Una libélula para cada muerto

Título original: Una libélula para cada muerto

Año: 1974 (España)

Director: León Klimovsky

Productores: Ricardo Sanz y José Antonio Pérez Giner

Guionista: Jacinto Molina

Fotografía: Miguel Fernández Mila [algunas fuentes acreditan a Francisco Sánchez]

Música: C.A.M. España

Intérpretes: Paul Naschy (Inspector Scaporella), Erika Blanc (Silvana), María Kosti (Ingrid), Ángel Aranda (Edmundo), Ricardo Merino, Susana Mayo (Claudia), Eduardo Calvo (Profesor), Ramón Centenero, Mariano Vidal Molina, José Canalejas, Anne Marie, Beni Deus, Cesar De Barona, María Vidal (Lucía), Juan Madrigal, Ingrid Rabel (Giulia) Juan Cazalilla, Javier de Rivera, Luis Alonso, Antonio Mayans, Ernesto Vañes, Frances O’Flynn (Marie)…

Sinopsis: En Milán un asesino en serie acaba con prostitutas y drogadictos dejando junto a los cuerpos una pequeña libélula como firma de sus fechorías. El inspector Scaporella es encargado por sus superiores para que investiga y detenga al causante de esta serie de muertes que tienen atemorizada a la población.

A mediados de los setenta, tras los fundacionales pasos de Mario Bava y el triunfo de los primeros films de Dario Argento, el giallo (amarillo en italiano), llamado así por el color de las tapas de una conocida colección de libros de suspense, se asentaba como el nuevo género popular dentro del cine de género europeo. De la noche a la mañana, las carteleras de medio mundo se veían inundadas por una oleada de títulos que trataban de apuntarse a la nueva moda del momento.

España no fue ajena a esta circunstancia y, además de participar en un buen número de ejemplos realizados en colaboración con Italia, también probo fortuna esporádicamente con algún producto netamente autóctono. Tal sería el caso de Los ojos azules de la muñeca rota de Carlos Aured, La noche de los asesinos de Jesús Franco, o de Una libélula para cada muerto, la cual tiene la curiosidad de ambientarse en Italia y contar con el coprotagonismo de la actriz transalpina Erika Blanc; unas circunstancias que han llevado a algunas fuentes a señalarla de forma errónea como si de una coproducción con el país con forma de bota se tratara.

Independientemente de esto, Una libélula para cada muerto tal vez sea el intento más ambicioso llevado a cabo por nuestra industria de dar forma a un giallo que pudiera competir de tu a tu con sus modelos italianos, aunque esta observación venga dada más por la aparente holgura de medios que se contó para su realización que por sus resultados cinematográficos propiamente dichos. Al menos, eso es lo que se deduce del atractivo elenco reunido, repleto de varios reconocidos secundarios del cine español como Ángel Aranda, Maria Kosti, Ricardo Merino, Eduardo Calvo, Vidal Molina, José Canalejas o Antonio Mayans. Sin lugar a dudas, uno de los mejores repartos con los que contó a lo largo de su dilatada filmografía su principal intérprete y guionista, Paul Naschy, quién, dicho sea de paso, hace aquí una de sus más logradas interpretaciones con su encarnación del Inspector Scaporella.

Desde el punto de vista narrativo, el film no solo no se aparta de los clichés propios del género, sino que se adivina cierta propensión a imitarlos. Dicha intención se deja notar en detalles como su propio título, que con su referencia zoofílica trata de apuntarse a la moda que en este sentido instaurara la seminal El pájaro de las plumas de cristal de Argento, en tanto que argumentalmente, y aunque en un primer momento de signos de todo lo contrario, su guión cae en todos los vicios de esta clase de películas. No obstante, en otros de sus elementos más reconocibles, como puede ser la estilizada puesta en escena o la típica fotografía presidida por colores saturados, la cinta de Klimovsky no logra hacer sombra a sus homónimas italianas. Lo mismo puede decirse de los diferentes asesinatos que se suceden a lo largo del metraje, que en lugar de abogar por la elaboración de aquellos, tienden hacia la más descarnada brutalidad, tal y como se adivina en el que sirve de fondo a sus títulos de crédito.

Con todo, sus resultados son, en general, los de un correcto giallo cuyo ejemplo, lamentablemente, no llego a tener continuidad, y en el que tampoco faltan algunas de las constantes del cine de su autor, como esa atracción – repulsión por la simbología nazi, presente en diversos elementos como la figura de una pandilla de malhechores que adoptan la apariencia de soldados del III Reich, o la aparición  de un retrato de Adolf Hitler en la casa de uno de los personajes.

José Luis Salvador Estébenez

Published in: on abril 9, 2008 at 11:28 am  Comments (10)  
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10 comentariosDeja un comentario

  1. Mmm… a mí las alusiones al tema nazi de la peli me parecen entre jocosas y lamentables, pero bueno, era algo bastante habitual en aquella época. Incluso años más tarde. En cuanto a la peli en sí (secuencia de la montaña rusa aparte, que daría para un libro entero) yo no soy tan generoso como para calificarla de “correcta”. Para mí es una peli esencialmente fallida, aunque no acabe de ser un estropicio total. Klimovsky las tiene bastante mejores.

    Y en cuanto a intentos de giallo a la hispana, la propia “Los ojos azules de la muñeca rota” de Aured es mucho más potente.

    Por cierto, hablando de giallos a la española, había uno que en el título llevaba un “pez” y algo de “ojos”, en el que salía Víctor Israel, que lo vi en su momento y me pareció bastante curioso. Aunque igual hoy en día me parecería lamentable. Pero no ha habido forma de encontrarlo. Si no recuerdo mal lo emitieron en “Cine de barrio”, hará unos doce años.

  2. “El pez de los ojos de oro”. Basada en una novela de Curtis Garland.

  3. Anda, es verdad. No me acordaba del detalle de Garland.

  4. Claro que Klimovsky las tiene mejores… pero también peores, como “La rebelión de las muertas”, aunque me parece que en eso no estarás de acuerdo. En mi opinión, esta película es bastante correctilla, escenas puntuales aparte. Si acaso, su mayor hándicap está en su total falta de originalidad. ¿Al menos estarás de acuerdo en que Naschy esta especialmente afortunado en su papel, no?

    En cuanto a los giallos netamente españoles, coincido en que quizás el mejor de todos sea el de Aured, seguido muy de cerca por el de Franco. Sin duda el peor es el que tu no recordabas el título, protagonizado, por cierto, por “El vampiro de la autopista”… 😉

  5. Psé, en “Una libélula…” Naschy no lo hace mal del todo. Aunque me quedo con otras de sus interpretaciones, como las de “Inquisición” o “Exorcismo”. “La noche de los asesinos” tengo ganas de verla un día de estos. En cuanto a lo de “La rebelión de las muertas”, efectivamente, discrepo del todo. Es un cocktail lisérgico-terrorífico de alta graduación. 😀

  6. Me encanta el título. De hecho me gustan todos los títulos zoológicos de los giallos… Aunque, como es normal hay giallos y Giallos. Y puestos a elegir uno (ya yéndome por las ramas): Una mariposa con las alas ensangrentadas…

    Un saludo.

  7. Tienes mucha razón respecto a los títulos, pero no solo de los giallos “zóologicos”, si no de casi todas las películas italianas de género de aquella época, por que también algunos Spaghettis o Polizescos tenían unos nombres alucinantes. A mi uno que me gusta especialmente, tanto el título como la película es “Tuo vizio è una stanza chiusa e solo io ne ho la chiave” (Tu vicio es una habitación cerrada y solo yo tengo la llave), dirigida por el gran infravalorado del genero, Sergio Martino, traducido aquí con el más simplón y menos sugerente “Vicios prohibidos”, aunque creo recordar que en video salio con otro nombre.

    Con respecto a elegir un giallo… pues no se, yo aún no he dado con uno que me parezca más superior al resto como para quedarme con él, lo que no se si es bueno o malo, pero si se pueden elegir varios, ahora mismo me vienen a la cabeza “La perversa Sra. Wardh”, “La muerte camina con tacón alto”, “Angustia de silencio”, o haciendo un poco de patria “Los ojos azules de la muñeca rota”.
    Sin embargo ese que citas, a mi me parecio bastante normalito, aunque había cosas de él que me gustaron, como esa obsesión de Tessari durante todo el metraje de mostrar las fases de fabricación de distintas cosas…

  8. Pues a mí uno que me gusta especialmente, tanto el título como la peli, es “Todos los colores de la oscuridad” de Sergio Martino, jeje! Y coincido en que el de Tessari es de los mediocres. De hecho, quitando a Bava y Argento, para mí el mejor cineasta especializado en giallos es Martino.

  9. […] cinematográficos ajenos a nuestro país. Desde el terror clásico con monstruos al giallo (Una libélula para cada muerto), pasando por estilos tan poco abordados en nuestro país – o al menos directamente – como […]


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