James Whale. El padre de Frankenstein

Título: James Whale. El padre de Frankenstein

Autor: Juan Andrés Pedrero Santos; prólogo de Guillermo del Toro

Editorial: Calamar Ediciones

Datos técnicos: 288 páginas (Madrid, 2011)

A poco que se conozcan sus anteriores trabajos, esta tercera incursión en el campo editorial de nuestro amigo y puntual colaborador Juan Andrés Pedrero Santos debe ser visto como el fruto de una lógica evolución en su trayectoria. Por un lado, por cuanto de (parcial) regreso tiene a la temática fantástica, género al que dedicara su debut en el medio con Terror Cinema, aparecido hace tres años de la mano de Calamar Ediciones, la misma editorial que ahora vuelve a arroparle brindándole una maquetación marca de la casa. Por otra parte, la fórmula empleada para su confección remite a la del previo Johnny Weissmuller. Biografía (T&B, 2010). De nuevo, la peripecia vital de su protagonista es la excusa esgrimida por Juan Andrés para articular un estudio acerca de su carrera artística, intención esta aún si cabe más acentuada en el caso que nos ocupa. Además, se da la curiosa coincidencia de que ambas obras estén consagradas a la recuperación de sendos mitos del Hollywood clásico un tanto olvidados y/o minusvalorados, siendo esta vez su objeto de estudio el cineasta de origen británico James Whale.

El de Whale es un caso cuanto menos paradójico. Considerado unánimemente como uno de los nombres propios del séptimo arte, su prestigio ha estado ligado de una forma indeleble al de sus cuatro películas fantásticas, permaneciendo el resto de su filmografía bajo un sorprendente olvido. Una situación tan contradictoria como la propia personalidad de un Whale que, si bien nunca escondió su homosexualidad, disimulaba en cambio sus orígenes humildes adoptando la apariencia de un caballero inglés. Quizás por ello, las que han pasado a la historia como sus mejores películas han sido aquellas protagonizadas por personajes que, al igual que él mismo, encarnaban al diferente, al distinto, al individuo que por decisión o naturaleza no encaja en los cánones socialmente impuestos y sus códigos de conducta. ¿Qué son Frankenstein, su criatura y el hombre invisible sino prototípicos ejemplos de inadaptados y/o excluidos sociales? ¿Acaso su supuesta monstruosidad o, mejor dicho, su anormalidad no es inversamente proporcional a su grado de (no) socialización?

Esta búsqueda de la personalidad de Whale a través de su obra es el eje que vertebra James Whale. El padre de Frankenstein. Algo que queda puesto de manifiesto desde el magnífico texto firmado por Guillermo del Toro que le sirve de prólogo. Para tal fin, el corpus central del libro lo forma el análisis pormenorizado de los cuatro títulos más emblemáticos del inglés: El doctor Frankenstein, El caserón de las sombras, El hombre invisible y La novia de Frankenstein. Plano por plano, estos cuatro films son diseccionados por Juan Andrés bajo su habitual estilo, aportando significados, traduciendo simbolismos, lanzando reflexiones y ofreciendo las claves para desentrañar la verdadera identidad que se escondía tras el nombre de James Whale. Un recorrido que alcanza su plenitud en el soberbio capítulo dedicado a la magistral La novia de Frankenstein, sin lugar a dudas lo mejor que su autor ha escrito hasta la fecha.

Con todo, es de lamentar que parte de esta misma minuciosidad y empeño no haya sido puesta a la hora de abordar el resto de la filmografía de Whale, despachada en la mayoría de los casos de forma sucinta en apenas un par de párrafos. Máxime, cuando una de las declaradas intenciones perseguidas son la de “divulgar la vida y obra del artista”. Aunque tampoco se me malinterprete. No es que el tratamiento al que son sometidos cada uno de estos títulos carezca de valor, rigor o interés. Lo que ocurre es que el espacio dedicado a unas y otras contrasta de tal modo que, por mucho que se quiera, no logra evitar que sobre el conjunto planee cierta sensación de desequilibrio dadas las señaladas pretensiones con los que está concebido.

Siguiendo con el capítulo de reproches, a la manía de repetir datos ya aportados a la que nos tiene acostumbrados la redacción de Juan Andrés, cabe también añadirle su ocasional tendencia a la divagación, especialmente patente en la interminable introducción que con pelos y señales hace a la situación económica-social en la que se fraguó el rodaje de El doctor Frankenstein, solo justificable como una deformación profesional de su responsable, licenciado en Ciencias Empresariales y Económicas. Sin embargo, lejos de jugar en contra de sus resultados, todos estos defectos no hacen más que resaltar la brillantez que, por momentos, alcanza una obra escrita desde la más absoluta convicción y que refleja bien a las claras el grado de madurez alcanzado por Juan Andrés Pedrero Santos.

José Luis Salvador Estébenez

Published in: on agosto 1, 2011 at 5:02 am  Comentarios (2)  

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2 comentariosDeja un comentario

  1. Buena reseña…

  2. “James Whale. El padre de Frankenstein” ha resultado elegido uno de los cinco finalistas a los premios “Scifiworld de Fantasía, Terror y Ciencia-ficción”. Vaya desde aquí mi más sincera enhorabuena a Juan Andrés.


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