Entrevista a Shinji Higuchi, co-director de “Shin Godzilla”

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Shin Godzilla ha supuesto el relanzamiento por parte de la japonesa Toho de su más emblemática criatura. Doce años más tarde de Godzilla Wars, el icónico rey del kaiju eiga ha vuelto a rugir en un film sorprendentemente político en el que afloran, y de qué forma, las heridas abiertas en la sociedad nipona a raíz del accidente nuclear de Fukushima que tuvo al mundo en vilo durante marzo de 2011. Como no podía ser de otro modo en un año en el que la cinematografía fantástica japonesa ha gozado de un especial protagonismo, Shin Godzilla fue la elegida para inaugurar la vigésimo séptima edición de la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián. Una ocasión para la que estuvo acompañada de uno de sus principales responsables: Shinji Higuchi, codirector y encargado de los efectos especiales, que hacía así la que, al menos de momento, ha sido su única visita a Europa para promocionar la película.

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Para alguien que se declara un ferviente admirador de Godzilla, supongo que el dirigir esta nueva versión de las andanzas del personaje será un sueño hecho realidad…

En efecto. Estoy muy contento de poderla haber dirigido, ya que, como dices, soy fan de Godzilla desde pequeño; es mi monstruo favorito. Hace más de veinte años tuve la ocasión de participar en varias películas de la saga de Gamera, y ya pensaba que no tendría la posibilidad de hacer Gozdilla, por lo que considero que esta oportunidad me ha llegado en el mejor momento.

Shin Godzilla es la primera película de la franquicia original en doce años, lo que ha hecho que su producción haya estado rodeada de una fuerte expectación. ¿Sentiste una especial presión por ello?

No voy a decir que no sintiera esa presión, pero por encima de esta circunstancia ha predominado mi alegría e ilusión por poder hacer la película.

Shinji Higuchi entre Josemi Beltran, director de la Semana (izda.), y Daniel Aguilar (dcha.), durante la rueda de prensa de "Shin Godzilla" en Donosti.

Shinji Higuchi entre Josemi Beltran, director de la Semana (izda.), y Daniel Aguilar (dcha.), durante la rueda de prensa de “Shin Godzilla” en Donosti.

Shin Godzilla está planteada como un reinicio de la saga. ¿Por qué se optó por este enfoque?

Ha sido una coincidencia de intereses. Toho quería hacer un nuevo relanzamiento de la saga y nosotros también. Tienes que tener en cuenta que a lo largo de toda la serie de Godzilla el volver a empezar desde cero es algo que ha sucedido varias veces. Nosotros hemos tenido mucha suerte de que se nos concediera esta oportunidad, porque, si por ejemplo, nos hubieran ofrecido hacer una continuación de la anterior película de la franquicia probablemente no habríamos aceptado.

¿Qué queda en ella de las anteriores versiones y en qué aspectos habéis tratado de innovar o apartaros de lo ya visto?

Pienso que la principal novedad es la de presentar un mundo que todavía no conoce a Godzilla y, por lo tanto, no sabe cuál es la amenaza a la que tiene que hacer frente. Normalmente, hasta ahora todas las películas sobre Godzilla partían de la base de que los personajes ya conocían al monstruo.

Un rasgo que sí habéis recuperado es el carácter alegórico con el que nació la criatura en la seminal Japón bajo el terror del monstruo

Efectivamente. Nuestra idea era recuperar el espíritu de la primera entrega de Godzilla. Ese carácter simbólico que en aquella ocasión aludía a las bombas atómicas que habían estallado diez años antes en Hiroshima y Nagasaki, y que en nuestro caso tiene presente el reciente desastre de Fukushima. Tanto es así que, de alguna manera, podría decirse que si los acontecimientos de Fukushima no se hubieran producido no existiría este nuevo Godzilla.

En este sentido, la película es muy crítica con el exceso de burocracia y falta de reacción de los estamentos gubernamentales a la hora de plantar cara a la amenaza que representa Godzilla. ¿De algún modo es un reflejo del sentir del pueblo japonés ante la forma en la que su gobierno gestionó el desastre de Fukushima?

La película tiene muchas capas de lectura. Esta que me comentas de una crítica a la actitud que tuvo el gobierno japonés durante el desastre de Fukushima es una de ellas, pero me gustaría que la gente no se quedara únicamente con este aspecto, porque el film no es sólo eso.

En cualquier caso, ¿cómo ha sido tomado este enfoque tan político por parte de un público que quizás esperaba una película de corte más escapista?

Inicialmente no estábamos muy seguros de cómo iba a reaccionar el público, pero la verdad es que ha tenido muy buena acogida, cosa que nos ha sorprendido a nosotros mismos.

Shinji Higuchi fue atacado por Godzilla sobre las tablas del Teatro Principal donostiarra durante la presentación de la película.

Shinji Higuchi fue atacado por Godzilla sobre las tablas del Teatro Principal donostiarra durante la presentación de la película.

En su discurso, Shin Godzilla apela a la identidad nacional japonesa. Un aspecto en el que intuyo que incide la elección de los temas que suenan en según qué momentos del metraje…

Los temas que más se aproximan a marchas militares son aquellos que habían sido compuestos para la serie tradicional de Godzilla por Alira Ifukube. Desde el guion ya estaba previsto cuáles de estos temas se iban a usar y en qué momentos específicos. En cuanto al resto, responden a las preferencias de mi compañero, Hideaki Anno.

¿Consideras que esta visión localista puede afectar a su completa comprensión por parte del público no japonés?

Lo cierto es que incluso parte del público japonés tampoco ha terminado de entenderla completamente…

Ya que hablamos del tema, no cabe duda de que Godzilla es uno de los iconos más populares a nivel mundial de la cultura popular japonesa. ¿Cómo se toma en tu país que en los Estados Unidos se hagan películas sobre el personaje?

No sé si la mayoría de mis compatriotas estarán de acuerdo conmigo, pero a mí me parece bien que otros países hagan sus propias versiones de Godzilla. Lo que me resulta muy llamativo es que los japoneses, a pesar de que dieron un poco de lado al monstruo, como demuestra el fracaso comercial con el que se saldaron las últimas películas sobre el personaje, se pongan luego a criticar a los estadounidenses porque hacen películas sobre Godzilla. No me parece bien. Lo que hay que hacer es preocuparnos por intentar que las películas japonesas de Godzilla sean mejores, más entretenidas y llamen más al público, en lugar de quejarnos.

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Como ya has mencionado de pasada, compartes los créditos de director junto a Hideaki Anno. ¿Por qué se optó por esta fórmula de realización compartida?

La idea original era que Hideaki Anno se encargara solo del guion. Sin embargo, a medida que se fue involucrando en el proyecto y encantándose con él, decidió que también quería participar como director. Según iban pasando los días su papel fue siendo mayor y finalmente decidimos codirigir la película entre los dos.

Hideaki es muy popular en Japón por la serie de animación Evangelion, y sus fans estaban muy enfadados por que estuviera perdiendo el tiempo, como quien dice, haciendo una película de Godzilla. Decían que se tenía que dejar de Godzilla y centrarse en hacer más películas de Evangelion. Y él cuando oía esto tenía cada vez más ganas de hacer Godzilla.

¿Os habéis repartido las funciones de alguna forma especial?

En realidad, inmediatamente después de terminar el guion hicimos el story-board, y en él ya quedó definida más o menos la manera en que íbamos a dirigir la película. Así que una vez hecho eso era indiferente quién iba a ser luego el que estuviera en el set dando las instrucciones. Lo único que podía cambiarse en el día a día era si subir o bajar la cámara un milímetro, o moverla un poco hacia la derecha o la izquierda; cosas de este tipo. Pero, como digo, la manera en que debían ser los planos ya estaba decidida desde el story-board.

Aparte de codirigir la película, también te has encargado de los efectos especiales. ¿Cómo ha sido el conjugar ambas funciones?

Esta era una película muy complicada de hacer, pese a lo cual solo hemos tenido ocho meses para llevarla a cabo. Entonces, aunque yo también sea el director de efectos especiales, era imposible que me pudiera ocupar de este apartado sin contar con la colaboración y ayuda de alguien más. Y así ha sido. Al no haber tiempo tuvimos otras unidades haciendo parte del trabajo, por lo que, en realidad, Shin Godzilla ha tenido como cinco directores de efectos.

Shin Godzilla ha sido la primera entrega de la saga original donde no se ha utilizado la tradicional técnica tokusatsu de utilizar a un actor disfrazado para dar vida al monstruo. ¿Qué te llevó a tomar esta decisión?

Hay muchos motivos, pero el principal ha sido que los efectos tradicionales del tipo tokusatsu requieren de muchísimo tiempo, por lo que, de haber elegido esta técnica, posiblemente no podríamos haber hecho la película.

Dado el buen recibimiento que ha cosechado la película, ¿existen ya planes de cara a realizar una nueva entrega que continúe sus pasos?

En estos momentos todo depende de lo que decida la Toho, que para algo es la productora.

José Luis Salvador Estébenez

Fotografías: Juan Mari Ripalda

La pirámide

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Título original: The Pyramid

Año: 2014 (Estados Unidos)

Director: Gregory Levasseur

Productores: Alexandre Aja, Mark Canton, Chady Eli Mattar, Scott C. Silver

Guionistas: Daniel Meersand, Nick Simon

Fotografía: Laurent Tangy

Música: Nima Fakhrara

Intérpretes: Ashley Hinshaw (Nora), Denis O’Hare (Holden), James Buckley (Fitzie), Christa Nicola (Sunni), Amir K (Zahir), Faycal Attougui (Cabo Shadid), Philip Shelley, Ait Hamou Amine, Omar Benbrahim (Niño), Joseph Beddelem (Taxista), Chakir El Faaiz, Garsha Arristos, Prince Shah (Trabajadores egipcios)…

Sinopsis: Un equipo de arqueólogos estadounidenses desentierra en el desierto egipcio una antigua pirámide. Su hallazgo promete revolucionar la egiptología, ya que solo tiene tres caras y se cree anterior en el tiempo a las ya conocidas. Sin embargo, el clima de tensión que se vive en el país como consecuencia de la Primavera Árabe hace que el gobierno local obligue a abandonar el yacimiento. Pero antes de marchar, los investigadores deciden explorar la pirámide con el fin de documentar su descubrimiento. Pronto, el  equipo se encontrará perdido en un intrincado laberinto en el que algo les persigue.

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No pueden negarse los muchos alicientes que sobre el papel reúne un film de las singulares características de La pirámide (The Pyramid, 2014). Por un lado, por evocar la fascinación que ejerce en el imaginario colectivo el misterio que envuelve al Antiguo Egipto, con sus construcciones colosales, tradiciones funerarias y toneladas de exotismo. Una atracción que ha sido aprovechada a conciencia en el campo literario y que en el medio cinematográfico ha tenido su principal referente dentro del género terrorífico con las diferentes versiones existentes de La momia, en especial la original dirigida por Karl Freund y protagonizada por Boris Karloff en 1932, y la más palomitera y aventurera debida a Stephen Sommers en 1999. Un legado que, de algún modo, recoge La pirámide, bien sea por su orientación genérica como por basar su argumento en las supuestas maldiciones que esperan a aquellos que osen profanar una tumba egipcia, a través de una premisa argumental harto sugerente y, ¿por qué no decirlo?, de lo más pulp[1], que narra las peripecias de un grupo de arqueólogos perdidos en los laberínticos pasillos de una recién descubierta pirámide donde habita un mal desconocido.

A lo atractivo de este argumento hay que sumarle, además, el tratarse de la ópera prima como realizador de Grégory Levasseur, habitual mano derecha de uno de los nombres propios del cine fantástico actual, Alexandre Aja, quien a su vez se ha hecho cargo de la producción de la película. Colaborador habitual del director de Horns desde que tomara la alternativa en el formato largo con Furia (1999), entre las distintas facetas desempeñadas por Levasseur a lo largo de este tiempo destaca su trabajo como (co)guionista en títulos tan interesantes como Alta tensión (Haute tension, 2003), Parking 2 (P2, 2007) o, sobre todo, Las colinas tienen ojos (The Hill Have Eyes, 2006), Reflejos (Mirrors, 2008) y Maniac (Maniac, 2012), remakes todos ellos cuyos libretos se singularizan por enriquecer el material original del que parten sin por ello traicionar su espíritu. A tenor de estos antecedentes, resulta del todo lógico experimentar cierta expectación por lo que pudiera dar de sí el debut del francés detrás de las cámaras.

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Pero el cine no son matemáticas puras, y la suma de estos factores reunidos queda lejos de arrojar el saldo que cabría esperar en un principio. Mas al contrario, si de algo se puede catalogar a La pirámide es de ser un film fallido en todos los sentidos, en el que nada funciona como debería. No deja de ser significativo a este respecto que alguien como Levasseur, que se ha distinguido profesionalmente hablando como guionista, eligiera para su puesta de largo un material ajeno en lugar de uno propio. Y es que, visto lo visto, uno no puede dejar de preguntarse qué pudo ver para querer llevar a la pantalla el libreto pergeñado por Daniel Meersand y Nick Simon, responsable este último en su faceta de director del que fuera el trabajo póstumo en calidad de productor de Wes Craven, The Girl in the Photographs (2015), otro ejemplo de cinta de atrayente planteamiento desperdiciada por un anodino desarrollo que bordea peligrosamente la frontera del ridículo.

Personajes planos y estereotipados con motivaciones pueriles y conflictos dramáticos nulos, diálogos penosos cuando no risibles, situaciones absurdas, tópicos manidos y disparates varios conforman la base de un guion en el que Meersand y Simon confunden el poder de la sugerencia con el lanzamiento caprichoso de ideas sin ton ni son que, en la mayoría de los casos, no tienen otra función que la meramente decorativa. Una muestra: la historia se ambienta durante las revueltas de la Primavera Árabe egipcia de agosto de 2013. Sin embargo, la invocación de este contexto histórico tan determinado y cercano en el tiempo no busca otorgar un contenido social al conjunto, tal y como ocurría, por ejemplo, en Frontière[s] (2007) con los disturbios parisinos de 2007, sino que es una excusa como otra cualquiera para hacer avanzar la trama en un momento determinado hasta el escenario buscado.

Lo mismo ocurre con los elementos provenientes de la mitología egipcia, totalmente desperdiciados más allá de su mero enunciado. Poco importa que el mal al que deban hacer frente los protagonistas sea nada menos que Anubis, el dios de la muerte del antiguo Egipto. Lo mismo habría sido si en su lugar se hubiera elegido a un monstruo, un alienígena xenomorfo, o una momia, por utilizar un símil egipcio. Todo el desarrollo queda así reducido al de un simple pasacalles con estructura de videojuego, en el que las diferentes escenas funcionan a modo de “pantallas” por las que los personajes deben evolucionar superando las diferentes trampas que salen a su paso hasta alcanzar el inevitable enfrentamiento con el enemigo final. Poco más. Entre medias, se acumulan todos los lugares comunes acuñados a lo largo de los últimos años por el found footage, formato en el que, al menos de forma teórica, se encuadra la propuesta.

Un material que el primerizo Levasseur se muestra incapaz de levantar, haciendo gala de una dirección funcional y rutinaria, además de carente de definición estilística. Como se ha señalado, en principio la película está narrada en primera persona con el pretexto de la presencia entre su grupo protagonista de un equipo televisivo. Pero en la realidad dicha planificación es rota en numerosas ocasiones con la inclusión en el montaje de planos externos filmados de una forma convencional, sin que en ningún momento se dé justificación alguna al porqué de su concurso. Por otra parte, el novel cineasta tampoco acierta a imprimir al relato la sensación de claustrofobia y aislamiento que por sus características necesita, por culpa de una puesta en escena carente de nervio que en contadas ocasiones consigue su propósito de provocar el sobresalto entre la audiencia, a pesar de destinar para ello hasta tres finales sucesivos.

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Para redondear aún más el desastre, añádasele a lo ya comentado unas actuaciones cuyo nivel medio no pasa de mediocre y la pobreza de unos efectos CGI a la altura de cualquier producción de la Asylum, y lo que nos queda es una película intrascendente y prescindible, que si ha logrado cierto recorrido comercial ha sido por el nombre de sus responsables y la factura industrial que luce en consonancia con los medios destinados a su ejecución. Unos resultados que son más dolorosos si se les compara con los obtenidos con sus mismas armas por la, esta sí, apreciable Así en la Tierra como en el infierno (As Above, So Below, 2014) de los hermanos Dowdle, con la que, más allá del cambio de localización de una pirámide de Egipto por las catacumbas de París, comparte sospechosas similitudes, y no solo desde el punto de vista de la elección del lenguaje narrativo escogido, dicho sea de paso.

José Luis Salvador Estébenez

[1] Precisamente, la premisa recuerda un tanto al relato “Encerrado con los faraones” (“Imprisoned with the Pharaohs”, 1924), la historia adjudicada a Harry Houdini pero que en realidad escribió H. P. Lovecraft.

Published in: on noviembre 30, 2016 at 7:32 am  Dejar un comentario  

“Cine Basura: La peli” inaugurará la sexta edición de CutreCon

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Cine Basura: La peli, la primera comedia española que homenajea al cine de serie Z en particular y al cine cutre en general, será la cinta encargada de abrir la sexta edición de CutreCon, el Festival Internacional de Cine Cutre de Madrid. La sesión, que tendrá lugar en el céntrico Cine de la Prensa el miércoles 25 de enero a las 22:00 horas, contará con la presencia del equipo artístico y técnico de la cinta – donde destacan el humorista Agustín Jiménez o la pornstar española Amarna Miller – y tendrá como “padrino” al popular youtuber Zorman, quien ha compuesto una canción para la película.

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¿Qué ocurriría si de repente el mundo fuera invadido por los clichés de las películas malas? ¿Si muertos vivientes que en lugar de dar miedo dan risa se pasean con total impunidad por la calle mientras se suceden inexplicables fallos de raccord, suena una música infame y los edificios que los rodean no son más que un croma de baratillo? Esta es la delirante premisa de Cine Basura: La peli, en la que dos videobloggers se introducen por accidente en una película mala y, al regresar al mundo real, descubren que todos los estereotipos de este tipo de cine  se han venido con ellos, ocasionando un caos tan difícil como divertido de resolver.

“Es la primera vez que un film español rinde de una manera tan clara y disparatada un sincero homenaje al cine que se ve en CutreCon, como es el de serie Z o de bajísimo presupuesto y de nula calidad cinematográfica. Evidentemente, no podíamos dejar pasar la oportunidad de proyectar la película en el festival, que hará las delicias del público como ya hiciera el pasado mes de octubre en el Festival de Sitges” explica Carlos Palencia, director de CutreCon, quien además hace un cameo en el film. “Pero si abre el festival no es por mi presencia” bromea, “sino porque consideramos que entronca 100% con la filosofía CutreCon”.

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Cine Basura: La peli, es el resultado de un sueño compartido por los dos directores de la cinta, Paco Fox y Miguel Ángel Viruete, responsables del videoblog “Videofobia”, en el que, junto a José Viruete en su primera etapa, y ahora con Carlos Palencia, se dedican a desmenuzar y “aniquilar” películas mala. Un “germen” que acabó en una idea más ambiciosa: rodar un film que homenajeara al cine cutre que tanto amaban. Dicho y hecho, Fox y Viruete comenzaron a trabajar en el primer borrador del guion junto a José Viruete; y a partir de esa versión inicial el guionista sevillano Fernando Hugo Rodrigo se encargó de escribir el libreto definitivo.

Terminado el guion, faltaba una parte no menos importante para hacer del proyecto una realidad: la financiación. Lo que hace unos años se hubiera convertido en una sucesión de visitas a productoras de toda índole, súplicas a bancos en busca de un crédito o pedir ayuda a familiares y amigos, lo solucionó una palabra que en pleno siglo XXI forma parte del día a día de los nuevos creadores para sacar adelante sus ideas: el crowdfunding o micromecenazgo. De este modo, Cine Basura: La peli consiguió a través de Verkami 27.500 euros, siendo uno de los proyectos que más recaudó en 2015 en España, demostrando que el cine de serie Z o cine cutre está más en boga que nunca.

Acompañando a Paco y Miguel Ángel, el reparto de Cine Basura: La peli está encabezado por Miguel Ángel Aijón –Una de zombies, Isi/Disi: Alto voltaje–, Natalia Álvarez-Bilbao –Gernika, Poveda– y Darío Frías –Mis adorables vecinos, Omnívoro–. A éstos se suman en papeles secundarios el conocido cómico Agustín Jiménez, la estrella porno Amarna Miller y un grupo de humoristas de reconocido prestigio como Kikín Fernández, Richard Salamanca, Mayka Jurado, Ester Gimeno y Fernando Moraño, entre otros.

Y como toda película que se precie necesita una música a la altura de sus imágenes, tanto Paco Fox como Miguel Ángel Viruete sabían que necesitaban a un compositor que captara perfectamente el espíritu de las películas de serie B/Z de los 80 de las que Cine Basura: La peli es deudora, por lo que apostaron fuerte y contactaron con Chuck Cirino, mítico compositor estadounidense conocido por su trabajo en producciones de Roger Corman como Deathstalker 2, Chopping Mall o El regreso de la cosa del pantano. Cirino dio el “sí, quiero”, y el resultado es una partitura que retrotrae a ese cine de pura diversión y escasos medios que triunfó en los videoclubes de la década de los 80.

Las entradas para la sesión de Cine Basura: La peli saldrán a la venta en los próximos días al precio de seis euros y podrán adquirirse en Atrápalo, Reservaentradas y las taquillas del Cine de la Prensa.

Más información: http://cutrecon.com/

Published in: on noviembre 29, 2016 at 6:33 am  Dejar un comentario  
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Los datos de Sitges 2016 confirman su apuesta por el fantástico heterogéneo y la apertura a la industria

La fórmula de Sitges da resultado. La apuesta decidida por el cine fantástico más heterogéneo procedente de diversos mercados, junto a la apertura del Festival como sede y plataforma del sector industrial, la programación de actividades y la llegada de figuras de relieve del panorama cinematográfico confirman los buenos resultados. Los datos de Sitges 2016 mantienen los récords del año pasado en afluencia y entradas vendidas (con un incremento ligero) y la programación ha despertado el entusiasmo generalizado del público y la crítica. Una combinación de éxito que se ha traducido en unos resultados relevantes y que mira ya hacia el futuro con la celebración del cincuenta aniversario el año que viene.

Los datos de venta de entradas de la 49ª edición del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya mantienen las cifras de récord registradas el año anterior, con un 7% de incremento, sumando un total de 66.859. El Festival ha crecido un 18% en entradas vendidas en los dos últimos años. La venta de abonos, packs y entradas ha consolidado las excelentes cifras del 2015 y la Sala Tramuntana se ha afianzado como cuarta sala. El flujo de asistencia de público no se ha detenido en ningún momento, a pesar de las inclemencias meteorológicas. A estos datos hay que sumar el número de visitantes que ha recibido el Festival y los asistentes a las otras seis pantallas de proyección gratuita. Según los cálculos de la organización, el Festival ha recibido 200.000 asistentes.

Además de la buena acogida de los films presentados, esta edición del Festival ha supuesto un paso adelante en la apuesta por otras dimensiones que también tienen cabida. Las actividades destinadas a la industria, con un total de dios mil acreditados profesionales; la inauguración de la nueva sección de realidad virtual, Samsung Sitges Cocoon, o la Blood Red Carpet –iniciativa creada el año anterior para el impulso de nuevos talentos– han despertado un notable interés. El encuentro Sitges Ptichbox, de presentación de proyectos de género fantástico, ha registrado una elevada participación y, además de los premios económicos, el primer y tercer ganador viajarán a los festivales internacionales de Macao (China) y Busan (Corea del Sur), respectivamente. El Festival también ha conectado con el ámbito académico universitario, acreditando a cuatrocientos veinte estudiantes.

El Festival inicia ya un año de celebraciones por su cincuenta aniversario. El director mejicano Guillermo del Toro, que ha mantenido siempre un vínculo muy estrecho con Sitges, será el padrino de excepción. Del Toro ha visitado el certamen en varias ocasiones. En el año 1993 presentó en el Festival su debut, Cronos; recibió el Premio Màquina del Temps en 2002, y en el 2006 inauguró con El laberinto del fauno.

Más información: www.sitgesfilmfestival.com

Published in: on noviembre 28, 2016 at 6:53 am  Dejar un comentario  
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Entrevista a Brian Yuzna

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No deja de ser curioso que en la misma edición en la que el Festival de Sitges entregaba a Barbara Crampton su honorífica “Màquina del Temps” como reconocimiento a su trayectoria, Brian Yuzna formara parte del jurado de la Sección Oficial. Fuese de forma intencionada o no, el certamen catalán reunía así treinta y un años más tarde a dos de los principales artífices de uno de los títulos clave del cine de terror de los años ochenta, Re-Animator, película cuyo impacto popular determinaría en gran medida la posterior evolución de la trayectoria profesional de ambos. Una circunstancia que se hace especialmente patente en el caso del cineasta de origen filipino, que debutaba con dicho título en el mundo del cine en calidad de productor. No solo por haber dirigido las dos secuelas directas del film, La novia de Re-Animator y Beyond Re-Animator, sino por las numerosas oportunidades en las que ha utilizado una fórmula similar, recurriendo a la literatura de H. P. Lovecraft para dar forma a alguno de sus proyectos. Buena prueba de ello está en la filmografía de la Fantastic Factory, su aventura española con la que recuperaría el género fantástico para nuestra industria y en la que adaptaría la obra del escritor de Providence en tres de las nueve películas oficiales del sello: Dagon, la secta del mar, la referida Beyond Re-Animator y Bajo aguas tranquilas, cinta dirigida por él mismo y con la que se pondría punto y final a la andadura de la Fantastic.

Lo anteriormente comentado apenas es un esbozo de la carrera de quien, por derecho propio, se antoja uno de los nombres fundamentales para entender el cine fantástico realizado durante las últimas cuatro décadas. Un Yuzna que, a sus sesenta y siete años recién cumplidos, aún continúa peleando contra viento y marea por levantar nuevas películas en un panorama tan cambiante e impredecible como el de la industria cinematográfica del siglo XXI.

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Naciste en Filipinas y durante tu infancia viviste en diferentes países de Latinoamérica. ¿Ha influido de algún modo toda esta vivencia para que, una vez convertido en cineasta, hayas sido un auténtico trotamundos?

Sí, creo que tiene que ver con que siempre me haya sentido cómodo trabajando en otros países. Como dices, cuando era niño siempre viví en otros países que no eran el mío hasta los quince años. De ahí que a veces lleve mejor trabajar fuera de mi país que dentro, donde a veces me siento más extranjero que cuando me encuentro en otro país que no es el mío. Por eso me gusta Los Ángeles, porque es una ciudad más cosmopolita. Pero, en general, me siento igual de cómodo trabajando en Indonesia o en España que en los Estados Unidos.

Antes de ingresar profesionalmente dentro de la industria cinematográfica desempeñaste varios trabajos. ¿Cuándo decidiste dedicarte seriamente al mundo del cine?

Siempre me había interesado el arte. Yo pintaba, hacía fotos, y hasta tenía una habitación de revelado. Aparte, cuando era niño había tenido una cámara de 8 mm con la que jugaba con mis amigos rodando cositas. Pero cuando yo era niño nadie pensaba en ser director de cine. Todo el mundo quería ser novelista, porque dirigir cine no era posible.

No fue hasta que me hice con una cámara de 16 mm que me comencé a obsesionar. Eran los años setenta y en aquellos momentos los canales de televisión empezaron a rodar los noticiarios con cámaras de video en lugar de 16 mm, como habían hecho hasta entonces. Para deshacerse de aquellas viejas cámaras casi las regalaban, y con un dinero que tenía ahorrado pude hacerme con una Bolex que no funcionaba a pilas, sino que iba con manivela. Comencé a jugar con ella, me gustó mucho, y con otro dinero que tenía ahorrado decidí hacer una película.

¿Cuál fue tu formación?

Yo nunca me preparé para hacer una carrera en el cine; era totalmente autodidacta. Solo te diré que cuando era niño pensaba que los actores se inventaban el diálogo. Sin embargo, todo cambió al tener mi primer Betamax. Comencé a grabar películas y una de las que tenía era Atraco perfecto, de Kubrick. Aquello era algo muy importante, ya que por primera vez el público tenía la oportunidad de poder controlar la reproducción como quisiera; era increíble: podías ver escenas concretas, a cámara lenta, rápida, detenerte en los detalles… Así que me dediqué a estudiar aquellas películas que tenía grabadas y empecé a entender las secuencias, los planos, cómo se montaba una peli… Con esos conocimientos hice el corto que te comentaba antes. Me gustó tanto la experiencia que pensaba que había hecho una obra maestra. Pero cuando se lo enseñé a mis amigos vi que no era bueno. Puse unos anuncios en el periódico pidiendo ayuda de alguien que supiera hacer cine y encontré a un muchacho que en la Universidad había estudiado imagen, y que me echó una mano.

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¿mo surgió el proyecto de la que sería tu primera película profesionalmente hablando, Re-Animator, en la que ejerciste de productor?

Yo entré en el cine con treinta y cuatro años. Para entonces tenía dos hijos y había hecho muchos negocios y muchos trabajos. Pero como quería hacer cine, que me parecía mucho más divertido, me mudé a Los Ángeles para poder dedicarme a ello profesionalmente. Busqué un director que pudiera encargarse de rodar una película y un amigo mío me recomendó que fuera a Chicago a conocer a un director de teatro que era un fan del terror. Se trataba de Stuart Gordon.

Desde esta primera película te decantaste por el terror al que has sido fiel prácticamente en toda tu carrera. ¿Eras fan del género o en su elección tuvo que ver el que fuera un estilo relativamente comercial?

No, no: yo era fan del género. Pienso que a cualquier chico que tiene doce, trece o catorce años le atrae el terror. A los que llegan a tener veinte, veinticinco, treinta años y siguen siendo fans del terror es porque normalmente cuando eran muy jóvenes una peli les infectó el virus por el género. En mi caso mi afición nació cuando, siendo muy pequeño, con cinco o seis años, vi Creature with the Atom Brain, que no es una buena peli, pero que me marcó mucho. Después, con Simbad y la princesa, con los esqueletos y los monstruos, tuve pesadillas. Y a estas le siguieron House on Haunted Hill, con Vincent Price, los Dráculas de Christopher Lee y Psicosis, hasta que poco a poco me convertí en un loco de estas películas. Y cuando hice Re-Animator el modelo que tenía eran las películas de Corman sobre Poe, en especial El péndulo de la muerte.

Si Corman había adaptado a Poe, tú elegiste a Lovecraft…

No exactamente. El basarnos en Lovecraft fue cosa de Gordon. Yo había leído a Lovecraft con dieciséis, dieciocho años, pero no me gustó mucho. Por aquel entonces leí muchos de los autores y títulos clásicos del estilo. Por ejemplo, tampoco me gustó nada Frankenstein, que me pareció muy pesado y poco divertido; nada que ver con la peli. Todo lo contrario que el Drácula de Bram Stoker, que sí que me gustó. Y en el caso de Lovecraft era un autor muy difícil de leer, aparte de que el protagonista siempre caía en estado de shock y cuando veía el monstruo cortaba la historia.

Sin embargo, cuando Gordon tuvo un primer guion para Re-Animator me volví a leer los relatos de Lovecraft. Y entonces sí que lo entendía y no me parecía tan pesado. Y lo mismo me pasó con Frankenstein, hasta el punto de que en La novia de Re-Animator, además de relatos de Lovecraft que no utilizamos en la primera parte, el leitmotiv está sacado de la novela de Shelley, con el dios que rechaza a su creación, es decir, al monstruo. De ahí esa secuencia en la que West grita “¿Qué dios?”, que es puro Frankenstein.

Tras unas cuantas películas más como productor junto a Stuart Gordon, en 1989 debutas como director con Society. ¿Fue un paso natural en tu evolución profesional?

Pienso que cualquiera que trabaja en el cine llega a un punto en el que quiere dirigir. En el set es el director el que decide todo al noventa y nueve por ciento, y llega un momento en el que tú quieres tener esa posición. Creo que es algo normal. Quizás habrá gente que no quiere dar ese paso, pero a mí era algo que siempre me había atraído.

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Sin abandonar la dirección, a mediados de los noventa produjiste Crying Freeman: los paraísos perdidos, una película bastante más ambiciosa en términos industriales a las que venías haciendo, pero que, sin embargo, no consiguió el éxito esperado. ¿Influyó de algún modo este fracaso en que desde entonces tu carrera discurriera entre films de bajo y medio presupuesto?

No. Hombre, es mejor hacer películas grandes, eso no hay ni que preguntarlo. Pero al final haces lo que puedes. Por supuesto, siempre es más complicado cuanto mayor es el presupuesto y estás trabajando con grandes compañías. Sin embargo, si haces una película más pequeña, tienes mucho más protagonismo y libertad. Pero yo nunca elegí hacer películas de bajo presupuesto. Bueno, siempre quería manejar la producción y eso de algún modo decantó que hiciera películas más pequeñas, pero no fue algo que decidiera; era porque mi tendencia era ser el que mandaba, el que coordinaba y el que supervisaba. En cambio, tener este poder en películas más grandes, como digo, es bastante complicado.

Crying Freeman: los paraísos perdidos estaba dirigida por el francés Christophe Gans en lo que suponía su primer trabajo en solitario en el formato largo, no siendo el único caso a lo largo de tu carrera de director novel al que has dado la oportunidad de debutar. ¿Te consideras un descubridor de talentos?

He trabajado con muchos directores noveles, cierto, pero es porque encontré oportunidades. No era porque buscara este tipo de proyecto, sino que ocurrió. La realidad es que lo llevo bien trabajando con directores nuevos, trato de entender su visión y procuro apoyarles hasta donde puedo.

Con el cambio de milenio llega una de las etapas más recordadas de tu trayectoria, al menos en España. Me refiero a la Fantastic Factory. ¿Cómo nació el sello?

El proyecto empezó aquí en Sitges en el año 1998. Filmax era la distribuidora de El dentista 2 y su dueño, Julio Fernández, me preguntó si podría hacer una película como esa en Barcelona, aprovechando que ellos querían entrar en producción. Le contesté que sí, claro. “¿Por qué no? Yo he hecho películas en Italia, en México, en Canadá (…), así que no sé por qué no voy a poder hacerlas en España.” No obstante, le comenté que mi idea era hacer un sello que contara con una línea de películas. A él le interesó mi propuesta y tres meses más tarde lanzábamos la Fantastic Factory.

En los años siguientes aparecerían nueve películas bajo el sello, hasta que en 2005 la aventura de la Fantastic Factory terminó de forma súbita. ¿Qué ocurrió?

Al principio, cuando todos pensaban que era una tontería, era mucho más fácil, pero cuando empezamos a tener éxito llegó un momento en el que la política entró. Pero bueno, eso es normal…

¿A qué te refieres?

Había el problema que cuando empezó la Fantastic Factory en España los que estaban sirviéndose de las subvenciones vieron peligrar su parte del pastel, por lo que se posicionaron en contra, acusando a Filmax de dar soporte a un proyecto que en realidad era americano, cuando no era nada de eso; Julio era el que pagó, supervisó y desarrolló el proyecto, cuyo objetivo final era hacer películas españolas de género fantástico que funcionaran en todo el mundo. Y creo que se logró.

Aparte de sus resultados, visto con perspectiva parece innegable el papel fundamental que la Fantastic Factory jugó en la reactivación de una industria dedicada al cine fantástico en España, creando infraestructuras y formando profesionales que después han propiciado que el cine fantástico español viviera una edad dorada con sonados éxitos internacionales. ¿Piensas que se le ha reconocido su importancia?

Como tú, también pienso que la Fantastic Factory influyó mucho en el cine fantástico español que surgió después. Sin la Fantastic Factory no hubiera existido, por ejemplo, [REC], que aunque no fuera justamente una producción nuestra, sí que era el tipo de producto al que aspirábamos: hacer una película sin tener que traer actores de fuera, ni tampoco importar la historia, sino que fuera cien por cien autóctono. Y, sin embargo, [REC] es una película totalmente internacional; no es una película española. Hablan en castellano, cierto, pero el público no la ve como una película española. Muchas veces vemos las películas de género atendiendo a su nacionalidad: alemana, italiana, española… Pero [REC] en cambio podría ser una película de Hollywood.

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Terminada tu etapa en España, te trasladas a Indonesia, donde creas una nueva productora. ¿La idea era repetir el modelo de la Fantastic Factory en el país asiático?

Más o menos. Hicimos dos películas, pero antes de que pudiéramos coger un ritmo de producción, en 2009-2010 vino la crisis y toda la financiación del proyecto, que era de Singapur, se cayó. La primera se tituló Takut: Faces of Fear, era en idioma indonesio y estaba formado por seis relatos dirigidos por siete realizadores locales y escritos por seis guionistas de allí. Yo desarrollé este proyecto con la idea de comprobar cuál era el talento que había en Indonesia. Como curiosidad te diré que unos de los directores que se encargaron de uno de los relatos que componían el film, los Mo Brothers, han participado este año en el Festival de Sitges con su película Headshot. En cuanto a la segunda película, se llamó Amphibious y trataba sobre una criatura marina. Sin embargo, en este film ya tuvimos que completar su producción en Europa.

Desde entonces no has vuelto a dirigir. ¿En qué has estado trabajando en todo este tiempo?

Regresé a Los Ángeles, donde he estado desarrollando proyectos y vendiendo películas, ya que soy socio en una empresa de ventas.

¿Y no tienes ningún proyecto actualmente con visos de convertirse en realidad a corto plazo?

Tengo varios proyectos desarrollados para los que estoy buscando financiación. Uno se llama El cirujano plástico, con Corbin Bernsen, que realmente es una variación de El dentista. El otro es The Pope, en la que un hombre se viste como el Papa y se dedica a matar a los curas pedófilos. La futura película estaría coproducida por Magic London, una empresa de Barcelona de la que formé parte durante mi estancia en España una vez que me había desligado de Filmax.

Puede decirse que estoy metido en muchas cosas, pero la financiación del cine independiente ha cambiado mucho; es muy difícil conseguir dinero, lo que está provocando que los presupuestos sean muy bajos. La piratería ha matado a todos los independientes. Por otra parte, actualmente hay tantos medios para visionar películas que ha cambiado mucho la forma de consumir el cine. El DVD está muerto por la piratería y el VOD todavía no paga, mientras que hay tantas películas, ya que ahora cualquiera puede rodar una, que es otro mundo totalmente distinto al que existía hace unos años, y si quieres ganarte la vida dentro del cine, como he hecho yo, resulta muy complicado.

José Luis Salvador Estébenez

Fotografías: Juan Mari Ripalda

Published in: on noviembre 25, 2016 at 6:54 am  Comments (2)  
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Las fábulas mecánicas. Guillermo del Toro

Título: Las fábulas mecánicas. Guillermo del Toro

Autores: Juan A. Pedrero Santos, Tonio L. Alarcón, Rubén Higueras Flores, Carlos Díaz Maroto, Tomás Fernández Valentí, José Luis Salvador Estébenez, Adrián Sánchez, Javier G. Romero, Diego Salgado

Editorial: Calamar Ediciones

Datos técnicos: 250 páginas (Madrid, septiembre de 2016)

“… un crítico, que en teoría ilumina el quehacer del cine,  sí creo que necesita saber un poco de contexto, dónde se sitúa la obra dentro de la filmografía de quien la hace. Necesita todo lo que pueda saber acerca del contexto, y ello le servirá de apoyo y de referencia.” 

Guillermo Del Toro

Dentro de veinticinco, cincuenta ó cien años lo tendrán realmente fácil aquellos estudiosos del medio que quieran conocer el estado de la crítica cinematográfica patria de este 2016 que ya se acaba: no tendrán que perder tiempo ni emplear esfuerzo alguno investigando en polvorientas hemerotecas, o navegar por blogs de cine como éste que además, y para esas fechas, lo más probable es que ya hayan sido borrados de la (inter)faz de internet. Gracias a libros de naturaleza colectiva como el presente, o como otros que tanto proliferan últimamente en el mercado editorial español, el historiador del mañana contará con la posibilidad de tener compilados en un sólo volumen todo un catálogo de reseñas que representarán en su variedad lo bueno, lo malo y lo peor del ejercicio del análisis cinéfilo actual.

Tras un prólogo escrito por Santiago Segura (bastante menos horrible de lo que cabría esperar) y un perfil de Del Toro a cargo de Juan A. Pedrero Santos,  coordinador asimismo de todo el asunto, el primer bloque importante del libro viene compuesto por nueve reseñas que se encargan de examinar con más o menos fortuna, dependiendo siempre del talento con el que esté dotado cada autor, los nueve largometrajes firmados hasta la fecha por el director oriundo de Guadalajara. Se pasa de puntillas por lo tanto por el resto de disciplinas cultivadas por el responsable de Cronos en más de dos décadas consagradas al entretenimiento: esto es, cortometrajes, novelas, televisión o animación.

De esta manera, y en su referida condición de fiel reflejo del panorama de la crítica española contemporánea, trascendiendo incluso por momentos su propia naturaleza de estudio de la obra del mexicano, nos podemos encontrar en las páginas de este Las fábulas mecánicas con varios arquetipos de las tres mayores corrientes que, en mi opinión, se hacen valer más en nuestro país a la hora de acercarse a la práctica del análisis cinematográfico.

Por un lado podemos identificar a aquel espécimen de cronista irritante en su pretenciosidad, ése que por falta de referentes, por pereza, o simplemente por pura petulancia, se coloca por encima del film a analizar, y, en la mayoría de los casos, incluso por encima del propio lector: críticos estos que se caracterizan ante todo por el intento de dotar de legitimidad intelectual a un cine que no lo necesita, siempre a través de una serie de referencias religiosas, filosóficas, políticas, históricas o sociológicas, entre las que, de manera incomprensible, se deja casi siempre de lado el elemento cinematográfico, o cuando menos, se ve reducido a su mínima expresión. Nos encontramos pues ante un modelo que en este caso en concreto revela su ineficacia no tanto por los cuestionables referentes que maneja, si no por las débiles (cuando no nulas) conexiones que se establecen entre éstos y el cine del mexicano.

En el otro lado de la balanza de este discurso particularmente coñazo y estéril, tan denso en la forma como superficial en el fondo, nos topamos asimismo con un par de ejemplos de la igualmente molesta crítica “sinopsis”, aquella variante obvia, apolillada y poco esforzada del género que se limita poco menos que al rutinario comentario de la película de principio a fin, y en donde, por supuesto, brilla por su ausencia tanto el análisis como núcleo central de la propuesta, así como cualquier intento de contextualizar la obra a analizar dentro de la filmografía de su director.

Cuestión de gustos. Supongo que ambas modalidades son perfectamente válidas, pero en mi modesta opinión los colaboradores de este libro dan en la diana única y exclusivamente cuando optan por acercarse a la obra de Del Toro en términos puramente cinematográficos, visuales y/o narrativos; y, por suerte para el sufrido lector, en Las fábulas mecánicas los partidarios de esta última corriente representan una amplia mayoría.

Así las cosas, y si el libro presenta a fin de cuentas una mínima sensación de unidad entre sus diferentes reseñas, ésta viene dada principalmente por el estilo más o menos común desplegado por la mayor parte de las firmas aquí convocadas: un enfoque éste en el que no falta el análisis, pero tampoco la glosa de las circunstancias en las cuales se fraguaron los diferentes films, así como tampoco lo que representan, o representaron, dentro de la trayectoria fílmica de su realizador. Para leer sinopsis ya existen páginas como IMDb o Filmaffinity, gracias.

De este modo, los numerosos aciertos que podamos encontrar a lo largo de la lectura de Las fábulas mecánicas parecen responder más al talento individual que al esfuerzo colectivo, una sospecha que viene reforzada por el hecho de que en esta primera parte del volumen, y dejando de lado los referidos rasgos estilísticos en común, los nueve autores no parecen disponer ni de una meta definida, más allá de escribir sobre la película de Del Toro que les haya tocado en suerte, ni tampoco de una hoja de ruta colectiva con la cual poder dotar de algo de solidez y continuidad formal al volumen.

Tras estas nueve extensas reseñas nos podemos encontrar a continuación con la trascripción, igualmente prolija, de la conversación de tres horas de duración que Juan A. Pedrero Santos mantuvo vía telefónica la pasada primavera con el protagonista de este libro. A lo largo de casi setenta páginas Del Toro desgrana su trayectoria vital y profesional, sus métodos de trabajo y sus gustos cinematográficos y literarios a través de una charla de todo punto interesante, pero a la que le acaba pesando su desmedida extensión así como cierta falta de fluidez debido al absoluto caos cronológico y temático del cuestionario. Por citar tan sólo un ejemplo, una pregunta de carácter técnico sobre la puesta en escena puede venir seguida de una de naturaleza más profunda y existencial sobre la muerte, y así.

El volumen se cierra con una biografía de unas doce páginas del personaje de Lucille Sharp, encarnado por Jessica Chastain en la estupenda La cumbre escarlata, escrita por el propio Del Toro, y que, esta vez sí, representa el ejemplo más revelador y completo contenido en este libro acerca de la tan apasionada como rigurosa manera que tiene el director azteca de enfocar su trabajo.

Ilustrado con un gran número de carteles y fotogramas, así como con dibujos y storyboards proporcionados por el propio Del Toro, Las fábulas mecánicas se beneficia asimismo de una maquetación clara en cuanto al diseño que deviene en una comodísima lectura, la cual, y junto a su impecable empaque visual, disimula en gran medida el que nos encontremos ante un libro que, más allá del hecho de su autoría colectiva, resulta a todas luces imperfecto, cojitranco, incompleto… monstruoso o resultón, según por donde se mire:

un volumen que, a pesar de volar alto la mayor parte del tiempo, resulta demasiado irregular como para poder considerarlo el estudio definitivo publicado en nuestro idioma sobre la obra del director de Hellboy; y es que, y a pesar de sus muchas virtudes, tanto por intenciones como por sus desiguales resultados, Las fábulas mecánicas está algo lejos de serlo.

José Manuel Romero Moreno

Published in: on noviembre 23, 2016 at 6:57 am  Dejar un comentario  
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Balance en datos de la XXVII Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián

Tras la finalización el pasado sábado día 4 de noviembre de las proyecciones oficiales de la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián 2016, la organización he hecho públicos los datos de esta vigésimo séptima edición.

En total, 26.116 espectadores han disfrutado de las actividades de la Semana hasta el pasado 4 de noviembre. El número de personas que ha asistido a las proyecciones cinematográficas ha sido de 11.175, mientras que 14.941 han participado en el resto de actividades.

En este año de Capitalidad Cultural de San Sebastián la organización destaca especialmente la buena acogida de dos eventos: el focus dedicado al cine y la cultura japonesa con presencia de realizadores, publicación y distintas actividades participativas, y “El Faro del Misterio”, proyecto colectivo y autogestionado de mapeo de historias paranormales locales.

En cuanto a la presencia del euskera en la programación de la Semana, en colaboración con el Servicio de Euskera del Ayuntamiento, se han proyectado, por un lado, dos sesiones infantiles y, por otro, en el Teatro Victoria Eugenia y en el Teatro Principal se han exhibido un total de catorce películas y todos los cortometrajes a concurso (14). También se representó en euskera en el Victoria Eugenia la obra de teatro Bihotz salataria. Todo ello se traduce en cifras en que un total de 2.609 espectadores han disfrutado de la Semana en euskera.

Por último, cabe recordar que, aunque la Semana en lo que respecta a proyecciones ha terminado, tres de sus exposiciones permanecen aún abiertas:

Ilustrando la última frontera. Star Trek 50th
C. Okendo (hasta el 10 de diciembre)

Recortando a Poe (Fernando Mircala)
FNAC (azaroaren 30era arte / hasta el 30 de noviembre)

Momotaro (Una historia de Kamishibai). Judas Arrieta – Harkaitz Cano
Kutxa Kultur Plaza (Tabakalera) (hasta el 11 de diciembre)

Más información: http://www.donostiakultura.com/terror/2016/

Palmarés completo de la XXXV edición de TerrorMolins

I Am Not A Serial Killer ha sido la gran triunfadora de la trigésimo quinta edición del Festival de Cine de Terror de Molins de Rei que finalizó ayer el domingo con su tradicional maratón de doce horas. En total tres fueron los galardones que se llevó la cinta irlandesa, incluyendo los destinados a la mejor película, mejor dirección y mejor actor. En cuanto al formato corto, Quenottes de Pascal Thiebaux se ha alzado con el premio al mejor trabajo de la Sección Oficial.

El palmarés completo de la Sección Oficial se reparte de la siguiente forma. El jurado compuesto por Ashley C. Williams, Howard Gorman, Paco Fox, Lluís Rueda y Matthew A. Brown ha decidido que los ganadores de la Sección Oficial de Largometrajes y Cortometrajes del Festival de Cine de Terror de Molins de Rei 2016 sean:

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Por último, el premio al mejor microrelato de terror y gore en catalán ha sido para “Pació vampírica” de Elies Villalonga Fernández, mientras que “Foscor” de Célia Tous Pastallé se ha llevado una mención especial. En lengua castellana el premio ha sido para Feroz, de Paz Monserrat Revillo, entregándose además dos accésits para “6 segundos” de Julio del Pino Perales y “Muerte sin importancia” de José Joaquín Sánchez García.

Más información: http://www.molinsfilmfestival.com/es/

Published in: on noviembre 21, 2016 at 9:23 am  Dejar un comentario  

Entrevista a Jackson Stewart, director de “Beyond the Gates”

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El inesperado éxito alcanzado por la televisiva serie Strangers Things no ha hecho más que elevar a un nivel mass media el revival por la cultura ochentera que se viene produciendo de un tiempo a esta parte en el mundo audiovisual. Un fenómeno que en cierta medida ha tenido su origen dentro del cine independiente norteamericano y, muy en especial, dentro de su rama fantástica. Sin ir más lejos, en la pasada edición del Festival de Sitges tuvimos dos de los más recientes exponentes de esta tendencia. Por un lado, con The Void, un atmosférico y vigoroso pastiche financiado mediante crowfunding que entremezcla motivos del primer John Carpenter con el Hellraiser de Clive Barker y el nihilismo gore de Lucio Fulci.

En un registro totalmente distinto se desenvuelve Beyond the Gates, un film que, simplificando, podría definirse como la versión adulta de Jumanji. En este caso, es un juego de mesa interactivo de VHS tipo “Atmosfear” el que sumerge a sus protagonistas en una auténtica pesadilla en la que, para salvar sus vidas, tendrán que obedecer las indicaciones de una particular maestra de ceremonias que, siguiendo el tono ochentero imperante, tiene los rasgos de Barbara Crampton, asimismo productora de una cinta que ha supuesto la ópera prima como realizador de Jackson Stewart, quien visitaría el certamen catalán acompañado de la propia Crampton, así como de la protagonista femenina del film, Brea Grant.

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Beyond the Gates es tu debut como realizador en el formato largo. ¿Cuál ha sido tu trayectoria hasta llegar a este punto?

Antes había trabajado en televisión, concretamente en la escritura de un episodio de Sobrenatural, aunque eso probablemente ya lo sabréis. Aparte de haber hecho un puñado de trabajos televisivos también he estado involucrado en la realización de varios cortometrajes. Principalmente, de eso se compone mi trayectoria anterior a la realización de Beyond the Gates.

Pero lo que realmente había querido desde siempre era hacer mi propia película y así poder desarrollar de esta forma una serie de ideas que siempre me han rondado la cabeza, como pudieran ser situar la acción de mi ópera prima en la década de los ochenta, profundizar en temas como el alcoholismo o el que los personajes tuvieran que enfrentarse a su pasado. Además de, por supuesto, tener la oportunidad de jugar con todos esos elementos de aventura sobrenatural que desde siempre me han fascinado y que me moría por poder plasmar algún día en imágenes.

¿De dónde nace la idea de hacer una película sobre un juego interactivo de mesa con VHS?

Stephen Scarlata, el co-guionista, vino con la idea. Él llevaba tiempo pensando en una historia acerca de unos tipos que se encuentran uno de estos juegos en una tienda y que, al usarlo, abrían sin querer un portal hacia otra dimensión. En nuestra película este VHS interactivo es el equivalente perfecto a las mazmorras de las antiguas películas de terror.

Y aunque hayan existido en el pasado otras películas de terror sobre juegos de mesa, honestamente creo que la hemos rodado como nadie lo había hecho hasta ahora. De esta manera, para esta ocasión tanto Stephen como yo quisimos centrarnos más en la relación entre los dos hermanos, así como en sus problemas con el alcohol y en cómo estos afectarían en la vida real a su relación con el resto de personajes.

Básicamente, nuestro principal propósito era hacer una versión con personajes adultos de films como Phantasma o La puerta: pensar en lo que les hubiera ocurrido a estos niños siendo adultos; ése era el concepto original del que nació el proyecto.

¿Cómo os repartisteis la escritura del guion entre Stephen y tú?

Bueno, en un principio trabajamos juntos on-line durante varias horas al día hasta que conseguimos completar la primera versión del guion: yo escribía las primeras veinte páginas, luego él se ocupaba de trabajar en las siguientes veinte, y entonces volvíamos atrás y reescribíamos el trabajo resultante durante un tiempo entre los dos. Esa fue, en líneas generales, nuestra manera de trabajar: íbamos hacia atrás y hacia adelante corrigiéndonos mutuamente lo que llevábamos escrito. De esta manera, los problemas de punto de vista que pudieras tener trabajando tú solo se resuelven más fácilmente si tienes la suerte de contar con alguien que te diga en confianza que algo que has escrito no acaba de funcionar.  Ese fue básicamente el proceso que seguimos a la hora de construir el libreto.

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Como ya has dicho con anterioridad, la película se enmarca en la corriente actual de reivindicar el cine de los años ochenta. En tu caso, ¿qué es lo que te ha llevado a hacerlo?

Verás, aunque ahora estén de moda, tengo que dejar claro que los ochenta no eran una cosa tan molona cuando escribimos esta película. En mi caso he crecido viendo películas como Re-animator, Re-sonator, La puerta, La noche del terror, La invasión de los zombies atómicos y toda esa clase de material loco, y realmente quería hacer algo que conectara con esa sensibilidad antes que con la de films más modernos.

Así que, como ves, no hay nada de oportunista en ello. En realidad fue algo totalmente egoísta el querer hacer una película en la cual se respirara todo el aroma de aquella época. Ahora parece que este enfoque está mucho más de moda gracias al éxito de Stranger Things y otras películas que tratan aquellos tiempos con más respeto y no se lo toman simplemente a broma, como por otra parte suelen hacer la mayoría de películas que echan la vista atrás hacia los ochenta. Este es un enfoque contra el cual me opongo completamente porque, como puedes imaginar, las películas de terror de aquella década ocupan un lugar muy importante en mi corazón.

En este sentido, al contrario de lo que suele ser moneda común en este tipo de películas, a lo largo de Beyond the Gates no existen homenajes explícitos a películas o a directores concretos de aquellos años. ¿Es algo premeditado?

Hablando ahora como espectador, me saca completamente de la historia cuando estoy viendo una película que hace alguna referencia demasiado evidente a otra película, así que prefiero ver cine que pueda valerse por sí mismo, y no exclusivamente a base de guiños a otros films más famosos, aunque por otra parte en el aspecto estilístico pueda verme reflejado en ese estilo.

A fin de cuentas lo que intentábamos hacer en Beyond the Gates era contar una historia original, que en el fondo también supusiera una experiencia nueva aunque el espectador tuviera la sensación de estar viendo una de esas películas de los ochenta. Así que no, en este caso no nos basamos en ninguna película en concreto ni nos dijimos, “vamos a hacer nuestra propia versión de Phantasma”. Coger los elementos que más nos gustaban de ese tipo de cine a la hora de hacer tu propia peli creo que es lo que finalmente deja una sensación más duradera en el espectador.

Siguiendo con el sabor ochentero de la película, has contado con la participación de la mítica scream-queen Barbara Crampton, quien además de interpretar a uno de los personajes principales también ha ejercido labores de producción. ¿Cómo entró en el proyecto?

Ella vino primero como productora. La conozco desde hace unos cinco años, ya que actuó en un par de cortos que dirigí. Gracias a esta relación que ya teníamos, Barbara tuvo acceso al guion de Beyond the Gates, el cual le encantó, y de esta manera se ofreció a ayudarnos a la hora de encontrar financiación, ya que quería formar parte del proyecto de alguna manera.

En cuanto a su participación como actriz en la película, para su personaje consideré a otras tres actrices antes que a ella, ya que, para serte sincero, no veía adecuada a Barbara para este papel en concreto: ella es una persona muy agradable, y en la película tenía que comportarse de una forma muy amenazadora y aterradora. Resumiendo, no la acababa de ver como este malvado personaje de maestra de ceremonias televisiva. Por otra parte, cuanto más pensaba en ello más me atraía la idea de darle este personaje para ver qué enfoque le podíamos dar.

Seguidamente, trabajamos juntos a la hora de construir el personaje, ya que le sugerí que se viera algunas pelis de la época en las que creía que podía inspirarse. Por su experiencia como actriz ella clavó totalmente su personaje: creo que hizo un gran trabajo con él. Ahora no puedo imaginarme a nadie que no sea ella interpretándolo: realmente consiguió hacerlo suyo. Por supuesto, también fue un gran placer para mí tener la ocasión de trabajar con una actriz con la que he crecido viendo sus películas.

Barbara Crampton a un lado, en el equipo hay varios colaboradores habituales del cine de Joe Begos, a quien das las gracias en los títulos de crédito, caso de los actores Matt Mercer y Graham Skipper, o el montador Josh Ethier. ¿De dónde viene esta conexión?

Soy amigo de todos ellos. Joe y yo nos conocimos hace aproximadamente seis años, cuando él estaba trabajando para Stuart Gordon. Básicamente, Joe ha trabajado con Josh Ethier, mi montador en varios cortometrajes, y también son muy buenos amigos. Además, el proceso que Joe siguió a la hora de buscar financiación para sus películas me impresionó e inspiró mucho.

En cuanto a Graham Skipper y Matt Mercer, son también amigos míos, y escribí sus respectivos personajes con ellos en mente. Volviendo a Josh, es un tipo que tiene una visión tan clara acerca de, entre otras muchas cosas, el montaje de una película, que aportó mucho más de lo que cualquier otro montador podría haber contribuido. Josh se implica mucho en todos los proyectos en los que colabora, siempre preocupándose por trabajar en favor de la historia que se quiere contar. Además, es un tipo increíblemente listo y una persona estupenda.

Siempre intento rodearme de gente que sea muy buena en lo que hace, sean mis amigos o no. En cuanto al trabajo de Joe Begos, soy de la opinión de que Casi humanos es estupenda. Creo que es un tipo con mucho talento.

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Dado que antes de convertirte en director el grueso de tu trayectoria se había desarrollado como guionista, ¿cómo ha sido la experiencia de ponerte detrás de las cámaras?

Para ser totalmente honesto, el principal motivo que me llevó a ponerme detrás de la cámara fue no sentirme demasiado satisfecho con el resultado cuando eran otros los que se encargaban de dirigir mis guiones. Volviendo a Joe Begos, como ya dije antes, él ha sido una gran influencia para mí a la hora de animarme al fin a dirigir mi primera película. Al principio estaba un poco nervioso, pero el haber dirigido cortos y tener experiencia a la hora de manejar efectos especiales prácticos hizo que poco a poco empezara a tomar confianza en mí mismo. Básicamente intenté trabajar tan duro como me fue humanamente posible e intentar poner en práctica los consejos de mis amigos, así como todo lo que había aprendido durante estos años con el fin de hacer la transición de guionista a director lo más fácilmente posible.

De todas maneras, creo que es más sencillo pasar de guionista a director que, por ejemplo, de director a guionista; soy de la opinión de que escribir es la faceta más complicada de entre todas las actividades que implican la realización de una película. En mi caso, esta transición no fue tan difícil como esperaba que sería en un principio. Todo tiene que ver con ser práctico, y tener la película lo suficientemente clara en tu cabeza para saber cual decisión es la correcta y cual no. Para ello tienes que conocer muy bien tu propio material y saber qué es lo que le viene mejor a cada escena.

La película tiene muchos momentos gore. ¿Cómo fue el trabajo con los efectos especiales?

Es una buena pregunta. Empezamos a trabajar en los efectos aproximadamente seis meses antes de comenzar a rodar. Básicamente, tuvimos que ser conscientes de la humildad de nuestro presupuesto, intentando a la vez que los efectos cumplieran su función lo mejor posible. Por ejemplo, la cabeza que estalla era muy importante para nosotros, así que le dedicamos mucho tiempo para que funcionara. Trabajamos en ella todo un mes entero antes de empezar a rodar. Asimismo, y con el fin de reflejar el cine de los ochenta, estuvimos de acuerdo en que todos los efectos debían hacerse en el plató. En los ochenta no se usaba aún el ordenador para este tipo de cosas… excepto en Tron, quizás. Las películas de terror eran reales en ese aspecto… o, al menos, intentaban serlo (risas). Y dado que nuestra intención era homenajear las películas de los ochenta, para nosotros era muy importante usar la misma clase de efectos que en el cine de aquellos años.

Ya has mencionado al hablar del guion que, aparte de ser una película de terror, Beyond the Gates se centra en el conflicto familiar que sufren los dos hermanos protagonistas. ¿Fue difícil conjugar ambas vertientes?

La idea principal era que si te preocupabas lo suficiente por los personajes, y te aproximabas a ellos con una voluntad realista, podías llegar a sentir que estabas de juerga con ellos, que tenías los mismos problemas que ellos; en definitiva, intentamos que fueran creíbles en uno u otro nivel. Creo que conseguir que el espectador sienta empatía por tus personajes es la mejor herramienta de la que puedes disponer a la hora de construir una buena película de terror. Ponerte a ver una película en la que la gente es asesinada sin más creo que es menos efectivo que si, de alguna manera, consigues identificarte con los protagonistas.

Así que, una vez que creímos que contábamos con una historia lo bastante sólida en cada una de las etapas de su desarrollo, lo siguiente fue comenzar a construir los personajes y la forma en que se relacionaban entre ellos. Incluso con el personaje de Barbara hay un montón de material pensado de antemano con el objetivo de crear un personaje interesante antes de pasar a la parte más divertida, que es la del terror, que creo que es la que tiene un mayor impacto en el público.

Para terminar, me gustaría que comentaras cuáles son tus próximos proyectos…

Acabo de terminar un guion junto a Stephen Scarlata que se llama The Day Beyond Halloween, y trata básicamente sobre lo que le ocurre a una final girl cuando la típica película slasher termina, examinando de qué manera le afecta lo que ha sufrido en el aspecto psicológico. Profundizamos, en definitiva, en qué es lo que te ocurre a nivel mental cuando ves a un Michael Myers o un Jason Voorhees haciendo de las suyas. Hemos intentado con este guion ir en una dirección totalmente opuesta a la que suelen tomar este tipo de películas, ya que trataremos que la nuestra sea más psicológica que sangrienta. Creo que será muy divertida. Además, nos da la oportunidad de poner en imágenes ese extraño período de tiempo que existe entre Halloween y la Navidad. Será una especie de Halloween… pero con decoración navideña.

Ese es nuestro próximo proyecto, aunque también estamos trabajando en una secuela de Beyond the Gates, centrándonos en esta ocasión en el personaje del hermano menor, en el de su nueva novia y en, básicamente, todo aquel que sobrevivió en la primera película. Esta segunda parte será un poco diferente, ya que tenemos la intención de mostrar una versión más avanzada del juego. Barbara, por supuesto, también volverá. Ojalá podamos hacerla pronto.

José Luis Salvador Estébenez

Traducción: José Manuel Romero Moreno

Fotografías: Juan Mari Ripalda

Published in: on noviembre 18, 2016 at 6:55 am  Dejar un comentario  
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4ª edición de FANTA ELX

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El Centro de Congresos Ciutat d’Elx, sito en la calle Filet de Fora nº 1 de la ciudad alicantina, acoge este sábado 19 de noviembre la cuarta edición del Festival Fantástico de Elche – FANTA ELX. El acto será presentado por el actor sevillano Fran Palacios y será de acceso gratuito, sin necesidad de reserva previa de invitación, hasta completar aforo.

A continuación os ofrecemos el programa de actividades previstas:

11h-13:30h: Coloquio “El panorama fantástico en Alicante”.

Conducido por el periodista Óscar González, se presentan 8 proyectos de género fantástico, abarcando diferentes disciplinas:

El viaje del héroe en Star Wars, con Manuel Benítez Bolorinos.
Escuela de Cine UMH, con Guillermo López y Mario-Paul Martínez.
Arcade Vintage, con Octavio Martínez.
Espectáculos Medievales Dragón Negro, con Toni Cerdá.
El Guardián de los Secretos y El bosque prohibido, con Carolina Iñesta Quesada.
Rural Cops, con Paco Soto.
Efectos Especiales desde Terminator 3 hasta Gravity, con Raúl Rodríguez.
La importancia del story board en las películas de animación e imagen real, con Paco Sáez.

16:00h-17:00h:  “La alargada sombra de los seres élficos”, con Jesús  Callejo.

Conferencia conmemorativa impartida por Jesús Callejo.
Licenciado en Derecho, investigador, escritor, y director del programa radiofónico de divulgación histórica, viajes, y misterio “La escóbula de la brújula”.

17:15h-19:00h: Proyección de cortometrajes.

Zona-84, de Lonan García (España).
Añadir contacto, de David Oeo (España).
Night of the Slasher, de Shant Hamassian (Estados Unidos).
Save, de Iván Sáinz-Pardo (España).
Superbia, de Luca Tóth (Hungría).
66’7, de Rafa G. Sánchez y Guillermo López (España).
Sincrónico, de Ricardo Fernández (Colombia).
Criaturitas, de Ignasi López Fábregas (España).
Apolo 81, de Óscar Bernácer (España).
Hostal Edén, de Gonzaga Manso (España).

19:15h-21:00h: Proyección de cortometrajes.

Dead Flowers, de Pablo Riquelme y Stephen Scott (España).
Black Ring, de Hasan Can Dagli (Turquía).
Chupasangres, de Emilio Gallego y Jesús Gallego (España).
Cambio, de Daniel Romero (España).
My Life is a Dream, de Brian Benson (Estados Unidos).
Cenizo, de Jon Mikel Caballero (España).
Behind, de Ángel Gómez Hernández (España).
Madam Black, de Ivan Barge (Nueva Zelanda).
Alien Inside, de Alfonso García López (España).
Decorado, de Alberto Vázquez (España).

21:00h-21:30h: Entrega de premios y Clausura.

Más información: http://www.festivalcinefantaelx.com/

Published in: on noviembre 17, 2016 at 6:53 am  Dejar un comentario