

Título original: Joe Navidad / The Christmas Kid
Año: 1967 (España, Estados Unidos)
Director: Sidney W. Pink
Productor: Sidney W. Pink
Guionistas: Rodrigo Rivero, Jim Henaghan
Fotografía: Manuel Hernández Sanjuán
Música: Fernando García Morcillo
Intérpretes: Jeffrey Hunter (Joe Novak), Louis Hayward (Mike Culligan), Gustavo Rojo (Alcalde Louis Carillo), Perla Cristal (Marie Lefleur), Luis Prendes (Juez George Perkins), Reginald Gilliam (Dr. Fred Carter), Fernando Hilbeck (Jud Walters), Jack Taylor (John Novak), Eric Chapman (Percy Martin), Russ Stoddard (Pete Prima), Carl Rapp (Sheriff Anderson), Guillermo Méndez (Karl Humber), Álvaro de Luna (Burt Froelich), Alejandra Nilo (Marika Novak), Gordon De Vere, Dennis Kilbane (Luke Acker), Ángel Menéndez, Ben Tatar (Fiscal)…
Sinopsis: Una pareja de viaje da a luz en una destartalada posta en medio del desierto. Durante el parto la mujer fallece, siendo recogidos el marido y el bebé por tres hombres de paso por el lugar que les instalan en una recién fundada ciudad cercana. En esta población irá creciendo el niño entre el odio de su padre, que le responsabiliza de la muerte de su esposa, y la educación de los tres hombres que le recogieron de recién nacido. Ya de mayor, el revoltoso chico es un certero pistolero…

Dentro del western mediterráneo fueron varios los filmes que para dar forma a su argumento tomaron como referencia de forma más o menos evidente a populares obras literarias. Sin duda el título más conocido realizado bajo estas premisas es el de El retorno de Ringo / Il ritorno di Ringo (1965) de Duccio Tessari, traslación a ambientes westerns de La Odisea de Homero. Pero, si bien el más famoso, no es ni mucho menos el único; ahí tenemos como muestra a Entre Dios y el Diablo / Anche nel West c’era una volta Dio (1968) de Marino Girolami (1), según La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, o La furia de Johnny Kidd / Dove si spara di più (1967) de Gianni Puccini, que hacía lo propio con el Romeo y Julieta shakespeariano.

Otro ejemplo, quizás no tan conocido pero mucho más pintoresco, es el de Joe Navidad / The Christmas Kid (1967), coproducción hispano-norteamericana dirigida por Sidney W. Pink. Y es que, como no es muy difícil de adivinar por su título, se trata de una adaptación algo sui géneris a las constantes del género de los aspectos más relevantes de la vida de Jesús de Nazareth (2). Quizás por ello, el actor escogido para protagonizarla fuera Jeffrey Hunter, quien años atrás había interpretado a Jesucristo en la bronstoniana Rey de Reyes (King of Kings, 1961), de Nicholas Ray, película a partir de la cual el estadounidense entraría en un progresivo declive profesional que se prolongaría hasta su muerte, producida el 27 de mayo de 1969 durante una intervención quirúrgica derivada de un accidente doméstico.

De este modo, a lo largo del metraje no son pocos los puntos en común que éste guarda con lo escrito en el Nuevo Testamento: el nacimiento del protagonista el día de Navidad en una abandonada posta del Pony Express, momento tras el cual llegarán al lugar tres jinetes trasuntos de los Reyes Magos; su relación ya de adulto con una mujer de “vida alegre”; las tentaciones a las que será sometido por un diablesco dueño de un saloon, al cual da vida de forma excelsa Louis Hayward; o su prevista ejecución junto a dos bandidos tras haber sido traicionado por uno de sus mejores amigos, interpretado por nuestro Fernando Hilbeck, nombre habitual en las películas producidas por Pink en suelo patrio. Incluso, aunque tal vez sea hilar demasiado fino, no es nada aventurado el relacionar con la historia bíblica otros detalles de la cinta, como que el padre de Hunter en la ficción sea herrero-carpintero de profesión.

Pero por encima de estas similitudes, el guión de la película no deja de ofrecernos ciertos elementos de interés por sí mismos. Por un lado, gracias al personaje principal, un muchacho que ha crecido sin el amor ni la atención de un padre alcoholizado que le culpa por la muerte de su esposa, siendo educado de forma ecléctica por los tres hombres que le recogieron de pequeño, dejándose notar esta singular educación y falta de cariño en su comportamiento futuro. Por otro, debido al segundo arco narrativo que ocupa la última mitad del film, originado por el descubrimiento de una importante veta en los alrededores de la ciudad, y la consiguiente llegada a la población de un maquiavélico personaje sin escrúpulos que irá corrompiendo a algunos de los más destacados habitantes con el objeto de hacerse dueño y señor del lugar. Contra sus planes se alzarán las fuerzas vivas del lugar, motivadas tanto por detener los desmanes del forastero como por su egoísta temor a que las cosas cambien; a este respecto resulta muy revelador el personaje de poco menos que el cacique local que interpreta Gustavo Rojo, quien no se toma muy bien ni la posibilidad de tener rivales políticos (es el alcalde), ni que le recuerden que sus años de juventud ya quedaron atrás.

Sin embargo, tan jugosos ingredientes son desperdiciados por el artesanal Pink – productor antes que director, no lo olvidemos -, mostrándose incapaz de profundizar y extraer el potencial del material que tiene entre las manos más allá de lo evidente. Fruto de esto es que lo que podría haber deparado una obra estimable se quede en un título muy menor, apenas animado a través de las simpáticas transiciones de su montaje y la extrañeza de ciertas escenas, caso de aquélla en la que una turba de enfurecidos ciudadanos armados de antorchas se dirige hacia el saloon para incendiarlo, la cual parece sacada de una película de terror de la Universal.
José Luis Salvador Estébenez

(1) Precisamente, aquel mismo año, el hijo de Marino, el popular Enzo G. Castellari, hacía una jugada similar con su film Johnny el vengador (Quella sporca storia del West, 1968), en este caso tomando el Hamlet de William Shakespeare como modelo.
(2) Amén de ello, semeja una mixtura de un clásico del género como es 3 Godfathers [tv/dvd: Los tres padrinos, 1948] de John Ford (que suponía una adaptación al western, precisamente, de la fábula de los tres Reyes Magos, a partir de una novela de Peter B. Kyne ya llevada al cine con anterioridad, publicada en España como Los tres padrinos –Ed, Juventud, 1929–) con un ejemplar menor, Horizontes nuevos (The Painted Desert, 1931) [tv/dvd: El desierto pintado], de Howard Higgin.
“Joe Navidad”, versión sui géneris de la vida de Jesucristo en clave de western es el título que nos ocupa en esta nueva entrega de nuestro dossier dedicado a Fernando Hilbeck.
Pues suena interesante los paralelismos que tiene esta película con El Nuevo Testamento…
Por cierto, ya que la mencionas (y para hablar de algo leches), la de Johnny Kidd me pareció bastante decepcionante y eso que tenía ciertos elementos cojonudos (como la historia de los dos pistoleros esos que se disparan y quedan las balas unidas)! Pero luego… Luego ni Romeo y Julieta ni pollas! Incluso creo recordar que ni si quiera acababa en tragedia!!
P.D.: Y lo peor de todo: Paul Naschy sale un minuto solo!
Es que cuando hizo “La furia de Johnny Kidd” Paul Naschy ni siquiera era Paul Naschy. Además, que sepas que en esa peli más que como actor, tu admirado Jacinto intervino como ayudante de dirección. De todas formas, el montaje de la película que se estreno en España esta muy alterado. Sin ir más lejos, su escena final era otra muchísimo más potente, con la muerte en persona acabando con todo el personal… Si buscas en el blog de Julio Alberto “800 spagheti westerns”, creo que incluso había alguna captura con momentos de ese final.
Mitíco final que nos robarnos el del Jhony Kidd, hubiera quedado mucho mejor la película, sin duda.
Sobre “Joe Navidad”, no la conocía, y me parece muy curioso ese argumento basado en el famoso Betseller aquel.
Gracias por la reseña, Cerebrin, me ha gustado mucho.
Si además, MI querido Naschy iba a volver a colaborar con Puccini pero el pobre la diñó y la cosa se quedó en el tintero…
Lo de ese final lo desconocía completamente, ahora mismo voy a verlo!!! Es que el final que hicieron es super frustrante!!
Ese final sobre la muerte se llegó a rodar, pero finalmente no se añadió a la película.
Por cierto, el director, el tal Puccini, era sobrino del mítico compositor de ópera, según me contó el propio Paul.
Coñe, Bela, que estamos diciendo que hay fotos y todo… claro que se llegó a rodar.
Lo que no sabía era esa relación entre Puccini y el compositor de ópera. Que interesante…
cerebrin Said:
Coñe, Bela, que estamos diciendo que hay fotos y todo… claro que se llegó a rodar.
Y yo no lo niego. Digo que se llegó a rodar PERO no a incorporar a la película. Ni al montaje español, ni al italiano.
Paul se hizo con una calavera en una tienda de antigüedades durante el rodaje, pues de él partió la idea.
Ah, eso es otra cosa. Mil perdones. Muy útil la info.