V Muestra de Cine Fantástico Sci-fi de Madrid

Por quinto año consecutivo se anunciaba la Muestra de Cine Fantástico de Madrid Sci-Fi, a desarrollar entre el 6 y 9 de marzo. Entre las películas que conformaban el atrayente cartel, varias títulos esperados, caso de la nueva adaptación de la obra de Stephen King a manos de Frank Darabont, La niebla (The Mist), la enésima visita de George Romero a sus queridos zombis, El diario de los muertos, o el cambio de registro del coreano Park Cahn-wook con Soy un ciborg.

Para dar fe de todo lo que diera de sí esta Muestra, La abadía de Berzano se dirigió al cine Palafox, centro neurálgico de la misma, y el cual se iba a convertir en una segunda casa para todos los aficionados que allí íbamos a darnos cita en los siguientes días.

Jueves 6, día 1

Tras la presentación de la simpática actriz Leticia Dolera, que por tercer año volvía a encargarse de ser la maestra de ceremonias, echaba a andar la jornada inaugural, en la cual solo estaba programada la película Rebobine la cinta (Be Kind, Rewind, 2008), el nuevo film del francés Michel Gondry, autor de algunas de las cintas más aclamadas de los últimos años, como La ciencia del sueño (The Sciense of Sleep, 2006) u Olvídate de mí! (Eternal Sunshine of the Spotless Mind, 2004), la cual fue premiada con el Oscar de aquel año al mejor guión original, y quien con este título nos brinda una cinta hecha por y para el cine, un ejercicio pleno de pasión y amor cinéfila – ¿o debería decir cinéfaga? -, que va evolucionando a medida que van pasando los minutos, desde unos primeros compases más propios de la comedia juvenil estadounidense al uso, para poco a poco ir mutando y acabar con un tramo final con un reposado tono amargo y pesimista, que tras esta envoltura de comedia agridulce esconde un alegato a favor del cine independiente y de la libertad creativa de este, frente a las grandes multinacionales del sector, pero también una melancólica mirada hacia las víctimas que deja tras de sí la evolución de la sociedad, ya sean estas personas, edificios o cosas y al inevitable destino de estas.

Viernes 7, día 2

El segundo día se abría con una selección de los mejores cortometrajes presentados en la XVIII Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián 2007, sesión esta que contó con la habitual presencia del director y cabeza visible de aquel festival, el entrañable José Luis Rebordinos, quien en su locución tuvo un especial recuerdo para Isaías Carrasco, ex-concejal socialista en el pueblo guipuzcoano de Mondragón-Arrasate, asesinado ese mismo día por la banda terrorista ETA.

Tras los cortos, fue el turno de Gran hombre del Japón (Dai-nipponjin, 2007), debut tras las cámaras del cómico japonés Hitoshi Matsumoto, quien también co-escribe y protagoniza esta satírica parodia de un género tan nipón como el denominado kaiju-eiga (Godzilla y Cía.), a través de este falso documental en el que conocemos al último superhéroe en su especie y donde no falta la mirada crítica sobre Japón, y el últimamente inevitable ataque contra la política exterior norteamericana, servido aquí de forma harto ingeniosa. Lástima que, pese a poseer momentos cómicos realmente brillantes, y unos efectos especiales realizados por ordenador la mar de resultones, la película acabe diluyéndose por culpa de una duración realmente exagerada, cuya consecuencia más directa son los numerosos puntos muertos que se acumulan a lo largo del metraje, pues si no, podríamos estar hablando de una de las comedias más originales, hilarantes y divertidas de los últimos tiempos.

Y de la comedia satírica, pasábamos a la comedia romántica con Penélope (Penelope), opera prima del habitual colaborador de Michael Bay, Mark Palansky, quien da muestras de una notable fuerza visual en esta agradable cinta de predecible desarrollo con forma de cuento infantil, donde no faltan príncipes azules, enanitos, brujas malvadas, e incluso moraleja. Protagonizada por Christina Ricci, quien da vida a la Penélope del título, la cinta nos pone tras la pista de la hija única de una acaudalada familia con la nariz como el hocico de un cerdo a causa de una maldición que una bruja lanzó a uno de sus antepasados, por lo que su madre, muy preocupada por las apariencias, la mantiene recluida en la mansión familiar, mientras buscan a un chico que consiga romper el hechizo, ya que si Penélope es amada por alguien que la acepte tal y como es, esta logrará tener un rostro normal.

Con la última sesión de esta jornada se acercaba uno de los momentos más esperados de la Muestra, o así al menos se deducía dada el prácticamente lleno que registraba la sala (de 850 espectadores de capacidad) para ver el último film de George Romero, quien treinta y nueve años después de que revolucionara el cine de terror con La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1968), y tras tres entregas más en las que desarrollaba las fases de la epidemia, vuelve la vista atrás hacia los primeros momentos de la infección con esta El diario de los muertos (Diary of the Dead, 2007), falsa película documental en la que reflexiona acerca de la subjetividad de la información dentro de la era de información, valga la redundancia, y el poder manipulador de esta, a la vez que nos retrata de forma muy acertada los momentos de paranoia y descontrol que acompañarían (acompañan) a un hecho de estas magnitudes (en el recuerdo no pueden estar más presentes los atentados del 11-S), a través de un grupo de estudiantes que se encuentran en el bosque rodando una cinta de terror – lo que da pie a Romero para ironizar con los mecanismos del género y, de paso, lanzar una pullita a Snyder y su Amanecer de los muertos (Dawn of the Dead, 2004), remake de su Zombie (Dawn of the Dead, 1978 ) -, y a los que acompañaremos en su viaje a ninguna parte con el que pretenden escapar del horror, a la vez que, como ellos, vamos conociendo las dimensiones que va alcanzando la catástrofe y asistimos a las diferentes reacciones que toman los distintos personajes que conforman el grupo, ante el radical giro que toma el mundo, tal y como lo conocían.

La película fue acogida con distintas reacciones, aunque en mi opinión, tras verla por segunda vez, se trata de un notable film que nos devuelve a un Romero que no se mostraba tan en forma desde, quizás, El día de los muertos (Day of the Dead, 1985), cuyo único pero achacable sea el moroso ritmo de la cinta, fruto sin duda del impostado aspecto semidocumental que ha querido su director dar al conjunto.

Antes de la proyección de El diario de los muertos pudimos ver en exclusiva un trailer de Tres días, película española de ambientación apocalíptica, producida por Antonio Banderas, y que estuvo presentado por su director F. Javier Gutiérrez, quien con la ayuda de las azafatas repartió algunas camisetas de promoción entre el público asistente.

Sábado 8, día 3

El sábado se planteaba como el plato fuerte de la Muestra, no tanto por la calidad de las películas que iban a ser proyectadas, sino como por ser el día que más títulos habían sido programados, seis en total.

Así, esta jornada tuvo una sesión vespertina a la cual, por motivos laborales, no pude asistir, pero que debido a la temática de la cinta a proyectar era una forma inmejorable de acercar la Muestra al público infantil, ya que en ella se pudo ver Las crónicas de Spiderwick (The Spiderwick Chronicles, 2008), adaptación al celuloide de los novelas de Holly Black y Tony Diterlizzi a cargo de Mark Waters, la cual se encuadra dentro de la moda imperante en la industria de trasladar a la pantalla grande exitosas novelas de fantasía para todos los públicos, surgidas al rebujo del éxito de las sagas de Harry Potter y, en menor medida, El señor de los anillos.

Ya por la tarde, y a las 16:30, empezaba el maratón con Soy un ciborg (Saibogujiman kwenchana, 2008), del surcoreano Park Chan-wook, quien tras su celebrada trilogía sobre la venganza compuesta por Sympathy for Mr. Vengeance (Boksuneun naui geot, 2002), Oldboy (Oldboy, 2003) y Lady Vengeance (Chinjeolhan geumjassi, 2005), cambia radicalmente de registro con esta comedia romántica de tintes surrealistas, protagonizada por personajes que arrastran traumas derivados de problemas familiares, premiada con el Alfred Bauer en el pasado festival de Berlín, y el premio al mejor guión en la Sección Oficial Fantàstic de Sitges, en la que una joven, tras un bizarro accidente laboral, es ingresada en una clínica psiquiátrica, ya que se cree un robot, donde conocerá a una serie de pintorescos enfermos, enamorándose de uno de ellos. Visualmente muy cuidada, pero narrativamente enmarañada y soporífera, su historia puede verse como una fábula sobre la adolescencia, ya que, aparte del sentimiento de “bicho raro” de su protagonista, prácticamente inherente a esa etapa repleta de cambios, durante su metraje se tratan temas tan lamentablemente actuales y ligados a esa edad como la anorexia, aunque se agradece que sea tratada lejos de la afectación que se les suele dar a estos temas.

Después fue el turno de The Signal (2007) de David Bruckner, Dan Bush y Jacob Gentry, cinta de ínfimo presupuesto con tintes apocalípticos, planteada, acaso, como un experimento cinematográfico, y que nos narra las peripecias de un triángulo amoroso en medio del caos más absoluto provocado por una interferencia producida por los televisores y radios – la señal del título – que convierte en un feroz asesino a todo aquel que se expone a sus ondas, lo que no es sino una alusión al poder manipulador de los medios de comunicación –. Firmada por tres directores distintos, cada uno de los cuales se encarga de dirigir, escribir, montar y fotografiar cada una de las tres partes en la que se divide la historia principal, siendo cada uno de estos episodios protagonizados por un integrante del triángulo amoroso, sus resultados son los de una dignísima (y descompensada) serie B, donde se agradece el particular punto de vista que da cada director al desarrollo de una misma historia, desde un espectacular, espeluznante y aterrador primer sketch, donde nos son presentados tanto los personajes protagonistas como la base argumental de la historia, pasando por un segundo tercio donde el humor negro y el gore van de la mano, para acabar con un flojísima última parte donde da la impresión que su responsable no tiene muy clara de qué forma cerrar la historia planteada.

Tras este ejemplo de cine de género puro, la siguiente película programada fue Rastro oculto (Untraceable, 2008 ) de Gregory Hoblit, un entretenido y típico thriller comercial hollywoodiense, ambientado en el mundo de internet, donde un psicópata se dedica a secuestrar a personas que, a través de las técnicas más retorcidas, detalle este copiado sin ningún rubor de la saga Saw, son asesinadas dependiendo del número de visitas de la página donde se retransmite online el destino de dichos rehenes. Una agente del FBI de la sección de delitos cibernéticos será la encargada de seguir su rastro. Bajo este argumento nos encontramos con un reaccionario discurso en el que se nos advierten de los peligrosos que pueden llegar a ser los chats, las citas por internet o los foros, lugares llenos de desquiciados asesinos sin escrúpulos en busca de víctimas frescas, llegando incluso a plantear, en un triple salto mortal con tirabuzón, la indeleble asociación de la homosexualidad con la piratería. Y ya que hablamos de piratería, no me extrañaría nada que su risible y ridículo plano final acabara por convertirse en el próximo anuncio de la SGAE, y si no, al tiempo.

Encarábamos la noche con la que termino por convertirse en la proyección más accidentada de la Muestra, la de El territorio de la bestia (Rogue, 2007), segunda película de Greg Mclean, realizador australiano que tan buenas críticas recibiera por su primeriza Wolf Creek (Wolf Creek, 2005), película con la cual guarda varias similitudes esta El territorio de la bestia. Así, de nuevo tenemos un argumento que bebe de las fuentes del cine de terror de los años 70, en esta ocasión en su vertiente de amenazas provenientes del mundo animal, concretamente un cocodrilo, y que al igual que aquella plantea la supervivencia de un grupo de turistas en un entorno hostil y desconocido. Pero lo que en su opera prima era una realización con brío, y un absoluto manejo de los resortes del género, aquí da como resultado un producto mediocre, que va de más a menos, y que no se diferencia en nada de muchas de las películas y telefilms que sobre premisas parecidas ha dado el género – sensación esta última que se acrecienta al estar basada en hechos reales – como no sea por lo bellamente retratados que resultan los parajes naturales por los que discurre la historia.

En un principio esta jornada debería de haber sido cerrada por Jack Brooks: Monster Slayer (2007) de Jon Knautz, pero problemas burocráticos hicieron que la copia no pudiera llegar a tiempo, por la que fue sustituida por Lars y una chica de verdad (Lars and the Real Girl, 2007) de Craig Gillespie, comedia dramática que venía precedida por su nominación al Oscar al mejor guión original, galardón que finalmente fue a parar a manos de Juno, que poco tenía que ver con el género fantástico al que está orientado la Muestra, y cuyo argumento recuerda terriblemente al de dos películas españolas de los años 70, Tamaño natural (1973) del maestro Luis García Berlanga y No es bueno que el hombre esté solo (1973) de Pedro Olea. En efecto, el protagonista de la historia, Lars, es un tímido y algo insociable muchacho que un buen día decide comprarse una muñeca hinchable que presenta a sus familiares y amigos como si de una chica de carne y hueso se tratara. El resultado es una simpática película, más cercana en el tono al cine de Frank Capra, salvando las distancias, que al de sus precedentes hispanos, pero desesperadamente lenta y con una falta de mordacidad bastante evidente, y que, por si fuera poco, no llega a profundizar en ninguno de los aspectos que en un principio parece apuntar. En fin, otro ejemplo más del nuevo cine independiente norteamericano, corriente esta en mi opinión demasiado supravalorada, y que a la vista de los resultados de esta película, no hace sino que reafirmarme en mi opinión.

Domingo 9, día 4

Día de jornada electoral en todo el país, y último de la Muestra, que, a la postre, acabaría por convertirse en la más potente de todas las jornadas, gracias a las dos películas que cerraban la sesión.

Pero no adelantemos acontecimientos, y hablemos de la película que abrió el fuego esa tarde, Aachi & Ssipak (Aachi-wa ssipak, 2006) de Jo Beom-jin, delirante cinta de animación con un apabullante diseño visual y técnico, procedente, al igual que Soy un ciborg,de Corea del Sur. Destinada a un público juvenil/adulto, y genéricamente encuadrada dentro de la ciencia ficción, nos muestra un futuro distópico bastante escatológico, en el que los excrementos humanos son la única fuente de energía en el mundo (idea similar a la utilizada por el escritor Brian W. Aldiss en Los oscuros años luz). Si bien por momentos pudiera parecer que tras estas premisas se esconde cierta intención de criticar varios aspectos de la sociedad actual, como el consumismo o el control al que está sometida la ciudadanía por parte de los poderes fácticos gracias a las nuevas tecnologías, lo cierto es que cualquier intento de transmitir algún mensaje es sacrificado en pos de un humor gamberro, irreverente y excesivo, basado en el caca, culo, pedo, pis, que acaba por cansar hasta al más pintado, por mucho que todo el aluvión de guiños cinematográficos a films de acción de los 80 (Alien, Mad Max, Indiana Jones en el templo maldito…), pueda levantarnos cierta simpatía. Con todo, se trata de un film digno de ser visto, aunque solo sea por lo arriesgado y bizarro de su propuesta.

Sin abandonar el continente asiático, pasábamos de Corea del Sur a Japón con Like a Dragon (Ryû ga gotoku: gekijô-ban, 2007), una de las últimas películas hasta la fecha del prolífico Takashi Miike – dado el trepidante ritmo de trabajo que lleva este hombre, es imposible afirmar que nos encontramos ante su última película -, que adapta el videojuego para Playstation 2, Yakuza, de la marca Sega, curiosamente empresa patrocinadora de la Muestra. Dividida en varias tramas independientes, sus resultados puede que no defraudan a aquellos que sean seguidores del realizador nipón, ya que contiene alguno de los rasgos habituales del cine de este, caso de su extraño sentido del humor, sin duda de lo mejor del film, pero también sus evidentes carencias como narrador, sirviéndonos una historia tremendamente liosa e inconexa, donde no quedan claras las motivaciones que mueven a unos y a otros personajes, y con varias arcos argumentales, caso del de los atracadores del banco, que no añaden nada al conjunto, como no sea el sumar metraje al conjunto. Y es que si de algo peca el cine de Miike es de una total falta de mesura, lo que acaba por traducirse en películas de un interés intermitente, por mucho que algunas de sus imágenes puedan ser tremendamente cautivadoras.

Tras los delirios del incorregible Miike, llegaba el turno de la francesa A l’interieur (Inside) [À l’intérieur, 2007] de Alexandre Bustillo y Julien Maury, ambos criados entre las páginas de la revista francesa dedicada al fantástico Mad Movies, y que se bautizan como realizadores con esta película que ha logrado labrarse cierta fama entre los aficionados, y que ya había podido ver anteriormente en la Semana de Donosti. Plena de tensión, y realmente turbadora, gracias a las generosas dosis de hemoglobina que convierten su metraje en un auténtico baño de sangre no apto para todos los públicos, se trata de un film notable, podríamos decir que brillante, pero siempre y cuando no busquemos más allá del mero impacto visual, ya que la principal baza y apuesta de la cinta, el efectismo más descarnado, hace que por el camino se sacrifique cualquier ápice de verismo en su historia, ya sea bien en su tan cuidada como tramposa puesta en escena, o en su guión (personajes que no escuchan lo que ocurre a unos pocos metros de donde se encuentran, habitaciones en penumbra y presididas por una especie de neblina, un barrio que, pese a que el argumento se desarrolle durante la noche de Navidad, está sorprendentemente silencioso y solitario…), que hace que la cosa se acabe saliendo de madre en su último tercio final, por culpa de esa citada búsqueda de efectismo, lo que acaba por conseguir que, pese a que sea una cinta a tener muy en cuenta, no termine de convencer a aquellos que, como yo, gusten de encontrar algo de lógica entre tanto despilfarro sanguíneo.

La última sesión de la noche y, por ende, de la Muestra, escondía la que, en mi opinión, fue la mejor película de todas las proyectadas durante estos cuatro días, La niebla (The Mist, 2007), tercera adaptación de un relato de Stephen King por parte de Frank Darabont, y tercera gran película del realizador estadounidense, volviendo a demostrar tenerle cogida la medida al escritor de Maine. Por el lado del cine de género, el resultado no puede ser más positivo, con un formidable manejo del suspense y la tensión que hace que el espectador entre enseguida en el juego, y no llegue a cansarse durante todo su metraje, algo muy difícil cuando se entre “en harina” tan rápido como es el caso, con una galería de  personajes profundos y bien construidos que, aunque parezca lo contrario, escapan del tópico, y unas escenas realmente impactantes, además de unos agradecidos toques lovecraftianos. Pero es que Darabont no se queda ahí, y tras su envoltura de película de género, su realizador da una mordaz y pesimista visión del comportamiento humano dentro de una situación limite, cargando las tintas tanto contra los extremismos religiosos, o el peligro del poderío militar, y con un final que, pese a su crudeza, no puede encerrar un mensaje más positivo y que va camino de convertirse, si no lo es ya, en uno de los mejores que ha dado el cine actual.

REFLEXIÓN FINAL

Solo como un paso adelante se puede calificar esta Quinta Muestra de Cine Fantástico Sci-Fi de Madrid que, en lo cinematográfico, ha exhibido un nivel bastante alto, pese a que algunas películas proyectadas (Lars y una chica de verdad o Like a Dragon), poco o nada tenían que ver con la temática en la cual se inscribe el certamen.

A la notable afluencia de público durante todas las sesiones, colgando incluso en alguna de ellas el cartel de no hay billetes, lo que solo puede traducirse como un indicio de que la Muestra se va asentando poco a poco entre los aficionados al género, hay que añadirle que por primer vez desde que este existe se han programado actividades paralelas, entre las que ha destacado la exposición “Viaje fantástico. Colección Maite Minués Ricart”, formada por objetos procedentes de varias de las más famosas películas del cine fantástico, que estuvo expuesta al público del 6 al 16 de marzo en la sala de exposiciones del Centro Mejía Lequerica, y la cual se pudo ver en la pasada Semana de Terror de San Sebastián, evento con el cual está hermanado la Muestra.

Y este es uno de los puntos que debiera corregirse en futuras ediciones, el de, o al menos esa es la sensación que da desde fuera, la gran dependencia que tiene la cita madrileña de la Semana donostiarra, ya que aparte de la citada exposición, un total de cinco títulos de los quince proyectados – contando la selección de cortos como una película más -, pudieron ser vistos en el festival guipuzcoano, lo que se traduce en un 33% del total de películas programadas, porcentaje este que pudo ser aún más abultado si llega a emitirse, como en un principio estaba previsto, Jack Brooks: Monster Slayer, film que pudo ser visto en San Sebastián en la sesión sorpresa.

Otro de los aspectos a mejorar en futuras ediciones, es el tema de las entradas, que al no ser numeradas, hizo que prácticamente se encadenaran unos títulos con otros haciendo cola para la siguiente sesión ante el riesgo de perder el sitio, especialmente en el caso de aquellos espectadores que no fueran acompañados, lo que hizo que más de uno y de una, se quedara sin cenar en las jornadas del viernes, sábado y domingo. Y también cabría apuntar lo que tiene la Muestra de un mero pase de pre-estrenos, cabiendo desear el concurso de cintas inéditas en nuestro país en próximos años.

Pese a estos pequeños detalles, creo yo que fácilmente corregibles por la organización, el balance final de la Muestra no puede ser más positivo, y solo nos queda desear que en los próximos años siga brillando al mismo nivel que el de este, lo cual querrá decir que las cosas se están haciendo bien, así como agradecer a Tatiana Carral de NBC Universal su amabilidad.

José Luis Salvador Estébenez

Fotografías: Juan María Ripalda

Published in: on abril 17, 2008 at 11:15 am  Comments (4)  

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4 comentariosDeja un comentario

  1. Y no has dicho (aunque algunos lo sepamos por el agradecimiento final) que fueste convenientemente acreditado, gracias a “ciertas” gestiones de forma altruista. je je je.

  2. Es que la persona que me oriento en “ciertas gestiones”, creo recordar que me dijo que no quería publicidad de tan loables actos. Pero bueno, reitero mi agradecimiento hacia él. 😉

  3. Si es quien pienso, sería la primera vez que no quiere publicidad.

  4. Lo es, lo es.


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