Un colt por cuatro cirios

Título original:Un colt por cuatro cirios / La mia colt ti cerca… 4 ceri ti attendono

Año: 1971 (España, Italia)

Director: Ignacio F. Iquino

Productor: Ignacio F. Iquino

Guionistas: Ignacio F. Iquino [acreditado como Steve McCoy] y Juliana San José de la Fuente [acreditada como Jakie Kelly] basado en la novela de Lou Carrigan [Antonio Vera Ramírez] Juega un G-Man (1965)

Fotografía: Antonio L. Ballesteros (hijo)

Música: Enrique Escobar

Intérpretes: Robert Woods (Steve, el sheriff), Olga Omar (Hija de Farley), Mariano Vidal Molina (Roger), Cris Huerta (Oswald), María Martín (Berta, la viuda de Farley), Françoise Duchamp, Luis Ciges (Tim), Raquel Barleycorn, Irene D’Astrea, Esteban Dalmases, Carmen Gallén, Gaspar “Indio” González, Johnny “El Corso”, Ángel Lombarte, Ricardo Moyan, Francisco Márquez, Isidro Novellas, César Ojinaga, Maika Orero, Antonio Molino Rojo, Fernando Rubio, Fernando de Miragaya…

Sinopsis: Una banda de forajidos ha asaltado el carro que transportaba los impuestos del estado. Oswald, el hombre más poderoso del lugar, celebra el éxito del golpe mientras uno de sus cómplices, Farley, consigue robarle una importante suma de dinero, apareciendo poco después muerto. Todos sospechan del amante de la mujer de Farley, Roger, que busca la protección del sheriff, quien esta empeñado en conseguir pruebas contra Oswald para poder juzgarlo.


Tercer y penúltimo spaghetti-western dirigido por el tarraconense Ignacio F. Iquino, veterano realizador que debutara en 1935 con Al margen de la ley, cinta basada en hechos reales – el famoso robo del Expreso de Andalucía -, y que de unos inicios francamente prometedores, llegando a ser uno de los principales impulsores de la edad dorada del cine policíaco español con títulos como la fundacional Brigada criminal (1950) o Camino cortado (1956), con el tiempo y por razones eminentemente alimenticias, se vio avocado a la realización de productos comerciales de escasa entidad cinematográfica al gusto de las modas de cada época, llevados a cabo a través de su propia productora, IFI, S.A., que junto con Producciones Balcázar se convertiría en la más importante sustentadora del cine catalán de la época.

Este es el caso de Un colt por cuatro cirios, coproducción con Italia – pese a que la aportación de aquel país tanto técnica como artística en la copia a la que hemos tenido acceso sea invisible -, y protagonizada por Robert Woods, actor estadounidense que desarrolló su carrera prácticamente en Europa al calor del éxito del western mediterráneo, el cual es acompañado por algunos característicos secundarios del cine de género español de la época, caso de Mariano Vidal Molina, Cris Huerta o el más tarde celebre Luis Ciges.

Sin duda, lo más interesante de este título lo encontramos en su, por otra parte, farragoso guión, basado en un bosilibro de Lou Carrigan, escritor que previamente ya había sido llevado a la pantalla tanto en otras cintas de similar temática que la presente, caso de La diligencia de los condenados (1970) de Juan Bosch o Veinte pasos para la muerte (1970) de Manuel Esteba, como en otras encuadradas en distintos géneros, como el film bélico No importa morir (1969) de León Klimovsky, pero que en esta ocasión no adapta un texto de ambiente western, como sería lo lógico, sino uno protagonizado por gángsteres. De este modo, la trama de la película tiene una estructura claramente policíaca, centrándose el interés de la función en descubrir la identidad del asesino del hombre que ha robado el dinero del cacique local, y el paradero de dicho botín.

Sin embargo, y pese a las referidas buenas dotes de Iquino para con el género criminal, la historia resulta totalmente predecible, no revistiendo de mayor interés que el que algunos apuntes bastante adelantados para la época ofrecen, caso de el personaje de Vidal Molina, un seudo maniaco sexual que gusta de estrangular a las mujeres con las que mantiene relaciones sexuales, o la nada disimulada intención de equiparar a los saloones del Oeste con auténticos y genuinos burdeles, que junto con otras secuencias, salpican el metraje de unas leves  pinceladas de (un ingenuo) erotismo.


Por lo demás, el film es victima de una acusada desgana en su realización, fruto sin duda del poco interés que despertaba este título en particular, y el western en general en Iquino, quien hace gala de una anodina realización basada en el reiterado empleo del zoom y una planificación que brilla por su ausencia, en un conjunto en el que en algunos de sus pasajes se adivina la temprana influencia del éxito de Le llamaban Trinidad (Lo chiamavano Trinità, 1970) de Enzo Barboni – de la que Iquino realizaría un remedo poco tiempo después en lo que sería su despedida del spaghetti, de título Los fabulosos de Trinidad (1972) -, entremezclada con el habitual humor tontorrón de su director, presente por medio del personaje de Ciges, si bien no queda claro cuales de estos momentos cómicos lo son de una forma voluntaria, y cuales no.

Para terminar, señalar que según se cita en el libro Ignacio F. Iquino, hombre de cine de Ángel Comas, se realizaron varias versiones de este título, ya que se le fueron añadiendo escenas rodadas con actores nativos del país al que iba destinado cada montaje, montaje que, dicho sea de paso, contiene numerosos planos procedentes de otros dos eurowesterns producidos por IFISA, Oeste Nevada Joe (1965), primera aportación al género de Iquino, y Un dólar de fuego (1965) de Nick Nostro.

José Luis Salvador Estébenez

Publicado en on Mayo 5, 2008 at 11:23 am Comentarios (8)

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8 comentarios Leave a comment.

  1. Aun no he podido ver ningun SW de este director, aunque por lo que parece no promete mucho.
    Muy bueno el articulo, como siempre.

  2. Yo era el primero que veía… y se me han quitado las ganas de ver más.

    De todas formas, en mi opinión Iquino es un director que, salvo sus películas policiacas, y alguna cosilla más que he podido ver de su primera época, como “El tambor del Bruc”, me parece bastante mediocre, expecialmente las comedias que hizó al servicio de Cassen y de Mary Sampere.

  3. cerebrin, que no te pase nada si un día te atreves con la infame “Los fabulosos de Trinidad” (si es que es 100% Iquino, que yo creo que sí. Según dónde, se la colocan a Pedro L. Ramírez).

  4. Pues si te soy sincero, si fuera de Pedro L. Ramírez, ni tan mal. La mayoría de películas que he visto suyas, salvo tal vez “El pez de los ojos de oro”, me han parecido bastante dignas, tanto sus comedias con José Luis Ozores, sobre todo “El tigre de Chamberí”, como el seudo clon que hizo de “La residencía”, “El colegio de la muerte”, que pese a tener muy mala prensa, a mi me parece bastante simpática.

    Por cierto, ¿no te estaras confundiendo con “Ninguno de los 3 se llamaba Trinidad”, que esa si que es de Ramírez?

  5. Cerebrin, al final vas a acabar con los ojos atrofiados de ver tanto engendro. :P

    P.D: Ya te lo secuestraré, que para ver yo cosas como esta, tengo que tener una buena botella de tequila a mi vera, jejeje.

  6. Pero es que sin verlas, no se si son buenas o malas, y aunque no lo parezca, más de una vez me he topado con alguna joyita… para mi, claro. ;)

  7. Cerebrin, te la tomo prestada para el TR.

    ;)

  8. Ok


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