Versus: La invasión de los zombies atómicos

Título original: La invasión de los zombies atómicos / Incubo sulla cittá contaminata / La invasión de los zombies atómicos

Año: 1980 (España, Italia, México)

Director: Umberto Lenzi

Productores: Diego Alchimede, Luis Méndez

Guionistas: Luis María Delgado, Antonio Cesare Corti, Piero Regnoli

Fotografía: Hans Burman

Música: Stelvio Cipriani; canción: Grace Jones

Intérpretes: Hugo Stiglitz (Dean Miller), Laura Trotter (doctora Anna Miller), Maria Rosaria Omaggio (Sheila Holmes), Mel Ferrer (general Murchison), Francisco Rabal (mayor Warren Holmes), Manuel Zarzo (coronel Donohue), Sonia Viviani (Cindy), Eduardo Fajardo (dr. Kramer), Alejandro Enciso, Stefania D’Amario (Jessica Murchison), Ugo Bologna (Sr. Desmond), Antonio Mayans (Cámara), José Canalejas, Fernando Villena, José Yepes (Controlador aéreo), Alejandro De Enciso (Capitán), Sara Franchetti (Liz), Tom Felleghi (teniente Rafeman), Pierangelo Civera (Bob), Ottaviano Dell’Acqua (Zombie), Frank Clement (Asistente de Kramer), Mag Fleming…

Sinopsis: En una ciudad se declara una fuga radiactiva; al poco tiempo, en el aeropuerto aterriza sin autorización un avión militar, del cual brota su tripulación atacando a los militares que cercan el vehículo con todo tipo de armas y chupando su sangre, tras lo cual escapan por la urbe….

Comentario de Diego López:

Que grande ha sido recuperar —en VHS ya que, por desgracia, en este país, seguimos sin tener la película editada en DVD— un CLÁSICO como ¡La invasión de los zombies atómicos! Y todo gracias a tener todavía en mi poder aquella ya mítica edición de PolyGram Video.

Desde el inicio, con el aterrizaje del avión lleno de infectados (ya que de zombis, tienen poco) capitaneados por el profesor Hagenbeck y su posterior ataque a la policía, uno se da cuenta rápidamente de que está ante una explosiva película de zombis y gore que en los ochenta tan bien funcionaron y que en la actualidad, todavía funciona de maravilla. Y, si no, que se lo digan a Robert Rodríguez y su masterpiece Planet terror, ¡un explotation en toda regla! Aunque ése es otro tema del que hablaremos más adelante.


El film de Lenzi, que funciona muy bien con una historia muy sencilla, se puede resumir en un par de líneas: el desarrollo de un virus devastador en la sociedad, que convierte a las personas en feroces infectados sedientos de sangre humana.

El film se centra, de alguna manera, en dos personajes: el General Murchison (Mel Ferrer) y Dean Miller (Hugo Stiglitz). A este último, periodista, que vive desde el principio los sucesos acontecidos en el aeropuerto, le intentan callar para que no diga nada de lo que está sucediendo. De eso se encargará el General Murchison, interpretado por un Mel Ferrer con algo más de protagonismo que en otros films en los que ha participado y con mucha mano dura. Desde su base de operaciones, intentará poner freno a lo que está sucediendo con la ayuda de nada más y nada menos que el Major Warren, nuestro mítico e inolvidable Francisco Rabal. ¡Qué grande!

A partir de aquí, Dean Miller y su esposa la doctora Anna Miller (interpretada por Laura Trotter) irán rumbo a ninguna parte con la única esperanza de salvar sus vidas. Mientras tanto, el General Murchison y el Major Warren verán cómo, poco a poco, la situación se les va de las manos, y los infectados, violentos y hambrientos, se harán con el poder en la Tierra.


Como podéis observar, estamos ante la típica película de zombis de Serie B, pero con unos ingredientes que un servidor adora: zombis (infectados), gore, ataques enfermizos (como el que sufren las bailarinas en TV o el que se produce en el aeropuerto al inicio de la película), rodada prácticamente en nuestro país (Madrid, Zaragoza y Roma) —que eso tiene su gracia— ¡y un final que te deja de piedra en el sofá de casa! ¡Lenzi è mitico!


Y ahora vamos con el explotation: Planet terror.

En primer lugar, quisiera dejar claro que estamos ante una obra maestra de Robert Rodríguez, quizás su mejor película hasta la fecha. Pero de lo que no hay duda, al menos por mi parte, es de que tanto él como su colega en Grindhouse Tarantino le pegaron un buen repaso a Nightmare city (título estadounidense) antes de escribir el guión (sobre todo, Robert, que es el guionista), ya que los parecidos —¿o casualidades?— son demasiados: la similitud de los infectados que, en ambos casos, provienen de extraños experimentos o pruebas de radioactividad; una de las protagonistas también es doctora (Marley Shelton) al igual que Laura Trotter; la acción que sucede en el hospital; el protagonismo del aparato militar en ambas películas; la movida en el aeropuerto (la de Lenzi, al inicio y la de Robert, al final) y, por último, ¡los protagonistas de Planet terror también acaban huyendo en helicóptero! Demasiadas casualidades, ¿no?

Aun así, adoro ambas películas.

Comentario de José Luis Salvador Estébenez:

“Dios mío, es increíble… ¡es absurdo!”; con esta perpleja exclamación recibe el personaje del mexicano Hugo Stiglitz la primera aparición en escena de los muertos vivientes a los que se alude en el título del film que nos ocupa, y con semejantes palabras podríamos describir lo que se esconde tras el psicotrónico título de La invasión de los zombies atómicos (1980), cinta dirigida por Umberto Lenzi, y una más de las muchas spaghetti-zombies (en este caso en coproducción con España y México) que manufacturara la industria italiana al rebufo del éxito obtenido por su paisano Dario Argento con Zombi (Dawn of the Dead, 1978), segunda entrega de la revolucionaria e influyente tetralogía de los muertos de George Romero.

Y es que solo así podemos definir a un film tan pésimo en todos sus apartados, empezando por un nefasto guión plagado de diálogos de una involuntaria hilaridad, condimentados por un tufillo de pseudofilosofía barata en la que se nos trata de alertar de la naturaleza destructora del hombre – no olvidemos que la cinta data de los años más álgidos del movimiento antinuclear -, pretensión esta de lo más respetable si no fuera por venir firmada por quien viene. Mención aparte merece, por lo ridículo del mismo, el pretendidamente sorpresivo final con el que se opta por el camino más sencillo a la hora de dar por concluido el relato, y que provoca multitud de incongruencias con lo anteriormente mostrado.

A esto añadámosle una narración que, pese a ramificada en varias tramas paralelas, en un esquema similar al que su director había utilizado en sus anteriores cintas bélicas, género cuya influencia también se deja sentir en el producto, carece del mínimo desarrollo, antojándose como una interminable sucesión de escenas de los ataques de los revividos seres; unas espantosas actuaciones por parte de todo su reparto, pese a que en el mismo encontremos nombres tan ilustres como los de Paco Rabal o Mel Ferrer, y sobre todo, la torpona y por momentos risible puesta en escena de la que hace gala Lenzi – recordemos al cirujano lanza cuchillos interpretado por Eduardo Fajardo -, quien como en él era usual, tiende hacia el más descarado efectismo, ya sea por la multitud de momentos gore que se agolpan en el metraje, plasmados con la ayuda de unos pobres efectos especiales, como por las inevitables y gratuitas raciones de desnudez femenina, cuyo mejor ejemplo se encuentra en aquella bailarina que aparece corriendo con las “domingas” al aire durante una de las primeras acometidas de los zombis. En descargo del realizador trasalpino, habrá que decir que este fue un trabajo de encargo con el que no estuvo de acuerdo en muchos aspectos, si bien esto tampoco pueda ser excusa, visto lo visto, para justificar tan ridículos resultados.

Por lo demás, y debido a su carácter meramente exploit de éxitos ajenos, no faltan durante el film los lugares comunes del género en su vertiente romeriana – el plató de televisión, los planos aéreos de los zombis “campestres”… -, e incluso una banda sonora que, aunque compuesta por el gran Stelvio Cipriani, remite de forma inconfundible al estilo característico de los Goblin, autores a su vez del score original de la cinta de Romero. No obstante, en lo que supone el único punto a destacar de tan atroz esperpento cinematográfico, La invasión de los zombies atómicos presenta numerosas novedades con respecto a las constantes tradicionales de los “modernos” muertos vivientes, detalles estos con los que se adelanta en más de veinte años a la evolución que sufrirían dichos personajes en el resurgir del género acaecido durante los primeros compases del nuevo milenio.

Más allá de que los muertos vivientes lenzianos sean bastante similares en su rostro al posterior “Vengador tóxico”, es sin duda en las cualidades fisiológicas de estos donde mayores diferencias encontramos con el molde habitual del personaje. Así, los zombis de la película no son los típicos sorbe cerebros de lentos movimientos al uso, sino que se alimentan de sangre al modo de los vampiros, a la vez que pueden andar e incluso correr a la misma velocidad que antes de pasar a mejor vida, estando además dotados de inteligencia, por lo que son capaces tanto de disparar metralletas como de utilizar objetos punzantes, constituyéndose estas formas como sus modos principales de ataque, así como de conducir vehículos o averiar adrede líneas de teléfono o cuadros eléctricos.

Tal vez sea por estos rasgos innovadores, pero el caso es que pese a todo lo expuesto en líneas anteriores, La invasión de los zombies atómicos ha devenido con el transcurrir de los años en un título de culto a lo ancho y largo del planeta, quedando en el aire cuanto de esta consideración responde a las verdaderas cualidades cinematográficas de la obra, la carga nostálgica de algunos antiguos espectadores, o, la opción más probable, la idoneidad que su proyección presenta a la hora de pasar una desternillante tarde rodeado de la compañía adecuada.


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14 comentariosDeja un comentario

  1. Para la entrega de esta semana de nuestro dossier dedicado a la carrera de Mel Ferrer, y en esta ocasión protagonizada por “La invasión de los zombies atómicos”, retomamos un formato que hace mucho que no utilizabamos, el de “Versus”. Así, tenemos ración doble de reseñas de la película, cada una con una diferente opinión de la misma.

    Por lo demás, agradecer a Diego de “El buque maldito” su entusiasta texto. ;)

  2. Pues es muy interesante esto del Versus¡¡ Y encima buenas reseñas..
    A mi esta cinta siempre me dejò frio..quizà le tenga que dar otra oportunidad..

  3. A mi esta peli me encanta por su desvergüenza! Además de por ser la primera (creo yo, que igual me equivoco) que sacó zombis rápidos e inteligentes (lo de que los zombis supieran pilotar aviones me llegó al alma! jaja)
    Toda la peli se resume en la frase que habeís citado del presonaje de Hugo Stiglitz: “Dios mío, es increíble… ¡es absurdo!” Otra de las cosas que me encantó es que los zombis sean tan limpios, se ve como varios de ellos despues de matar usan sus mangas para limpiarse la sangre de la cara! jaja
    Para mi, una de las obras cumbres de la exploitation mediterránea! y encima también sale por ahí Romerales de Farmacia de guardia! jajaja

  4. konerak Said:

    Otra de las cosas que me encantó es que los zombis sean tan limpios, se ve como varios de ellos despues de matar usan sus mangas para limpiarse la sangre de la cara! jaja

    También, también. ¿Y qué me dices de la escena de la gasolinera, con los zombis haciendo botellón al lado de la ambulancia? XD

    Lo que no me había dado cuenta es de lo que dices de Cesaréo Estebanez. ¿Te acuerdas en que parte sale?

    ——

    Atxein Said:

    Pues es muy interesante esto del Versus¡¡ Y encima buenas reseñas..

    Ya había otro “Versus” publicado. Si le das al tag, te saldrá… Y si, a mi me gusta mucho este estilo, porque sirve para contrastar dos opiniones distintas sobre una misma película. Dentro de poco ya publicaré otra que tengo preparada de cierta pelí, que cuando publique mi reseña creo recordar que no estabas muy de acuerdo con ella… ;)

    Y sobre lo de que esta peli te deje frio, no le des más vueltas, es que no te gusta como a mi y punto. :P

  5. Buff, igual he metido la pata, porque hablaba de memoria y hace ya unos añitos que no la veo… pero mañana igual me la veo fijándome a ver si sale Cesáreo Estébanez… hace de militar o de policía, en el que caso de que salga, que ahora me han entrado un montón de dudas! Pero cuando escribí ayer el comentario tenía clarísimo el recuerdo de que Estébanez salía en un breve cameo…

  6. Hombre, tampoco la veas aposta solo por eso. Seguramente saldría, en muchas de estas películas suelen aparecer este tipo de actores cuando empezaban en papeles casi de figuración…

  7. Alejandro de Enciso…..¿Trabajó en “Cipolla Colt”, 1976?

  8. Por Cthulhu!! Una de las mayores chapuzas con las que se hayan podido topar mis castos ojos.

    Interpretaciones desganadas – incluido Paco Rabal – , guión caótico e inconexo, realización de parvulario… Se pretende trepidante y es lenta, repetitiva, aburrida… Todo un señor bodriazo.

  9. [...] Madrid y Barcelona se tratara, por aquellas mismas fechas otra cinta de similares características, La invasión de los zombies atómicos / Incubo sulla cittá contaminata / La invasión de los zombies atómicos (1980) de Umberto Lenzi, [...]

  10. [...] ingente profusión de títulos que copian con todo descaro y sin ningún talento este film, véase La invasión de los zombies atómicos. También se repasa nuestra filmografía con cintas como No profanar el sueño de los muertos o El [...]

  11. [...] verse sometida la evolución humana. Otro caso lo encontramos en la desfasada e incluso divertida La invasión de los zombies atómicos / Incubo sulla città contaminata (Umberto Lenzi, 1980). Después de que el caos se adueñara de la [...]

  12. [...] Centro Garcilaso de Barcelona. El mítico director italiano acompañará la proyección de su film La invasión de los zombies atómicos (1980), coproducción a tres bandas entre España, México e Italia rodada en Madrid y protagonizada [...]

  13. […] Sexo caníbal o coproducciones que basculaban entre el caníbalismo y el género zombie como La invasión de los zombies atómicos o Virus) parecía una tarea casi imposible toparse con una película del género que no cayera en la […]

  14. […] La invasión de los zombies atómicos (1980) por Ricardo Feliu. […]


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