Entrevista a Daniel Rodríguez Sánchez (aka Reverendo Wilson), autor de “Video Nasties: s: Memorias de un cine prohibido”

Finales de la década de 1970. Margaret Thatcher se convierte en la nueva Primera Ministra del Reino Unido. Entre las férreas políticas de la “Dama de hierro” no podía faltar un organismo que controlase el contenido de lo que se debía o no ver. Surgió así una censura que intentó acabar con numerosas películas, especialmente aquellas que pululaban por el recién nacido mercado videográfico, incluyéndolas en una lista popularmente conocida como Video Nasties.

Sobre este tema versan las dos entregas de Video Nasties: Memorias de un cine prohibido — cuyo primer volumen ha sido publicado recientemente—, un ensayo escrito por Daniel Rodríguez Sánchez, más conocido como Reverendo Wilson, con quien hemos tenido el placer de charlar sobre censura, prohibiciones y cine.

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Para los profanos en la materia, ¿qué son las video nasties?

Son un conjunto de películas, concretamente setenta y dos, que los organismos censores británicos consideraron potencialmente inapropiadas para el público de la nación, ejecutando contra ellas una férrea persecución aprovechándose del entonces auge del mercado de los videoclubs, a principios de los años ochenta. Fueron consideradas el enemigo público número uno del Reino Unido, urdiéndose una campaña tan difamatoria como excesiva que intentó desprestigiar las corrientes cinematográficas menos condescendientes y más subversivas. Las obras fueron incluidas en un listado público con el objetivo de que quedasen señalizadas por su supuesto atentado contra la moralidad. A parte de sus temáticas o excesos, hay una diatriba de contexto que fue vital para originar este fenómeno: se produjo una especie de vacío legal que impedía a la British Board of Film Classification (BBFC), principal órgano censor del Reino Unido, tener un control sobre aquello que se distribuía en vídeo, ya que el auge de este mercado había dejado de lado otras maneras de consumir películas, como las hasta entonces supeditadas a los estrenos en salas comerciales donde la BBFC sí tenía un control absoluto.

¿Qué elementos de una película señalaban esos organismos censores para considerarla como un atentado contra la moralidad del espectador?

Como ya anuncias en la pregunta, los censores tenían un principio claro de persecución: “aquello que pudiera atentar contra la moralidad de los espectadores”. Un elemento muy subjetivo y objeto a muchas interpretaciones, pero que mayoritariamente supeditaban a los contenidos con altas pretensiones de mostrar erotismo y más especialmente la violencia. Además, la conjunción de ambos elementos, incomprensible y obscena para las mentes más conservadoras —es importante señalar que todo esto se urdió a partir del entonces recién inaugurado Gobierno de Margaret Thatcher—, suponía un ataque directo en contra de quienes querían tener un control extremo de todo lo que pudiera llegar a los hogares. Teniendo en cuenta que los distribuidores encontraron un creciente negocio a la hora de poner en el mercado videográfico todo tipo de películas de la entonces emergente emulsión de las cinematografías de subgéneros —la reciente década de los setenta fue tremendamente productiva en ello—, la proliferación de películas underground de contenidos subversivos iba en aumento, consiguiendo atemorizar a los férreos censores. Pero, aunque mayoritariamente películas de índole violenta, y más concretamente el splatter tanto americano como europeo dotó de muchos productos a la lista, cualquier alusión a elementos que considerasen obscenos o lujuriosos —a veces ya no sólo en lo gráfico, sino por alusiones sutiles en las propias películas— ya hacía sonar las alarmas. Y, por qué no decirlo, algunas corrientes, como por ejemplo el auge de las películas de canibalismo, originaban que cualquier filme con alusiones claras a él estuviese ya férreamente perseguido, en algunos casos, aunque fuese sólo con una alusión en su título; esto fue lo que motivó, a modo de ejemplo, que La semana del asesino (1972) de Eloy de la Iglesia se convirtiese en una de las aportaciones españolas al listado[1].

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Echando un vistazo al listado de las nasties que analizas en esta primera parte de tu ensayo, cualquiera puede comprobar que la mayoría de los títulos son de películas de terror. ¿Fue este género el que más estuvo señalado o hubo otros que también sufrieron el acoso de la censura?

Efectivamente, el terror ocupa una buena cuota del listado, y ya no sólo de las que hemos incluido en este primer volumen. Pienso que esto es debido no por un ataque directo al género en sí mismo, sino porque como te decía antes nos encontramos en una época donde los lenguajes y conceptos para el terror cambiaron completamente en la década de los setenta; se originó por ello una nueva ola artística relativa a un terror alejado de los cánones clásicos del mismo, apostando por unas temáticas y conceptos con ciertos reflejos sociales, mostrando en pantalla una incomodidad escénica basada en terrores verídicos que se podían encontrar en las calles. En lo que respecta a este primer volumen, podemos encontrar algunas video nasties célebres a este respecto como La última casa a la izquierda (The Last House on the Left, Wes Craven, 1972), uno de sus émulos italianos como es Violación en el último tren de la noche (L’ultimo treno della notte, Aldo Lado, 1975) o, incluso, otra rape and revenge icónica como La violencia del sexo (I Spit on your Grave, Meir Zarchi, 1978); el terror se volvía disruptivo, cambiando sus formas de alusión a tótems clásicos perfectamente identificables como iconos ficticios —el terror de la Universal o la Hammer, por ejemplo—, a temáticas que aludían a la más palpable malignidad humana. El terror estaba derivando en unas connotaciones tan novedosas como extremas, que los censores consideraban una especie de “pornografía del sexo y de la violencia”. Sin embargo, derivado de estos nuevos lenguajes del cine de género, fruto este libertinaje creativo hacia el terror, se producían la ebullición de otros subgéneros como el ya citado cine de caníbales o la llamada nazisploitation, donde para favorecer sus temáticas utilizaban una violencia gráfica hasta entonces casi inédita. Pero hay que tener en cuenta también que, aunque este tipo de películas son las que mayores aportaciones han hecho al listado, el thriller e incluso el drama con tintes psicológicos podían ser perseguidas si en algunas de sus secuencias utilizaban un lenguaje visual con algún extremismo, como es el caso de desconocidas películas —y que han alcanzado, gracias a su condición de video nasties, una necesaria visibilidad— como The Witch Who Come from the Sea (Matt Cimber, 1976) o La casa de la colina de paja (Exposé, James Kenelm Clarke, 1976), como ejemplo de dos obras perseguidas y que se conectan con el terror de manera mucho menos directa que las otras películas mencionadas.

En el libro comentas el caso del asesinato en 1993 de James Bulger, de apenas dos años, a manos de Robert Thompson y Jon Venables, ambos de diez, y de cómo los medios intentaron vincular el crimen con el hecho de que tanto Robert como Jon pudieran haber visto días antes Muñeco diabólico 3 (Child’s Play 3, Jack Bender, 1991). Esto me recuerda a casos como el de Columbine o el del “asesino de la katana”, cuyos crímenes ciertos sectores de la opinión pública relacionaron con los efectos de los videojuegos, o también al de los Tres de West Memphis y de cómo los medios mintieron vilmente para relacionar los crímenes con el satanismo, el heavy metal y la literatura y el cine de terror —este último caso tremendamente flagrante, ya que los acusados eran inocentes—. ¿Crees que treinta años después la sociedad sigue responsabilizando a cierto tipo de cultura de tales males? ¿Piensas que sigue habiendo censura?

En efecto, el primer caso que comentas alude a un periodo en el que el fenómeno de las video nasties estaba en un claro decaimiento y los censores se aprovecharon del amarillismo de los medios para iniciar una nueva campaña de desprestigio para cierto sector de obras cinematográficas, utilizando el impacto que el caso de James Bulger —y algunos más que han pasado a ser “clásicos” de la crónica negra del país— originó en la sociedad británica. Precisamente ahí se llegó a demostrar en uno de los procesos judiciales que era totalmente improbado que Muñeco diabólico 3 pudiera haber influido en los jóvenes homicidas para cometer su atrocidad, ya que ni si quiera la habían visto. Pero es algo que, lamentablemente, sigue sucediendo hoy en día, como una manera implantar una censura moral para fomentar una barrera de protección ante el sector menos cómodo de las sociedades de hoy en día. Recuerdo, aludiendo a uno de los casos que mencionas, como al “asesino de la katana” rápidamente se le adhirió un supuesto fanatismo al Final Fantasy por algo tan absolutamente trivial como su corte de pelo que, por cierto, era tendencia en aquellos tiempos. O, ya sin ir más lejos, las ampollas que ha levantado en los últimos años otra saga de videojuegos como los Grand Theft Auto y las recientes palabras de Donald Trump acusando a esta industria como la causante de los tiroteos masivos ocurridos en Estados Unidos, cuando todos sabemos que esa problemática viene de otros asuntos sociales y burocráticos que ya han generado multitud de debates. Tan sólo hay que tirar de estadística, ahora que la industria del videojuego está alcanzando unas cifras de beneficios increíbles, para darse cuenta del sinsentido de estas acusaciones gratuitas. ¿De todas las ventas que se producen en este negocio, a cuantos gamers les da por hacer su GTA por las calles? Son denuncias populistas y ridículas, que se pueden tirar abajo con un poco de sentido común. En realidad, y da igual que se acuse de estos crueles actos a videojuegos, películas o, como también indicas, la música, todo responde a unas conductas de intento de derribo de un libertinaje creativo en las tendencias artísticas de estos productos, con el objetivo de defender unos valores arcaicos que intentan mantener un conservadurismo moral. Lamentablemente, y más con los tiempos que corren, nunca nos libraremos de ello.

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¿Puede adelantarnos algo de la segunda entrega de Video Nasties? ¿Cuándo lo tendremos en librerías?

La segunda parte completará este viaje a través del cine prohibido con el resto de películas que conforman el listado, donde se encuentran obras muy célebres para quienes amamos este tipo de cinematografías extremas, que dieron al terror un vigor escénico increíble: clásicos como Nueva York bajo el terror de los zombies (Zombi 2, 1979) o El más allá (L’aldilà, 1981) de Lucio Fulci, Holocausto caníbal (1980) de Ruggero Deodato, Muertos y enterrados (1981) de Gary Sherman o Posesión infernal de Sam Raimi, entre otras; muchas de ellas, por cierto, consideradas por los propios censores obras ejemplares para dar base conceptual a su persecución. Además, he podido contactar con algunos de los directores que tuvieron el “honor” de ver que sus películas fueron consideradas video nasties, y podremos comprobar de primera mano cómo recibieron el fenómeno. También, como algo que en lo que a mí respecta era de obligado repaso, en el volumen 2 habrá un espacio para esas películas que por diferentes razones no fueron consideradas video nasties, pero sufrieron igualmente las peligrosas garras de la censura británica, como La matanza de Texas (The Texas Chain Saw Massacre, 1974) de Tobe Hooper o Maniac (Maniac, 1980) de William Lustig, entre otras muchas.

Debe ser un honor que Video Nasties fuera el libro oficial de la última edición de la CutreCon y que, además, haya sido prologado por Ángel Sala…

Las dos situaciones han sido recibidas con muchísimo entusiasmo. Es emocionante que la publicación pudiera formar parte de la CutreCon, certamen que ya se ha ganado un merecido hueco en el ahora rico panorama nacional de festivales de índole fantástico, y que con sus proyecciones da visibilidad a muchas obras condenadas a cierto ostracismo. Y, por supuesto, ha sido maravilloso que Ángel hiciera el prólogo, ya no sólo por ser el director del festival número 1 mundial relativo al cine fantástico, Sitges, sino porque le considero uno de los más expertos estudiosos de este tipo de cine tan subversivo. Me constaba que era un gran entusiasta del fenómeno de las video nasties, así que rápidamente nos pusimos en contacto con él. Que quisiese formar parte del proyecto ha sido una de las grandes alegrías que ha dado el desarrollo de la publicación.

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Pasemos a otro tema. Soy un flipado de la obra de Rob Zombie y sé que hace unos años publicaste un libro sobre él en la tristemente desaparecida editorial Tyrannosaurus Books. ¿Existe la posibilidad de que algún momento se reedite?

Reeditar Rob Zombie. Las siniestras armonías de la sordidez es algo que está encima de la mesa desde hace tiempo, ya que lógicamente el abordar a figuras en activo provoca que la publicación quede desactualizada casi en el mismo instante de sacarla a la venta. Tratándose además de una obra acerca de un cineasta con una personalidad tan marcada como la de Rob, veo necesario avanzar el estudio con sus más recientes películas. Lo que te puedo decir hasta el momento es que estamos trabajando para esa reedición, y espero que se pueda llevar a cabo.

Aparte de la segunda entrega de Video Nasties, ¿andas trabajando en algo que nos puedas contar?

Sí, aunque tengo varias cosas en mente, siempre dentro del ensayo cinematográfico, hay un proyecto que está cogiendo forma y que fácilmente sea el que ocupe mí tiempo en cuando el segundo volumen de las Video Nasties esté publicado. Dentro de lo que puedo decir, solo comento que supondrá el abordaje a la infatigable carrera de un par de cineastas que fueron clave en una de las etapas más productivas del cine de género de su país de origen.

¿Algo más que quieras añadir?

Tan sólo agradeceros enormemente el interés mostrado en la publicación, que en sus primeros días de vida ha tenido una recepción muy cálida. Y, por supuesto, animar a todos los aficionados a adentrarse en el mundo de las Video Nasties, más especialmente en las menos conocidas. Visionar estas películas es la mejor manera de dar luz a un conjunto de obras que en su día un grupo represor quiso ocultar para siempre.

Rubén Íñiguez Pérez

[1] Nota del autor: El título internacional de La semana del asesino es The Cannibal Man.

Published in: on febrero 25, 2020 at 6:55 am  Dejar un comentario  
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Crónica de Cutrecón IX

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Suma y sigue. Se ha convertido casi en una tradición que un servidor comience cada nueva crónica del Festival Internacional de Cine Cutre de Madrid-Cutrecón aludiendo al crecimiento experimentado por la propuesta con respecto a años anteriores. Pero lo cierto es que, una vez más, este fue uno de los aspectos más destacados que nos dejó su novena edición, celebrada entre los pasados 29 de enero y 2 de febrero. No obstante, en esta ocasión se trató del aumento del número de sesiones o actividades paralelas, reducidas este año a la presentación de un libro y la realización en directo del podcast “Tiempo de culto”, en ambos casos celebradas en Omega Center, sede habitual del certamen para este tipo de eventos. Incluso, puestos a comentar, hay que apuntar en el debe de esta edición la meda redonda que servía de encuentro entre invitados y espectadores que solía tener lugar en la jornada del viernes. Por el contrario, si hubo algo que quedó de relieve en esta Cutrecón fue el incremento de su número de espectadores, a tal punto de colgar el cartel de «no hay billetes» en la práctica totalidad de sus sesiones. Un ejemplo de lo más ilustrativo a este respecto se encuentra en la maratón del sábado celebrada en el Auditorio de la Casa del Reloj y dividida en dos tandas de tres títulos. Mientras que en años anteriores las primeras proyecciones habían contado con aproximadamente media entrada, en esta edición ya se habían repartido todas las localidades antes de comenzar el pase de la primera película. Claro que dicha circunstancia no se limitó únicamente a las sesiones gratuitas, sino que también se repitió en aquellas de pago, la mayoría de las cuales agotaron las entradas disponibles, algunas, además, varios días antes de que diera inicio el certamen, hecho este inédito hasta la fecha si la memoria no me traiciona.

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Fotografía de la pequeña exposición de la versión cinematográfica de “Super Mario Bros” que acogió Omega Center dentro del marco de Cutrecón

Paradójicamente, una de las proyecciones que menor afluencia de público registró fue, precisamente, la encargada de inaugurar esta novena edición, la cual tuvo como protagonista al film de controvertida producción Dangerous Men (2005). Nada menos que veintiséis años, se dice pronto, tardó en completar el rodaje de esta cinta de acción su director, el exiliado iraní Jahangir Salehi, en arte John S. Rad. Ni qué decir tiene que tan dilatada realización, en la que fue variando el equipo técnico y artístico inicialmente previsto a medida que el tiempo pasaba, se deja sentir en el acabado final de un producto plagado de escenas inconexas, personajes que aparecen y desaparecen por arte de magia, un sentido del erotismo mostrenco, arcos argumentales que no llevan a ninguna parte y una trama inconsistente que, literalmente, se va inventando a sí misma sobre la marcha. Por si no fuera poco, todo ello es acompañado por una machacona y repetitiva banda sonora, obra también del tal Rad, que rara vez se adecua al contenido de las imágenes a las que sirve de apoyo. Ahora bien, a pesar de lo disparatado del conjunto, lo cierto es que, más allá de algunos momentos puntuales, a decir verdad se echa a faltar un mayor grado de locura, siendo en líneas generales un título tremendamente aburrido. Algo que no fue óbice para que su propuesta funcionara muy bien entre la audiencia congregada, a juzgar por el modo con el que vociferó, jaleó y tatareó cada minuto de su metraje. Por cierto que, a modo de curiosidad, la presentación de Dangerous Men contó con la participación de Darío Adanti, historietista y co-fundador de la revista satírica Mongolia, junto a los tradicionales maestros de ceremonias del festival, su director Carlos Palencia y la cómica Vera Montessori.

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Dado pues de forma oficial el pistoletazo de salida de esta novena edición de Cutrecon, la programación continuaba con una segunda jornada dividida en dos bloques. A eso de las cuatro y media de la tarde Sala Equis se estrenaba como sede del certamen con el pase de Killer Barbys (1996) en honor de la homenajeada con el premio Applehead Jess Franco de este año, Silvia Superstar, quien respondió a las preguntas de los asistentes antes y después del film. En su intervención previa, la cantante y líder del grupo Killer Barbies reflexionó sobre cómo las expectativas que se crearon en su momento, debido a la presencia en el reparto de un Santiago Segura que acababa de lograr el Goya por su papel en El día de la bestia (1995), el protagonismo de su propio grupo, por entonces en la cima de su popularidad gracias a la utilización de uno de sus temas en el anuncio de un conocido refresco, y el regreso de Jesús Franco a la dirección tras varios años de ostracismo, acabaron por perjudicar a la película. «Intentaron venderla en su momento como si fuera una superproducción, la película del año, y la gente se confundió. Cuando iba a verla decía: “¿Qué es esto?”». Una afirmación que aquellos que vivimos de cerca el estreno del film podemos dar fe que es cierta. Y es una pena, porque, a pesar de su mala fama, posiblemente sea el mejor trabajo de la última etapa de Franco, en especial por el sentido de la atmósfera y la fuerza que poseen no pocas de sus imágenes durante su primera parte, por más que, a la larga, y como es moneda común en la práctica totalidad de la obra de su responsable, vaya perdiendo fuelle a medida que la desidia se apodera de su director y se acumulan los detalles de humor típicamente franquiano que terminan por romper con el tono.

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Greg Sestero (en el centro) durante el coloquio que sucedió al pase en Sala Equis del documental que rodó como apoyo al lanzamiento de su libro “The Disaster Artist”

Y de uno de los invitados de este año pasábamos a otro con la aparición en Sala Equis de Greg Sestero, coprotagonista de la célebre The Room (2003) y, sin duda, el principal nombre propio de esta novena edición de Cutrecón. Lo hacía para presentar el pase del documental que realizó como apoyo al lanzamiento de su libro The Disaster Artist, una pieza que, según comentó Carlos Palencia, ha sido vista en contadas ocasiones, siendo prácticamente inédito. En él, Sestero entrevista a varios de sus compañeros en The Room para que den testimonio de lo caótico de aquel rodaje y de la controvertida personalidad de su responsable, el inefable Tommy Wiseau. De escasa duración, aproximadamente una media hora, el documental se sigue con interés y cuenta con el valor de ser el primero en documentar todo lo que rodeó la realización de The Room de boca de sus principales implicados, si bien padece en comparación con el mucho más completo e incisivo Room Full of Spoons (2016), visto en este mismo marco hace ahora cuatro años. Terminada la proyección, Sestero se sometería a las preguntas de los asistentes, circunstancia esta que repitió en todas y cada una de las sesiones que protagonizó, antes de realizar una sesión de firmas en la que también se pudieron adquirir diversos productos de merchandising relacionados con su obra.

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Ya por la noche, el Palacio de la Prensa acogía el plato fuerte de la jornada con la denominada “Dinoxploitation”, una sesión doble formada por dos películas de delirantes argumentos protagonizadas por dinosaurios. Aunque, antes, Cutrecón escenificaría ante una sala repleta la entrega a Silvia Superstar del Premio Applehead Jess Franco, que recibió de manos del popular actor Carlos Areces. Tras ello, llegaba el turno del primero de los films programados, The Velocipastor (2018), cuyo tráiler se ha convertido desde su lanzamiento en todo un fenómeno viral que acumula más de doscientas mil visualizaciones en YouTube. El motivo de semejante éxito se halla estrechamente ligado a su singular trama. Y es que, como su título ya deja entrever, The Velocipastor narra las peripecias de un sacerdote con la capacidad de transformarse en dinosaurio. Como se puede deducir a tenor de semejante sinopsis, el planteamiento de la película escrita y dirigida por Brendan Steere navega por las aguas de la autoparodia, combinando momentos logrados con otros en los que las escenas se alargan de forma innecesaria, si bien su escasa duración de hora y diez minutos facilita que en ningún momento su desarrollo llegue a aburrir.

Tammy & the T-Rex

Mucho mejor sabor de boca dejó la segunda película de la noche, Tammy and the T-Rex (1994), en opinión de quien esto escribe uno de los mejores títulos vistos a lo largo de esta edición de Cutrecón, el cual fue proyectado en su reciente versión restaurada vista en el pasado Festival de Sitges dentro de la sección “Seven Chances”, que recupera todo el gore eliminado por los productores para su estreno original con el objetivo de llegar a una audiencia más amplia, especialmente la juvenil. Una pretensión en la que fracasaron estrepitosamente, dado el sonoro batacazo que la película cosechó en su momento en taquilla. Nada raro, visto lo visto, puesto que muchos de sus gags humorísticos, sobre todo en su primera parte, están basados en gran medida en el empleo del gore, por lo que sin su concurso muchas de estas secuencias quedaron desnaturalizadas, perdiendo consecuentemente mucho del potencial de esta gamberra comedia romántica preñada de personajes estrafalarios que parodia el cine teen característico de la época, mediante la peculiar historia de amor protagonizada por una bella joven interpretada por Denise Richards y un tiranosaurio robótico al que se le ha trasplantado el cerebro de su fallecido novio que en su encarnación humana tiene los rasgos del fallecido Paul Walker. Una temática, por cierto, la de historias de amor entre señoras y dinosaurios, que es todo un subgénero literario de gran tradición en Estados Unidos, sorprendentemente.

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Greg (en el centro) presentando el pase de “Best F(r)iends: Volume 2” en Cutrecon

Para el viernes, la organización consagró toda su programación a mayor gloria de su invitado estrella de este año, el mencionado Greg Sestero, con la proyección en el Palacio de la Prensa de tres de sus películas. A eso de las siete de la tarde abría fuego el primer volumen de Best F(r)iends, el díptico escrito, producido y protagonizado por Sestero, y que ha supuesto su reencuentro en la gran pantalla quince años después de The Room con Tommy Wiseau. Vista ya en la pasada edición de Cutrecón, esta primera mitad se acerca al thriller con ribetes noir para narrar la extraña historia de amistad que se fragua entre el extravagante dueño de una funeraria y un vagabundo, explotando la química existente entre los mencionados Wiseau y Sestero. Pero si este primer volumen todavía se toma en serio a sí mismo, su conclusión, proyectada acto seguido, tira directamente por el desbarre y el disparate puro y duro. Nada malo, en un principio, si no fuera porque su pretendido sentido del humor rara vez funciona, viéndose además penalizado por el evidente alargamiento al que es sometida su trama, lo que se traduce en una evidente morosidad narrativa, quién sabe si con el fin de reunir el metraje necesario para convertir en dos films lo que en origen solo era uno. Tampoco ayuda que las apariciones del personaje de Wiseau sean más bien escasas, con todo lo que ello implica, y que las pocas veces que lo haga sea, en realidad, interpretado la mayoría de las veces por un enmascarado Sestero, según este desveló durante la ronda de preguntas y respuestas que mantuvo con los asistentes.

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Momento de la proyección de “The Room”

Superadas las doce de la noche, la jornada del viernes se cerraba con el que se presentaba desde un principio como uno de los puntos álgidos de esta edición, el pase de The Room con la presencia de su actor coprotagonista en la sala. Acorde a la expectación despertada, la organización es esforzó en hacer de la sesión algo inolvidable. Por ejemplo, durante los prolegómenos el propio Sestero dramatizaría junto a dos miembros del público varias páginas de la primigenia versión del guion de la película, que sirvió como calentamiento a la proyección, en la que, siguiendo el ritual que acompaña a cada pase de The Room, la audiencia tiró cucharillas (de papel) y globos a la pantalla, previamente repartidos a la entrada, al tiempo que recitaba en voz alta los diálogos más delirantes de este, en teoría, drama de fuerte carga misógina, dicho sea de paso.

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Cola de acceso al auditorio de la Casa del Reloj durante la maratón del sábado

Siguiendo con la costumbre, el sábado era la jornada escogida para la tradicional Maratón celebrada en el Auditorio de la Casa del Reloj y que, respondiendo al leitmotiv de este año, estuvo formada por películas de terrores marinos. A las diez de la mañana arrancaba con lo que ya es un clásico, la proyección de uno de los cochambrosos exploits de films de animación de la Disney perpetrados por la productora alemana Dingo Pictures. Esta vez le tocó el turno a La leyenda de la Atlántida (Atlantis, der verlorene Kontinent, 2001), su particular respuesta, por decir algo, a Atlantis: El imperio perdido (Atlantis: The Lost Empire, 2001). Por lo demás, la película responde punto por punto al estilo acuñado por la firma germana. A saber: planteamiento infantiloide en el peor de los sentidos, un diseño de personajes y escenarios propios de un niño de tres años y un acabado técnico de lo más pobre y chapucero, si bien cabe reconocer que su animación es bastante más fluida que en la mayoría de sus hermanas, tal y como adelantó Cacaman en la presentación del pase. Le siguió Little Hero, título internacional de la producción taiwanesa de artes marciales Zhu Ge Si Lang da dou shuang jia mian (1978), basada, según parece, en un popular cómic en su país de origen. Consecuencia de ello es el agradable toque pulp que ofrece la película mediante el concurso de toda una fauna de hombres-animales, si bien su desarrollo se limita a una interminable concatenación de escenas de luchas que, a la larga, acaban aburriendo al más pintado. Por último, esta primera parte de la maratón se completaba con Sting of Death (1966), prototípica producción de Serie B de la época a cargo de uno de sus directores más emblemáticos, William Grefé. Dirigida claramente al público joven, lo que queda constatado con sus ramalazos pop, e influenciada por clásicos como La mujer y el monstruo (Creature from the Black Lagoon, 1954), la película responde al nivel medio acostumbrado en este tipo de films, tanto a nivel argumental como por su pobreza de medios. En realidad, gran parte de la comicidad que despertó su visionada estuvo originada por el especialmente inspirado libre subtitulado de sus diálogos, con mención especial a la del ska interpretado por Neil Sedaka que se incluye en el metraje y que algunos seguimos tatareando horas después.

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El monstruo de “Sting of Death” saludando a los asistentes tras la finalización del pase de la película

Después de un pequeño receso de aproximadamente una hora, que la mayoría aprovechamos para comer y reponer fuerzas, a eso de las tres y media de la tarde la maratón se reanudaba con Lobsteroids (1986), supuesta comedia de aires amateurs sobre unas langostas asesinas mutantes trufada de innumerables actuaciones musicales metidas con calzador en poco más de una hora de duración verdaderamente insufrible, debido a su ausencia de ritmo y desarrollo dramático o algo parecido. La cosa mejoró bastante dentro de lo que cabe con la siguiente, Plankton (1994), oscuro film italiano de ciencia ficción que fusiona ciertas características del slasher con el cine de horrores subacuáticos, dentro de una trama en la que no es difícil rastrear la huella de títulos como Piraña 2, Humanoides del abismo, La cosa o Posesión infernal, entre otros. Acreedor de un recalcitrante machismo típicamente latino, su despliegue de una variada y vistosa galería de efectos especiales, que abarca desde la infografía a la stop-motion, junto a su adscripción a ciertos esquemas narrativos de sobra asimilados por los espectadores familiarizados con este tipo de propuestas, contribuyó a que su visionado fuera más o menos llevadero. Algo similar puede aplicarse a la encargada de clausurar la maratón, Shark Attack 3: Megalodon (2002), película distribuida en España en formato doméstico con el título de Terror en el abismo y que debe su fama a los numerosos memes a los que ha dado pie su uso de unos efectos especiales no demasiado pulidos. Más allá de eso, se trata de la típica película de tiburones de bajo presupuesto. Moderadamente entretenida, lo único que desentona, aparte de los elementos por los que es conocida, es por la torpeza supina que evidencia su protagonista femenina a lo largo de la función.

Super Mario Bros

Ya en la sala 1 del Palacio de la Prensa, la jornada continuaba con la sesión bautizada como “Impact Game”, protagonizada por la adaptación a imagen real de Super Mario Bros que orquestara la industria hollywoodiense a principios de los noventa. Una oportunidad de revisionar en pantalla grande el film protagonizado por Bob Hoskins, John Leguizamo y Dennis Hopper, que fue acogida con los brazos abiertos por un público en el que no faltaron aquellos que acudieron ataviados como los principales personajes del popular videojuego. Claro que eso no quita para que el visionado de la película sirviera para reafirmar el porqué de la mala fama que acompaña a esta desde su ya lejano estreno. Al contrario de lo que ocurriera hace un año con el Street Fighter de Steven De Souza, el tiempo no ha hecho más que acentuar las deficiencias de Super Mario Bros. (Super Mario Bros., 1993). Ya no es que sus parecidos con el original que supuestamente adapta sean prácticamente nulos, salvo en sus aspectos más superficiales; es que como obra cinematográfica en sí misma, queda lejos de cumplir con los mínimos exigibles, debido entre otros motivos a su imposible pretensión de dirigirse a un público infantil al tiempo que luce un diseño de producción de aire vanguardista, en verdad el único aspecto rescatable dentro de tan anodino conjunto. En principio, el pase del film debía de haber contado con la presencia de su codirectora, Annabel Jankel, cuya anunciada visita fue cancelada la semana previa al inicio del certamen sin que trascendieran los motivos. Sin embargo, gracias a las nuevas tecnologías, la cineasta pudo, vía Skype, dar paso al film, y responder a las preguntas de la audiencia en el coloquio que tuvo lugar tras la proyección. Es una lástima, así las cosas, que la práctica totalidad de los participantes estuvieran más interesados en hacer gracietas que en trasladar auténticas inquietudes sobre la película, demostrando una preocupante falta de respeto hacia alguien que se había tomado la molestia de atenderlos a miles de kilómetros, para que la terminaran preguntando chorradas.

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Annabel Jankel dando entrada a la proyección de “Super Mario Bros”

Para finalizar el sábado, la sesión golfa nos tenía reservada la que a la postre se reveló como una de las mayores sorpresas de esta edición de Cutrecón: Tetsudon: The Kaiju Dream Team (2017). Ya lo había avisado varias veces en los días previos Carlos Palencia al bromear diciendo que esta edición del festival se había hecho para poder proyectar este título. Pese a estas palabras, algunos recelábamos de lo que pudiera deparar el pase de este singular proyecto llegado desde Japón y formado por veintiocho cortometrajes cómicos en torno al kaiju eiga, es decir, las películas de monstruos gigantes que iniciara Japón bajo el terror del monstruo (Gojira, 1954), sobre todo conociendo el particular sentido del humor bizarro que suele gastar el cine fantástico de bajo presupuesto realizado en el país del sol naciente. Pero hay que reconocer que no podíamos estar más equivocados. Aunque el conjunto no escapa a la irregularidad propia de un producto de sus características, su nivel medio es más que positivo, atesorando varios segmentos notables que basculan desde el humor escatológico a la crítica social. Entre ellos, podemos citar el dirigido por el también especialista de efectos especiales Yosihiro Nishimura, en el que su propio realizador, junto a Sion Sono, versionean el mítico “Blowin’ in the Wind” de Bob Dylan para arremeter contra ciertos aspectos de su país, o aquel otro con el que se cierra el film y que supone una sentida reivindicación del kaiju eiga frente a aquellos que lo consideran algo infantil.

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Repitiendo el esquema de las últimas ediciones, la mañana del domingo estuvo reservada a “Documentrash”, la sección más cinéfila del festival que, un año más, volvió a celebrarse en el Auditorio de la Casa del Reloj con entrada gratuita. En esta ocasión, el programa doble propuesto estuvo formado por los documentales In Search of the Last Action Heroes (2019) y The Insufferable Groo (2018). El primero, centrado en el cine de acción de la década de los ochenta, regresaba a Cutrecón después de que el pasado año su coproductor y coguionista, Timon Singh, ofreciera en esta misma sesión un pequeño adelanto, además de comentar la dificultad que habían encontrado para contar con el testimonio de las principales figuras del estilo, léase Arnold Schwarzenneger, Sylvester Stallone o Jean Claude Van Damme, quienes finalmente no han participado en el proyecto. Unas ausencias que son compensadas por un auténtico aluvión de testimonios de muchos protagonistas de aquella corriente, tanto delante como detrás de las cámaras, conformando un completísimo trabajo que, junto a su objeto de estudio principal, también se ocupa de abordar otros temas adyacentes pocas veces tratados, caso del papel de las bandas sonoras en este tipo de películas. Paradójicamente, esta exhaustividad es también el principal talón de Aquiles de la propuesta, ya que su duración de más de dos horas provoca que, llegados a cierto punto, el interés decaiga, máxime al tratarse de un documental a base de entrevistas. En cuanto a The Insufferable Groo, aborda la figura de Stephen Groo, acreedor de una filmografía cercana al centenar de títulos, con diversas adaptaciones de populares franquicias incluidas entre ellos, y realizados con una evidente escasez de medios y equipos amateurs. Su intento de poner en pie su primera película profesional para la que quiere contar con el concurso del cómico Jack Black es el punto de partida que nos pone tras los pasos de quien, en un primer momento, se presenta como un friki obsesionado con rodar y que ha hecho de ello el centro de su vida, pero que poco a poco, a medida que le acompañamos en su viaje, deja entrever las muchas sombras que ocultan su carácter y personalidad, desde el punto de vista familiar como del, digamos, profesional.

CutreCon 2020 25

Carlos Palencia y Cacaman fueron este año los encargados de presentar la maratón del domingo

Por la tarde, la sala 0 del Palacio de la Prensa volvía a ser el lugar escogido para la última de las sesiones de esta novena edición que, bajo el nombre de “Crocotón”, estuvo compuesta por cuatro películas protagonizadas por cocodrilos. Para que no hubiera dudas, la maratón arrancaba con Cocodrilo asesino (Killer Crocodile, 1989), uno de los muchos títulos manufacturados por la imitativa industria italiana a rebufo de Tiburón (Jaws, 1975) de Steven Spielberg. En este caso, de forma literal, además, ya que no es difícil localizar las similitudes que el film dirigido por Fabrizio de Angelis mantiene con el clásico que toma como modelo. A nivel argumental, por supuesto, ya que nos encontramos ante “una serie Z insultante, chapucera y sin inquietud”, en palabras de nuestro compañero Carlos Díaz Maroto. Cocodrilo asesino daba paso a Crocodile Fury (1988), producción de la temible firma hongkonesa Filmark que reutiliza gran parte del metraje de la película tailandesa Kraithong 2 (1985) junto a nuevo material rodado presuntamente exprofeso. O en teoría, ya que el fruto resultante es un monumental batiburrillo sin pies ni cabeza con grandes reptiles, brujas, vampiros chinos y soldados occidentales con una trama ininteligible, donde los distintos arcos argumentales dispuestos se desarrollan de forma paralela sin lógica aparente y sin llegar a confluir en ningún momento. Un despropósito absoluto, en definitiva, que gran parte del público terminó aplaudiendo en pie a su finalización.

CutreCon 2020 28

En este ambiente la maratón rebasaba su ecuador con Tresspass (2019), reciente producción china bautizada para la ocasión como Crocodile Raiders debido a la presencia entre sus personajes de una clon asiática de Lara Croft. Un ejemplo del modo en el que el film en cuestión entremezcla elementos y géneros en un pastiche aburridísimo, a pesar de que a sus protagonistas no les paren de suceder cosas, y que solo fue animado por las irremediables bromas que algunos de los asistentes hicieron con el corona virus, aprovechando que la premisa argumental son unos experimentos biológicos fallidos en medio de la jungla que ha mutado a los cocodrilos de la zona en gigantescas bestias sedientas de sangre. Llegados a este punto, la “Crocotón” y, con ella, esta novena edición del certamen, encaraba su tramo final con la proyección de la última película, cuya identidad la organización había mantenido en secreto. Una vez desvelada, la película sorpresa resultó ser Cocodrilo (Chorake, 1979), otra nueva respuesta a Tiburón, en este caso de Tailandia, que al parecer toma a su vez material de la producción surcoreana Agowa gongpo (1978)[1]. Pese a ello, la película está realizada con una cantidad de metraje no mayor de la de un corto, lo que motiva que el montaje se dedique a repetir planos y secuencias enteras con el fin de alcanzar una duración estándar. No solo eso, sino que para hacer aún más psicotrónica la experiencia, muchas de sus imágenes están tomadas desde ángulos propios del cine experimental, que por más que en ocasiones consiguen crear composiciones atractivas, la mayoría del tiempo no dejan discernir qué es lo que ocurre en pantalla. De semejante modo se echaba el telón a esta Cutrecón 2020, aunque durante la presentación de Cocodrilo Carlos Palencia y Cacaman ya nos habían emplazado al público presente a la edición del próximo año, dedicada a las obras maestras del cine cutre, y en la que el certamen celebrará su décimo aniversario.

José Luis Salvador Estébenez

Fotografías: Juan Mari Ripalda

[1] A modo de curiosidad, hay que señalar que el director de Cocodrilo, Sompote Sands, es el mismo de Kraithong 2, la película empleada para dar forma a Crocodile Fury. Una coincidencia que, bien mirada, hace bueno aquel dicho de “quien roba a un ladrón…”

Published in: on febrero 24, 2020 at 6:58 am  Dejar un comentario  
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El próximo sábado el Cinefórum de “La mansión del terror” proyectará el slasher “The Coroner” con entrada gratuita

Cineforum- The Coroner

Desde hace unos meses y con periocidad mensual la madrileña tienda “La mansión del terror”, sita en la calle Alondra nº 44, local 4 (metro Vista Alegre), organiza un cinefórum de. Pues bien, el próximo sábado 28 desde las 19 a las 21 horas celebrará la sesión correspondiente a febrero, en la que se proyectará con entrada gratuita hasta completar aforo The Coroner, film dirigido por Juan A. Mas y firmado en algunas copias con el conocido seudónimo de Alan Smithee. Se trata de un slasher con asesino en serie y tufillo a telefilm “cutrona, con desnudos y muertes”, según los responsables del cinefórum que la definen como “una caspa digna de los noventa que solo dura 74 minutos”. La película se proyectará en su versión original con subtítulos en castellano y después de su finalización se celebrará un pequeño coloquio entre los asistentes como mandan los cánones.

Más información: https://www.facebook.com/events/2717562908298651/?notif_t=plan_user_invited&notif_id=1582310239969884

Published in: on febrero 23, 2020 at 9:00 am  Dejar un comentario  

Adiós a José Mojica Marins

Jose Mojica Marins-1

El cine brasileño de los sesenta y setenta tiene a Glauber Rocha y demás miembros de lo que se dio a llamar el Cinema Novo como los directores transgresores que irrumpieron en unos años duros para el país en lo político y social con nuevas propuestas para el séptimo arte. Pero paralelo a ellos, y desde el género de terror y la más pura exploitation, irrumpió en el mismo periodo José Mojica Marins, uno de los realizadores que, por méritos propios, se convertiría en una leyenda del cine brasileño. Pues bien, este pasado miércoles 19 de febrero este personalísmo realizador, actor y guionista nos dejaba a los 83 años de edad en su ciudad natal de Sao Paulo tras pasar veinte días hospitalizado a causa de una neumonía. Sirvan las siguientes palabras como pequeño pero sincero homenaje hacia el finado cineasta.

Nacido en 1936, José Mojica Marins era hijo de un emigrante español que marchó a Brasil con la intención de ser torero, pero que acabó regentado un cine. Fue, precisamente, su progenitor quien le regaló siendo muy joven su primera cámara, una de 8mm. Fascinado con el medio,no tardaría en rodar sus propios cortos (ya en 16 mm.) que exhibiría por ferias. Tras varios intentos de llevar adelante una película que se revelaron sumamente desastrosos, en 1959, con sólo 23 años, empieza su debut en el largo con A sina do aventureiro. Cuando volvió a su casa su mujer le había abandonado y, para colmo, buena parte del material grabado estaba desenfocado.

Jose Mojica Marins-2

Después de trabajar en la fotonovela A voz do cinema, donde tampoco le acompañó la suerte, llegando a la quiebra, empezaría su verdadera trayectoria como guionista, director y actor en 1963 cuando rueda À meia-noite levarei sua alma [tv: A media noche me llevaré tu alma]. Con un comienzo propio de los comics EC (su principal influencia, dada la carencia de cine de terror autóctono), supondría la presentación de su personaje más famoso y alterego del propio Marins, el amoral sepulturero Zé do Caixao (José el de los ataúdes), el cual desde entonces fue encarnado por su propio creador. El film supuso la primera producción de terror hecha en Brasil, y además se trataba de una obra claramente blasfema y provocadora, repleta de escenas de violencia, sexo y sadismo, algo inusual en aquellos años.

Dicho personaje, comentaba el propio cineasta, le vino de un sueño en el que un sepulturero lo arrastraba por el cementerio hasta su propia tumba, donde no quiso mirar el año de defunción (¿hubiera visto el 2020?). Lo peor del mismo fue cuando pudo ver la cara de aquel hombre: no era sino él mismo. No tardó en buscar productores para llevar a cabo este proyecto que lo tenía fascinado, hasta el punto de que antes de escribir el libreto del futuro film ya tenía muy claro cómo era su personaje. En poco tiempo tendría lista la película.

Sin embargo, la censura la retuvo durante un año. El director, para pagar las deudas, se vio obligado a terminar un film producido por el distribuidor de su cinta. Por suerte, estas primeras andanzas de Zé do Caixao gozaron de gran aceptación popular, consiguiendo una buena recaudación, y en 1966 empezaba el rodaje de su continuación, Esta noiteencarnarei no teucadaver [tv: Esta noche me encarnaré en tu cadáver]. Rodada también en blanco y negro, lo más recordado de esta segunda parte es su final, con ese infierno ya en color y totalmente lisérgico. Nuevamente supuso un éxito de taquilla, y los medios de comunicación se hicieron eco de este director y su famoso personaje,siendo entrevistado con asiduidad en prensa, radio y televisión.

Convertido ya en todo un icono popular, admirado por intelectuales y cineastas underground, Marins participa como actor en películas ajenas mientras continúa dirigiendo sus propios proyectos. Incorpora uno de los episodios de Trilogía del terror(1968), a la que seguirá O extranho mundo de Xe Do Caixao (1968), otro tríptico de historias terroríficas (con un nuevo encontronazo con la censura) en la que su emblemático personaje ejerce como maestro de ceremonias. No obstante,la siguiente película protagonizada por su persona emblema,Ritual dos sádicos, supondría un duro golpe para su responsable, dado que fue prohibida en Brasil donde no pudo proyectarse hasta 1986. Cambiaría un poco de tercio con Finish ominis(1971) y su secuela Quando os deuses adormecen (1972), interesantes también, aunque la primera no despertó en su momento mucha aceptación por parte del respetable.

Jose Mojica Marins & Christopher Lee

José Mojica Marins flanqueado por Antonio Ráfales, director del Festival de Sitges, y Christopher Lee

En 1974 llegaría toda una alegría para el cineasta. Mientras que en su país veía cómo su trabajo era censurado y prohibido,aquel año le llegaba el reconocimiento internacional, siendo invitado a festivales especializados del prestigio de París o Sitges, donde se codea con iconos del género como Christopher Lee o Jean Rollin.

Tras la más comercial Exorcismo negro (1974), nos brindaría la más personal Delirios de um anormal [tv: Delirios de un anormal, 1978], donde aprovecha material de sus películas anteriores, especialmente de la prohibida Ritual dos sadicos, no teniendo sin embargo en esta ocasión problemas con los censores. Esos años se ve involucrado en algunas producciones porno, para seguir consiguiendo financiación, y termina la década con otro de sus personajes retorcidos en la nada desdeñable Estupro (AKA Perversao), que pudo verse en el Festival de Sitges.

Los ochenta traerán su distribución en formato doméstico –eran los años del magnetoscopio-en los Estados Unidos de la mano de la SomethingWeird Video. En el país de las barras y estrellas Zé do Caixao sería rebautizado sajonamente como CoffinJoe.

Jose Mojica Marins e hija

La siguiente década no haría sino aumentar el culto por medio mundo sobre este director, sus películas y su alterego. En 2002 visitaría acompañado de su hija Liz, a la que él pretendía que también le acompañara en sus proyectos, la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, donde se le hizo un homenaje proyectando algunas de sus películas, que paralelamente también pudieron verse dichos días por el canal de televisión por cable Calle 13. Años después, fue el Canal 18 el que programó diversos films del realizador en nuestro país.

San Sebastián sería también testigo del, por fin, regreso del personaje de Zé do Caixao en la brutal Encarnaçao do Demônio (2008), provocando respuestas diversas entre el público. Marins demostraba con ella que no se había ablandado un ápice, sino más bien todo lo contrario. Zé era aquí más cruel y sádico que nunca, y continuaba en su empeño de engendrar un hijo con la mujer adecuada. Sería su último título relevante. No obstante, José Mojica Marins seguiría trabajando en el medio que era su vida  y, como suele decirse, ha muerto con las botas puestas, filmando un nuevo trabajo donde volvía a ponerse una vez más en la piel de su inseparable personaje.

Pero aunque la noticia de la muerte de este auténtico icono del cine de terror ha causado una enorme conmoción en todo el mundo dentro de los ámbitos de aficionados al género, su perdida ha sido especialmente lamentada en su país de origen dada la transcendental importancia de su figura dentro en el devenir la historia del cine de Brasil. Para dar una idea aproximada de lo que supone su perdida en el país carioca, hemos buscado el testimonio de tres cineastas que lo trataron estrechamente y que no dudan en calificarle como su maestro.

jose-mojica-martins-y-rodrigo-aragao

José Mojica Marins y Rodrigo Aragao en una foto promocional de “As Fábulas Negras”

Así, el director y especialista en efectos especiales Rodrigo Aragão, quien compartió créditos con MójicaMarins en As Fábulas Negras (2015), nos ha dado buena cuenta de su dimensión al declarar: “Mojica fue un personaje único en la historia del cine mundial, inaugurando el terror en las pantallas brasileñas con creatividad, talento y espíritu de lucha. Enfrentándose a la censura, los prejuicios y los bajísimos presupuestos nos mostró a todos como encantar al mundo con el terror made in Brasil”.

José Mojica Marins y Joel Caetano

José Mojica Marins y Joel Caetano durante el rodaje de “As Fábulas Negras”

Por su parte, Joel Caetano, otro de los directores participantes en el film coral de episodios basado en leyendas del folclore brasileño As Fábulas Negras, nos ha remitido el siguiente texto en el que rememora su relación con Mojica Marins:

Hace casi veinte años el primer artículo que escribí para la universidad fue sobre Zé do Caixão hablando sobre películas independientes, terror y la importancia de los personajes para el cine. Siempre he sido muy fan, pero no lo conocía personalmente y no imaginaba que eso pasaría un día, ya que yo era apenas un joven estudiante.

Años después, asistí como espectador en uno de los muchos homenajes a Zé do Caixão y en la salida, muy emocionado, le pedí hacernos una foto juntos. Los productores del evento negaron mi petición con el argumento de que tenían prisa debido a otros compromisos. Inmediatamente, Mojica vino hacía mí diciendo que sería un enorme placer hacerse una foto conmigo, que hasta hoy guardo con mucho orgullo. Él era así. Además del genio del cine que tan bien conocemos, siempre fue atento, humilde y amable con todos, sin excepción.

Años más tarde, fui invitado por Rodrigo Aragão (director de películas como Mangue Negro y A Mata Negra) para dirigir el cortometraje “A Loira do Banheiro“, que formaba parte de la antología As Fábulas Negras. Para mi sorpresa esta invitación me proporcionó una de las alegrías más grandes de mi vida: la oportunidad de trabajar en “O Saci”, el segmento dirigido por el maestro Mojica.

Recuerdo a llevar los documentos del largometraje As Fábulas Negraspara que Mojica los firmara y antes de que formalizáramosel contrato se sentó conmigo la mesa de un bar, donde pasamos horas conversando sobre sus increíbles historias en el cine. Fue un momento muy especial para mí poder escuchar directamente de él todo lo que había leído en los libros sobre su historia.

Trabajar con Mojica fue como ver el propio cine en acción, su habilidad, conocimiento y generosidad encantadora con todos los que participaron en la película que hicimos juntos dejaron una marca para siempre en nuestras mentes y almas.

Hace muchos años, el día enque le pedí que nos hiciéramos nuestra primera foto aprendí la importancia de la humildad y del trabajo en equipo, y fui testigo de toda su genialidad.

Ve en paz Maestro José Mojica Marins, su legado será eterno.

Divertida foto de José Mojica Marins y Felipe M. Guerra

Divertida foto de José Mojica Marins y Felipe M. Guerra

En similares términos se expresa también Felipe M. Guerra, periodista, historiador cinematográfico y cineasta. Suyos son, por ejemplo, los documentales Fantasti Cozzi (2016) y Deodato Holocaust (2019), dedicados a la vida y obra de los cineastas italianos Luigi Cozzi y RuggeroDeodato.

Junto al español Jesús Franco, José Mojica Marins fue uno de mis grandes ídolos y uno de mis primeros profesores de cine. Su biografía “Maldito”, escrita por André Barcinski e Ivan Finotti, fue mi escuela de cine: las aventuras de Mojica haciendo películas con poco dinero y mucha creatividad son inspiradoras para cualquier cineasta independiente.

Cuando vivía en Sao Paulo, tenía varias ideas para hacer películas con Mojica, quien en ese momento no estaba filmando nada tras el fracaso en taquilla de su Encarnação do demônio en 2008. Quería hacer un cortometraje en el que se interpretara a sí mismo sufriendo la malvada influencia del personaje Zé do Caixão, así como un documental sobre el rodaje de su primera película de terror, À Meia-NoiteLevarei Sua Alma, que prácticamente inauguró el cine de terror brasileño y en 2014 iba a cumplir su cincuenta aniversario.

No pude poner en marcha ninguno de estos proyectos. Pero tuve la oportunidad de encontrar a Mojica muchas veces en debates, sesiones de cine y entrevistas en Sao Paulo. Era una persona humilde y muy divertida, a quien no le importaba repetir las mismas historias por enésima vez, y siempre agregaba algunos detalles en cada oportunidad.

En 2012 me invitaron a entrevistar a Mojica para un proyecto que tenía como objetivo rescatar la memoria de los cineastas de Sao Paulo. Hablamos durante casi tres horas, e incluso sobre las películas pornográficas que dirigió en la década de 1980, un tema tabú que no le gustaba mencionar, pero que tampoco evitó. Esta entrevista está en YouTube, y debe ser una de las últimas que dio antes de enfermar gravemente.

José Mojica Marins fue un maestro y una inspiración para muchos. Creó un personaje de terror cien por cien brasileño, mientras que otros directores prefirieron importar monstruos, como vampiros y hombres lobo, lo cual todavía siguen haciendo hoy. Al mismo tiempo que lo extrañarán mucho aquellos que lo conocieron a él o sus películas, fue marginado en su propio país, censurado durante décadas y perseguido duramente por la dictadura militar, reducido a una broma mientras que fue llamado genio en el resto del mundo.

El santo casero no hace milagros, dice la sabiduría popular. Y un demonio casero como Zé do Caixão, al parecer, mucho menos…”

Descanse en paz.

Alfonso & Miguel Romero

Published in: on febrero 21, 2020 at 7:48 am  Dejar un comentario  
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“Star Wars: El ascenso de Skywalker” será comercializada en España en DVD, Blu-ray y formato digital en abril

Star Wars: El ascenso de Skywalker, la última entrega, por el momento, de la saga más mítica de la galaxia, llegará a las plataformas digitales el próximo 9 de abril, y en Blu-ray y DVD trece días después,  el 22 de abril. Los aficionados podrán así añadir a su colección de la  película de la trilogía protagonizada por Rey y Kylo Ren. Entre las más de dos horas de material adicional anunciado que acompañará a las ediciones en formato doméstico figura un largometraje documental sobre la realización de la película, con imágenes inéditas del reparto y los realizadores detrás de las cámaras. Además, estos contenidos extras promete transportar al público a las escenas de la película en el desierto de Pasaana, entre las que figura la emocionante persecución en speeder y la nave en la que Rey descubre los secretos familiares, entre muchos otros contenidos extra. Además, por primera vez se podrá disfrutar de las 9 películas que componen las tres trilogías completas de Star Wars en un único pack en DVD o Blu-ray con un extenso contenido extra de cada entrega de la saga.

Star Wars El ascenso de Skywalker DVDs

El material adicional de Star Wars: El ascenso de Skywalker incluye:

Contenido extra Blu-ray y Steelbook:

(Audio: Inglés) (Subtítulos: Español, Checo, Holandés, Francés, Alemán, Griego, Italiano, Polaco, Portugués, Inglés codificado para sordos).

·  El legado de Skywalker: la historia vivirá por siempre en este largometraje que explora la realización de Star Wars: The Rise of Skywalker. 

·  Pasaana: La persecución en speederexplora la realización de la escena de persecución en el landspeeder y descubre cómo esta secuencia fue llevada a la pantalla.

·  Extraños en el desierto: observa el trabajo que requirió la creación de las escenas en el desierto de Pasaana, desde la enorme escala y complejidad de las tomas hasta sus coloridos detalles.

·  D-O: La clave del pasado: explora la nave que conecta a Rey con el misterio de sus padres desaparecidos y conoce al más irresistible androide de la galaxia.

·  Warwick e hijo: Warwick Davis, que interpretó a Wicket en Star Wars: El retorno del Jedi, vuelve a ponerse el traje de ewok una vez más; esta vez acompañado por su hijo Harrison.

·  Elenco de criaturas: el equipo responsable de las criaturas de la película revela el arte de marionetas, maquillaje, prótesis y magia digital que cobran vida en la película.

Contenido exclusivo del formato en compra digital *:

·  El final del maestro: un reportaje sobre John Williams.

·  El final de la saga: El elenco de Star Wars: El ascenso de Skywalker cuenta cómo vivieron participar en el mayor éxito de taquilla del año.

*La disponibilidad de contenidos extra varía dependiendo del distribuidor digital.

Published in: on febrero 20, 2020 at 7:00 am  Dejar un comentario  

SALAEQUIS y CUTRECON proyectan la incalificable producción filipina “Super Mario VS Son Goku” el próximo viernes 28

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Con motivo del estreno del reciente estreno de Sonic: La película, la SALAEQUIS de Madrid, sita en la calle Duque de Alba nº 4, proyectará el próximo 28 de febrero a partir de las 23:30 horas uno de los peores filmes inspirados en videojuegos, gracias a una nueva colaboración con CUTRECON, el Festival Internacional de Cine Cutre de Madrid. Se tata de Super Mario VS Son Goku (1995), una de las películas más raras e ignotas de la filmografía filipina editada en DVD en nuevo país por el sello Trash-O-Rama Distribución y que pudo verse en la edición de CUTRECON del pasado 2017. Una película “loquísima, que resulta imposible tomársela en serio y que copia y reinventa con mucho descaro algunos de los videojuegos más famosos del mundo”, indican los responsables del evento, quienes también insisten en que durante las proyecciones se permitirá la libre participación y los comentarios del público, para hacer “más divertidas si cabe” las sesiones.

Las entradas para la proyección de Super Mario VS Son Goku el próximo viernes 28 de febrero a las 23:30 horas están ya a la venta en la taquilla de SALAEQUIS y a través del siguiente enlace.

Published in: on febrero 19, 2020 at 11:19 am  Dejar un comentario  

The Ritual

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Título original: The Ritual

Año: 2017 (Reino Unido)

Director: David Bruckner

Productores: Jonathan Cavendish, Richard Holmes

Guionista: Joe Barton, según una novela de Adam Nevill

Fotografía: Andrew Shulkind

Música: Ben Lovett

Intérpretes: Rafe Spall (Luke), Rob James-Collier (Hutch), Sam Troughton (Dom), Arsher Ali (Phil), Jacob James Beswick (Fiend), Paul Reid (Robert), Kerri McLean (Gayle), Matthew Needham (Junkie), Maria Erwolter (huésped), Hilary Reeves (sanadora), Peter Liddell (registrador), Francesca Mula (bruja)…

Sinopsis: Un grupo de amigos emprenden una ruta de senderismo por el norte de Suecia. Lo que en un principio iba a ser un sentido homenaje a un amigo fallecido de forma violenta unos meses atrás, se tornará en una experiencia terrorífica para el grupo.

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Tengo que admitir que siempre he sentido cierta predilección por las películas que combinan el tema del senderismo por tierras, más o menos, inhóspitas, y la presencia en estas de algún tipo de peligro de origen sobrenatural, o cercano al mismo, que termina por acechar a los protagonistas de turno —ahora mismo se me viene a la mente el fantástico comienzo de Un hombre lobo americano en Londres (An American Werewolf in London, John Landis, 1981)—. En esta ocasión,  los protagonistas de The Ritual, convertidos en un grupo de senderistas de carácter más bien ocasional, realizan una ruta denominada el Camino del Rey —en sueco Kungsleden-[1]. En un principio todo parece ir bien, pero la inesperada torcedura en el tobillo de uno de ellos les lleva a tomar la decisión de tomar un atajo a través de una zona frondosa, sumergiéndose a partir de entonces en un auténtico viaje vital donde sus mayores temores se harán realidad.

The Ritual-2

Desde que se adentran dentro del bosque el film adquiere un tono mucho más oscuro. La propia orografía del terreno unido a la propia desorientación del grupo termina quebrantando el ánimo general, dando lugar a la aparición de los primeros roces entre sus integrantes. Mientras tanto, el grupo parece acarrear con algo invisible, algo que se antoja incluso más pesado que las propias mochilas que portan: el percance ocurrido en aquella fatídica noche un tiempo atrás, cuyo recuerdo aflorará cuando la situación empiece a pintar bastos. Toda esta parte está acompañada de un efectivo diseño de sonido así como del uso de planos generales del bosque que ayudan a crear esa sensación de peligro primitivo, y es que tanto el sonido como la fotografía son dos de las grandes bazas con las que cuenta la cinta a la hora de mantener la atmósfera. En este sentido, también podríamos destacar las interpretaciones, especialmente la de su protagonista, Rafel Spall —precisamente fue el ganador por este papel del premio al mejor actor en el Festival de Sitges—, en el cual recae la mayor parte dramática de la historia.

The Ritual-3

Tras encontrar algunas advertencias por el camino, a modo de extraños símbolos y ciertas señales de sacrificios, se alcanza uno de los puntos más álgidos del film, con el episodio que transcurre por la noche dentro de la cabaña, donde cada uno de los integrantes parecen revivir su particular infierno —este recuerda levemente a uno de los pasajes más logrados de la famosa y sobrevalorada película El proyecto de la bruja de Blair  (The Blair Witch’s Project, Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, 1999)—. Y es que momentos como aquel donde el protagonista parece revivir lo ocurrido en el supermercado tiempo atrás, o ese otro donde sus compañeros aparecen totalmente desnortados y asustados al amanecer, están bastante logrados y son muy efectivos a la hora de crear ese sentimiento de terror invisible que parece agarrar las riendas de las propias mentes de los senderistas, además de funcionar como un estupendo contrapunto a ese idílico despertar que el grupo tuvo la mañana anterior dentro de sus tiendas en mitad de la montaña.

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Esos miedos que se manifestaron dentro de la cabaña empiezan a hacerse cada vez más patentes y más palpables e irán socavando de forma paulatina al grupo, y al personaje principal aún más si cabe. El enigma que esconde el lugar se irá desentrañando, por una parte, mostrando los horribles efectos a la hora de diezmar al propio grupo, por otra, a través de un sutil pero estimulante uso de la profundidad de campo en determinados planos generales, gracias a la cual los espectadores empezamos a descubrir lo que se esconde en el bosque antes que los propios protagonistas. Una vez que se ha esclarecido el misterio, a pesar de cierto giro, el interés de la película decae lo suyo. En este sentido, el último tramo se antoja el menos estimulante. En él se intenta dar una explicación quizás demasiado cogida por los pelos de lo que acontece en esos lares, deviniendo la lucha final por la supervivencia en algo poco vivificante al sustentarse en caminos muy transitados.

 Jesús Mayoral Velázquez de Castro

[1] Se trata de un sendero real situado en el norte de Suecia, cerca de la frontera con Noruega. Tiene una longitud de 440 kilómetros y va desde Abisko en el norte hasta Hemavan al sur, pasando cerca del extremo sur de la reserva natural de Vindelfjällen, una de las mayores zonas protegidas de Europa.

“Sala:B” homenajea este viernes a Juan Mariné y Piquer Simón con la proyección de “Supersonic Man” y “Los diablos del mar”

SalaB Piquer Simón & Mariné

Desde el pasado mes de enero Filmoteca Española viene festejando el siglo de vida que este año cumplirá Juan Mariné, prolífico director de fotografía y restaurador de la propia Filmoteca. Unos festejos a los que también se une “Sala:B”, que este febrero dedicará su programa doble mensual a dos de las colaboraciones de Mariné con uno de los nombres propios de nuestro cine fantástico, el añorado cineasta valenciano Juan Piquer Simón. De este modo, a partir de las 20:30 horas la sala 1 del Cine Doré acogerá la proyección en sendas copias en 35mm procedentes de los archivos de la Filmoteca de Supersonic Man (1979) y Los diablos del mar (1982), en una sesión que contará con la presentación del propio Mariné y de Isabel Piquer, hija de Piquer Simón.

Supersonic Man

“Juan Mariné ha trabajado con directores tan queridos como Jess Franco, José Ramón Larraz, Pedro Lazaga, o el que el viernes nos va a presentar”, comenta Álex Mendíbil, comisario de “Sala:B”, “Juan Piquer Simón necesita poca presentación entre los que amamos la serie B española, y esta sala tenía una deuda pendiente con él”, continúa, sobre los dos protagonistas del programa doble de este mes. “Piquer Simón sabía mucho de disfraces, con una filmografía que partió desde Valencia a todo el mundo disfrazada de cine internacional de género, con los pertinentes pseudónimos, reclamos, carteles y todo tipo de efectos especiales artesanos. Con el éxito en cines de barrio de todo el mundo de Supersonic Man y con un equipo de fieles compinches, entre los que estaba Mariné, Piquer Simón consiguió un puñado de películas de culto que a día de hoy se siguen venerando y distribuyendo entre los aficionados al terror y la fantasía europeos. Si Mil gritos tiene la noche (1982) es al cine slasher un hito reconocido mundialmente, Supersonic Man es lo propio al cine de superhéroes de la primera ola. Ambas alcanzan ese estatus derrochando ruido y exceso sin pudor, plantando cara a los modelos yanquis con más de todo. Más sangre, más hombres volando, más colorido, más purpurina, más chicas en peligro y más villanos, pero con muchísimo menos dinero. Y precisamente esa locura desvergonzada es lo que hoy en día sigue haciendo brillar al hombre Supersónico, al robot inspirado en seriales de la Republic, o la inolvidable canción disco-chicle que suena desde el principio de la película. Uno se olvida del cartón piedra, los efectos del gran Emilio Ruiz y las maquetas de Paco Prosper nos deslumbran como si fuéramos niños”, comenta Mendíbil sobre el primero de los títulos a proyectar.

Los diablos del mar

En cuanto a su compañero de sesión, el comisario de “Sala:B” comienza indicando que los motivos que propiciaron la existencia de Los diablos del mar, adaptación de Un capitán de quince años de Julio Verne, fue la de “amortizar los decorados de Misterio en la isla de los monstruos (1981)”. En cuanto al film propiamente dicho, lo considera un “trepidante película de aventuras juveniles, típica de las  sesiones matinales de los sábados, que se atrevía a reivindicar el cine de piratas más clásico contra las fantasías espectaculares de Spielberg y la Amblin que despuntaban entonces. A su manera, se estaba adelantando a Los Goonies, que compartía referentes y chavalería enfrascada en una historieta de barcos, monstruos marinos y tesoros escondidos. Como siempre, Piquer Simón suplía sus carencias añadiendo más pólvora a la mascletá: más violencia, más exotismo, hasta erotismo adolescente, todo lo que por supuesto escaseaba en Los Goonies. Y es que antes no se trataba al público juvenil con tantos remilgos, lo que conserva la película como un entretenimiento sorprendente y vigoroso en estos tiempos”, sentencia. Este próximo viernes habrá oportunidad de comprobarlo.

Published in: on febrero 18, 2020 at 6:59 am  Dejar un comentario  

Primer avance de títulos de la décimo séptima Muestra SYFY

Muestra Syfy 2020

Un año más la  Muestra SYFY de Cine Fantástico aterrizará en Madrid para ofrecer una selección de los mejores títulos del género de la pasada temporada inéditos en salas comerciales españoles. Como viene siendo habitual, el cine Palacio de la Prensa acogerá la decimoséptima edición de la Muestra que tendrá lugar entre los próximo 5 y 8 de marzo con el patrocinio de la plataforma Sky.

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Para calentar motores, la organización ya ha anunciado un primer avance de títulos que conformarán la programación de este año. Así, por primera vez en la historia del evento una película de animación será el título que inaugure la Muestra SYFY. Se trata de Onward, producción de Disney Pixar dirigida por Dan Scanlon y producida por Kori Rae, el equipo responsable de Monstruos University. Ambientada en un mundo de fantasía suburbana, Onward cuenta la historia de dos hermanos elfos adolescentes (con las voces de Chris Pratt y Tom Holland en su versión original) que se embarcan en una aventura extraordinaria para descubrir si queda algo de magia en el mundo. Por su parte, The Boy. La maldición de Brahms, secuela del film de 2016 The Boy, será la encargada de clausurar los cuatro días y más de quince sesiones que compondrán la oferta de esta edición de la Muestra.

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Junto con los films de inauguración y clausura, el avance de títulos anunciados hasta el momento se completa con El color que cayó del cielo, adaptación del famoso relato de H.P. Lovecraft protagonizada por Nicolas Cage que ha supuesto el regreso a la dirección de largometrajes de ficción de Richard Stanley veinticinco años después de su controvertida salida de la versión de La isla del doctor Moreau que protagonizarán Val Kilmer y Marlon Brando; una de las grandes triunfadoras de la última edición del Festival de Sitges, la brasileña Bacurau, ganadora en el certamen catalán de los premios de la crítica, jurado joven y mejor dirección; la particular historia de amor propuesta por un viejo conocido de la Muestra, el prolífico Takashi Miike, con First Love Human Lost, film de animación llegado como el previo de tierras japonesas; y las dos películas que, respectivamente, protagonizarán las sesiones matinales del sábado y domingo, Trolls 2 – Gira Mundial y Regreso al futuro con motivo del treinta y cinco aniversario de su estreno. No en vano, el clásico dirigido por Robert Zemeckis y protagonizado por Michael J. Fox en 1985 será el gran protagonista de esta edición de la Muestra. Y es que además de ofrecer a la audiencia la oportunidad de disfrutarla en pantalla grande. La película protagoniza también el cartel oficial de este año.

Regreso al futuro

En los próximos días la Muestra irá desgranando más títulos que formarán parte de esta décimo séptima edición de la Muestra. Mientras tanto, ya está a la venta el bono que da acceso a todas las sesiones, salvo las matinales, a las que solo se podrá acceder recogiendo un máximo de cuatro invitaciones gratuitas en la taquilla del Cine Palacio de la Prensa, a un precio de 45€ y puede adquirirse a través de este enlace: https://palaciodelaprensa.com/espectaculo/bono-muestra-syfy/Abono

Published in: on febrero 17, 2020 at 6:58 am  Dejar un comentario  
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A la venta el primer volumen de “Video Nasties: Memorias de un cine prohibido” de Daniel Rodríguez Sánchez aka Reverendo Wilson

Video Nasties-Reverendo

En un intento de coaccionar la libre distribución de películas de toda vertiente dentro de la entonces imperante industria videográfica, las autoridades censoras del Reino Unido establecieron una lista que popularmente se conoció como “Video Nasties”. Su objetivo era condenar al ostracismo y el olvido a una serie de películas que podían atentar contra la moralidad del público británico, reduciendo considerablemente su metraje o directamente llevándolas a la prohibición. Como fenómeno contracultural, se produjo un creciente interés por los amantes del cine más subversivo hacia este conjunto de “películas prohibidas”, llevándolas al Olimpo del culto. Cintas como Holocausto caníbal de Ruggero Deodato, Bahía de sangre de Mario Bava o El asesino del taladro de Abel Ferrera son algunos de los ejemplos de esas obras que el Gobierno británico boicoteó para evitar su distribución, pero que ahora son incuestionables clásicos del cine underground.

Dividido en dos entregas, desde hace unos días se encuentra a la venta el primer volumen de Video Nasties: Memorias de un cine prohibido, libro escrito por Daniel Rodríguez Sánchez (conocido también en Internet como Reverendo Wilson) que analiza este fenómeno y reseña una por una todas las películas que entraron en esta fatídica lista confeccionada por el gobierno británico de películas que no quería que vieran sus ciudadanos. El ensayo repasa todas las cintas de manera cronológica según su año de producción, de tal modo que esta primera entrega aglutina los títulos producidos entre 1963 y 1979, desde el Blood Feast de Herschell Gordon Lewis hasta No vayas cerca del parque de Lawrence D. Foldes. Un repaso fascinante y revelador sobre un tipo de cine prácticamente ya no existe y que fue el libro oficial de la reciente edición de CutreCon, celebrada entre el 29 de enero y el 2 de febrero en Madrid. Publicado por Applehead Team, el libro cuenta, además, con prólogo de Ángel Sala, director del Festival de Sitges.

Más información y venta: https://appleheadteam.com/producto/video-nasties-memorias-de-un-cine-prohibido/

Published in: on febrero 16, 2020 at 8:48 am  Dejar un comentario