El diablo tiene siete caras

Título original: Il diavolo a sette facce

Año: 1971(Italia)

Director: Osvaldo Civirani

Productor: Osvaldo Civirani

Guionistas: Tito Carpi, Osvaldo Civirani

Fotografía: Walter Civirani

Música: Stelvio Cipriani

Intérpretes: Carroll Baker (Julie Harrison / Mary Harrison), George Hilton (Tony Shane), Stephen Boyd (Dave Barton), Lucretia Love (Margaret), Luciano Pigozzi (Steve Hunter), Daniele Vargas (James Marlowe), Franco Ressel (Inspector Rinker), Ivano Staccioli (Louis), Carla Manzini (Anciana), Gianni Pulone, Roberto Messina, Maria Ricotti…

Sinopsis: Julie acude a su abogado tras sufrir varias tentativas de agresión. El porqué de esta situación se revela de inmediato: la hermana gemela de Julie, Mary, ha robado un brillante de un maharajá valorado en un millón de dólares. Julie y el abogado deciden tratar de convencer a la chica para que devuelva la gema, siendo ayudadas en tal labor por Tony, un piloto de coches de carrera enamorado de Julie.

Pese a lo que su título nos pueda sugerir en un primer momento, no es El diablo tiene siete caras una película de terror; por el contrario, setrata de un thriller de difícil catalogación estilística. Ante esta afirmación, y teniendo en cuenta su nacionalidad, fecha de producción, y dúo protagonista, formado por Carroll Baker y el uruguayo George Hilton, acompañados para la ocasión por Stephen Boyd, actor que por aquellos años y ya en las postrimerías de su carrera iniciaba su peregrinar dentro del cine europeo, quien más quien menos podría pensar que nos encontramos ante un giallo, tal y como apuntan diversas fuentes de forma totalmente errónea.

Si bien esta idea no es para nada peregrina, ya que durante la película encontramos los suficientes elementos propios de este subgénero, como su pretendidamente estilizada puesta en escena, su intrincado argumento y la estructuración del mismo, la aceptable partitura compuesta para la ocasión por Stelvio Cipriano o el habitual erotismo propio de este tipo de cintas por medio de los ajustados ropajes que lucen la referida Baker y la italiana Lucretia Love, se echa a faltar en su conjunto un ingrediente indispensable para todo giallo por definición: la presencia de un misterioso homicida así como los elaborados asesinatos llevados a cabo por éste.

Así, en este caso la intriga criminal es sustituida por un argumento cuyo leitmotiv es un brillante robado, el cual recibe el nombre que da título al film. Julie, una joven empresaria residente en Ámsterdam, es acosada por una banda de malhechores que la confunden con su hermana, la cual ha robado un brillante valorado en un millón de dólares. Tratando de encontrar algo de protección, se pone en contacto con su abogado, conociendo en el bufete de éste a un atractivo piloto de coches de carreras con el que comenzará a mantener un idilio. Poco a poco irán surgiendo más grupos interesados en hacerse con la valiosísima joya que se pondrán tras los pasos de Julie.

Sea como fuere, sus frutos son los de un olvidable film, principalmente por un libreto repleto de trampas – cf. ¿Qué pasa con el cadáver de la anciana que Julie cree ver en el desván? -, donde los acontecimientos se suceden sin ningún tipo de lógica, y en donde los habituales giros de guión, resoluciones y los comportamientos de los distintos personajes están cogidos con pinzas, restando cualquier ápice de credibilidad a lo contando, por mucha buena disposición que se tenga. Del mismo modo, tampoco ayuda mucho la confusa narración de Civirani, director que debía de tener algún tipo de afición o atracción por las competiciones de automóviles, ya que, aparte de haber rodado dos títulos por aquellos años ambientados en este mundo – Los circuitos de la muerte (Le Mans scorciatoia per l’inferno, 1970) e I due della formula uno alla corsa più pazza pazza del mondo (1971) -, convierte al personaje de George Hilton en piloto de carreras, teniendo así excusa para trufar el metraje de escenas de carreras y persecuciones de coches. Sorprendentemente ante este acreditado bagaje en el tema, dichas secuencias se encuentran entre lo peor del conjunto, tanto por su torpe realización como por la forma de insertarlas en el montaje, al doble de velocidad, lo que hace que su resultado, salvo por la música de acompañamiento, este en un tono más semejante al de un sketch de El Show de Benny Hill que a lo que cabría esperar dentro de una película de estas características.


José Luis Salvador Estébenez

Published in: on junio 4, 2008 at 10:50 am  Comments (8)  
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8 comentariosDeja un comentario

  1. Retomamos el dossier dedicado al realizador trasalpino Osvaldo Civirani con este su más ambicioso proyecto, habida cuenta del reparto reunido, pero que se saldo con los habituales mediocres resultados del resto de su filmografía.

  2. Ésta no está “yasabesdónde”, ¿no?

  3. En cristiano no, pero en ingles la tienes en descarga en esta página, que creo que es gratuita, aunque no me hagas mucho caso que de inglés no controlo mucho por no decir nada:

    http://www.eztakes.com/store/movie/The-Devil-With-Seven-Faces-and-Twisters-Revenge-Movie-Download.jsp

  4. Ok, gracias. Tampoco suelen ser pelis con diálogos especialmente retorcidos ni literarios. Igual pruebo. 🙂

  5. Qué carrera más rara tuvo ésta chica.

  6. ¿Carroll Baker? Hombre, tanto como rara… No fue la única actriz (o actor) yanki con cierto nombre que se refugio en Europa. Ahí tienes a Stephen Boyd o a Mel Ferrer sin ir má lejos, y dentro de lo que cabe, la Baker solía participar en proyectos de cierto nivel, que no todos pueden decir lo mismo, aunque esta película sea la confirmación que confirma la regla.

    Pero si, poco se podía imaginar la buena mujer cuando protagonizaba “La conquista del Oeste”, “Gigante”, “Horizontes de grandeza” o “El gran combate” que iba a terminar así…

  7. ¡Y no nos olvidemos de Baby doll!

  8. La verdad que después de haberla visto me pregunto quién le recomendaría a la Baker que luciera esa ¿peluca? azul de payaso que luce en la hamaca de la playa.


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