Los ojos azules de la muñeca rota

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Título original: Los ojos azules de la muñeca rota

Año: 1973 (España)

Director: Carlos Aured

Productor: José Antonio Pérez Giner

Guionistas: Jacinto Molina y Carlos Aured

Fotografía: Francisco Sánchez

Música: Juan Carlos Calderón

Intérpretes: Paul Naschy [Jacinto Molina] (Gilles), Diana Lorys (Claude), Eva León(Nicole), Eduardo Calvo (Doctor), Maria Perschy (Yvette), Inés Morales (Michele), Antonio Pica (Pierre), Luis Ciges (René), Pilar Bardem (Caroline, la camarera), Sandra Mozarowsky (Joven turista), Antonio Ramis…

Sinopsis: Gilles, un ex presidiario, acepta el empleo que le ofrece Claude, una bella mujer que tiene una mano ortopédica y vive en un caserón, en compañía de sus hermanas Ivonne y Nicole. Al poco tiempo una sobrecogedora ola de crímenes estremece la región. Las víctimas son bellas muchachas, cuya trágica constante es tener los ojos azules y el cabello rubio. El asesino, además de degollarlas, les arranca los ojos…

Rodada en 1973, año especialmente prolífico para sus dos principales artífices, el director Carlos Aured y el actor y guionista Paul Naschy / Jacinto Molina, quien llegaría a rodar más de media docena de películas por aquellas mismas fechas, Los ojos azules de la muñeca rota es un atípico y original giallo, cuyo argumento, según palabras del propio Naschy, esta basado en un hecho real sacado de la crónica negra acaecido en Madrid, donde un médico conservó embalsamado con ojos de cristal el cuerpo de su hija muerta. Pero aparte de este curioso dato, no es difícil rastrear a lo largo de su argumento la influencia en él ejercida por la cinta francesa Ojos sin rostro (Les Jeux Sans Visage, 1959) de Georges Franju, la cual asimismo había servido de inspiración anteriormente para Jesús Franco y su Gritos en la noche (1962).

Dividida claramente en dos mitades, la cinta se inicia con la llegada de un misterioso hombre a un pueblo enclavado en algún remoto lugar de Francia, donde entrará a trabajar en una mansión habitada por tres extrañas hermanas, una paralítica, una ninfómana y una tullida, entre las que pronto comenzara a producirse cierta rivalidad a causa de sus intenciones de poseer sexualmente al nuevo sirviente. Todos estos elementos son presentados por Aured con una óptica cercana a la del cine de terror psicológico, sabiendo como crear, mantener y potenciar el suspense en el espectador por medio de la facilitación de grandes dosis de información incompleta, como pueden ser toda esa amalgama de traumas que  sufren los personajes protagonistas de cuyo origen poco se sabe, ayudado por el ambiente enrarecido que envuelve a la mansión y a los que en ella habitan, haciendo de este modo gala de su facilidad para crear atmósferas malsanas, tal y como ya había demostrado en la que fuera su ópera prima El espanto surge de la tumba (1972).

No es hasta mediado el metraje que no hace acto de presencia la trama giallesca propiamente dicha, en cuyo desarrollo se beneficia, y de que modo, de las ideas preconcebidas que en el subconsciente del espectador pudiera ejercer el estar enfrente a lo que en teoría se supone un vehículo al servicio de Paul Naschy. No obstante, es a partir de este punto donde la cinta se vuelve más típica, ciñéndose de forma más clara a los habituales resortes de este subgénero, con el habitual baile de sospechosos y las casi inevitables trampas de guión, hasta concluir con un espléndido abracadabra final en el que será descubierto el verdadero asesino que, como buen giallo que se precie, será el personaje que menos se espere.

Plagada de grandes dosis de sanguinolencia, entre las que se incluye una escena de matanza real de un cerdo, y el erotismo típico de este tipo de películas, elementos ambos que sin duda buscaban conectar con el deseo de morbo del espectador y cuya dañina consecuencia es la inclusión de alguna escena innecesaria a todas luces, el resultado es un interesantísimo y sorprendente título cuyas mayores virtudes residen en un libreto bien calculado y en la buena mano demostrado por su director, Carlos Aured, quien sabe manejar el material del que dispone con gran soltura. Empero, tampoco su realización está libre de ciertos momentos menos inspirados, como es el caso del montaje de la muerte de Gilles o de las escenas de corte erótico, especialmente la del encuentro entre el personaje de Naschy y de Eva León, resuelto a base de primeros planos de los impasibles y un tanto estáticos rostros de los actores, algo en verdad sorprendente habida cuenta de la evolución posterior de la carrera del director murciano, cuando, en pleno auge del destape, se convirtiera en uno de los más activos realizadores del denominado cine “S”.

José Luis Salvador Estébenez

Published in: on diciembre 31, 2007 at 12:26 pm  Comments (15)  
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15 comentariosDeja un comentario

  1. Buen texto de una película que nunca he podido ver, así pues en cuestión de opinión no puedo opinar…

  2. pues como comentábamos el otro día en otro sitio . Coincido contigo en el análisis de la película. Salvo elementos puntuales es bastante notable.
    Curioso lo del suceso real.

    pd: muy buena reseña por cierto

  3. Gracias. A lo que Canario Negro se refiere con que comentábamos el otro día en otro sitio es que ella publico la semana pasada una reseña en su blog de esta película, que por si no habéis leido, la tenéis en este enlace:

    http://canarionegro.blogspot.com/2007/12/los-ojos-azules-de-la-mueca-rota.html

  4. […] IMDB REVIEW 1 REVIEW 2 REVIEW […]

  5. […] – Domingo 11, a las 20.00, Los ojos azules de la muñeca rota (1973), “atípico y original giallo, cuyo argumento, en palabras del propio Naschy, ésta basado en un hecho real de la crónica negra”. Tercer y último de los films destinados a honrar la memoria de Carlos Aured – reseña: https://cerebrin.wordpress.com/2007/12/31/los-ojos-azules-de-la-muneca-rota/ -. […]

  6. […] azules de la muñeca rota (1973) del recientemente finado Carlos Aured – reseña de La abadía: https://cerebrin.wordpress.com/2007/12/31/los-ojos-azules-de-la-muneca-rota/-, un atípico giallo a la española basado en hechos […]

  7. […] Lancre y Alaric de Marmac respectivamente. Por otro lado, aparecen claros guiños al personaje en Los ojos azules de la muñeca rota, cuyo protagonista se llama Gilles o incluso en el Bernard de Fossey de Inquisición, que ha sido […]

  8. […] decir, Naschy recicla el armazón argumental/dramático de su previa (y algo mejor) Los ojos azules de la muñeca rota, de igual modo que luego lo hará en la, esta si muy superior, El carnaval de las bestias ya en […]

  9. […] y frustrada. Es decir, Naschy recicla el armazón argumental/dramático de su previa (y algo mejor) Los ojos azules de la muñeca rota, de igual modo que luego lo hará en la, esta si muy superior, El carnaval de las bestias ya en […]

  10. […] Todo el primer tercio del film, el cual se supone transcurre precisamente en Japón, es un batiburrillo infumable, rodado con más cuidado que en otras ocasiones “internacionales”, es cierto, pero pendiente de una trama absurda, tachonada, para mayor delito, de un puñado de esos cultismos tan queridos igualmente por el divo, quien encarna para la ocasión a un archiduro mercenario internacional que en un pis pas seduce a la hija del boss que le ha contratado. El asunto consiste en un atraco a un joyero y una vez concluido el trabajo, por arte de magia, nuestro protagonista cambia por primera vez en la película de carácter. Sin solución de continuidad pasa de ser un adusto profesional con código a un criminal sin escrúpulos de ningún tipo, traidor y asesino de singular villanía, que le da la puñalada a la seducida y huye con los diamantes. Tras alguna que otra escorribanda y un vulgar tiroteo en unas ruinas contra su antigua amada, un enfrentamiento que encima se pretende de aliento trágico, el (anti)héroe termina malherido, aunque escapa como puede. Entierra los diamantes (de los cuales si te he visto no me acuerdo) y pierde el sentido. Fin de la película, porque hasta aquí hemos visto algo que solo tendrá una hilazón muy peregrina con lo que vendrá después, hilazón facilitada por la reaparición de la novia asiática con ánimos de venganza. A partir de aquí empieza otra cosa diferente, que a su manera bárbara, paroxística de puro grotesca satisface la paciencia del espectador y ofrece simultanea y paradójicamente una de las parcelas más brutales y sofisticadas del imaginario del autor y, además, supone el punto culminante de una sucesión de reciclajes de la misma fórmula, que pondría en fila este El carnaval de las bestias, La muerte de un quinqui y Los ojos azules de la muñeca rota. […]

  11. […] semejanzas con otros títulos surgidos siguiendo los cánones del giallo, como pueden ser Los ojos azules de la muñeca rota de Carlos Aured o Madhouse [tv: Casa de locos] de Jim Clark. No obstante, tal y como apuntan esas […]

  12. […] similares Carlos Aured o José Ramón Larraz habían conseguido articular títulos del interés de Los ojos azules de la muñeca rota y Luto riguroso, por poner dos ejemplos con los que Pecado mortal comparte más de una curiosa […]

  13. […] de títulos tan emblemáticos de la filmografía naschyana como El espanto surge de la tumba, Los ojos azules de la muñeca rota o El retorno de Walpurgis. Sin embargo, los problemas no tardaron en aparecer, y tras las dos […]

  14. […] Paul Naschy, junto al que interpretaría El jorobado de la Morgue, La rebelión de las muertas y Los ojos azules de la muñeca rota. A modo de curiosidad, cabe también comentar que Antonio Pica participaría en las tres películas […]


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