Entrevista a Manuel Ríos San Martín a propósito de la publicación en papel de su novela “Círculos”

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A finales de julio del pasado 2015 entrevistábamos al productor, realizador y guionista televisivo Manuel Ríos San Martín a propósito de la publicación en formato digital de su primera novela, Círculos, un thriller ambientado en un futuro cercano en el que la gente vive obsesionada con la televisión. Pues bien, el pasado 12 de enero, hace apenas un mes, Círculos salía a la venta en soporte físico de la mano Penguin Random House a través de su sello Suma de Letras. Por si fuera poco, hace escasos meses lanzaba “Fantasma TV”, un nuevo proyecto destinado a poner en marcha series televisivas y películas cinematográficas. Motivos pues más que suficientes para volver a conversar con Manuel y conocer de primera mano que le ha deparado en lo profesional el tiempo transcurrido desde nuestra anterior conversación.

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Hace año y medio charlábamos a propósito del lanzamiento de tu novela Círculos en formato digital. ¿Cómo ha sido su evolución desde entonces?

Han sucedido muchas cosas. La principal es que ahora está editada en papel por un sello potente como es Suma de Letras y que lo podéis encontrar en papel en todas las librerías.

Junto con esas entrevistas hice también una campaña en redes sociales. Por lo visto, Pablo Álvarez, de Penguin Random House, la vio y le llamó mucho la atención, así que se puso en contacto conmigo precisamente a través de Facebook (muy propio de la novela). Me pidió que se la dejase leer. Se la envié, la leyeron y me dijeron que querían publicarla, así que la retiré de la venta. No estuvo en mi web más de diez o quince días.

A partir de ahí me hicieron algunas notas que me ayudaron a reflexionar y me dijeron que los thrillers deberían tener más páginas. Me hizo gracia porque ellos miden la longitud en caracteres. Puedo decir que Círculos ha pasado de trescientos noventa y seis mil a más de quinientos treinta mil caracteres.

En el momento de su lanzamiento, uno de los aspectos que remarcabas es que, dado que su distribución se realizaba desde la web que habías creado al efecto, podías controlar la repercusión que iba teniendo la novela en la red. ¿Estás contento con el resultado que tuvo la propuesta, tanto por parte del público como de la industria?

La verdad es que sí. En esos días se vendieron más de cien ejemplares. Teniendo en cuenta que era un sistema complicado, me pareció muy bien. Había que darse de alta en la web, meter el correo, pagar casi cinco euros por PayPal… Y en cuanto a la industria creo que conseguí lo que en el fondo pretendía con esto, que era llamar la atención y que alguna editorial potente quisiera publicarla en papel. Salió sorprendentemente bien todo el proceso.

Por cierto, según he leído, tuviste ciertos problemas con la campaña publicitaria de Círculos en Facebook…

Cierto. Ya sabemos que Facebook es muy particular. Me hicieron quitar de la portada de la web el vídeo que la promocionaba, en el que se dice “os voy a joder la vida a todos”. Yo creo que les sonaba a amenaza real y no a un tráiler de una novela. Se lo expliqué pero no hubo manera.

Ahora también he tenido algún problema con la portada de la novela porque la chica sale con la espalda desnuda. Pero esta vez recurrí y al final me lo aprobaron.

Círculos inicialmente era un proyecto interactivo que incluía diferentes contenidos extras multimedia para sus lectores. ¿Cómo ha sido el proceso de adaptación al nuevo formato? ¿Se ha perdido algo por el camino?

Todo el material sigue estando vigente en la web de la novela www.circuloslanovela.com y también se han metido las fotos en la edición de papel, aunque no en color. Es verdad que esta novela tenía mucho sentido en digital, pero todavía la mayor parte de la gente prefiere leer en papel, así que hay que estar también en papel. Según creo, lo digital no pasa del veinte por ciento de las compras. Todavía es muy poco. Pero animo a los lectores a que entren en la web y naveguen por ella, hay mucho material. Al final de la novela se incluye un usuario y una contraseña para entrar en la “zona privada” donde hay links e informaciones un poco más comprometidas.

Más allá de esto, la versión en papel tiene unas ochenta páginas más que su versión digital. ¿Qué cambios has efectuado?

Ahora tiene unas ochenta páginas más, aunque es difícil de medir por la edición, también hay que tener en cuenta los márgenes y demás. Ya digo, unos ciento treinta mil caracteres más.

Para esta nueva versión he trabajado mucho los personajes. Para ello hablé con una amiga, que es psicóloga clínica, y le dejé leer la novela. Ella se sorprendió porque los personajes le parecían muy coherentes, era capaz de decir qué patologías tenía cada uno de ellos. A partir de ahí nos reunimos varias veces, me pasó algunos textos para leer y me explicó maneras de comportarse de ese tipo de personalidades. Gracias a esto, pude enriquecer muchas situaciones de la novela. En estos meses he hecho un curso de Criminalística y eso me ha servido para hilar más la parte de la investigación policial, ahora se cierran muchos flecos que antes quedaban abiertos. La versión anterior se movía más por impactos. Funcionaba, pero era menos literario, por decirlo de alguna manera. Y he aprovechado para meter algunas técnicas de investigación a través de redes sociales que antes no conocía. Por ejemplo, hay una aplicación con la que puedes ver todas las fotos que se hayan hecho a una hora en un sitio (si las han subido a redes sociales). Se puede utilizar para ver si la persona que buscas estaba por esa zona. También he desarrollado más el grupo antisistema. En esta versión resulta más amenazante.

A nivel personal, ¿consideras que el hecho de que Círculos aparezca en formato impreso le da mayor relevancia a tu trabajo? ¿Es una especie de reconocimiento, por así decirlo?

Claramente. Yo ya me daba cuenta de que en formato digital mucha gente se quedaba fuera. Me decían, “yo espero al papel”. Y yo pensaba… “pues imprímetelo, porque a lo mejor no hay papel”. Pero sí, aquí está. (Ya no tienen excusa).

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En nuestra anterior conversación comentabas la posibilidad de que Círculos fuera llevada a la pequeña pantalla en formato de miniserie. ¿Ha habido algún avance sobre esta posibilidad en todo este tiempo?

No he querido avanzar hasta que no estuviese publicada. He querido respetar los tiempos. Ahora ya estamos por la segunda edición y quiero seguir luchando porque viva más como novela. Pero en cuanto pasen unas semanas sí me pondré en serio a ver la posibilidad de adaptación, aunque no creo que sea fácil. No es una serie barata, transcurre en Londres…

Precisamente, esta adaptación al medio es uno de los proyectos de “Fantasma TV”, la compañía que has formado junto a Mónica Martín-Grande, centrada en la creación de series y desarrollo de guiones. ¿Qué te ha llevado a crearla y cuáles son los planteamientos que perseguís con ella?

No es una compañía. Simplemente una web con una marca donde podemos colgar lo que estamos haciendo. Ahora hay muchos guionistas que se están metiendo a productores. A mí no me gusta eso, me parece que cada cual tiene que hacer su trabajo. Nosotros estamos ofreciéndonos para colaborar con las productoras o con las cadenas de televisión para desarrollar series propias o algunas que nos propongan desde fuera. Pero la colaboración puede ser muy diferente: unas productoras quieren que vayas como partner y otras te contratan tus servicios. Nosotros estamos abiertos, somos dinámicos y ofrecemos distinto grado de colaboración.

Visitando la web de “Fantasma TV” me ha llamado la atención el que gran parte de los proyectos que tenéis en cartera se traten de thrillers. ¿Se debe a una inclinación personal por este género o, de algún modo, está también influenciado por la buena aceptación que tuviste con Sin identidad, serie en la que ejerciste de director argumental?

Se ha juntado un poco todo. Con Sin identidad aprendí mucho y me lo pasé muy bien. Antes ya había hecho Soy el Solitario y también había disfrutado del género policiaco. También ha influido lo que te decía de los cursos que hemos hecho de Criminalística. Estamos empezando a trabajar ahora en una comedia más familiar. Hay que tener un poco de todo. Estamos en una época interesante, hace dos o tres años nadie quería thrillers.

Pese a su nombre, en “Fantasma TV” también tenéis un apartado dedicado al cine. ¿De qué depende que un proyecto lo enfoquéis como serie o película?

Normalmente ya surgen los proyectos de una manera o de otra. Una película empieza y acaba y tiene una historia que se puede contar de manera más breve. Es la gran diferencia con las miniseries. Cuando las estructuras ves si te da para una historia de dos horas o para una de diez-doce. Otra cosa diferente son las series de larga duración, ahí los personajes te tienen que ofrecer menos evolución pero más capacidad de adaptarse a lo que les vaya sucediendo en “su vida”.

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De un tiempo a esta parte plataformas de pago como Movistar o Netflix están consiguiendo una gran aceptación entre el público español. Dado que una de sus principales ofertas son las series, ¿cómo ves su implantación como profesional del medio? ¿Abre nuevas oportunidades o, por el contrario, en el caso de Netflix, al ofrecer productos propios y en su mayoría realizados desde los Estados Unidos cierra el mercado para las producciones españolas?

Tampoco creas que tiene tanto éxito. Dicen que rondan los doscientos mil abonados. No está mal, pero piensa que cualquier serie en una generalista tiene tres millones de espectadores. Aun así, claro que abre oportunidades. Sobre todo, Movistar, que sí que va a apostar en serio por el producto español. Piensa que ellos harán unas ocho-diez series al año frente a una o dos de Netflix.

Aparte de los proyectos que estás intentando levantar con “Fantasma TV”, ¿en qué te encuentras trabajando ahora mismo?

De momento estoy volcado con la promoción de la novela que es una dedicación casi a tiempo completo. Espero que, en un par de semanas, ya pueda estar de nuevo centrado en el desarrollo de mis series.

Pues por mi parte es todo. Si quieres añadir algo más…

Podéis seguir mis perfiles relacionados con la novela. Twitter @fantasma @circulosnovela @shultheiss65; Instagram @patriziacirculos; o la página de facebook https://www.facebook.com/circulosnovela/

Muchas gracias.

José Luis Salvador Estébenez

 

Published in: on febrero 17, 2017 at 6:56 am  Dejar un comentario  

Crónica de la primera edición de Paura

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Vivimos una época efervescente en el campo de los festivales de cine fantástico. De un tiempo a esta parte multitud de certámenes dedicados a la difusión de este género vienen creándose en innumerables pueblos y ciudades de nuestra Piel de Toro. Si bien no deja de ser paradójico que este fenómeno se esté dando en un momento en el que las nuevas tecnologías han facilitado el acceso y consumo de la producción genérica como nunca hasta el momento se había producido, el porqué de este auge puede buscarse, por un lado, en la condición de estos eventos para servir de filtro entre el marasmo de propuestas existentes, pero también como punto de reunión y encuentro de aficionados a este tipo de cine. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, y en algunos casos estos nuevos certámenes tienen una fugaz existencia y, tras una o dos ediciones, desaparecen sin dejar ni rastro. En otros, consiguen tener una cierta continuidad, aunque sea de un modo marginal, siendo los menos los que consiguen despuntar y mostrar una personalidad propia, haciéndose con ello un nombre dentro del nutrido panorama de festivales. En esa pelea, en la de encontrar su hueco, se encuentra inmerso Paura – Festival Internacional de Cine de Terror de Valencia, que vivió su primera edición del 20 al 28 de enero a caballo entre la sala 3 del Aragó Cinema y el Café-Pub El Volander.

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Momento histórico de Paura. Joaquín Vallet y Ramón Alfonso presentan la sesión inaugural del certámen.

Creado por los críticos e historiadores cinematográficos Ramón Alfonso y Joaquín Vallet, Paura nace con la confesa intención por parte de sus responsables de cubrir el vacío existente en lo que a género fantástico se refiere en la oferta cinematográfica de su ciudad. Con este objetivo, la programación de esta primera edición se volcó en conformar una panorámica lo más completa posible que permitiera recorrer el género en todas sus vertientes y variantes, para lo que prestó una especial atención al formato corto. Buena muestra de ello se encuentra en la cantidad de secciones competitivas que se dedicaron a las diferentes piezas seleccionadas. A saber: ficción, animación, experimental y amateur, a las que hay que añadir la sección mixta documental. De este modo, a lo largo de sus nueve días Paura proyectó más de un centenar de cortometrajes procedentes de medio mundo que, además de permitir tomar el pulso a la situación actual del formato, acercó a los espectadores muy diferentes e, incluso, contrapuestas, formas, texturas y enfoques de abordar el fantástico. Entre los trabajos programados, sin ánimo de exhaustividad, dado que, por lo demás, era imposible abarcar todo, cabe mencionar por muy diferentes motivos la factura formal y manejo de la tensión narrativa de Behind, el brasileño Cabrito y su paranoia satánico-costumbrista, Revenge of the Corks, simpática pieza protagonizada por auténticos corchos y animada por stop-motion, el resurgir de los Templarios de Amando de Ossorio en formato fan film de El último guion o, siguiendo con el aire retro, la mezcolanza entre comedia, terror ochentero y mitología lovecraftiana de Portal to Hell!!!, con el añadido de contar con uno de los últimos papeles del fallecido Roddy Piper.

Como no podía ser de otro modo, comparativamente la Sección Oficial de largometrajes resultó bastante más reducida. En total fueron once los integrantes de una selección en la que, siguiendo una vez con la máxima del certamen, entró casi de todo; desde exponentes de corte más clásico, representados por la relectura del clásico homónimo de José Ramón Larraz propuesta por Víctor Matellano con Vampyres, hasta propuestas tan singulares e inclasificables como la intriga psicológica de Presagio, ópera prima del argentino Matías Salinas, pasando por la ciencia ficción de Serie B y resultados catastróficos más propios de la Asylum de Carbon Copy, o las mal digeridas pretensiones autorales del que pasará a la historia como el primer título proyectado en Paura, Huldra. Lady of the Forest, fallida imitación del clásico de Peter Weir Picnic en Hanging Rock de estética videoclipera. El thriller filipino Nialang, acreedor de los premios a mejor película, fotografía, música y maquillaje, así como las canadienses Capture Kill Release  y Le Scaphandrier serían las grandes triunfadoras dentro del palmarés de una sección que, salvo honrosas excepciones, exhibió un muy bajo nivel medio en líneas generales.

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Luis Esquinas, director de “Satan’s Blood”, presentando su documental en Paura.

Claro que estos no fueron los únicos largometrajes que se pudieron ver en esta primera edición del certamen valenciano. Como plato fuerte de la segunda jornada, la organización programó fuera de concurso el pase del film de culto de Carlos Puerto Escalofrío en una sesión doble junto al documental sobre dicha película, Satan’s Blood: Recuerdos de escalofrío, el cual estuvo acompañado por la presencia de su director, Luis Esquina, quien antes de su proyección presentaría a los presentes su trabajo. Otro de los realizadores que se dejó caer por Paura fue Diego López, flamante ganador, junto a su habitual compañero de correrías David Pizarro, del galardón al mejor documental por Herederos de la bestia, indispensable pieza que reconstruye a través de los testimonios de sus principales protagonistas y allegados la realización de la icónica El día de la bestia, al tiempo que analiza la importancia que el estreno del film de Álex de la Iglesia jugaría en el resurgir del género fantástico en nuestra industria. Por cierto que, a modo de curiosidad, y sin movernos del campo del documental, ciertos motivos técnicos obligarían a que se suspendiera la anunciada proyección de uno de los integrantes de la sección, FantastiCozzi, en el que el responsable de Star Crash. Choque de galaxias o Contaminación. Alien invade la Tierra, repasa en primera persona su trayectoria desde sus orígenes hasta hoy.

Ya que hablamos de esas cuestiones, tampoco se puede pasar por alto lo mucho que dejaría de desear la redacción de determinados subtítulos, y eso en el caso en que los hubo, ya que en sesiones como la primera sesión de la Sección Oficial Animada se prescindió directamente de ellos. Una situación que se iría repitiendo a lo largo de los días, y que viviría uno de sus puntos culminantes en el pase de la comentada Carbon Copy, en la que a la sensación de estar frente a unos subtítulos confeccionados a golpe de Google Translator, se le añadirían determinados fallos en su codificación que harían que, junto al texto, también aparecieran en pantalla los códigos de tiempo de forma esporádica. Y si bien no se trata de un defecto en sí mismo, otra cuestión que los organizadores deberían considerar de cara a futuras ediciones es la no inclusión entre los trabajos a concursos de films que ya han sido distribuidos comercialmente en España, ya sea en formato doméstico o estrenados en salas, tal y como este año ha ocurrido con Presagio y Vampyres, y se centren en aquellos otros que aún no han conocido semejante suerte, máxime en vista de su carácter competitivo.

Estos peros no quitan, ni mucho menos, para que el sabor de boca dejado por Paura deba ser positivo. Sobre todo teniendo en cuenta que se trata de una primera edición que ha sido organizada, además, de forma desinteresada y sin más recompensa que el amor por el género por un grupo de amigos que han dispuesto para ello de los limitados recursos que tenían a su alcance. Cierto es que ha habido varios aspectos que podrían haber sido mejorables, sin duda, pero no menos cierto es que la finalidad que se perseguía en esta primera edición, y que no era otra de la de servir de carta de presentación de lo que aspira a convertirse el festival, se ha conseguido, y es con eso con lo que debemos quedarnos. Paura se ha dado a conocer y ha podido comprobar de primera mano cómo era acogida su propuesta por parte de un público que, si bien no tan masivo como sería deseable, sí que recibió la iniciativa con los brazos abiertos, creándose un grupo estable de entusiastas espectadores que poblaron buena parte de la mayoría de las sesiones. En resumidas cuentas, se ha hecho lo más difícil. Paura es ya toda una realidad y se han sentado las bases para conseguir que el sueño de que Valencia cuente con un festival propio dedicado al cine fantástico no se quede en flor de un día. Esperemos que así sea.

José Luis Salvador Estébenez

Published in: on febrero 15, 2017 at 6:58 am  Dejar un comentario  
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“La Almería de Leone”, una guía-ruta que recorre las localizaciones almerienses de los westerns del director italiano

portada-1024x776Con motivo de la decimo sexta edición del Festival de Cine de Almería, en noviembre del pasado año el Instituto de Estudios Almerienses en colaboración con la Diputación de Almería publicaba el volumen La Almería de Sergio Leone, el cual hace el número 16 de su Colección Arte. Su aparición se suma a los esfuerzos que desde la provincia andaluza se están llevando a cabo en los últimos años para relanzar el atractivo de sus parajes como lugar de rodaje al tiempo que reivindicar su legado como atractivo turístico.

Escrito por Juanen Pérez Miranda y Juan Gabriel García, La Almería de Sergio Leone se trata de una guía-ruta de pequeño formato en edición bilingüe (castellano e inglés). Según se indica en sus propias páginas, su objetivo “consiste en compartir con los lectores las localizaciones almerienses en las que el director italiano rodó parte de sus cinco westerns, los tres que componen la conocida como “Trilogía del dólar” –Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo-, Hasta que llegó su hora y ¡Agáchate, maldito! Para ello, la guía “aporta las coordenadas de las localizaciones para facilitar su ubicación geográfica y la forma de llegar”. Del mismo modo, se proponen dos rutas específicas denominadas “Cabo de Gata – Nijar” y “Desierto de Tabernas”.

Profusamente ilustrado, La Almería de Sergio Leone ofrece también varios textos que acercan al lector el fenómeno del spaghetti-western, los motivos por el que durante los sesenta y los setenta Almería se convirtió en el plato de rodaje por antonomasia del Viejo Continente y de cómo esta pujanza de la industria cine influiría de forma decisiva en el desarrollo de la provincia.

Más información: http://www.iealmerienses.es/

Published in: on febrero 14, 2017 at 6:55 am  Dejar un comentario  

La próxima edición de “Nocturna” se celebrará en otoño

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Tras la salida de su hasta ahora director Luis Rosales y su equipo el pasado mes de octubre para iniciar un nuevo proyecto de festival de cine fantástico en Madrid del que hasta ahora no se ha sabido más, “Nocturna” comienza a generar nuevas noticias de cara a su edición de este año. Lo ha hecho a través de las redes sociales, donde ha presentado una renovada imagen corporativa, al tiempo que anunciaba un traslado en sus fechas de celebración. De este modo, la quinta edición del Festival Internacional del Cine Fantástico de Madrid se celebrará en otoño, época en la que se agolpan un gran número de los certámenes especializados en este género de nuestro país y donde tendrá que luchar o beneficiarse, según se mire, con la cercanía temporal del Festival de Sitges.

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A estas novedades hay que añadir el más que seguro cambio de ubicación que tendrá que afrontar el equipo capitaneado por José Luis Alemán y Sergio Molina, ya que hace unos días el Cine Palafox, sede del festival en sus cuatro ediciones, comunicó que echará el cierre a finales de este mes de febrero, si bien cabe la posibilidad de que acabe convirtiéndose en un multicine. Sea como fuere, en cuanto haya nuevas noticias sobre “Nocturna” os iremos informando.

Published in: on febrero 13, 2017 at 6:55 am  Dejar un comentario  
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Entrevista a Antonio José Navarro, autor de “El imperio del miedo. El cine de horror norteamericano post 11-S”

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Miembro de la plantilla de la imprescindible “Dirigido por” desde hace más de veinticinco años y colaborador habitual de numerosas publicaciones, entre las que figuran cabeceras como “Quatermass”, “Nosferatu” o “Imágenes de actualidad”, no hay duda de que Antonio José Navarro es uno de los nombres propios de la crítica cinematográfica española. A lo largo de su dilatada carrera, este barcelonés ha conseguido labrarse un sello personal e inconfundible caracterizado por poner en valor en sus análisis los aspectos sociopolíticos en que se fraguaron las obras a comentar como parte integrante e indisoluble de las mismas. Una forma de entender el hecho cinematográfico que, por derecho propio, le han convertido en uno de los más importantes críticos no solo del panorama nacional, sino también europeo, y que puede rastrearse en los numerosos libros/ensayos que ha publicado hasta la fecha, ya fuera en colaboración, como coordinador, o en solitario. Buena muestra de ello lo tenemos en el reciente El imperio del miedo, un indispensable volumen publicado a finales del pasado año por Valdemar en el que Navarro examina de forma minuciosa y documentada la forma en el que los acontecimientos que sucedieron al ataque terrorista del 11-S influyeron en el cine de terror realizado en los Estados Unidos durante los años siguientes. Aprovechando su presencia en la última edición de la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, donde, aparte de ser espectador habitual, estuvo presentando El imperio del miedo dentro del calendario de actividades paralelas del certamen donostiarra, mantuvimos con él esta interesante y reveladora charla-entrevista a propósito de su nueva obra.

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Antes de entrar en materia, me gustaría que me comentaras de dónde tu tendencia por primar los análisis cinematográficos desde el punto de vista sociopolítico y que tanto te diferencia de buena parte del resto de la crítica española…

Hace años estuve viviendo una temporada en los Estados Unidos. La Universidad de Nueva York organizaba una serie de seminarios y fue allí donde descubrí que a la hora de afrontar el análisis de una tendencia o un periodo vinculado a cualquier tipo de cine, ya sea el terror o el thriller, el papel que juega el ambiente histórico, las circunstancias culturales bajo las cuales se hace, es fundamental. Y eso es lo que más me interesa de cara a abordar géneros o tendencias. Sobre todo periodos históricos que generan un tipo de cine concreto y que explica muy bien qué es lo que está pasando, incluso mejor que acudiendo a las hemerotecas a consultar los periódicos.

Lo que pasa es que en España y en la Europa continental los estudios culturales, tal como los entiende el mundo anglosajón, prácticamente no se hacen o ni siquiera se consideran. Aquí vivimos exageradamente obsesionados con la figura del autor, que parece que es un señor que se levanta por la mañana, tiene una idea genial y la pone en marcha. Y no es verdad. La historia del cine te demuestra que todos los grandes autores han sido también producto de su época. El John Ford de los años veinte o treinta no es el John Ford de los años cincuenta, ni el de los años sesenta. También lee el periódico, ve la televisión, escucha la radio, tiene amigos que le cuentan su vida, tiene experiencias diversas, y eso va calando en su cine. No vive en una burbuja. Ningún artista de cualquier disciplina vive en una burbuja. Los autores podríamos decir que casi son una especie de augures en el sentido romano; son los mediadores entre el mundo que nos rodea y nosotros mismos. Ellos hacen su interpretación, aportan su reflexión, sus emociones. Pero el mundo es la materia prima de su cine, eso está clarísimo.

Hablemos de El imperio del miedo, tu nuevo libro. ¿Por qué has considerado que este era el momento oportuno para hacer un ensayo sobre el cine de terror post 11-S? ¿Ya ha transcurrido el tiempo suficiente como para poder analizar todo este movimiento con distancia?

Después de quince años, casi dieciséis de recorrido, pensé que ya tenía una perspectiva lo suficientemente buena para poder hablar de todo esto. Yo lo he vivido en primera persona. Primero como ciudadano de pie que fue testigo por la televisión del ataque a las Torres Gemelas. Y luego como profesional, como crítico de cine, como programador de Sitges, y como frecuentador de diversos festivales especializados en Europa. En todo este tiempo he ido viendo como el cine de terror norteamericano cambió de manera radical y también estoy comprobando como se está empezando a diluir progresivamente esa tenebrosidad que tenía originalmente. Hay diversos factores que han jugado a favor de ello: el cambio de presidente en la Casa Blanca, la incorporación de nuevos problemas culturales y políticos en la vida norteamericana, y el hecho de que uno de los grandes catalizadores de ese trauma posterior al derribo de las Torres Gemelas y el ataque al Pentágono, que fue la Guerra de Iraq, ya no existe. Todo esto ha influido en que se esté optando por otro tipo de cine de terror que todavía sigue conservando cierta acritud, pero que se va moderando. Por eso ahora era el momento oportuno, cuando se está produciendo el cambio. Además, tenía una grandísima cantidad de material y después de haber escuchado y leído tantísimas tonterías sobre el cine de terror norteamericano de la época pensé que era el momento de poner una serie de claves en claro bajo mi punto de vista.

¿Cuáles son a tu juicio los rasgos más identificativos de este cine de terror post 11-S a nivel estético y temático?

A nivel temático se recuperan asuntos que estaban olvidados desde los años setenta. Por ejemplo, uno de los asuntos que me llaman poderosamente la atención es que este cine de terror no solamente mira hacia los posibles enemigos exteriores, los monstruos que vienen a invadirnos, que es el caso de 30 días de oscuridad, sino que también miran a los propios monstruos interiores; monstruos que son americanos y que viven en América, lo que se llama el hillbilly horror. A partir de películas como Km. 666: Desvío al infierno se genera una cantidad de vínculos, sobre todo estéticos, del cine de terror estrictamente norteamericano que confronta el mundo rural y el mundo urbano, el mundo conservador y el mundo liberal. Los que estaban a favor de la guerra y los que estaban en contra de ella. Y luego también alienta o cuestiona diversas teorías conspiranoicas como, por ejemplo, que existen centenares de campos de entrenamiento yihaidista en los bosques de la América profunda, que es algo que queda reflejado en diversas películas que nos dicen que el problema que hay en la América profunda, en esos bosques, no son los yihaidistas, sino esos americanos endogámicos, paletos y violentos que se comen a los forasteros.

También destaca la recuperación del cine de horror norteamericano no tan pendiente de tendencias externas. Otro rasgo sería la violencia. Son películas extremadamente violentas porque el mundo en que fueron hechas era extremadamente violento. No vimos cuerpos desmembrados cuando se cayeron las Torres Gemelas, pero sí que vimos soldados muertos volando por los aires, torturados por los yihaidistas en filmaciones en video, que sería uno de los orígenes no solamente del torture porn como género, sino también del found footage y del mockumentary; filmaciones reales que muestran torturas, que muestran actos violentos de una manera muy cruda.

Luego hay otro tema que a mí, personalmente, me llama muchísimo la atención, que es el modo en que muchas de estas películas juegan con la oscuridad. La oscuridad que se traga nuestro mundo, personajes que se mueven en las más absolutas tinieblas; como si el mundo desapareciera y se poblara de espectros y fantasmas. En la trilogía de Insidious se ve perfectamente claro, paradójicamente. He repasado muchos discursos, no solamente del presidente Bush, sino también de muchos miembros de su administración y siempre hacían referencia a que debían “pelear desde la oscuridad”,  que “la oscuridad nos ha invadido”, este ha sido el día “más oscuro” de los Estados Unidos y cosas por el estilo. Ellos apelaban mucho a la idea de que debían de luchar contra la oscuridad trayendo la luz. Y eso se ve en este tipo de cine perfectamente.

Otra cosa que también está presente a nivel dramático son todas las obsesiones de la administración Bush por la religión, por el control ciudadano o el racismo. Hay diversos títulos que lo ponen en evidencia. Podríamos citar el caso de Hostel, que no es más que una fantasía cruda y muy crítica con las políticas del vicepresidente Cheney sobre torturar para obtener información en terceros países. También tendríamos el hecho de que hay películas en las que se hablan en ciertos términos alegóricos del concepto de invasión. Los Estados Unidos fue durante años un país de invasores. Invadieron Iraq, perpetraron todo tipo de tropelías, y todo esto se va filtrando en los temas, en los mitos, en los monstruos de una manera muy sutil haciendo que sea un cine muy politizado, que es otro de las mayores características de este cine de terror norteamericano de los últimos quince años. En el fondo, se están haciendo películas políticas que abordan temas muy incómodos si fueran tratados de forma convencional, o que simplemente no se tocarían.

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Antonio José junto al director de la Semana de San Sebastián, Josemi Beltrán, durante la presentación de “El imperio del miedo” en el certámen donostiarra.

Al hilo de lo que comentas sobre la influencia y conexión con el cine de terror norteamericano de los años setenta, no es casual que muchas de estas películas sean remakes que explicitan el mensaje subyacente de los originales en que se basan, como puede ser la versión de Alexandre Aja de Las colinas tienen ojos, donde es evidente la división que efectúa en su familia protagonista entre la facción republicana y la demócrata…

Evidentemente. De hecho, las películas de los años setenta de terror norteamericano, que para mí arrancan en 1968 con La noche de los muertos vivientes, lo que hacen es hablar de un país absolutamente desgarrado y crispado. La guerra de Vietnam está en marcha, tanto que 1969 es un año cúspide de un conflicto que oficialmente terminaría en 1973, aunque realmente no lo haría hasta 1975 con la retirada de los norteamericanos de Saigón. Tenemos la crisis económica, la crisis de petróleo, el Watergate, con la revelación de un presidente que miente y que tiene que dejar el cargo porque va a ser procesado… Hay una frase en la época que me parece maravillosa del senador Ted Kennedy, en la que decía que el país estaba en un estado deplorable en 1978. Entonces, claro, ese cine de terror era violento para los estándares de la época; era también muy político, muy agresivo, y era sobre todo un cine que se hacía a los márgenes del sistema, con contadas excepciones tipo El exorcista o La profecía.

Esta situación de alguna manera se reproduce en la década del 2000. Por ejemplo, a mí me hace mucha gracia que después de la crisis de las hipotecas subprime, que ahora sabemos que era un producto fraudulento y tóxico para familias que no podían pagar esa rehipoteca, en las películas de fantasmas los protagonistas sean siempre gente que ha tenido que cambiar de barrio porque han perdido su trabajo y encuentran curiosamente una ganga sin saber cuál es la sorpresa que encierra esa casa tan barata y maravillosa. O incluso se cuestiona el sueño americano de parejas que han conseguido la casa de sus sueños. Este sería el tema de Paranormal Activity, en el que los protagonistas poseen una casa estupenda, pero es una casa tóxica que va a destruir sus vidas.

Se reproducen actitudes, emociones, sentimientos, aunque evidentemente con cambios y matices. Y al final lo que hace la cultura americana, cinematográfica en este caso, es tomar como modelo el cine de una época y reconstruirlo; recordar esos tiempos a su manera y decir “es que estamos en las mismas condiciones”. En el libro digo que las sociedades recuerdan; recuerdan y se traumatizan igual que las personas. De hecho, hay un psicólogo norteamericano que decía que los ciudadanos, no solo estadounidenses, sino de todo el mundo, que asistimos al espectáculo de las Torres y vivimos de manera indirecta todo aquel espantoso día tenemos un trauma secundario. De alguna forma ha marcado nuestra vida y nuestra visión del mundo.

¿Qué ha cambiado industrialmente o en la sociedad para que aquellas películas que tocaran estos temas en los setenta fueran productivamente marginales mientras que muchos de los films que tratas en tu libro están hechos desde grandes productoras con un considerable despliegue de medios?

Si te fijas en los créditos de cada película e investigas desde un punto de vista industrial, la gran mayoría de las películas de terror post 11-S son producciones independientes. Los que hacen las majors es no arriesgar, salvo contadas excepciones. Compran una película barata, como puede ser el ejemplo de Paranormal Activity, que a priori es una película que cuesta diez mil dólares, aunque luego con las mejoras y los retoques me parece que se gastaron trescientos mil, pero que en cualquier caso recauda millones. El mainstream no apuesta por el cine de terror. Eso es una evidencia histórica, salvo en los años treinta y cuarenta cuando las majors eran las que realmente producían cine de terror. De hecho, en el libro comento que el cine de horror norteamericano post 11-s es lo reprimido del cine mainstream. Es esa parte fea y oscura que nadie quiere abordar directamente.

Lo que cambió, que esto se comenta en el libro, es que este tipo de cine coincidió en una época de esplendor del DVD. El DVD ha sido su canal de distribución por excelencia. Se editaba directamente en el formato. Posteriormente han intervenido y han jugado un papel importante las compañías televisivas de video on demand que han facilitado que haya unos productos de un cierto nivel cultural, estético; unas propuestas adultas que pueden sortear mejor las limitaciones de la censura y su política de calificaciones. Y eso ha sido lo que ha alimentado y ha facilitado desde el punto de vista industrial que este cine tuviera una cierta presencia. Ahora como las circunstancias están cambiando y el mercado doméstico del DVD está desapareciendo a pasos agigantados y, evidentemente, las televisiones de pago están apostando por producciones propias, empezando a limitar la capacidad creativa de los cineastas, el número de propuestas y también el nivel de compromiso político que sus responsables puedan tener con ellas. Pero bueno, creo que son movimientos cíclicos. La tecnología, los hábitos de los espectadores dentro de diez o quince años pueden cambiar, pueden coincidir con un momento de crisis y puede haber un rebrote.

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“Paranormal Activity”

¿Cuánto del contenido político que anida en estas películas es consciente y cuánto inconsciente?

Yo pienso que mitad y mitad. En una entrevista Eli Roth comentaba que era plenamente consciente de que muchas de las imágenes que había colocado en su primer Hostel venían de toda la información que leía de la Guerra de Iraq y del escándalo de Abu Ghraib[1]. Cuando se publican las fotos de Abu Ghraib hay un antes y un después en la manera de representar la tortura en el cine norteamericano. No solamente en el cine de terror, sino también en otro tipo de cine. Recordemos 24, la serie de televisión, o diversos thrillers políticos.

También es cierto que hay un componente inconsciente en el sentido de que toda esta información que ellos van recibiendo, ese vivir en el mundo que hemos comentado, se procesa de una manera que no es racional, es puramente instintiva. El ambiente que les rodea marca mucho esas dinámicas. Hay cineastas que parecen más comprometidos y cineastas que parecen menos comprometidos, y hay cineastas que a veces se callan; es decir, dejan que las películas hablen por ellos. Siempre he desconfiado del director que cuando lo entrevistas te está explicando la película. Eso quiere decir que no está seguro de lo que expone su film. Sin embargo, si tú ves a un cineasta como James Wan, que primero te hace un film tan inquietante como Saw, y posteriormente hace una película como Sentencia de muerte, un thriller donde se cuestiona el tema de cómo la venganza y el haber padecido un cierto nivel de violencia nos puede cambiar, te das cuenta de que es un cineasta político. Te está hablando de algo muy concreto y te lo hace desde un cine de terror que no es nada convencional como Saw y un thriller aún menos convencional como Sentencia de muerte. Y eso continúa en su obra. Expediente Warren. The Conjuring, que me encanta, es una película que habla de dónde nace esa pasión por la violencia y la brutalidad de los norteamericanos. Y nace desde los tiempos de la colonización. La bruja que posee la casa es una antigua colonizadora.

Sí, es un tema muy común. Sin ir más lejos es lo que muestra Somos lo que somos de Jim Mickle: un país cimentado sobre el canibalismo o, en un sentido literal, de comerse a los demás…

En efecto. O una película maravillosa como Bone Tomahawk, en la que te insinúan que hay una especie de rama de norteamericanos que no son ni los colonizadores blancos, ni los indígenas, sino unos trogloditas caníbales que de alguna manera son el inconsciente más profundo de esa sociedad. Y es algo que se puede rastrear en comedias aparentemente inocuas donde se muestra la competencia feroz que existe en las high school, en la universidad, o en los centros de trabajo. Literalmente o metafóricamente, el compañero de oficina se te quiere comer porque hay una competencia por un mejor sueldo, por un mejor puesto… y todo eso está metido en este tipo de películas.

Hay películas que ya no solo es que reflejen el clima en el que se han realizado, sino que toman partido. Son muchos los ejemplos en los que el protagonista al final tiene que ser peor que el asesino que le amenaza para vencerlo…

Evidentemente. Las home invasion, que es un género que de alguna manera siempre se ha practicado en el cine norteamericano, pero que cobra una especial relevancia a partir de los trágicos hechos del asesinato de Sharon Tate. Ahora bien, en el cine post 11-S tiene diversas lecturas. Una de ellas es desde el punto de vista de las personas que viven dentro de la casa y son agredidas por agentes exteriores. Tienen dos opciones: o prepararse para el sacrificio o convertirse en agentes tan violentos como los propios agresores. Y esto se puede leer de dos formas. Como una justificación, en plan “hemos ido al extranjero a agredir y a matar porque antes han venido a nuestra casa a matarnos”. O la reflexión de decir “yo me convierto en un personaje peor que el invasor, ¿pero a costa de qué?”

Y luego están las películas de invasores contadas desde el punto de vista del invasor, que se va a una casa donde teóricamente podrá robar, lo que es muy llamativo, ya que siempre suele ser este el móvil. Sobre todo teniendo en cuenta que siempre se dijo que la Guerra de Iraq había estado promovida con la intención de apropiarse del petróleo. Y, claro, el invasor al entrar en la casa se encuentra una sorpresa que es la resistencia feroz, o incluso un grado de monstruosidad que no espera del ocupante de esa casa. Uno de los últimos casos que hemos tenido es No respires

… en la que, quizás no por casualidad, el invadido es un militar…

Exactamente, con el añadido de que es un veterano de la primera Guerra del Golfo. Y luego están esos planos del principio donde se muestra, y esto es un hecho real, esos barrios de Detroit que antes estaban poblados por personas de clase trabajadora que tenían su empleo en la industria del automóvil, pero que al desmoronarse esta se han convertido en barrios fantasmas. Esto hace que todo lo que les pasa a los protagonistas en la casa del “malo” nadie lo va a oír. Algo que es muy perturbador, ya que es como si la sociedad no existiera y fuera insensible o incapaz de adivinar qué está pasando en su seno.

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“30 días de oscuridad”

¿Cuál es la película que refleja mejor la paranoia post 11-S y por qué?

Hay varias, pero yo tengo especial debilidad por 30 días de oscuridad de David Slade, por más que sea una adaptación de un cómic que todos conocemos de Steve Niles. Pero para mí la película tiene una especial significación porque está hablando de esa paranoia con una claridad pasmosa. Tenemos un pueblo, un small town típicamente norteamericano llamado Barrow, que está en Alaska, y que, precisamente, debido a su ubicación geográfica estará sumido en la más completa oscuridad. Es la oscuridad de la que hablábamos. La oscuridad que trajo el 11-S y el terrorismo yihaidista; la oscuridad absoluta y completa. Y en esas llega un barco, que es una referencia clarísima a Bram Stoker, cargado con unos vampiros que no tienen nada que ver con la aristocracia del conde Drácula, sino que son unas bestias feroces que hablan un idioma extraño. Esto es un detalle que no está en el cómic de Niles. Son como una especie de monstruos venidos de no se sabe dónde que literalmente te van a comer, se van a alimentar de ti y van a destruir tu civilización. Los vampiros de 30 días de oscuridad son perturbadores no solo por la forma en la que matan y sorben sangre. Lo son porque están empeñados en destruir Barrow hasta los cimientos.

Y luego pone de manifiesto a través del protagonista, que es el sheriff, que ni los poderes políticos, militares o policiales, esto es, el establishment, van a poder salvarnos. Estamos a merced de lo que decidamos hacer o a merced de los colmillos. Y aunque esto sí que está en el cómic, el que para salvar a su gente el sheriff deba tomar una decisión terrible que es convertirse en un monstruo, adquiere aquí una especial relevancia dada la época en la que se rodó la película. Es algo que se dice de forma textual en una película mainstream como Drácula, la leyenda jamás contada, en la que Drácula cuando va a la cueva del vampiro a transformarse en otro vampiro justifica su acción diciendo que a veces un pueblo no necesita un héroe, sino que necesita un monstruo. Y los norteamericanos para salvar, entre comillas, Estados Unidos, se convirtieron en monstruos. Por eso 30 días de oscuridad es para mí una de las películas más representativas de este ciclo. Aparte de que sea una excelente película de terror, habla del clima de la sociedad norteamericana en aquella época de una forma muy clara. Aunque hay otras, evidentemente.

En paralelo a los Estados Unidos, también en Europa hubo atentados islamistas. ¿Cuál crees que es la razón para que no haya surgido un reflejo tan claro en su cine de terror de estas circunstancias como sí lo ha habido en su homólogo norteamericano? ¿Tiene que ver que no tenga una industria tan asentada?

Ya sé que es un cliché, pero me encanta que me hagas esta pregunta. Tengo una visión muy particular después de haber estudiado el tema de cómo funciona el cine europeo. El cine europeo se produce en el seno de unas sociedades que se proclaman muy libres y que en ocasiones miran con una cierta arrogancia por encima del hombro a la sociedad norteamericana, a su democracia y a sus instituciones. Sin embargo, el cine europeo vive bajo una represión artística, ideológica, muy importante. Me llama poderosamente la atención ver cómo en el cine español, que es mi cine, no existen películas dentro del cine de género que hablen de cuál ha sido el papel de las tropas españolas en la invasión de Iraq; que no hablen de los atentados del 11-M; o que no hablen del trabajo que hacen nuestros servicios de inteligencia, de la policía, para evitar atentados. No se habla de esto. Y no estoy diciendo de hacer una película “seria”, de autor, en la que nos aburramos todos y que cree polémica. Me estoy refiriendo a thrillers fibrosos, películas dinámicas como las que hacen los norteamericanos.

Sería importante reflexionar por qué en Europa reprimimos todo esto. Estamos viviendo situaciones realmente inquietantes, no solo en España, con la amenaza siempre latente del terrorismo islámico que ha sustituido a otros tipos de terrorismo. Y sin embargo no hablamos de esto, no filmamos sobre esto. Solamente los franceses, coincidiendo con esta época del terror post 11-S, tuvieron su mini boom de películas hiperviolentas como Martyrs, À l’intérieur, o Frontiere(s), que se fraguaron en un momento de gran malestar en su país por las políticas de Nicolas Sarkozy como primer ministro y las revueltas vividas en barrios marginales de las grandes ciudades. Creo que fue el único cine que se atrevió a hablar de todo ello desde la óptica del cine de género. Y no solo dentro del terror, sino que hay también thrillers policiacos muy interesantes. Pero quizás son la excepción. Y en el tema de terror, después de haber entrevistado y conversado de manera informal con muchos de estos cineastas franceses, tengo muy claro que los productores no querían temas polémicos, porque pensaban que era malo para la taquilla, lo cual es mentira, ya que se ha demostrado que esas películas bien promocionadas y vendidas el público va a verlas, les interesa, sobre todo al público joven, que es a quien van dirigidas.

Junto con los franceses, también es cierto que los británicos han sido valientes y han abordado estos temas, aunque en su caso sea por influencia de los norteamericanos. En cualquier caso, han hecho películas bélicas y thrillers sobre el papel oscuro que jugó su país en la invasión de Iraq y también ha habido películas en las que se trataba asuntos candentes como el enfrentamiento constante, cultural y político, entre Escocia e Inglaterra. Sin ir más lejos, en las películas de Neil Marshall siempre hay algún personaje escocés o la acción transcurre en Escocia o en su frontera. En Dog Soldiers los protagonistas son un grupo de soldados ingleses que van a hacer maniobras a Escocia y les atacan hombres lobo escoceses. O, por ejemplo, en Centurión, se habla de cómo los indígenas escocesas van a matar a los romanos, los que entonces eran los representantes de lo que era el imperio.

¿Y no consideras que el cine policiaco que se está haciendo ahora en España a pie de calle, con títulos como Que dios nos perdone, Tarde para la ira o Cien años de perdón, recoge de algún modo todo este clima?

Es el único. De hecho, es algo que ya existía en aquel gran boom que hubo en los años cincuenta, en el que se hablaba de la España franquista sin mencionarla. La censura exigía que el Bien, el Orden, triunfara al final, y los malos morían o eran encarcelados, pero en sus exponentes se podía ver cómo de empobrecidas estaban las calles de Madrid y Barcelona en la época, la mirada triste de la gente o sentir el peso del régimen en los pequeños detalles. Y eso se siguió dando a lo largo de los años setenta y ochenta. Y seguimos teniendo, por fortuna, grandes cineastas como Enrique Urbizu que hacen maravillosas películas policíacas que no tienen nada que envidiar a las mejores muestras del cine norteamericano o británico. Es un cine valiente y arriesgado, porque personalmente creo que los códigos del cine de género tienen un espacio de libertad que una película descaradamente política o descaradamente comprometida no tienen, pues a veces se deben de ajustar a una serie de miradas y actitudes un tanto falsas que el cine de género no tiene por qué respetar. Personalmente creo que esta es la única forma el cine español puede hablarnos de lo que está pasando.

José Luis Salvador Estébenez

[1] En abril de 2004 la CBS y la revista The New Yorker destaparon los casos de tortura y abuso que el personal de la Compañía 372 de la Policía Militar de los Estados Unidos, agentes de la CIA y contratistas militares llevaron a cabo contra presos enemigos en la cárcel iraquí de Abu Ghraib, también conocida con el sobrenombre de “Camp Redention”. Las imágenes publicadas, en las que se veían los tratos vejatorios infligidos a los presos, dieron la vuelta al mundo, causando un fuerte impacto en la opinión pública.

“Logan” abrirá la 14ª Muestra Syfy de Cine Fantástico, que se cerrará con “Kong: La Isla Calavera”

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La organización de la Muestra Syfy de Cine Fantástico ha desvelado los títulos encargados de inaugurar y clausurar su decimocuarta edición, que como ya es sabido tendrá lugar entre el jueves 2 y el domingo 5 de marzo en el Cine de la Prensa. En total serán más de 20 sesiones de una selección del mejor cine de género las que acogerá la Muestra Syfy durante sus cuatro jornadas, de las que previamente ya se había anunciado la programación de Raw, 31, Swiss Army Man, Pet y Stop Over in Hell.

Leticia Dolera, presentadora de la Muestra, dará el pistoletazo de salida a cuatro días intensos de cine el jueves con Logan, la última película de la trilogía de Lobezno que se estrenará en cines un día después, el viernes 3 de marzo. Dirigida por James Mangold y protagonizada por Hugh Jackman, la película nos sitúa tras un cansado Logan que cuida del Profesor X en un escondite en la frontera de México. Los intentos de Logan por esconderse del mundo y ocultar su legado terminan súbitamente con la aparición de una joven mutante perseguida por fuerzas oscuras.

Por su parte, la encargada de cerrar la decimocuarta Muestra Syfy será Kong: La Isla Calavera, dirigida por Jordan Vogt-Roberts y protagonizada por un reparto de auténtico lujo: Tom Hiddleston, Samuel L. Jackson, John Goodman, Brie Larson y John C. Reilly. En ella, los productores del Godzilla de Gareth Edwards vuelven a imaginar los orígenes de uno de los mayores mitos del cine de monstruos, King Kong. Esta emocionante y original aventura, que llegará comercialmente a las salas españolas el próximo 10 de marzo, narra la historia de un variopinto equipo de científicos, soldados y aventureros que se unen para explorar una mítica y desconocida isla del Pacífico, peligrosa a la par que hermosa. Apartados de todo lo que conocen, el equipo se adentra en los dominios del poderoso Kong, desencadenando la batalla definitiva entre el hombre y la naturaleza.

Por otra parte, la organización también ha desvelado que parte del equipo de Stop Over in Hell  estará el viernes por la noche en el Cine de la Prensa para presentar y acompañar la proyección en la Muestra de este western español dirigido por Víctor Matellano. Del mismo modo, la Muestra Syfy ha vuelto a llegar un año más a un acuerdo con AMER (Asociación Madrileña de Empresas de Restauración) para inundar los bares y restaurantes de fantasía y ciencia ficción durante los días que se desarrolle al evento. Los establecimientos que se han sumado a la iniciativa propondrán a sus clientes tapas creadas para la ocasión, inspiradas en los personajes y las películas que han hecho historia en el cine de género. La lista de establecimientos participantes podrá consultarse en la página web oficial de la Muestra (www.syfy.es/muestra).

Por último, al igual que en la anterior, los bonos de esta edición para todas las sesiones tendrán un precio de 40 euros, mientras que las entradas para las sesiones individuales costarán 4 euros, con la excepción de las sesiones de inauguración y de clausura, a las que sólo se podrá acceder por invitación o con el bono. Una parte del aforo de la sesión infantil de Syfy Kids se pondrá también a la venta, aunque en su caso por un precio de 3 euros por persona.

Más información sobre la Muestra Syfy en la página web de Syfy, http://www.syfy.es/muestra,  además de en la página de Facebook del canal  facebook.com/syfy.es y el twitter @Syfy_Spain con la etiqueta  #MuestraSyfy

 

Published in: on febrero 9, 2017 at 7:02 am  Dejar un comentario  
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Las triunfadoras del circuito de festivales copan los lanzamientos de Cameo para este mes

Entre la nómina de lanzamientos de Cameo para este mes de febrero son mayoría los títulos que hacen su desembarco en el formato doméstico tras un exitoso paso por el circuito de festivales. Es el caso del documental Fuego en el mar, Oso de Oro del pasado Festival de Berlín, o la que fuera Concha de Oro del Festival de San Sebastián, Sparrows. Ambos ven la luz en formato Dvd con audio en versión original y doblaje al castellano, subtítulos en castellano, imagen anamórfica y un precio recomendado de 15 €.

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Junto a ellos, también encontramos a dos de los títulos más destacados de la pasada edición del especializado Festival de Sitges. Por un lado tenemos a The Neon Demon, la última película del director de Drive, Nicolas Winding Refn, esteticista ejercicio ambientado en el mundo de la moda. La película sale tanto en formato DVD y Bluray, con audio en versión original y castellano e imagen anamórfica.

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El otro film es cuestión es el ruso Hardcore Henry, revolucionario film en primera persona que combina como no se había hecho antes los códigos del videojuego con el lenguaje cinematográfico, brindando “una revolucionaria orgía de ultraviolencia que ha revolucionado los códigos del cine de acción”, según figura en la publicidad de una edición que se pondrá a la venta el próximo día 10. Lo hará únicamente en formato Dvd, con imagen en 1.85:1 con mejora anamórfica, audios en inglés, castellano y catalán, y subtítulos en estos dos últimos idiomas.

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Otro título que pondrá en circulación Cameo este mes de febrero tras su paso por festivales es Gimme Danger, documental dirigido por Jim Jarmusch que recorre la historia del mítico grupo de rock “The Stooges” a través del testimonio de sus integrantes, con Iggy Pop a la cabeza. Editado por Avalon, la edición incluye la película en versión original subtitulada al castellano e imagen anamórfica.

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Por último, entre la nómina de novedades de Cameo cabe destacar el lanzamiento de tres films españoles. Uno es la edición en blu-ray del film musical de Carlos Saura Flamenco, flamenco, mientras que los dos restantes son dos recientes estrenos. Se trata de Lejos del mar, la última película de Imanol Uribe en la que el cineasta vasco vuelve a fijar su mirada en el mundo de ETA, en este caso a través de la historia de amor que surge entre un terrorista recién salido de la cárcel con la hija de una de sus víctimas; y Lobos sucios, film dirigido por Simón Casal de Miguel que repasa uno de los capítulos menos conocidos de nuestro pasado reciente: la presencia nazi en Galicia durante la Segunda Guerra Mundial.

Más información: http://www.cameo.es/

Published in: on febrero 8, 2017 at 7:02 am  Comments (2)  

El Festival de Sitges presenta su 50º aniversario en Los Angeles

En la apuesta del certamen por la internacionalización, el pasado miércoles el Festival de Sitges celebró el primero de los actos que llevará a cabo en diferentes territorios clave en todo el mundo con motivo de su cincuenta edición. El lugar elegido fue Los Ángeles, el centro neurálgico de la industria cinematográfica. La CAA (Creative Artists Agency), la agencia de representación de artistas más importante del mundo, acogió esta presentación que contó con una larga lista de invitados de relevancia internacional han estado presentes.

El director del Festival, Ángel Sala, y el subdirector, Mike Hostench, condujeron la recepción en la CAA, que tuvo dos partes diferenciadas. Además de la presentación del aniversario, se proyectó el film 1974, del director mexicano Victor Dryere. El joven realizador visitó Sitges 2016 con esta cinta -su opera prima-, un conjunto de grabaciones en 8mm que revelan el trágico destino de una pareja que desapareció en México a mediados de los años setenta. Un angustioso found footage que ha supuesto el punto de partida de la prometedora carrera de Dryere.

Entre los invitados que asistieron a la recepción hubo directores, productores, actores y otros profesionales de la industria, con una representación notable de talento catalán que desarrolla su trabajo en los Estados Unidos. Elijah Wood, Walter Hill, Robert Englund, Roger Corman, David Pastor, Carles Torrens y Andy Muschietti son algunas de las personalidades que han acompañado al Festival en Los Angeles. Guillermo del Toro, embajador del cincuenta aniversario, no pudo acudir a la cita al estar ocupado con la postproducción de su último film.

Más información: www.sitgesfilmfestival.com

Published in: on febrero 7, 2017 at 6:57 am  Dejar un comentario  
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“Tracking Bilbao 2017” desde hoy y hasta el sábado en Bilborock

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“Tracking Bilbao” es una muestra de diferentes formas de expresión en torno al concepto multidisciplinar, directamente ligadas a la cultura popular en la era digital. Este evento, organizado por Caostica y Borja Crespo, celebra desde hoy y hasta el próximo sábado 11 su cuarta jornada en la emblemática sala Bilborock de la capital vizcaína.

En horario de mañana, del 6 al 10 de Febrero, se impartirá el curso “Humor en la red. Nueva comedia Audiovisual”, destinado a estudiantes de audiovisuales (Comunicación audiovisual, Publicidad y Relaciones Públicas, Periodismo), Bellas Artes, guionistas, productores y demás profesionales del sector; y dirigido a su vez a toda aquella persona interesada en profundizar en el género de la comedia audiovisual en plataformas digitales, el proceso creativo, la distribución y las tendencias de un producto cultural en auge. El curso contará con la presencia de profesores de reconocida trayectoria como Diego San José (guionista de Ocho apellidos vascos y Vaya semanita), Rubén Ontiveros (Qué vida más triste), David Sainz y Teresa Segura (Malviviendo), Carolina Iglesias (VodafoneYu), Toni Nievas (Buenafuente), David Pareja (Notodofilmfest) o Brays Efe (ganador del premio al mejor actor en la última edición de los premios Feroz por la serie Paquita Salas).

En horario de tarde-noche, están programadas diversas mesas redondas, proyecciones, master-classes y actuaciones con invitados de renombre. La entrada será gratuita hasta completar aforo. Destacan invitados como Miguel Noguera (Ultrashow), el actor y director David Pareja, los humoristas Llimoo y Toni Nievas, el guionista Jorge Riera y el dibujante de cómic Juaco Vizuete, el periodista especializado Paco Gisbert, la youtuber Percebes y Grelos, el grupo musical Los Ganglios y un largo etcétera. Entre la representación de autores vascos se contará con la presencia de los responsables del fenómeno “Yo fui a EGB”, Esty Quesada, Pedro Rivero, Luis Alfonso Gámez o Bocabeats, entre otros.

Este año, como novedad, el viernes 10 y sábado 11 de Febrero, de 21:00 a 2:00 h, se celebrará #BilbaoGazteNight-Tracking Bilbao incluido en el programa de ocio nocturno del Ayuntamiento de Bilbao. Se programarán actividades en todos los espacios de Bilborock (sala polivalente, sala Lab y las salas de ensayo, incluyendo el espacio de la cúpula) y se llevarán a cabo distintas actividades culturales de diversa naturaleza (conciertos, microteatro, proyecciones, shows, instalaciones interactivas, videojuegos, charlas, maratón radiofónico, tienda, exposiciones, exhibiciones, presentaciones, etc.). La entrada será gratuita hasta completar aforo.

Más información en: www.trackingbilbao.com

 

Published in: on febrero 6, 2017 at 6:57 am  Dejar un comentario  

“Revenge of the Alligator Ladies”: Esto no es una película, tampoco un Dvd; es una caja de herramientas”

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Si no recuerdo mal, en mi artículo sobre la publicación en DVD de Al Pereira vs. The Alligator Ladies acababa diciendo algo así como que, en aquella ocasión, no estábamos ante una película sino ante un material que pasaba por ser -o por poder ser- aquello que el tito Jess habría deseado ver justo en el momento anterior de su paso al otro lado. Y sí, ha pasado un tiempo pero lo mantengo.

En esta ocasión, con ese paso ya consumado y presente en la mente de todos los actores de este artilugio que en ningún caso es una película, que en ningún caso cuenta una historia y que es, por encima de todo, un compromiso que había que cumplir, más que definir el metraje acumulado como una no película preferiría definir este artilugio como un contenedor, una caja de herramientas no exento de interés. Ya conoceréis la historia -y si no, os la cuenta encantado Antonio Mayans hasta que os quede bien claro cuantas veces os haga falta- de que la productora había firmado dos películas con Franco y Mayans y que al bueno de Jesús no se le ocurrió otra cosa que morirse cuando apenas había finalizado la primera.

¿Y ante esto qué se hace? ¿Se tira del metraje que tenía medio preparado Jesús Franco, que ya se estiró para cerrar la primera, y se le trata de dotar a la segunda entrega de una cierta “coherencia argumental” aunque te quede una entrega corta de “culitos in the night” de menos de cincuenta minutos a ver si cuela?, ¿Se hace una “ensalada” con esto y con aquello que se tenga a mano y que más o menos pueda tener alguna relación con el universo del eterno cineasta hasta que dé el metraje para poder llamarlo segunda entrega, aprovechando el buqué que dejó el A ritmo de Jess de Naxo Fiol que parece que gustó?, ¿Se añade también y a capón una historieta que sirva de “hilo conductor”, sin principio y sin final, respetando las tetas, los “culitos” y los “coñetes” de Jesús para que al espectador le quede ese sabor a Jess en la boca? ¿O se tira por la calle del medio, se envasa el DVD con todo lo anterior más el material extra, más los cortos -otra vez importantes los cortos-, más presentaciones y una suerte de descartes que no son tales para que en total se supere, una vez más, el metraje de la propia película y a partir de ahí hacemos un relato?

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Pues ante las evidentes diferencias de criterio de todos los responsables, me quedo con la idea de que triunfo lo último, de ahí lo de definir este imprescindible DVD como una caja de herramientas. Sí, has leído bien, imprescindible. El que ame la obra de Jess Franco debe, necesariamente, hacerse con una copia y, si por su mente ha pasado alguna vez dedicarse al cine, no sólo es obligatorio hacerse con una copia sino que debería estar penado que no la tenga ya.

Instrucciones de uso.

Como punto de partida y dado que, como hemos dicho, esto se trata de la segunda entrega de una historia, antes de aventurarnos en el interior de este espacioso contenedor, debemos recordar que el relato de lo que en su capa más accesible se nos quiso contar en Al Pereira vs. The Alligator Ladies fue que Al Pereira, el anteriormente conocido como seductor y pendenciero detective, reconvertido ya en su senectud en un carca ultracatólico, pacato y moralista, recibió el ataque de las libidinosas, pecadoras y descaradas Alligator Ladies, enviadas por el doctor Fu-Manchú, con la intención de que Pereira volviese a su vida de libertinaje, muriendo así con las botas puestas y la bragueta abierta.

Con estos antecedentes y ante la complejidad de las herramientas contenidas en este baúl necesitamos unas instrucciones para darle un buen uso a este DVD, estas son las mías.

  1. Sombras nada más.

 Mi primera recomendación tras desprecintar el DVD es que veas Revenge of Alligator Ladies: The Jess Franco Cut presente en los extras. Es la pieza que cierra el círculo de las Alligator Ladies de una manera más coherente y es también lo más puramente Jess Franco que hay en todo el DVD.

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En los cuarenta y ocho minutos de metraje, que empiezan con el abuelo cantando un bolero “rancheril” para el recuerdo, podrás ver precisamente las “sombras, nada más” de lo que ya nos queda, por desgracia, de inédito de nuestro cineasta más universal y en ellos están lo eterno de su legado. Están sus fetiches, sus fijaciones, sus tabúes rotos, el salvajismo animal del eterno femenino, la viciosa violencia de su deseo sexual, su vouyerismo culposo por herencia juedeocristiana, la burla a la misma como desesperada respuesta… todo con lo que en último término se deleitaba y castigaba feliz el director, no sólo como cineasta sino como ser humano, si es que había ya alguna diferencia entre ambos a esas alturas. Está la jam session de jazz, el expresionismo, la deconstrucción narrativa y el acto creador libérrimo y hedonista cuando no directamente onanista de desvestir los cuerpos de hasta tres mujeres, de deleitarse en su contemplación, de arrebatarse y regocijarse en ello, y de quedarse allí, a vivir, a morirse de gusto y de remordimiento gozoso.

Tres cuerpos, tres, que se contonean ante la cámara y la seducen cuando no la fuerzan a tener sexo con ellas, a la que muestran su anatomía en planos tan explícitos que son capaces ora de encender el deseo de las propias protagonistas -hay enrojecimientos cutáneos, extremidades tensionadas, respiraciones involuntarias, gestos reprimidos y erecciones aureolares que no dejan lugar a la duda-, ora de vaciar de toda connotación sexual, morbosa o erótica los primerísimos planos bulbares de los hermosos y, como siempre, hiperrealistas cuerpos de estas tres actrices cuyos extractos anatómicos quedarán grabados en tu córtex con mucho más detalle y mucha mayor familiaridad que cualquier otro extracto perteneciente; ya sea a tu actriz porno favorita; ya al cuerpo que más hayas frecuentado no años, sino toda una vida; ya a tu propio cuerpo, siempre presente y en primerísimo plano, en tu cuarto de baño, tal es el detalle y el tiempo de exposición hipnótica.

Está también el Al Pereira transfigurado en ese carcamal moralista que, aunque insulta a las comprometedoras jovencitas, reconoce -o se fuerza a reconocer- que sigue siendo un viejo verde al que le gusta “lo que nos gusta a todos” los que nos gustan las mujeres, por más que las maliciosas ladies le tachen de poco hombre y de preferir a los homosexuales que tanto frecuenta.

Y están por último las sombras, nada más, de lo que debió quedar en la retina del cineasta al morir y que se va desvaneciendo, descomponiendo, desapareciendo…

  1. Una negación del intelectualismo.

Un segundo paso que bien puedes tomar como una segunda forma de acometer el DVD es ver directamente la película. Bueno, la no-película de Jess Franco, no completada por Antonio Mayans, no interpretada por…, etc, etc, como se recoge en los títulos finales de la cinta, que no es tampoco una cinta. Ya volveremos a eso, si acaso.

Si viste la primera, te compras ahora el DVD y lo primero que haces es ponerte la peli, a engaños no te llames tampoco, compañero, que de sobra sabes que no iba a ser la última de Marvel. Aun así el ejercicio es duro. No es el “¡vamos a morir todos!” que grita el exaltado graciosete de la presentación en Cotxeres de Sants -que es al único que se le medio entiende lo que dice, por cierto- pero el impacto es duro. Y es más duro aún si nada sabes de cómo se gestó la cosa, del compromiso adquirido y si no conoces ni de oídas al tal Antonio Mayans.

Ignoro cómo sería el de hace veinte, treinta o cuarenta años -tienes una ocasión maravillosa para hacerte una idea ficticia en el corto AKA Robert Foster presente en el DVD-, si disimulaba más o aguantaba más la pose, pero al Antonio de ahora le pasa un poco lo que al detective Al Pereira: se ha hecho mayor y le da ya igual todo. Es el pragmatismo grosero personificado.

Precisamente por eso, si en algo valoras mi opinión, antes o después de ver la película, ponte la versión comentada por Antonio Mayans. Es oro puro. Y lo es no tanto por lo que cuenta ni por cómo lo cuenta -que ni siquiera está preparado y vaya si se le nota-, sino por lo que subyace detrás de todo ello: la desmitificación del cine como forma de arte -es memorable la normalidad con la que nos explica Casablanca– y la constatación de su idea del antiintelectualismo de todo el cine de Jess. De todo su cine, ojo. Y si me apuras de todo el cine en general.

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Amigo gafapasta, erudito en la materia, si estás ahí, manifiéstate que me preocupa que te haya dado un síncope. Esto no lo digo yo, lo dice Antonio. Si me preguntas mi opinión, creo que Antonio se leyó hasta ser capaz de recitarlo el libro de estilo de Jesús Franco, sí, pero por el lado que no era. Algo que explica cuanto afirmo es que Antonio Mayans en esto del cine se tiene, ante todo, por un jefe de producción, “el de los bocadillos” según su propia definición, por muchas películas que haya firmado como actor e incluso, ya de últimas, como director. Su figura resulta tan necesaria para entender a Jess como lo era Sancho para el Quijote. Y liberado de la presencia viva del mito, lo que sale por esa boquita, insisto, es oro puro. Su verdad. Se le olvida muy a menudo que Sancho no era el único que conocía bien al hidalgo de la triste figura, pero en esto del arte, desde el postmodernismo, tan válida es su interpretación como la de cualquiera y él estuvo allí mucho tiempo, y tú y yo, amigo mío, no.

Cierto es que, volviendo a la película y aún teniendo lo que cuenta Mayans muy presente, estoy convencido de que si este mismo proyecto trampa le pilla a Don Antonio con veinte años menos, las cuatro ideas apenas esbozadas y nunca desarrolladas que aporta a la entrega habrían llegado a funcionar. Tan cierto como que se ve en ella una desgana y una incapacidad de entendimiento con los que le colaboran que duele ver porque, aun con todo, podría haber quedado un trabajo más digno aunque poco o nada tuviese que ver ya con una película de Jess. Como si de uno de aquellos VHS que nos colaban en los videoclubs por películas de Bruce Lee se tratase -en las que, con suerte, aparecía en dos o tres segundos del metraje, robados de otras películas o recuperados de algún descarte- y que, a pesar de todo, nos acabábamos tragando.

Sí es cierto, por ejemplo, que el sonido de la parte documental del homenaje a Jess Franco en Berlín, incrustada con calzador en la cinta, no es que duela, es que ofende. El resto, sin embargo, no duele y mucho menos ofende, se lamenta que no se haya querido desarrollar. La trama en la que Mayans juega con el supuesto conflicto familiar que le genera seguir haciendo películas “marranas” con el abuelo Franco -con el que llega a “enfadarse”-, el gañán aunque simpático cambio de acera de Al Pereira con Víctor Olid primero y en los locales nocturnos coruñeses después que tampoco se desarrolla, ese momento fantástico en el que pierde la cabeza, con los turcos disfrazados y la búsqueda fallida del último capricho del mito de fondo, en el que consciente de su paranoia no acierta a saber quién es el objeto de la misma, si lo es su personaje, su alter ego como actor, Robert Foster, o él mismo en su rol de director, ese reírse del metacine, de la trascendencia artística del cine sobre la vida y de la vida sobre el arte, son elementos de un cine de guerrilla que ambos, tanto Jess como Antonio, habrían sido capaces de reivindicar de haberse atrevido a apostar por ello. El resultado final que queda es el de que se pudo haber cerrado mejor con apenas un poco más de voluntad.

  1. Make yourself.

 Y así llegamos al tercer recorrido propuesto. Recopilemos: En esta suerte de baúl mágico tenemos el recuerdo del antecedente de la primera entrega, tenemos el material de puro Jess en el “Jess Franco cut”, tenemos lo aportado tanto en obra como en palabra por Antonio Mayans, y tenemos incluso un material  denominado “Escenas con montaje alternativo” dentro de los extras de lo rodado por Mayans. Tomemos esto como materia prima.

A mayores, tenemos una reivindicación del cine como oficio de artesanos, del cine como elemento de guerrillla, del cine como oficio desprovisto de toda trascendencia artística o intelectual, como acto lúdico y de libertad vital. Conceptos todos puestos en valor tanto en la figura de Mayans, como en la de Mona Proust -o Monserrat Prous Segura, como prefiráis- presente en el corto de Javier Pueyo Diario íntimo de una actriz, como de manera más especial aún y significativa en la de los creadores y participantes de los otros tres cortos recogidos en este maravilloso contenedor lleno de compartimentos secretos.

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La alegría y la necesidad de hacer cine, de expresar algo, lo que sea, de comunicarlo y transmitirlo sin esperar nada a cambio, están presentes de la manera más notable en el terrorífico e interesante Reptilarium de Joan Vall, en esa infamia bizarra de Víctor Olid que él llama Jarjacha contra Pistachu y en la Susi del colectivo Troncho-Cinéma, segunda entrega de su trilogía de cortos de mujeres sin mujeres. Tomemos esto como coartada.

Si te haces con el DVD y has leído hasta aquí es que tienes el gusanillo del cine dentro y no sólo como espectador sino como parte activa del proceso. Mi propuesta final es la siguiente: a estas alturas ya sabes qué aspecto habría tenido Revenge of the Alligator ladies en tu cabeza. Tienes la materia prima, tienes la coartada y, como dice el bueno de Mayans “con esto del vídeo todo son ventajas”, tienes las herramientas: Háztela tú mismo.

Ángel Chatarra

PD: Nada le habría honrado más al tito Jess.

Published in: on febrero 3, 2017 at 6:53 am  Dejar un comentario  
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