Maciste en las minas del rey Salomón

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Título original: Maciste nelle miniere di re Salomone

Año: 1964 (Italia)

Director: Piero Regnoli [acreditado como Martin Andrews]

Productores: Luigi Carpentieri, Ermanno Donati

Guionista: Piero Regnoli

Fotografía: Mario Capriotti, Luciano Trasatti

Música: Francesco De Masi

Intérpretes: Reg Park (Maciste), Wandisa Guida (Fazira), Bruno Piergentili [aparece como Dan Harrison] (Abucar), Giuseppee Addobbati (Namar), Eleonora Bianchi (Samara), Elio Jotta [aparece como Leonard G. Elliot] (Riad), Loris Loddi (Vazma), Nino Persello (Belal), Bruno Scipioni (Kadar), Carlo Tamberlani (Zelea)…

Sinopsis: Riad, rey de Zimba, una ciudad aislada en el corazón de África, ha mandado cerrar el acceso a las fabulosas minas del rey Salomón, transformándolas en templo y prohibiendo a todos la extracción del valioso mineral. Pero el primer ministro Namar, con la complicidad de la temible Fazira y su banda, toma el poder en Zimba y obliga al pueblo a trabajar en las minas. Maciste consigue salvar al heredero del trono, el pequeño Vazma, pero también es capturado y hecho esclavo.

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Si hay un personaje por excelencia que haya legado el peplum este es el de Maciste, nacido cinematográficamente hablando en Cabiria (1914) de Giovanni Pastrone, película donde el forzudo héroe aparecía en un rol secundario con las facciones de Bartolomeo Pagano, estibador genovés contratado para el papel gracias a su imponente físico. Tan solo un año después, Pagano protagonizaría Maciste de Luigi Romano Borgnetto y Vincenzo Denizot, la primera de un total de veinticuatro películas protagonizadas por el personaje, en las que visitaría distintas épocas históricas valiéndose de sus dotes atléticas para hacer el bien. Ya en 1927 la serie se cerraría con Il gigante delle dolomite de Guido Brignone, realizador habitual de la serie que llegaría a dirigir algún título durante el renacer del género a finales de la década de los cincuenta.

Precisamente, la llegada de esta segunda edad dorada del péplum posibilitaría que en 1960 Maciste volviera a la pantalla grande mediante dos cintas: la olvidable Maciste contro i cacciatore di teste [dvd: Maciste contra los cazadores de cabezas], del inefable Guido Malatesta, en la que Kirk Morris daba vida al protagonista, y El gigante del Valle de los Reyes (Maciste nelle Valle dei Re), de Carlo Campogalliani, donde Maciste era interpretado por Mark Forest. El éxito cosechado por esta última en Italia, equiparable al de las dos primeras entregas del Hércules de Steve Reeves y Pietro Francisci, las cuales a su vez estaban influenciadas por el personaje que nos ocupa, sería la culpable del resurgir de Maciste, quien en los años siguientes llegaría a protagonizar más de dos decenas de películas en las que, como ya ocurriera en la etapa de Pagano cuatro décadas antes, discurrirían por diversas épocas históricas que abarcaban desde mundos alternativos equiparables a la prehistoria hasta el siglo de oro español.

Uno de estos títulos es Maciste en las minas del rey Salomón, concebida desde su origen para el lucimiento de su actor protagonista, el culturista británico Reg Park, quien, tras sus dos primeras incursiones cinematográficas dando vida al mitológico Hércules, acaecidas ambas en 1961, volvía a ponerse delante de las cámaras para esta película rodada en su país de residencia, Sudáfrica. Por si hubiera alguna duda, su director y guionista, Piero Regnoli, deja bien claras las preferencias del film desde el primer momento en que el personaje principal hace acto de presencia, mostrándose más preocupado en rodar demostraciones de fuerza de éste, como así atestigua la proliferación de planos detalle de los músculos de Park en tensión, y de paso, convirtiendo su metraje en una especie de loa al cartón piedra, que de dar algo de unidad a un historia ecléctica y sin ningún rigor histórico, fruto de la suma de diversos elementos de muy distinta procedencia.

Desde su mismo título la película hace referencia a la novela de H. Rider Haggard Las minas del rey Salomón, la cual había conocido una exitosa y relativamente reciente adaptación al celuloide de manos de Compton Bennett y Andrew Marton, si bien dicha alusión responda más a cuestiones publicitarias que a reales, ya que su peso en la trama no pasa de ser meramente anecdótico; no obstante, y por otros motivos que veremos a continuación, es de destacar que a su manera se antoja como un claro precedente de la producción española de 1973 Tarzán en las minas del rey Salomón, dirigida por el todo terreno José Luis Merino. De este modo, la cinta se inicia con la típica historia de intrigas palaciegas tan típicas del género, culminándose con un golpe de estado por el que Vazma, hijo del rey y heredero al trono, tendrá que refugiarse en la selva, donde buscará la ayuda del mítico Maciste (sic), el cual es presentado como si de una especie de Tarzán se tratara, saltando desde un árbol y abalanzándose contra un león que acecha a la niñera del infante para, acto seguido, dejar a ésta al cuidado de una tribu de nativos. Todo este tramo vendría a refrendar lo ya señalado por Rafael de España en su maravilloso  Peplvm, la antigüedad en el cine acerca de la influencia que el personaje creado por Edgar Rice Burroghs tendría en el género, explicitada en ejemplos como el díptico dirigido por Antonio Leonviola Taur, rey de la fuerza bruta (Taur, il re della forza bruta, 1963) y Las gladiadoras (Le gladiatrice, 1963) , sobre Taur, personaje de la invención de Leonviola que debido a su gran parecido con Tarzán sería llamado por este nombre en su traducción francesa.

Superado este paréntesis, la cinta retorna al esquema habitual de los peplums protagonizados por héroes musculosos, si bien en esta parte tampoco se encuentre a salvo de otras influencias, como puede ser el gusto de los villanos de la función -interpretados por Wandisa Guida y Giuseppee Addobbati, dos habituales en este tipo de roles- por torturar a sus prisioneros transformándoles en estatuas de oro, detalle este sacado de la novela La Atlántida (L’Atlantide, 1919) de Pierre Benoît, y también, por qué no, de uno de los éxitos cinematográficos de la época, el James Bond contra Goldfinger (Goldfinger, 1964) de Guy Hamilton, todo lo cual acaba por demostrar, una vez más, la facilidad de fagocitación que exhibía el cine de género italiano de entonces. Durante este tramo también se incluye un mínimo elemento fantástico dentro de la historia, servido por medio de una argolla que, situada en el tobillo de Maciste, convierte a éste en un autómata sin voluntad propia.

Curiosamente, y pese a su ya indicado origen de vehículo al servicio de Reg Park, Maciste en las minas del rey Salomón es, con todo merecimiento, el título más flojo y menos interesante de todos en cuantos tomó parte el británico, principalmente por culpa de un libreto escasamente perfilado y la poca habilidad demostrada por Regnoli al convertirlo en imágenes, ofreciendo momentos tan delirantes como la incorporación de un narrador a mitad de película cuya inclusión intenta justificar la aparición de varias secuencias que tienen como protagonistas a una tribu africana y sus ritos metidas con calzador con el único objetivo de otorgar a la historia de un mayor exotismo.

José Luis Salvador Estébenez

Published in: on enero 11, 2008 at 8:00 am  Comments (14)  
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14 comentariosDeja un comentario

  1. Ya esta aquí la cuarta parte del dossier sobre Reg Park, la bastante prescindible “Maciste en el rey Salomón”, película que, por si estaís interesados en ella, la tenéis disponible en Dvd con buena imágen, pero sin subtítulos.

    Que la disfrutéis (la reseña). 😛

  2. Hombre… La pones mal… Pero a mí, personalmente, me interesa, temáticamente. Ya sabes de mi debilidad hacia la creación de Edgar Rice Burroughs – y de la que en breve los lectores de la abadía tendrán noticia –

  3. Esa parte es lo más interesante de la película, más por lo que significa, que por lo que realmente es. Pero por lo demás…

    A mi Tarzán también es un personaje que me atrae mucho. Si consigo completar las incursiones hispanas en el personaje, tenía pensado escribir un artículo sobre ello.

  4. Yo tuve en proyecto un libro sobre Tarzán en el cine, pero no creo que en este país eso tuviera salida – de hecho, algo tengo escrito –

  5. ¿Tu crees? Lo mismo Hollywood vuelve a retomar el personaje (acuerdate del rumor de que Guillermo del Toro quería hacer una película sobre él), y los editores te lo quitan de las manos.

    Aunque si lo llevas a cabo, espero que tengas en cuenta a los clones de ambos sexos italianos y españoles que salieron en los sesenta y setenta.

    Por cierto, habría que ir informando de la salida de cierto libro extraterrestre… 😉

  6. Ya he pensado en lo de Guillermo. Y sí, también había pensado en meter el cine de pseudo-tarzanes y tarzanas ( tengo hasta una tarzana alemana de los 50, con las tetas al aire ) . Y una pequeña sección cómic, claro, que hay diversas etapas que son la cumbre del Noveno Arte…

    Lo del libro, ya lo hablamos.

  7. Esa alemana que dices no la tendras subtítulada o doblada, ¿no?

  8. Nada más que Deutsche…

  9. Pues entonces, como no me susurres los diálogos al oido… 😛

  10. Wahrum, meine kleine Freund?

  11. Sabía de tu oscuro pasado… ;P

    Ya no tienes excusa para hacer los subtítulos de la peli…

  12. Sorry, I am very ocupated…

  13. 😦

    😉

  14. […] la película comparte decorados con otro péplum de ascendencia tarzanesca, el muy mediocre Maciste en las minas del rey Salomón (Maciste nelle miniere di re Salomone, 1964) de Piero […]


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