The Return of the Vampire

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Título original: The  Return of the Vampire

Año: 1943 (Estados Unidos)

Director: Lew Landers [y Kurt Neumann, sin acreditar]

Productor: Sam White

Guionistas: Griffin Jay y Randall Faye, según una idea de Kurt Neumann

Fotografía: L. William O’Connell y John Stumar

Música: Mario Castelnuovo-Tedesco

Intérpretes: Bela Lugosi (Armand Tesla), Frieda Inescort (Lady Jane), Miles Mander (Sir Frederick Fleet), Matt Willis (Andreas Obry), Nina Foch (Niki Saunders), Roland Varno (Sir John Ainsley), Gilbert Emery (Dr. Walter Saunders)… 

Sinopsis: En 1918, el vampiro Armand Tesla asola Londres, atacando la clínica en la que trabajan los científicos Lady Jane y Sir John Ainsley. Tras dudas sobre el motivo de la anemia de una de las pacientes, y su posterior muerte, Sir John deduce que todo es consecuencia de un vampiro, y junto a su colega se trasladan hasta la cripta donde reposa Tesla, a quien destruyen con el clavo de una vía ferroviaria. Pasados los años, Londres es bombardeado por los alemanes. Las bombas remueven las tumbas y el cuerpo de Tesla con el clavo queda al descubierto; dos guardas del cementerio encuentran el cadáver y, apiadados, pensando que la pieza que atraviesa el pecho es consecuencia del bombardeo, lo desclavan, reviviendo con ello a un Tesla que decide vengarse sobre los descendientes de aquellos que causaron su “muerte”.

The Return of the Vampire se presenta como una respuesta de la Columbia a las cintas de terror de la Universal, más concretamente, a aquellas denominadas “cócteles de monstruos”. Para tal fin, se contó para el papel protagonista con Bela Lugosi, ya en la recta final de su carrera, en lo que, a priori, se presentaba como su última oportunidad de trabajar en una película de cierto nivel tras años en producciones de serie Z de dudosa calidad, por más que en la práctica no dejara de ser una serie B financiada, eso sí, por una major. En ella, el mítico actor da vida al vampiro rumano Tesla, protagonista del film y trasunto del personaje que diera fama inmortal al húngaro, el Conde Drácula, cuyo nombre no pudo ser utilizado por estar sus derechos en poder de la referida Universal. En cuanto a su dirección, recaería en el artesano Lew Landers [Louis Friedlander], quien ya contaba en su haber con alguna incursión en el género como El cuervo (The Raven, 1935], cinta en la que había coincidido con Lugosi; no obstante, parece ser que algunas de las escenas serían realizadas de forma no acreditada por Kurt Neumann, autor de la idea sobre la que se basaba el guión y responsable años después de esa joya de la ciencia-ficción que es La mosca (The Fly, 1958).

Como ya ha quedado apuntado, la cinta trata de aprovechar y responder el éxito de las “películas de monstruos” de la Universal, de las que visualmente es un calco, destacando la bella plasticidad y atmósfera que desprenden las escenas que transcurren en el cementerio, gracias a la labor de los operadores L. William O’Connell y John Stumar. Acorde a esta naturaleza, junto al vampiro al que da vida Lugosi con la misma brillantez que lo hiciera doce años antes en el clásico de Browning, se da cita un hombre lobo, si bien teniendo en cuenta la forma en que es presentado lo más correcto sería hablar de un hombre perro, pues tanto su caracterización como su rol dentro de la historia, el de fiel servidor de Tesla, se prestan a ello. En consonancia con esta visión, el libreto desprecia las reglas clásicas de la licantropía, siendo aquí adquirida bajo el influjo del vampiro y produciéndose la transformación a voluntad del mismo, sin que tenga para ello que mediar la luna llena. Bien distinto es tratado el vampirismo, del que se respeta escrupulosamente su imaginería, al mismo tiempo que se ocupa de recordárnosla a lo largo del film, siendo ilustradas algunas de las cualidades del vampiro de manera francamente acertada, como puede ser el control mental sobre sus víctimas, retratada a través de una voz en off, o su invisible presencia, con esos planos de ventanas que se abren solas en mitad de la noche.

Realizada en plena Segunda Guerra Mundial, el grueso de la cinta se ambienta en la misma época, siendo el vampiro despertado de su letargo a causa del impacto de un proyectil arrojado por la aviación alemana que se encuentra bombardeando Inglaterra, lo que da pie para la inclusión de escenas bélicas reales. Curiosamente, el prólogo del film, sin duda lo más potente del conjunto, transcurre en 1918, año en el que tenía lugar otra contienda, la Primera Guerra Mundial, narrándose en ella como fue destruido Tesla, al menos en un principio. Lejos de ser baladí, el hecho de que las dos partes del film se desarrollen en tiempos de guerra permite trazar ciertos paralelismos con la presencia del vampiro. La más evidente es la de ver a este como una metáfora de la guerra, pero se puede establecer también otras relecturas en clave política siendo, quizás,  más rebuscado. Así Tesla, extranjero, despertado involuntariamente por un proyectil lanzado por la Luftwaffe -aunque también será destruido de la misma forma, todo hay que decirlo-, representaría la amenaza que suponía Alemania, del mismo modo que la parte humana del hombre lobo sería el pueblo alemán subyugado bajo el Tercer Reich, el cual adiestrado en el bien (sic) por Lady Jane, personaje que, salvando las distancias, sería la Van Helsing de la historia y a su vez la personificación de los países aliados, acabará terminando con el mal que le domina y amenaza a su entorno.  

Sea como fuere, y pese a tratarse de un título menor, a lo que no ayuda su atropellada narración, fruto del intento de condensar su historia en poco más de 70 minutos, y la poca definición de algunos de sus personajes, caso de la pareja de enamorados que parecen solo existir para el rol dispuesto por la historia, nos encontramos ante una obra no carente de interés de cara al aficionado, fans de Lugosi al margen, que si bien no logra hacer sombra a las películas de la Universal, desprende la magia propia de las cintas de terror de aquellos años.

 José Luis Salvador Estébenez

Published in: on diciembre 18, 2007 at 12:36 pm  Comments (8)  

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8 comentariosDeja un comentario

  1. Muy buen texto. Opino prácticamente lo mismo que tú. Y hermosas capturas, vive Cthulhu…

  2. Carlos, si no me equivoco, esta película permanece inédita en España, ¿o se llegó a pasar por la televisión en algún ciclo a los que antes era tan proclive la 2?

  3. Que yo sepa, JAMÁS se ha visto en España, salvo, quizás, algún festival o filmoteca…

    Será cuestión de hablar con el de L’Atelier para sugerirle que la edite aquí, convenientemente subtitulada…

  4. Mejor que editen otro rarezón, que esta se puede conseguir en Zona 1 con subtítulos en castellano.

  5. Yo aún no lo tengo. Me lo compré ¡EN VÍDEO! NTSC años atrás, en VO a palo seco, claro, y como se entiende tan bien me da pereza comprármela de nuevo. Pero tendrá que terminar cayendo, claro…

  6. Yo la tengo, asi que para ese intercambio que tenemos pendientes, ya sabes. 😉

  7. OK. Estupendo…


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