El último mohicano

Título original: El último mohicano / Der letzte Mohikaner / La valle delle ombre rosse

Año: 1965 (Alemania, España e Italia)

Director: Harald Reinl

Productor: Alfons Carcasona

Guionistas: J. Joachim Bartsch, Roberto Bianchi Montero, José Antonio de la Loma, Giovanni Simonelli, según la novela de James Fenimore Cooper

Fotografía: Ricardo Andreu, Ernst W. Kalinke, Giuseppe La Torre, Francisco Marín

Música: Francesco De Masi, Peter Thomas

Intérpretes: Joachim Füchsberger (Capitán Hill Hayward), Karin Dor (Cora Munroe), Daniel Martín (Uncas), Anthony Steffen (Ojo de Halcón), Carl Lange (Coronel Munroe), Marie-France (Alice Munroe), Stelio Candelli [aparece como Stanley Kent] (Roger), Ricardo Rodríguez (Magua), Kart Grosskurth (Koch), Frank Braña (Cabo), Cris Huerta (Soldado), Alexander Kerst [aparece como Stanley Kerst], Ángel Ter, Mariano Alcón, Rafael Hernández, Ricardo G. Lliló, Jean-Claude Mathieu, Aldo Berti…

Sinopsis: Los mohicanos luchan por conquistar propiedades en las salvajes tierras americanas, pero sufren una masacre por parte de los iroqueses. Todos han muerto, menos Uncas, el hijo del jefe, que sobrevive. Promete entonces vengarse y encontrar al culpable, Magua…

Enésimaa adaptación cinematográfica de la popular novela homónima del norteamericano James Fenimore Cooper, publicada por primera vez en 1826. Coproducida entre Alemania, España e Italia, se trata en esta ocasión de una versión bastante libre, ya que su acción es trasladada tanto geográfica como temporalmente – aproximadamente un siglo después, para ser más exactos -, cambiando los grandes lagos del norte de América donde se desarrollaba la novela por el árido y desértico oeste, y sustituyendo los ejércitos franceses e ingleses originales, respectivamente, por una partida de ladrones y el Séptimo de Caballería, con aparición milagrosa in extremis incluida. Es por ello que el tono del film resultante está más próximo al del western clásico que al de una cinta de aventuras, tal y como debería de haber sido de haberse respetado el texto de Cooper, algo que sí haría aquel mismo año la película hispano-italiana Uncas, el fin de una raza / L’ultimo dei mohicani de Mateo Cano, de inferiores resultados tanto artísticos como industriales (1).

Sin embargo, todos estos cambios referidos con respecto a la fuente literaria adaptada no respondían a ningún capricho por parte de sus productores, sino que tenían como objeto, por el lado germano, auténticos promotores del film, el de acomodar su trama bajo los parámetros de la obra de Karl May y  su serie de relatos dedicados al indio Winnetou, cuyas adaptaciones cinematográficas emprendidas por la industria teutona gozaban de gran éxito en su país originario, antojándose la elección del texto de Cooper más como una concesión de cara a conseguir la co-producción con España – Italia ya había participado con anterioridad en algún título de la saga de Winnetou -, lugar escogido para rodar la película (2) y donde la obra de May no tenía el mismo tirón comercial que el de la más famosa novela de Cooper (3), que por un interés propio de adaptar dicho texto. Por su parte, tanto la participación española como italiana puede explicarse como respuesta a la demanda que de productos de esta índole se estaba produciendo en sus correspondientes mercados, tras el éxito cosechado un año antes por la película que sentaría las bases del denominado spaghetti-western, Por un puñado de dólares / Per un pugno di dollari / Für eine handvoll Dollar (1964) de Sergio Leone, la cual también había sido cofinanciada por Italia, España y Alemania, pero cuya influencia sería más decisiva en los dos países mediterráneos.

Siguiendo con esta pauta, no debe pues de extrañar que para la dirección de la película se contratara a Harald Reinl, sin duda el más activo y brillante realizador del cine de género germano de aquellos años, pero también el responsable de la mayoría de los títulos de la saga de Winnetou anteriormente comentada. Sin firmar su mejor trabajo, Reinl dota al producto de cierto empaque tanto visual como narrativo, sabiendo sacar réditos de los parajes naturales de Almería y la ciudad encantada de Cuenca donde fue rodada la cinta (4). En este aspecto, resulta especialmente reseñable su trabajo en las escenas de acción, en las que se advierte una aparente holgura de medios, residiendo el punto flaco del conjunto en lo forzadas que resultan las distintas relaciones entre los personajes, debido tanto a la atropellada narración como a lo poco perfilados que resultan los roles en un guión cuya autoría en la copia española tan sólo se acredita a nuestro José Antonio de la Loma, siendo sus diálogos, dicho sea de paso, de una afectada gravedad que resulta ridícula. No obstante, dichos fallos no consiguen emborronar los logros de un, pese a todo, agradable título.

José Luis Salvador Estébenez

(1) Se da la curiosa circunstancía de que en ambas el papel de Uncas, el último de los mohicanos, fue desempeñado por Daniel Martín, hecho este que ha llevado a no pocos autores a señalar de forma errónea a la cinta de Cano como una continuación de la presente, dejando así bien a las claras su falta de conocimiento sobre el material al que aluden.

(2) Habitualmente, la práctica totalidad de los westerns alemanes solían rodarse en Yugoslavia, lugar también utilizado por los italianos, aunque de forma más esporádica. Sirva como ejemplo la saga Winnetou, la cual fue rodada íntegramente en los entonces dominios bajo el mandato del general Tito.

(3) Esto no quiere decir que el autor fuera desconocido para el cine español, ya que previamente habían sido adaptados sendos textos de May en las películas Caravana de esclavos / Die Sklavenkarawanen (1958), de Ramón Torrado y Georg Marischka, y En las ruinas de Babilonia / Der Löwe von Babilon (1959), de nuevo con Torrado como director aunque esta vez en compañía de Johannes Kai. Sin ir más lejos, el mismo año de esta El último mohicano, 1965, la productora catalana Balcázar, a la sazón una de las dos productoras españolas del título que nos ocupa, rodaría de forma conjunta el díptico El salvaje Kurdistán / Durchs wilde Kurdistan y El ataque de los kurdos / Im Reiche des silbernen Löwen, ambas de Franz Josef Gottlieb, también basadas en la obra del teutón. Con todo, hay que recalcar el hecho nada casual de que en todas las ocasiones que el cine español se ha acercado a la figura del alemán lo haya hecho a través de coproducciones con el país natal de éste.

(4) El último mohicano fue uno de los pocos westerns de los producidos por los Balcázar que no fue rodado en su poblado de Esplugas City

Published in: on marzo 5, 2008 at 12:29 pm  Dejar un comentario  
Tags:

The URI to TrackBack this entry is: https://cerebrin.wordpress.com/2008/03/05/el-ultimo-mohicano/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: