Nos ha dejado Richard Widmark

Parece que este año 2008 esta siendo más luctuoso de lo normal, en lo que a gente del séptimo arte se refiere. Si ayer nos hacíamos eco de la pérdida de Rafael Azcona, hoy tenemos que hacerlo del genial Richard Widmark, actor estadounidense de la época dorada de Hollywood, que falleció ayer a los 93 años de edad en su residencia de Roxbury (Connecticutt), como consecuencia de una larga enfermedad sufrida tras fracturarse una vértebra meses atrás.

Widmark debutó en el cine en 1947 con El beso de la muerte (Kiss of Death) de Henry Hathaway, papel que le valió el Globo de Oro, y su única nominación al Oscar, dentro de la categoría de mejor actor secundario. A esta película le seguirían un sinfín de títulos míticos, como Vencedores o vencidos (Judment at Nüremberg, 1961) de Stanley Kramer, Pánico en las calles (Panic in the Streets, 1950) de Elia Kazan, Manos peligrosas (Pickup on South Street, 1953) de Sam Fuller, Asesinato en el Orient Express (Murder on the Orient Express, 1974) de Sidney Lumet o Caminos secretos (The Secret Ways, 1961) de Phil Karlson, y la cual, según parece, también dirigió Widmark sin ser acreditado, supuesto que convertiría a esta película como su único trabajo como realizador.

Pero si por algo es recordado Widmark es por sus apariciones en el western, género que cultivó con ahínco, trabajando junto a los mejores actores y realizadores. Así, podemos encontrarle en algunas de las obras capitales de dicho género como pueden ser Cielo amarillo (Yellow Sky, 1948) de William A. Wellman, El jardín del diablo (Garden of Evil, 1954) de Henry Hathaway, El hombre de las pistolas de oro (Warlock, 1959) de Edward Dmytryk, El gran combate (The Cheyenne Autumn, 1964) de John Ford, El Álamo (The Alamo, 1960) de John Wayne, La conquista del Oeste (How the West Was Won, 1962) de John Ford, Henry Hathaway, George Marshall [y Richard Thorpe sin acreditar], o en la crepuscular y entrañable Cuando mueren las leyendas (When the Legends Die, 1972) de Stuart Millar, entre otras.

También hizo sus pinitos dentro del fantástico, apareciendo en la última producción fantástica de la Hammer, La monja poseída (To the Devil… a Daughter, 1976) de Peter Sykes, donde compartía protagonismo con Christopher Lee, o El enjambre (The Swarm, 1978) de Irwin Allen, por solo citar a dos de las más nombradas.

Descanse en paz.

Published in: on marzo 27, 2008 at 8:42 am  Comments (9)  

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9 comentariosDeja un comentario

  1. Pues que decir… Lo cierto es que, tras Cushing y Price, se trata de mi actor preferido, y lamentablemente siempre me ha parecido que se le ha valorado como una estrella de “segunda fila” del Hollywood clásico, sin alcanzar el reconocimiento que han tenido alguno de sus compañeros como John Wayne, James Stewart, Clark Gable, Henry Fonda o Gregory Peck, a los que sinceramente, ni por talento ni por filmografía tenía nada que envidiar.

    Hasta siempre, rubio! 😦

  2. Casualmente, el domingo les puse a mis padres una película con él, “Situación desesperada”, y mi padre me preguntó si aún vivía…

    Para mí siempre será un nombre clave en el cine negro, con su antológica interpretación en EL BESO DE LA MUERTE, donde compone a un psycho-killer que da sopas con ondas a muchos de sus representantes del cine de terror…

    DEP.

  3. El Señor lo acoja en su seno.

    Era duro por antonomasia. A su lado, cualquier “gallito guay” de los actuales se orinaría encima ante su presencia.

    😦 😦

  4. “Atacar, acuchillar, espolear, y vuelta a empezar. Esa es la clave, David. Piense en ello.”

    Dule, ¿a qué te recuerda? 😉

  5. Gran película, gran Wayne, y por supestísimo, gran Widmark.

    Moltes gracies, Cerebrin.

  6. Gracias, ¿por qué?

  7. Por mencionar esta frase (I love it).

  8. Por mencionar esta frase (I love it).

  9. Duke, te repites… 😛

    Es mi frase favorita de toda la película, y eso que tiene diálogos maravillosos y escenas memorables, como cuando Widmark se entera de que su mujer y sus hijos han muerto, y aparece Travis. Genial escena, y geniales Widmark, haciendo palpable todo lo que se le esta juntando en la cabeza, y genial Harvey dando vida a Travis como el engreido chusquero que es. 😉


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