Título original: Shadows of Blood
Año: 1988 (Holanda, España)
Director: Sydney Ling
Producción: Sidney Ling
Guionista: Sydney Ling
Fotografía: Joop Panhuise
Música: Sygurd Cochius, Sydney Ling
Reparto: Paul Naschy, Barry Fleming, James Malkovich, Judith Hirsch, Bert Hooting, Ari Booth, Sygurd Cochius, Michael Gillins, Emmy Salle, Eva Van Herningen, Harry Bas, Tonny Wilson, Ben Aerden, Beja Bergen, Anton Glass, Tanfirth Okuday, Rita Van Der Nuin. . .
Sinopsis: Dos asesinos en serie se han escapado de una institución psiquiátrica y han acabado en Amsterdam donde se dedican a asesinar a prácticamente cualquiera que se cruce en su camino. La rivalidad entre ellos va creciendo paulatinamente y la aparición de dos personajes que sacan el lado más humano de cada uno de ellos acaba derivando en un enfrentamiento a muerte entre ambos. Paralelamente, la policía holandesa, que no sale muy bien parada, intenta atraparles.
La segunda mitad de los años 80 no fue especialmente prolífica para Paul Naschy, ya que la política cinematográfica impuesta por Pilar Miró chocaba de frente con sus intereses artísticos y dificultaba enormemente la realización de cine fantástico en suelo español. Quizá por ello, Naschy decidió aceptar la loca aventura de rodar una película en formato vídeo en Holanda y de las manos de un director cuyo mayor logro era figurar en el Guiness de los Récords como el director más joven de una película. Y es que Sydney Ling apenas contaba con 13 años de edad cuando rodó, escribió, produjo y protagonizó Lex, the Wonder Dog (1973).
La participación de Ling como actor en las producciones españolas Matar para vivir (1980) (ésta una coproducción con Holanda) y Al Oeste de Río Grande (1983) seguramente propiciaron que ambos se conociesen. No obstante, nada más allá de la desesperación por parte de Naschy de rodar otra película sirve como explicación a sus motivaciones para participar en una película como Shadows of Blood (1988). Mucho se ha hablado de la falta de méritos cinematográficos de varias películas protagonizadas por Jacinto Molina o de su carácter reiterativo y su incapacidad para aportar nada nuevo o interesante. Una vez uno ve Shadows of Blood cualquier duda sobre cuál es la peor cinta en la que participó se diluye rápidamente.
Hay dos cosas que quedan muy claras nada más empezar a ver la película y éstas son que ésta rodada íntegramente en vídeo y que, a buen seguro, la causa de ello es contar con un presupuesto prácticamente inexistente. De hecho, no sería ninguna sorpresa que varias de las escenas (o quizá todas) se rodasen en exteriores sin ningún tipo de permiso para ello. Como resultado de ello el trabajo de fotografía brilla por su ausencia y confía en que la luz natural y un look visual que va más allá de lo amateur sean suficientemente convincentes. Hasta aquí la falta de medios puede servir como excusa si luego nos ofrecen algo que destaque en otros aspectos. Pero antes de entrar en otros temas no puede quedar sin comentario el uso de sobreimpresiones en los minutos finales primero de manchas rojas y, más tarde, blancas fingiendo ser una de esas manchas una mano que llega a interactuar con la propia historia. El motivo para apostar por este elemento visual escapa a cualquier lógica más allá de aumentar un poco más el reducido metraje de la cinta.
La cosa no mejora cuando nos toca hablar del trabajo del omnipresente Sidney Ling. Los errores de bulto son lo que caracteriza su labor por mantener cierta continuidad entre lo que estamos viendo (de repente Naschy llega a pasar de estar caminando a corriendo por un simple cambio de plano) y su único interés reside en sus intentos de crear escenas aisladas con las que impactar al espectador. Aquí también falla de forma miserable, ya sea por un problema de falta de medios (el asesinato del taladro) o, lo más habitual, por la estupidez del guión escrito por el propio Ling (el crimen del restaurante). Y es que poco importa cometer los crímenes a plena luz del día con testigos o que la policía llegue a dudar por un momento que exista relación entre la ola de asesinatos y la llegada de dos psicópatas fugados a Ámsterdam. Tampoco parece tener ninguna relevancia que algunos homicidios se ejecuten con tanta rapidez y falta de naturalidad por parte de la víctima que resulta imposible creernos nada de lo que estamos viendo. Sin embargo, en una película donde todo parece pasar porque sí y las únicas explicaciones que se nos dan son propias de un borracho demente (las últimas palabras de la jefa de policía) es mejor dejar de buscar algún tipo de mérito en este apartado.
La última redención posible estaba en el trabajo de los actores y el nivel acaba por no diferir mucho del resto de elementos. Se nota que los diálogos de Naschy se redujeron al máximo para que el esfuerzo que se le suponía recitarlos fonéticamente en inglés fuese el menos posible, por lo que en las escenas compartidas con el personaje interpretado (por llamarlo de alguna manera) por Barry Fleming se opta porque sea éste quien recite las frases explicativas. La participación de Naschy se basa en su presencia física y en su capacidad para soltar alguna frase contundente de cuando en cuando mientras deja la sensación de estar un poco perdido. Sospecho que el elemento biográfico que introduce Ling es algo que nunca llegó a conocer, ya que su personaje es descrito como una antigua estrella de cine que perdió la cordura y empezó a asesinar a la gente. No obstante, la absoluta ausencia de referencias cinéfilas por parte de su personaje lleva a pensar en una argucia ideada a espaldas del actor para conseguir una mayor notoriedad para la película.
Sin embargo, lo peor en la faceta interpretativa viene del resto de integrantes de la función. Ya he mencionado la presencia de Barry Fleming como el segundo asesino, pero lo que aún no he mencionado es su absoluta falta de talento y naturalidad. Dentro de la inoperancia general de Shadows of Blood lo cierto es que cuando se limita a poco más que leer sus frases no resulta molesto, pero cuando le toca expresar algún tipo de emoción la cosa cambia. Incapaz de mostrar un enfado (su cara a cara con el personaje de Naschy (1) es bastante risible) o lo absurdo que resulta su risa de locura homicida aniquilan cualquier tipo de credibilidad por su parte. El resto de integrantes del reparto siguen esta misma línea entre la falta absoluta de verismo y los ridículos diálogos que han de recitar.
En resumen, Shadows of Blood es una rareza difícil de conseguir dentro de la filmografía de Paul Naschy por motivos bastante fáciles de entender: es una nulidad en todos los niveles (conviene añadir el insultante nivel de una banda sonora propia de un estudiante sin talento de primero de carrera) y no hay nada que haga justificable que obtenga una mayor difusión de la que ha conseguido. Olvidada con razón.
Mikel Zorrilla
(1) Aquí podéis verlo para juzgar por vosotros mismos. Cuidado que hay spoilers importantes:





[...] que deberías leer a uno de los capítulos más tristes de las coproducciones del cine español: SHADOW OF BLOODS Etiquetas: Paul Naschy, Sydney Ling Alucine, Cine Español, Cine Independiente, Críticas, [...]
Hola, Shadows of blood no fue ni pelicula ni historia planificada fue una semana de casting para diferentes actores y para comprobar si podria rodar en ingles para un serie de peliculas. Yo estuvo en Amsterdam en 1988 con un parte del equipo – con Ling, Naschy, Flemming y otros y hemos pasado una semana con mucha risa. No solo fue un casting typico en una studio simple pero sequencias en las calles de Amsterdam sin guion y no solo para comprobar el ingles de Naschy. Ling tampoco no fue el director de Shadows of blood pero director de casting y promotor de Naschy y otros durante muchos anos – fue un tal Tony y su ayudante que han conseguido las cintas de casting y las sequencias rodadas y han montado esas sequencias en una sala de montaje de video y asi es Shadows of blood…Lo que a mi megusta de este cinta es el humor y como se comparta la policia holandesa con casos de crimen en la ciudad, que hoy dia es asi. Klaus Sutter, Berlin.
Hola Klauss
Muy interesante todo lo que cuentas. De ser cierto, no me extraña que la película saliera como salió. Por cierto, ¿cual fue tu cometido exactamente en el rodaje? ¿Sabes porque no se llevaron a cabo esa serie de películas rodadas en inglés a las que aludes?
Hola Cerebrin, disculpe por mi escritura espagnol lo hablo mejor
hace anos que no hablado el espagnol.. bueno, sobre Shadows of Blood…yo conoce a un tal Walter de la UFA y tambien a Ling que fueron las primeras promotores de Jacinto (Naschy) en Alemania en los anos 70, y no hay que olvidar que Ling han vendido las primeras peliculas espagnolas o co-producciones de terror al mercado video en europa (tambien las de Amando de Ossorio, etc,etc) Yo estuvo en el rodaje de Shadows solo para saludar a Ling y Naschy – Naschy y Ling fue como dos hermanos desde el principio y los dos se queria mucho. Naschy queria hacer mas peliculas con Ling tambien porque Ling tenia los mejores relaciones. Fue Por culpa de un viejo distribuidor americano en Paris que finalmente no tenia los medios-para co-producir otras peliculas – los plannes de hacer peliculas se parava.Un abrazo Klaus.
Hola Klaus. No hay nada que disculpar, si no agradecerte toda la información que has proporcionado de tan ignoto título. Un saludo.
Pero si no viene ni en la imdb!
Desolador…
Es tan mala que ni siquiera merece venir en la imdb. Es que realmente no hay nada que se acerque lejanamente a ser digno!
Joer, ni P.I de esta peli. ¿Está en castellano?
Qué va. Conseguirla en el idioma que sea ya es todo un triunfo.
[...] de casting, que no es otro que Sydney Ling (el infame director de la recientemente reseñada Shadows of Blood), debemos todas esas colaboraciones al productor belga Johan Vandewoestijne, alias James Desert, [...]