado, al igual que anteriormente había sucedido con Yor, el cazador que vino del futuro). Del primero cabe reseñar que de alguna manera sirvió para paliar su querida y finalmente abortada adaptación de Corto Maltés, el inolvidable personaje de Hugo Pratt quien se negó a dar el visto bueno a los guiones presentados para el proyecto (uno de los cuales escrito por el realizador Duccio Tessari). Por lo que respecta a La isla del espacio hay que destacar que a las  restricciones presupuestarias lógicas en un proyecto televisivo, se unió la ausencia por motivos de salud del director en la postproducción, por lo que le fue imposible controlar la copia que finalmente llegó a las pantallas.

La serie comando se cierra con una especie de remake de Codename: Wild Geuse , aunque mejorando la película citada, especialmente en algunos aspectos argumentales y ampliando el espectro cosmopolita de la propia producción. Der Commander (1987) vuelve a plantear una misión mercenaria contra los centros de producción de la droga, aunque aquí el objetivo es un disquete con importante información. La trama, algo confusa, implica a diversos servicios secretos, traiciones de todo tipo, alambicados escenarios selváticos, historias de amor truncadas, oscuras lealtades y efectivas escenas de acción respaldadas por las habituales secuencias de FX (en las que se recurre en ocasiones a stocks de  films anteriores). Margheriti vuelve a demostrar su efectividad en la puesta en escena, dotando a la película de su habitual predilección por un tono aventurero que prescinde de posibles interpretaciones demagógicas, y sacando en todo momento partido a la variedad de escenarios muy bien fotografiados por Peter Baumgartner.

De nuevo, uno de los platos fuertes para los nostálgicos es su reparto repleto de viejas glorias del cine B europeo. Aunque Kinski faltó a la cita, en Comando Suicida reaparece un villanesco Lee Van Cleef de engañoso descanso en una villa mediterránea, un hilarante Donald Pleasance como jefe de la CIA en territorio europeo (sus cínicas apariciones en suelo alemán parecen retomar el cine de espías de finales de los 60 y comienzos de los 70), John Steiner con aires de mafioso dandy perdido en lejano oriente, el pelotón habitual de la saga (Lewis Collins, Manfred Lehman, Thomas Dannenberg) reforzados aquí por el musculoso Bobby Rhodes, sin olvidar a los actores Paul Müller y Brett Halsey (presencias habituales en el cine de género del viejo continente).

Un detalle para no puristas. El violento John Rambo (2007) revive, aunque intuimos de manera involuntaria, la estética y en ocasiones la ética de muchas producciones italianas de ambiente bélico que fueron producidas por la industria italiana durante los años 80. Incluso las brutales escenas gore del filme de Stallone tienen más que ver con una explotación transalpina del personaje que con los nada blancos filmes de la saga. Personalmente, y aunque John Rambo no me resulta una película desdeñable, mis preferencias siempre se quedarán con la trilogía filmada por el finado maestro italiano.

Fernando Rodríguez

Publicado en  on Noviembre 20, 2009 at 10:51 am Comentarios (1)
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Green Lantern: Primeros vuelos

Con motivo del estreno en DVD de Green Lantern: Primer vuelo ofrecemos aquí un pequeño repaso al personaje en el mundo del cómic.

El primer Linterna Verde de la historia del cómic fue Alan Scott, que hizo su aparición en All-American Comics nº 16, con fecha de portada de julio de 1940, y fue creado por Bill Finger y Martin Nodell. En un principio el personaje estaba inspirado en Aladino y su lámpara maravillosa, de hecho el personaje debería haberse llamado Alan Ladd, pero se tuvo que cambiar para evitar confusiones con el actor del mismo nombre.

Con el tiempo los superhéroes fueron decayendo en ventas y dejó de publicarse, pero a finales de los años 50 del siglo pasado el editor de la DC, Julius Schwartz, quiso traer de vuelta al personaje, y les asignó la tarea al guionista John Broome y al dibujante Gil Kane. Estos crearon un nuevo personaje que casi nada tenía que ver con el anterior: esta vez era un piloto de pruebas llamado Hal Jordan, y la ambientación era de ciencia ficción. Su primera aventura fue relatada en el tebeo Showcase nº 22, con fecha de portada de septiembre/octubre de 1959; en ella, Jordan recibe una poderoso anillo de manos de un alienígena moribundo llamado Abin Sur, para más tarde descubrir que pertenecía una especie de fuerza policial intergaláctica, El Cuerpo de los Linterna Verde (Green Lantern Corps), creado por una antigua raza extraterrestre que se hace llamar Los Guardianes del Universo. Durante muchos años el personaje fue un superhéroe de space opera, pero a inicios de los setenta, el editor, Schwartz, quiso que sus aventuras estuviesen más ancladas en la realidad, y propuso al guionista Denny O’Neil y al dibujante Neal Adams crear esas historietas. Así en el número 76 de abril de 1970, junto a su amigo Flecha Verde se dedicó a recorrer los Estados Unidos, enfrentándose a temas como las drogas o el racismo. Estos cómics fueron aclamados por publicaciones como The New York Times, The Wall Street Journal o Newsweek.

Las aventuras de Linterna Verde han tenido muchos altibajos, con cambios importantes en los personajes y en sus motivaciones, y han ido apareciendo muchos otros héroes, como Guy Gardner o John Stewart, que han portado el anillo. El propio Hal Jordan murió y fue resucitado diez años después. Ahora el personaje y toda su mitología vuelve a vivir una nueva edad de oro con sagas como Blackest Night [La noche más oscura] o La Guerra de los Sinestro Corps (Sinestro Corps War), o la próxima película que dirigirá Martin Campbell y con Ryan Reynolds como Hal Jordan. Veremos qué nos depara el futuro dentro de las aventuras de este superhéroe espacial, tanto en lo tebeos como en el cine y la televisión.

Luis Alboreca

Hidden – Oculto

Título original: The Hidden

Año: 1987 (Estados Unidos)

Director: Jack Sholder

Productores: Michael L. Meltzer, Gerald T. Olson, Robert Shaye

Guionista: Bob Hunt [Jim Kouf]

Fotografía: Jacques Haitkin

Música: Michael Convertino

Intérpretes: Kyle McLachlan (Lloyd Gallagher), Michael Nouri (Tom Beck), Ed O’Ross (Cliff Willis), Clu Gulager (teniente Ed Flynn), Claudia Christian (Brenda Lee Van Buren), Chris Mulkey (Jack DeVries), Clarence Felder (teniente John Masterson), William Boyett (Jonathan Miller), Richard Brooks (Sánchez), Katherine Cannon (Barbara Beck), Larry Cedar, John McCann, Lin Shaye, James Luisi, Kristen Clayton, Danny Trejo…

Sinopsis: Un extraterrestre llega a la Tierra, apoderándose de cuerpos humanos y pasando de uno a otro, robando y asesinando. El sargento de policía Tom Beck se hace cargo de una misión, que al principio no sabe muy bien qué es, asignado como ayudante del agente del FBI Gallagher, que parece saber demasiado…

En la década de 1980 el director Jack Sholder logró un cierto prestigio por su forma de rodar la acción. En 1973 había filmado un corto, The Garden Party, adaptando un relato de Katherine Mansfield, y casi diez años después debutaba en el campo del largo con la interesante producción de terror Solos en la oscuridad (Alone in the Dark, 1982). Tras la fallida Pesadilla en Elm Street 2: la venganza de Freddy (A Nightmare on Elm Street Part 2: Freddy’s Revenge, 1985) vendría la presente, y luego abordó Renegados (Renegades, 1989), un filme de acción con Kiefer Sutherland y Lou Diamond Phillips que, en cierto modo, era una reescritura de Hidden eliminando los elementos fantásticos, y donde rehacía la magistral escena de persecución automovilística que le lanzó a la fama como gran especialista en la temática. El escaso éxito de la película, sin embargo, inició su declive, y pronto acabó en televisión, rodando series y telefilmes, salvo contadas excepciones.

The Hidden es, pues, su film cumbre, aquel que, durante un breve instante, le elevó en el podio de los directores con futuro. La película se inicia con un plano fijo, en un granulado blanco y negro, de la cámara de seguridad de un banco. Pasados unos instantes, mientras pasan parte de los créditos, aparece un hombre que, escopeta en mano, abate a los clientes y el vigilante y, después, tras mirar fijamente a la cámara, dispara contra ésta. La imagen se desvanece, para reaparecer en color, mientras el delincuente sale del banco. Y entonces se inicia esa espectacular y magnífica persecución automovilística, que en nada tiene que envidiar a clásicos del género policial como Bullit (Bullit, 1968) de Peter Yates o Contra el imperio de la droga (The French Connection, 1971).

A partir de ahí, a ritmo trepidante, se va alternando la acción. Por un lado, vemos las acciones del extraterrestre, pasando de cuerpo en cuerpo, amante de la velocidad y la música estridente, y que por nada se para con el fin de conseguir sus objetivos. Por el otro lado, tenemos a los dos buddies siguiendo las acciones del primero, con el policía totalmente despistado acerca de lo que siguen. Sholder dirige todo con una eficacia portentosa, sin dar un respiro al espectador, y ofrece una mirada límpida gracias a la diáfana fotografía de Jacques Haitkin, excelente operador del género en la época y hoy olvidado aunque en activo.

El sólido guión es debido a Bob Hunt, escudado en el seudónimo de Jim Kouf (nuevas copias ofrecen el nombre auténtico), hombre no demasiado destacado en otras películas, aunque cabe referir que es uno de los guionistas de la popular y exitosa La búsqueda (National Treasure, 2004), de Jon Turteltaub, y que es productor ejecutivo de la serie Entre fantasmas (Ghost Whisperer; 2005-…). Aquí desarrolla unos personajes con gran química, destacando el equipo que conforman Gallagher y Beck. Destaquemos, de igual modo, ambos extraterrestres, de razas diferentes, pero que tienen la peculiaridad de repetir idénticos gestos, como mirar su nuevo cuerpo fijamente en el espejo, palparse la cara o caminar imperturbable mientras recargan la pistola.

Carlos Díaz Maroto

Roger Corman Oscar honorífico

Algo parece estar cambiando en la mentalidad de la industria del cine. Si el año pasado nuestra Academia de cine sorprendía a propios y extraños entregando un Goya honorífico a un director tan marginal como Jesús Franco, este año ha sido la Academia norteamericana la que ha dado el campanazo al entregar similar distinción a uno de los principales adalides del cine de género mundial.

El pasado sábado la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas entregó los Oscars honoríficos de este año en una gala que, por primera vez en la historia, era independiente a la que se celebrará en el teatro Kodak el próximo día 7.

En ella, además de a otras dos leyendas vivas del séptimo arte como la actriz Lauren Bacall y el director de fotografía Gordon Willis, la Academia rindió homenaje a una de las figuras más importantes y emblemáticas de la industria cinematográfica de los últimos cincuenta años: el director y productor Roger Corman.

Los premiados posando con sus Oscars honoríficos.

Los premiados posando con sus Oscars honoríficos.

Nacido hace ochenta y tres años, Corman está considerado el rey de la serie B, tal y como acredita una nutrida filmografía que comprende casi cuatrocientas películas como productor, y más de medio centenar de títulos como director, entre los que se encuentran obras de la valía de La matanza de San Valentín o todo su ciclo de adaptaciones de la obra escrita de Edgar Allan Poe.

Pero además de por todo este bagaje profesional, la importancia de Corman también estriba en ser el descubridor de varios de los talentos más importantes del cine norteamericano de los últimos tiempos. Sería él quien ofrecería sus primeras oportunidades dentro de la industria a gente como Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Jack Nicholson, Monte Hellman, James Cameron, Joe Dante, Ron Howard, Jonathan Demme, y un largo etcétera.

Es por ello que varios que muchos de estos nombres quisieron estar en está velada tan importante junto a quien fue su mentor. Tal fue el caso de Jonathan Demme, director de El silencio de los corderos, quien en su intervención se dirigió a los miembros de la Academia preguntando: “¿por qué habéis tardado tanto tiempo?” Por su parte, Quentin Tarantino, declarado admirador de la obra de Corman, reconoció que presentar la entrega del Oscar al veterano cineasta “era un sueño hecho realidad”.

Sin duda, se trata de una excelente noticia para todos los amantes del cine de serie B, tanto por el merecido reconocimiento que supone al trabajo de un cineasta tan influyente e irrepetible, con el añadido de haberse producido en vida de éste, como lo que de dignificación tiene para un tipo de cine tan frecuentemente menospreciado y vilipendiado por la opinión pública como es este que tanto nos apasiona. ¡Felicidades Roger!

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El huevo de la serpiente

Título original: The Serpent’s Egg

Año: 1977 (Estados Unidos, Alemania)

Director: Ingmar Bergman

Productor: Dino De Laurentiis

Guionista: Ingmar Bergman

Fotografía: Sven Nykvist

Música: Rolf A. Wilhelm

Intérpretes: David Carradine (Abel Rosenberg), Liv Ullmann (Manuela Rosenberg), Heinz Bennent (Hans Vergerus), Gert Fröbe (inspector Bauer), Glynn Turman (Monroe), James Whitmore (sacerdote), Paula Braend, Erna Brünell, George Hartmann, Edith Heerdegen, Grischa Huber, Lisi Mangold, Hans Quest…

Sinopsis: Alemania, durante la república de Weimart. Abel Rosenberg es un norteamericano que vive en Berlín en una pensión, cuando un día se encuentra en la habitación que comparten a su hermano, que se ha volado la cabeza. Acude a comunicarle la noticia a la ex-esposa, que canta en un cabaret. Todos los días Abel vive amargado, y todas las noches se abandona a la bebida.

Cuando Ingmar Bergman se enfrentó a El huevo de la serpiente (The Serpent’s Egg, 1977), su primera producción internacional, ya tenía una amplia y prestigiosa carrera a sus espaldas. El año anterior había dirigido la prototípica Cara a cara (Ansikte mot ansikte), con su actriz fetiche Liv Ullman. Fue entonces cuando el gobierno sueco se echó sobre él, por cuestiones de fisco, y Bergman abandonó el país; primero se estableció en París, pero al fin se ubicó en una ciudad con un espíritu más acorde con el suyo propio, Munich. Es allí donde Dino De Laurentiis le propone hacer una película; aliado con un productor alemán, se le ofrece al director de Persona (Persona, 1966) el mayor presupuesto de toda su carrera para hacer lo que desee, y así nació la presente película, para la cual contó, una vez más, con su musa, Ullman, acompañada del alemán Heinz Bennent y una estrella hollywoodiense: tras tantearse a Dustin Hoffman, que rechazó participar, el papel protagonista recayó en el curioso David Carradine.

Se suele decir que esta película suele tener poco que ver con el universo de Bergman, pero no lo veo así. Si su cine más significativo, por lo general, suele tratar sobre la desintegración de una personalidad, este título muestra la desintegración de toda una sociedad; y, en última instancia, esa sociedad está representada por dos personalidades, la de Abel Rosenberg, encarnado por David Carradine (cuya nacionalidad está torpemente justificada en la película) y su cuñada Manuela, a la que da vida Liv Ullmann. Juntos viven la desesperación de una época, la Alemania de entreguerras, en 1922 concretamente, cuando la inflación hizo la vida imposible a mucha gente.

En ese ambiente lóbrego y desesperado, Bergman realiza un ejercicio de estilo, recreando no ya la Alemania de la época, sino el cine alemán de esa época. Hay ecos del cine de Pabst en esas calles miserables, con colas de gente en busca de alimento, o también de Lang en los minutos finales o en el personaje del policía interpretado por Froebe, y el personaje de Hans Vergerus es una especie de Frankenstein constituido por los perfiles de Mabuse, Caligari y Nosferatu. El huevo de la serpiente es un film expresionista que representa la ascensión del nazismo de variadas formas, de la realista a la simbólica. Para ello se reprodujo en los Bavaria Studios de Munich todo un barrio de Berlín del modo más real posible, con auténticos adoquines en las calles, que es fotografiado magistralmente por la cámara de Sven Nykvist.

El film supone un retrato de una época, un ambiente y unos personajes por medio de una tenue línea argumental que va configurando tímidamente una trama oscura, numinosa y terrible, que preludia la amenaza nazi. Una película que hay que ver de un modo calmo, sorbiendo sus imágenes y empapándose de sus personajes, viviendo de nuevo unos tiempos terribles que condujeron a otros no menos terribles. Un cine telúrico y rabioso, que, no podía ser menos, fue un fracaso en su época de estreno.

Carlos Díaz Maroto

Lanzamientos Suevia para noviembre

De entre la tanda de lanzamientos que pone hoy a la venta Suevia Films, destacamos a continuación los títulos que más interés presentan bajo nuestro punto de vista.

En formato Dvd los lanzamientos que más atractivo presentan son tres películas españolas muy diferentes entre si. Por un lado tenemos la reciente Sangre de Mayo de José Luis Garci, que será comercializada en una edición de dos discos cuyo contenido no ha trascendido. La marrana, visión de José Luis Cuerda de nuestro siglo de oro, y Aventuras del Oeste, western que Joaquín Romero Marchent realizara  sobre el mítico Buffalo Bill, completan la triada. Y aunque no española, pero si ambientada en nuestro país, también verá la luz en este formato Bolero, cinta erótica dirigida por John Derek y protagonizada por su esposa, Bo Derek, en una, a priori, pésima edición carente de subtítulos y con imagen fullscreen.

En cuanto a los lanzamientos destinados al Blu-Ray, estos están protagonizados por sendos clásicos del cine de terror dirigidos por George Romero: La noche de los muertos vivientes - editada con anterioridad en este formato por Tribanda en una jugosa edición – y El día de los muertos, a un p.v.p. recomendado de 24,95 € cada una de ellas.

Publicado en  on at 6:21 am Dejar un comentario

Ancient Evil: Scream of the Mummy [dvd: El grito de la momia]

Título original: Ancient Evil: Scream of the Mummy

Año: 1999 (Estados Unidos)

Director: David DeCoteau

Productores: David DeCoteau, Sam Irvin, David Silberg

Guionistas: Matthew Jason Walsh, David DeCoteau

Fotografía: Howard Wexler

Música: Jared DePasquale

Intérpretes: Jeff Peterson (Don), Trent Latta (Norman), Ariauna Albright (Stacey), Russell Richardson (Arlando), Michele Nordin [acreditada como Michelle Erickson] (Janine), Brenda Blondell (Profesora Cyphers), Michael Lutz (Morris), Christopher Cullen (Scott), Anton Falk (Momia)…

Sinopsis: Tras el descubrimiento en México de una nueva pirámide azteca, un templo al antiguo dios de la lluvia Tlaloc, se decide enviar la momia que hay en su interior a una universidad de Estados Unidos para su estudio. Seis jóvenes estudiantes de arqueología despertarán accidentalmente la ira de la perversa divinidad, decidida a llevar a cabo su terrorífico plan para aniquilar a la humanidad.

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Aprovechando el tirón mediático que trajo consigo el estreno del supuesto remake a cargo de Stephen Sommers del clásico de Karl Freund La momia (The Mummy, 1932), fueron varias las producciones de bajo presupuesto que echaron mano de su criatura protagonista para encabezar sus propuestas. Uno de estos casos sería el de Ancient Evil: Scream of the Mummy [dvd: El grito de la momia, 1999], película filmada durante cuatro días en localizaciones mexicanas por el muy prolífico David DeCoteau, uno de los cineastas más característicos de la serie Z norteamericana de las tres últimas décadas.

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Como es habitual en la filmografía de DeCoteau, dicho film está orientado hacia el público juvenil (y menos exigente) por medio de una historia protagonizada por un grupo de jóvenes, cuya estructura no deja de ser la del típico slasher al uso adecuada a las características de su vetusto protagonista. Así, la trama se ambienta en un campus universitario donde ha sido trasladada para su estudio una recién descubierta (y rolliza) momia azteca. Una vez allí, el cadáver será devuelto a la vida por el empollón de turno, que de esta manera planea vengarse de sus compañeros de clase mientras desata una antigua profecía sobre el fin del mundo, ya que, pese a su aspecto caucasiano, resulta ser el último descendiente de una larga dinastía de sacerdotes aztecas.

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Si ya de por sí sus planteamientos resultan de lo más ridículos, éstos son servidos a través de un plúmbeo guión carente de cualquier sentido común, en el que las pocas ideas más o menos originales son utilizadas y abandonadas a su suerte sin que medie ninguna explicación lógica aparente – cf. esa especie de telepatía que en determinados asesinatos de la momia siente el personaje que la controla –; así como por algunas de las condicionantes de este tipo de cintas, como son un reparto formado por desconocidos actores sin un ápice de carisma y mucho menos de capacidades interpretativas como para insuflar algo de vida a sus estereotipados roles, o las largas parrafadas mediante las que se pretende explicar lo que la falta de presupuesto impide mostrar.

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Todo ello es conjuntado por DeCoteau a través de una aséptica puesta en escena solo rota por su característico sello filogay, abundando los planos de muchachitos sin camiseta o en paños menores. Y es que es tal la incompetencia mostrada por el director de Crepozoides a lo largo del metraje, que éste es incapaz de dotar de algo de atmósfera o sensación de claustrofobia al conjunto, a pesar de que la historia transcurra en un único emplazamiento durante una tormentosa noche en la que, paradójicamente, no parece caer ni una sola gota de agua.

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Como no podría ser de otra forma, lo que nos queda es una película tan innecesaria como previsible, cuyo visionado se antoja de lo más estéril, ya que ni llega a producir algo de humor involuntario a su costa o, por el contrario, despertar cierta indignación en el espectador ante la perspectiva de haber malgastado algo menos de hora y media de su vida en contemplar semejante esperpento. Sorprendentemente a la vista de tan olvidables resultados, la cinta conocería una especie de secuela en el año 2005 con Ancient Evil 2: Guardian of the Underworld, en esta ocasión dirigida por el desconocido David Kann. Ver para creer.

José Luis Salvador Estébenez

Publicado en  on Noviembre 17, 2009 at 12:51 pm Comentarios (2)

Celebrando 400 años de Monty Python

Los Monty Python siguen estando de moda. Eso al menos es lo que se deduce de la oleada de nuevas ediciones de trabajos que del grupo humorista británico se están lanzando en España en los últimos meses.

Si hace escasas semanas os informábamos de la salida de una edición especial de Erik, el vikingo, hoy lo hacemos de “Celebrando 400 años de Monty Python”, un pack recopilatorio con el que Sony reune los diferentes trabajos que había editado hasta la fecha de los Python.

Formado por diez discos y presentado en una caja para coleccionistas, “Celebrando 400 años de Monty Python” incluye la serie completa de Flying Circus, la edición especial de la película Los caballeros de la mesa cuadrada, y la actuación en directo “Monty Python Show en el Hollywood Bowl”. La principal novedad de este pack lo constituye la inclusión de un disco de extras con diferentes documentales sobre el grupo hasta ahora inéditos en el formato en nuestro país.

“Celebrando 400 años de Monty Python” saldrá a la venta mañana a un p.v.p. recomendado de 59,95 €.

Publicado en  on at 9:49 am Comentarios (1)