Entrevista a Luca Boni y Marco Ristori, directores de “Eaters”

Hace unos cuantos meses, en nuestro dossier dedicado a la ciencia ficción italiana, comentábamos Eaters, reciente producción de temática zombi apadrinada por Uwe Boll. En aquella reseña señalábamos su importancia como punto de inflexión para el proceso de renovación y recuperación que, en los últimos dos años, viene experimentando el cine fantástico italiano de la mano de una nueva hornada de directores, con títulos como Shadows de Federico Zampaglione, Morituris de Raffaele Picchio o Bloodline de Edo Tagliavini.

Tras ser editada comercialmente en varios países, Eaters pudo verse por fin en España durante el pasado Festival de Sitges, dentro de la sección “Brigadoon”. Aprovechando tal circunstancia, mantuvimos esta entrevista con sus dos directores, Luca Boni y Marco Ristori, en la que también participó el operador de fotografía de la película, Paco Ferrari, quien ejerció el papel de improvisado traductor. Mientras, a escasos metros, el Edificio Miramar acogía la proyección de Eaters y en sus inmediaciones se llevaban a cabo los preparativos para la tradicional marcha zombi.

- Si no me equivoco, Eaters ha sido vuestro primer largometraje. ¿Cómo surge el proyecto?

Eaters es un proyecto trabajado durante bastante tiempo. Todo comenzó hace tres años con un guion de Marco del que salieron dos teaser trailers. Estos trailers llamaron la atención de Uwe Boll, quien se interesó por el producto, proponiéndonos rodar otro. Si este nuevo trabajo tenía la calidad que él buscaba, nos ofrecía la posibilidad de distribuirnos el film ya que, en realidad, Boll no es su productor, sino su distribuidor. Esto fue el detonante que nos impulsó a llevar adelante el proyecto, confiriéndonos la valentía de invertir el dinero necesario, así como mucho tiempo y esfuerzos en la consecución de la película.

- En los últimos tiempos se ha convertido en algo bastante frecuente, sobre todo dentro del cine fantástico, las parejas de directores. En vuestro caso, ¿qué es lo que os lleva a decantaros por esta fórmula?

Ambos procedemos del mundo de los documentales y los videoclips, donde hemos trabajado juntos durante cinco años, y creímos que era mejor que, para nuestra primera película, nos repartiéramos la dirección. Así podíamos asegurarnos de que no hubiera fallos, y que pudiera salir una película con unos niveles de calidad estándar, pese a tratarse de una producción muy modesta.

- ¿Os habéis repartido las funciones de alguna forma especial?

No, todo lo hemos hecho entre los dos.

- Antes os referíais a los escasos medios con los que se ha realizado la película.  ¿Cuál ha sido el presupuesto del que habéis dispuesto y de dónde ha salido?

La mayoría del dinero ha procedido de préstamos bancarios. Pero, sin duda, lo que ha posibilitado que pudiéramos hacer la película fue el que gran parte del equipo aportara su trabajo gratuita y desinteresadamente, empezando por el director de fotografía, aquí presente, y siguiendo por los técnicos de efectos especiales, integrantes del equipo de Argento, quienes llevaron material que tenían de archivo, reutilizándolo en el rodaje prácticamente a costo cero. Además, todo el proceso de post-producción, etalonaje y montaje lo resolvimos con gran fatiga y cansancio internamente en nuestro estudio, lo que ayudó a que el presupuesto no se nos fuera de las manos y entrara dentro de nuestras posibilidades.

- Como habéis dicho, en Eaters habéis contado con la colaboración de Uwe Boll, una personalidad que despierta pasiones encendidas entre los aficionados al género. Incluso en varios países en los que se ha distribuido en formato doméstico se le ha añadido la coletilla de “Uwe Boll presents”. ¿Hasta qué punto creéis que el padrinazgo del alemán puede favorecer o perjudicar a la película?

Desde el principio sabíamos que la participación de Boll tenía sus pros y sus contras. Sin embargo, ahora que hemos tenido la oportunidad de conocerlo, hemos visto que todo lo que la gente dice sobre él es mentira. Trabajar con Boll ha sido una experiencia muy positiva, ya que es una persona muy emprendedora y próxima, que confía en el trabajo de jóvenes como nosotros, dándoles la posibilidad de hacer cosas que otros no les darían. Por otra parte, no es cierto que la calidad de su cine sea mala; sus últimas películas, como Rampage, Darfur o Tunnel Rats, han cosechado buenos reconocimientos a nivel mundial. El problema es que se ha convertido en una moda el hablar mal de Uwe Boll, y a estas alturas es muy difícil que se quite ese sambenito. Pero no es verdad que sea un mal director y, mucho menos, una mala persona.

- Sorprende que, aunque desde el principio la película naciera con la idea de ser distribuida internacionalmente, la rodarais en italiano y no en inglés, como sería en cierta manera lo más lógico…

Inicialmente nos planteamos este asunto y, aprovechando que siguió bastante de cerca la preproducción de la película, se lo consultamos a Boll. Él nos aconsejo que era mejor que la grabáramos en italiano, en lugar de hacerlo en un inglés mal pronunciado. Aparte, nosotros sabíamos que el hecho de que Eaters fuera una cinta de zombis rodada en Italia, con todo lo que ello conlleva, suponía un enorme atractivo de cara a su funcionamiento en el mercado extranjero.

- Al hilo de este tema. En alguna entrevista os he leído decir que vuestra película no tiene nada que ver con el estilo tradicional del cine fantástico italiano. Sin embargo, más allá de otras influencias evidentes, como el universo romeriano o la película de Alfonso Cuarón Hijos de los hombres, yo sí que personalmente le veo cierta similitud formal con este tipo de cine…

Lo cierto es que la idea era darle una visión más internacional, tomando como modelo algunas de las películas que tú has dicho, como El día de los muertos de George Romero o Hijos de los hombres. Nuestra intención, por otro lado, era evitar que se pareciera a las películas de zombis italianas de los años ochenta, entre otras cosas porque es un cine del que no nos consideramos fans, aunque apreciemos y reconozcamos sus cualidades. También queríamos escapar de la etiqueta de italianos que hacen películas para Italia, haciendo un film que pudiera ser llevado al extranjero como uno más.

Marco y Luca junto a parte del equipo de "Eaters", entre ellos Paco Ferrari, director de fotografía (el último a la derecha de la fila superior)

Marco y Luca junto a parte del equipo de "Eaters", entre ellos Paco Ferrari, director de fotografía (el último a la derecha de la fila superior)

- En mi opinión, uno de los principales aciertos que encierra Eaters es que, al contrario de lo que suele ser cada vez más habitual en este tipo de propuestas, os centréis más en su historia que en el despliegue hemoglobínico. En especial, me ha gustado la relación tan especial que establecéis entre su pareja protagonista y su enfrentada actitud con respecto a la situación que se plantea de fondo…

Nos alegra que te hayas fijado en este aspecto, ya que debes de ser uno de los pocos que lo ha captado. Queríamos hacer una película que no fuera simplemente gore, sino que también tuviera en cuenta el componente humano, examinando los aspectos psicológicos de los protagonistas a través del desarrollo de la historia. Pero no es solo mérito nuestro. Ello fue posible, en gran medida, a que los dos actores protagonistas, tres si contamos con el villano, se conocían de haber estudiado teatro juntos, lo que nos permitió crear una particular alquimia entre ellos, y que funcionara también en la película. Seguramente, si hubiéramos contado con otros actores, Eaters no habría tenido tanta fuerza en este sentido.  En cuanto al aspecto gore, muchos nos han criticado que Eaters no tuviera tanta acción ni elementos de este tipo. Ocurre que esta clase de escenas cuestan mucho dinero y una película de bajo presupuesto como la nuestra no puede permitírselo. Es por ello que preferimos dar mayor importancia a la historia y a sus personajes, y hacer que los momentos gore fueran lo mejor y más impactantes posibles; pocos efectos especiales y pocos zombis, pero que los que aparecieran, al menos, estuvieran bien hechos y no bajaran el nivel general del film.

- A lo largo del argumento sacáis a colación temas como la religión, el fascismo o la experimentación genética. ¿Responde su presencia a un intento de hacer crítica social a través de la película?

En realidad no. Cuando escribimos Eaters solo pretendíamos hacer una película de género, sin transmitir ningún tipo de mensaje. Ha sido después cuando la gente nos ha llamado la atención sobre este aspecto. Quizás nuestra sangre italiana nos llevó inconscientemente a incluir elementos muy arraigados en la historia de nuestro país, como el fascismo o los nazis. Pero la verdad es que lo único que buscábamos era que la película fuera lo más heterogénea posible y no tuviera una trama lineal.

- Otro de los puntos que destacan en Eaters es su negrísimo sentido del humor…

Estos aspectos, digamos, grotescos, son un reflejo de cómo somos en la vida real. Fundamentalmente, no queríamos que la película resultara demasiado seria y que fuera tomada como tal, sino que tuviera ese punto divertido.

- ¿En qué países se ha distribuido la película? Parece cuanto menos extraño que, mientras que Eaters pueda ser vista en prácticamente todo el mundo, en su país de origen permanezca aún inédita…

Eaters ha salido a la venta con muy buena aceptación en Inglaterra, Japón, Bélgica, Holanda, México, Francia, Corea… Es extraño, en efecto, que en nuestro país, sin embargo, permanezca inédita. Pero el problema no es de la película; el problema es del modo en el que funciona el mercado cinematográfico italiano. Te pondremos un ejemplo. Un distribuidor italiano trató de comprarnos la película, sin importarle que ya se la hubiéramos vendido a Uwe Boll. Y todo esto ocurrió con el propio Uwe delante. Entonces, él prefirió no venderla a un país que no le iba a pagar. De todos modos, no es algo que nos preocupe el que no haya salido en Italia, ya que no le debemos nada a aquella industria. Lo importante para nosotros es que Eaters pueda verse en el resto del mundo.

- Desde fuera da la sensación de que, por fin, el cine fantástico italiano está cobrando nuevos bríos tras bastante tiempo en el que ha estado prácticamente desaparecido.¿Cómo lo veis vosotros desde allí? ¿Realmente está surgiendo una nueva ola de cine fantástico en Italia, o se trata solo de un espejismo?

No creemos que exista ninguna relación, sino que se trata de una simple coincidencia. Además, no pueden compararse películas como la nuestra con títulos como Shadows, que han contado con una producción mucho mayor y ha sido distribuida en los canales habituales con una gran campaña publicitaria detrás por todo el país. Si tuviéramos que destacar algo de lo que se está haciendo en Italia ahora mismo sería War Games: At the End of the Day (2011) de Cosmo Alemá, que es un ejemplo de cine italiano de calidad que debe ser visto en todo el mundo. Sinceramente, esperamos que esta vuelta del cine fantástico italiano sea verdad, si bien, al trabajar con gente extranjera con la que esperamos seguir colaborando, no estemos muy metidos en lo que se cuece ahora mismo en Italia.

- ¿Y por qué creéis que, mientras que en otros países de su entorno el cine fantástico está viviendo una auténtica edad dorada cuantitativa y cualitativamente, en Italia no ocurre lo mismo? ¿Tiene algo que ver el gobierno Berlusconi?

Sin lugar a dudas, uno de los principales problemas ha estado en el gobierno Berlusconi. No obstante, el mayor problema es que en Italia casi todos los productores son ya muy mayores y no comprenden cierto tipo de cine. Entonces, si un director joven va a hablar con un productor de sesenta y pico años y le propone hacer una película como puede ser la nuestra, es difícil que este muestra algún tipo de interés, ya que están acostumbrados a otra clase de productos con, digamos, un estilo mucho más antiguo, que es lo que se suele consumir en nuestro país. También influye el que en Italia se hagan muy pocos films al año, lo que repercute en que casi ninguno sea de temática fantástica. Shadows, War Games o Eaters son la excepción a la regla, ya que las películas italianas actuales están pensadas solo para su consumo en Italia, sin ningún tipo de miras internacionales. De hecho, nosotros estamos trabajando en el extranjero por este motivo, hasta el punto que rodamos Eaters pensando en su distribución a nivel mundial, y no en su hipotética salida en el mercado italiano.

- A propósito, ¿ha podido ser vista Eaters en Italia de alguna forma?

Oficialmente no, aunque es muy seguro que muchas personas hayan podido verla descargándola de Internet, lo que nos lleva al problema de la piratería. Nada más salir Eaters en Dvd y Blu-Ray en Inglaterra, que es en el país en el que de momento más repercusión ha obtenido, convirtiéndose incluso en un blockbuster en las listas de ventas, estaba colgada en la red, lo cual para un producto como el nuestro es lo peor que le puede pasar.

- Sobre eso mismo quería preguntaros. Aunque es indudable que el qué Eaters se encuentre disponible en la red os perjudica enormemente, ¿no os parece también una forma de daros a conocer?

Es cierto que así puedes conseguir cierta promoción. El problema es que una vez que es  pirateada una película, luego nadie está interesado en comprarla. Por ejemplo, en un país como puede ser Corea, donde la película está colgada y subtitulada al coreano, nadie va a comprar una copia de algo que tiene gratuitamente. Y si ya de por sí el mercado videográfico se está muriendo, la piratería lo único que hace es destrozar a las producciones independientes, ya que es la única salida comercial de la que disponemos.

- Tras Eaters, ¿cual es vuestro próximo proyecto?

Ahora mismo estamos trabajando en la preproducción de otra nueva película junto con Uwe Boll. Se trata de la adaptación de un antiguo videojuego de ordenador que está previsto que también salga ahora para la Wii, del que Boll poseía los derechos desde hace años, llamado Zombie Massacre. Es un proyecto bastante ambicioso que ojalá pueda salir como esperamos.

José Luis Salvador Estébenez

Published in: on febrero 13, 2012 at 6:44 am  Comentarios (2)  
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2 comentariosDeja un comentario

  1. Buena entrevista, compañero.
    Tendré que ver Eaters para salir de alguna duda (eso de que no les ha influido las películas de zombies italianas de los setenta, me huele a chamusquina, o no es así?) ;)

    • Gracias.

      En cuanto a la posible influencia de las anteriores películas italianas de zombis, como habrás leído, ellos niegan cualquier posibilidad, aunque para mi es algo bastante evidente. Otra cosa es que no sea algo premeditado y venga más como consecuencia de manejar referentes similares. Pero el caso es que la similitud con estas existe. Pero vamos,cuando la veas ya me dirás que te parece a tí…


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