Uno, dos, tres… dispara otra vez

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Título original: Uno, dos, tres… dispara otra vez / Tequila

Año: 1973 (España, Italia)

Director: Tulio Demicheli [acreditado como Tulio Demichelli]

Productor: José Luis Galicia

Guión: Miguel Iglesias Bonns, Enrique Josa, Nino Stresa

Fotografía: Guglielmo Mancori

Música: Coriolano Gori [Lallo Gori]

Intérpretes: Anthony Steffen [Antonio de Teffé] (Shosena), Roberto Camardiel (Bobo – Jaguar), Eduardo Fajardo (Koven), Ágata Lys (esposa de Koven), María Elena Arpón (hija del granjero Rush), Mirko Ellis, John Bartha, Juan Amigo, José L. Zade, José Luis Chinchilla, Mario Sanz, Joaquín Solis, Giovanni Betti, Juana Jiménez…

Sinopsis: Shosena, un astuto ladrón de bancos, se asocia con “Jaguar” para dar un gran golpe. Llegan al pueblo donde piensan atracar el banco propiedad de Koven, un hombre que tiene en contra a todos los granjeros del lugar. Su único hijo, George, está enamorado de la hija de Rush, su más airado enemigo. Y… casualmente, Shosena y “Jaguar”, para justificar su estancia en el pueblo, se ponen a trabajar para él.

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A raíz del inesperado éxito de Le llamaban Trinidad (Lo chiamavano Trinitá, 1970) de Enzo Barboni, el spaghetti western mutó de la noche a la mañana; de ser uno de los subgéneros más crudos y violentos pasó a convertirse en un estilo cercano a la comedia, repleto de mamporros y humor de brocha gorda. Un ejemplo de este cambio lo tenemos en Un, dos, tres… dispara otra vez / Tequila (1973), película cuyo título español hace referencia a cierto concurso de Chicho Ibáñez Serrador que por aquellos años triunfaba en la televisión española, y que no tardaría en convertirse en todo un fenómeno sociológico, algo que en cierta medida queda demostrado con este dato.

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Si bien es indudable que el film que nos ocupa se inscribe dentro de la nueva corriente humorística del género, palpable en el tono ligero por el que discurre la narración, no deja de ser curioso comprobar como éste se halla interpretado en sus roles principales por rostros asiduos de la vertiente “seria” del western mediterráneo reproduciendo sus habituales papeles. Tal es el caso de su protagonista Anthony Steffen (en realidad Antonio de Teffé), famoso tanto por su característica forma de llevar el sombrero vaquero calado hasta las cejas, como por encarnar varias veces a uno de los personajes más recurrentes del estilo: Django. Lo mismo ocurre con los dos actores españoles que junto a él encabezan el reparto; Eduardo Fajardo, típico villano cuyo rol en la película no difiere de lo esperado, y Roberto Camardiel, actor aragonés especialmente activo en la época de esplendor de las coproducciones en nuestro país, y tradicionalmente encargado en poner el contrapunto humorístico en los films en que participaba como aquí ocurre.

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Por si no fuera bastante, el argumento sobre el que se sustenta su historia no podría ser más tópico. En él, un par de ladrones se dirigen a un pueblo para asaltar el banco local. Una vez allí, descubren que el dueño del banco pretende hacerse con las tierras de los lugareños a través de malas artes, por lo que deciden ayudar a éstos a la vez que intentan llevar a cabo sus planes originales. Bajo esta trama, su narración aprovecha para caricaturizar a algunos de los personajes arquetípicos más asumidos del género, como puede ser el del legendario pistolero sin nombre de misterioso pasado, interpretado por Camardiel, el cual es en realidad un mendigo confundido con aquél por llevar el reloj que previamente ha robado de su cadáver, o el propio desenlace de la película, que por motivos obvios para quien no la haya visto no desvelaré.

Partiendo de estos moldes, y tal y como queda patente en el propio inicio del film, en el que en poco menos de cinco minutos se suceden una docena de muertes producidas en tiroteos de las formas más inverosímiles, parece claro que la intención de su director, el argentino Tulio Demicheli[1], es la de crear una parodia del western mediterráneo, que no una burla, tomando como base las características más frecuentes del mismo, y valiéndose para su objetivo de las nuevas coordenadas por las que éste se movía. Sin embargo, pese a lo interesante que pudiera parecer la idea en el papel, lamentablemente sus resultados en pantalla no pasan de ser los de una simpática y agradable película, pero que no difiere en demasía del nivel general arrojado por otras cintas de idéntica temática realizadas por aquellas mismas fechas.

José Luis Salvador Estébenez

[1] La presente película supondría la despedida del género de Tulio Demicheli, para el que había rodado tres títulos más muy distintos entre sí: Desafío en Río Bravo/Jennie Lee ha una nuova pistola/Duel à Rio Bravo (1965), Un hombre y un Colt/Un uomo e una Colt (1967) y Reza por tu alma… y muere/Arriva Sabata! (1970).

Published in: on enero 28, 2008 at 12:45 pm  Comments (10)  

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10 comentariosDeja un comentario

  1. Qué pedazo de título, por el amor de Cthulhu…

  2. Pues anda que el italiano… o en el doblaje cambian los nombres, o la película no tiene ninguna relación con el título, cosa que en el español si que hay, aunque sea de modo irónico.

  3. Cerebrin, si a vuesa merced le place, estaría dispuesto a raptarle la reseña y llevármela a mi Territorio cuando acabe los exámenes.

  4. Por mi vale, pero avisame cuando la publiques para saberlo. 😉

  5. Pues ya te aviso, en un rato la pongo…

    Saludos y Gracias.

  6. Ya lo he visto. 🙂

    Ya verás, con esta colaboración, se te va a llenar la página de visitas, y yo me voy a llenar los bolsillos con el dinero que reciba por los derechos de autor. 😛

  7. A final de mes te paso la comisión. 😉

  8. Cuanto daño hizo Trinidad al genero…
    Aunque está cinta en cuestión no llega, como bien dices, a la autoparodia, y se puede ver con agrado.
    Y si puedo disfrutar de nuevo de Eduardo Fajardo, para que quiero más…

  9. Pobre película, parodia por parte de Demicheli, de desmitificar aún más el género rey, amén de proseguir (sin conseguirlo), con la veta comenzada por la serie de “Trinidad”.
    Aquí, empero, la peli fracasa rotundamente, gracias a un humor de trazo grueso, una violencia no bien filmada, y unos diálogos pobres de solemnidad.
    Una pena que estimables y simpáticos, intérpretes, tanto españoles como italianos, habituales del spaguetti western, malgasten su buen hacer en este sub-producto.
    No recuerdo si tuvo algún éxito comercial, pero por su calidad cinematográfica es más que dudoso.

  10. Hola, Iñaki… bienvenido! 😉


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