La fama del luchador de la máscara de plata fue creciendo durante esa década, y así fue invitado a protagonizar algunos films en régimen de coproducción. De esta forma rodaría, Santo en el misterio de la perla negra (1976) de Fernando Orozco, coproducción a tres bandas entre México, España y Colombia, con nuestro Frank Braña, Santo en Misión suicida de Federico Curiel, a medias con Puerto Rico, Las bestias del terror de Alfredo B. Crevenna, lo mismo con EEUU, y Santo vs. los secuestradores, también de Federico Curiel con capital de Ecuador, todas de 1973 y con un argumento parecido: el de derrotar a un entramado de mafias internacionales. Con Haití se rodaría la curiosa Santo contra la magia negra (1973) de Alfredo Crevenna, en la cual nuestro héroe se enfrenta a la sacerdotisa “Bellamira”(la imponente Sasha Montenegro), en la que a falta de presupuesto y de un guión “medio digno”, rellenarían la cinta con larguísimas y cansinas escenas de ritos vudú.

Rafael Romero Marchent, director español conocido sobre todo por su trabajo en los spaghetti western, vease, Un dólar de recompensa (1973), Garringo (1969), Manos torpes (1970), Ocaso de un pistolero (1965), etc., etc., dirigió al enmascarado de plata en la que seria su película preferida: Santo contra el Doctor muerte (1973), opinión que compartimos la mayoría de sus fans, coproducida con España y en la intervendrían algunos de nuestros actores imprescindibles de la época como Helga Liné, Mirta Miller, y el anteriormente mencionado Frank Braña. En ella, Santo desbarataría los siniestros planes de unos falsificadores de obras de arte. En total protagonizaría durante esta década veintidós películas en las que alternarían las coproducciones con las filmaciones hechas enteramente en México, algunas ya de escasísima calidad técnica como: Santo vs. asesinos de otros mundos (1973) de Rubén Galindo, en la que el malvado alienígena no es más que una especie de toldo aceitoso movido por algunas personas que están dentro de él, Santo contra las lobas (1976) de Rubén Galindo y Jaime Jiménez Pons, en la que se enfrenta a unos licántropos con un maquillaje deplorable, y es que con el uso del color se agudizan los defectos de todos estos “trucajes”, Santo en oro negro (1977) de Federico Curiel, Santo y Blue Demon contra Drácula y el hombre lobo (1973) de Miguel M. Delgado, con Aldo Monti otra vez en el papel del vampiro, en la que solo tenemos que mirar al ejercito de hombres lobo y vampiros para darnos cuenta de las dificultades económicas con las que contaban dichos films.

Cabe mencionar algunos films que aguantaron el tipo, y que para mi opinión estaban por encima de los títulos antes mencionados como: Santo y el águila real (1973) de Alfredo Crevenna, con la estrella mexicana Irma Serrano; Santo en anónimo mortal (1975) de Aldo Monti, en la que se enfrenta a unos peligrosos neo-nazis; Santo en la venganza de la llorona (1974) de Miguel Delgado y en la que comparte protagonismo con el boxeador apodado “Mantequilla” y en la que ambos enfrentan al mito autóctono de “La llorona”; Santo en el misterio de las bermudas (1977) de Gilberto Martínez Solares, coprotagonizada por “Mil mascaras” y “Blue Demon”, y en la que nuestros héroes se ven envueltos en una aventura con los míticos habitantes de la Atlántida; y por ultimo, una especie de western en la que los personajes que se enfrentan al Santo son un grupo de leprosos que atemorizan a los lugareños en Santo en la frontera del terror (1969) de Rafael Pérez Grovas.
David Domingo
Sexta entrega ya de nuestro serial favorito, en la que en esta ocasión, David repasa lo que dio de si la filmografía de Santo en la primera mitad de la década de los 70.