Título original: La chispa de la vida
Año: 2011 (España)
Director: Álex de la Iglesia
Productores: Andrés Vicente Gómez, Ximo Pérez
Guionista: Randy Feldman
Fotografía: Kiko dela Rica
Música: Joan Valent
Intérpretes: José Mota (Roberto Gómez), Salma Hayek (Luisa), Blanca Portillo (Mercedes), Juan Luis Galiardo (alcalde), Fernando Tejero (Johnnie), Manuel Tallafé (Claudio), Antonio Garrido (doctor Velasco), Carolina Bang (Pilar Álvarez), Eduardo Casanova (Lorenzo), Nerea Camacho (Bárbara), Santiago Segura (David Solar), Juanjo Puigcorbé (Alvaro Caprile), Antonio de la Torre (Kiko Segura), Joaquín Climent (Javier Gandara), José Manuel Cervino (presidente), Nacho Vigalondo (Martín), Concha García Campoy, Josto Maffeo, Javier Gutiérrez…
Sinopsis: Roberto es un publicista en paro que no encuentra trabajo en ninguna agencia. Fue el creador del archiconocido slogan “la chispa de la vida” de Coca-Cola, aunque ahora su situación es desperada. Cuando sufre un accidente que le hace debatirse entre la vida y la muerte, cree haber encontrado la forma de sacar dinero de esta absurda situación…
Álex de la Iglesiaes un director reconocido que goza de cierto culto en este país, aunque eso no le ha salvado de algunos fracasos de taquilla. Después de Balada triste de trompeta nos llega su última película, La chispa de la vida, aunque por desgracia otras se han quedado por el camino, como La marca amarilla, adaptación del tebeo La marca amarilla (La marque jaune)[1] de Edgar P. Jacobs, con los personajes de Blake y Mortimer, que fue abandonada definitivamente por el realizador.
Con guion de Randy Feldman, autor de libretos como Tango y Cash (Tango & Cash, 1989) y El negociador (Metro, 1993), que se ha acomodado al contexto español, el film nos presenta el drama de un publicista en paro que sufre un desgraciado accidente y cómo intenta sacar tajada del hecho, argumento que recuerda mucho a El gran carnaval (Ace in the Hole, 1951) del gran Billy Wilder, aunque con la diferencia de que aquí es la víctima y no el periodista el que quiere aprovecharse de la situación. Así, el título de la presente hace referencia al famoso eslogan de Coca-Cola “La chispa de la vida”, que en la cinta fue inventada por un español.
El guion lo debe haber acondicionado el propio de la Iglesia, ya que vemos mucho del cine del director en el film; existen muchos elementos comunes con otros trabajos del realizador, sobre todo con el último, Balada triste de trompeta, con la crítica mordaz y negra haciala España de pandereta que disfruta con las desgracias ajenas. Y también sufre las debilidades de Álex dela Iglesia, que es la sobreexplotación de sucesos que vive el personaje principal; para que el espectador comprenda y asimile lo mal que lo pasa el pobre, no solo le humilla su antiguo jefe o las secretarias de la gran compañía publicitaria, o sus amigos lo ignoran, sino que un pedigüeño se atreve a golpearle e insultarle, a él, que es un pobre y desperado parado. Y el accidente es muy aparatoso, casi tanto como la escena enla Cruz de los Caídos de la anterior película, con utilización de grúa y todo. Los personajes estrafalarios y/o extraños son marca de la casa y la aceptación del espectador depende de los gustos de cada cual, así que poco se puede decir de ellos, aunque poco aporten a la trama. Un ejemplo claro es la aparición de Santiago Segura y Nacho Vigalondo, más por ser amigos de Álex que por mostrar unos personajes influyentes en el devenir de la acción.
Como realizador no se le puede achacar nada a Álex dela Iglesia. Lacinta está muy bien filmada, con una sólida puesta en escena y con unos decorados grandiosos, el teatro romano de Cartagena, pero como director de actores falla bastante, y es un problema inherente en el cine español: casi todos los intérpretes parecen tener un solo papel y lo repiten constantemente. José Mota, un showman muy bueno, aquí está poco controlado, en momentos recuerda mucho a cómo interpreta sus parodias, sobre todo cuando suelta sus arengas contra los cabrones del mundo, y en otras parece muy cohibido, sin saber muy bien qué hacer. Salma Hayek se muestra voluntariosa, pero se nota una sensación de no creerse del todo la película. Otros actores, como Eduardo Casanova y Nerea Camacho, como por ejemplo, apenas tienen un personaje que interpretar, son meros comparsas de los personajes principales.
La chispa de la vida es una película fallida con elementos muy buenos y una estupenda dirección, que no encajan con una historia demasiado inclinada al esperpento y la crítica mordaz, pero poco trabajada en el desarrollo de personajes y en crear una trama que conecte con el espectador; muestra una sucesión de acciones que ilustran lo que ocurre, pero no da tiempo a que sea asimilada por el público. Hubiese sido preferible menos espectáculo y más contenido, más el personaje que el entorno, así el espectador se implicaría más en las desgracias de éste y no se distraería con los vacuos y excesivos subrayados. Ya sabemos que las adversidades venden, y si hay morbo más, pero no necesitamos que nos lo repitan una y otra vez, hemos cogido el mensaje a la primera. Aunque, sinceramente, mucha crítica hacia el mundo publicitario, y la película está sobrecargada de publicidad poco encubierta.
Luis Alboreca
[1] Serializado en Journal de Tintin en 1953 y editado en formato álbum en 1956.





