La masajista vocacional

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Título original: La masajista vocacional

Año: 1981 (España)

Director: Francisco Lara Polop

Productor: José Frade

Guionista: Juan José Alonso Millán

Fotografía: Raúl Artigot

Música: Gregorio García Segura

Intérpretes: Adriana Vega (Eva), Raúl Sender (Tomás), Francisco Cecilio (Enrique Arroitigoitxenea), María Salerno (Elisa), Sara Mora (Pepa), Gabriela Mosch, Juanito Navarro (Tío Aniceto), Quique Camoiras (Dr. Carrión), Luis Lorenzo (Lucio, el jardinero), Adrián Ortega, Mónica Cano (Enfermera “cegata”), Lidia Lester, Marisa Porcel (Emilia, la masajista “karateka”), Ofelia Angélica, Mery Leyva, Marciano Buendía, Fernando Zabalegui, Cristina Collado, Julia Montero, Pilar Simon, Olvido Lorente, Miguel Rellán (Empleado compañía de seguros), Ángela Reino, Paloma Colomer, Fernando Esteso (Voz presidente)…

Sinopsis: Enrique, pelotari de categoría, recibe un pelotazo en sus partes durante un partido. Es trasladado con urgencia a un sanatorio donde se encuentra Eva, nuestra “masajista”. Tomás, el amigo y confidente de Enrique, procura evitarle todas las sensaciones eróticas que pueda sufrir para evitarle que éste “padezca”, por indicación del doctor…

Dejando a un lado aquellos fenómenos industriales paridos de forma conjunta, como puede ser el spaghetti-western (o cocido-western), filón descubierto por españoles pero cuya eclosión se produciría a manos de italianos, copando ambos países desde ese momento la producción de este tipo de películas tanto juntos como por separado, lo cierto es que desde siempre el cine español ha reflejado una gran influencia del cine italiano, no se sabe si de forma consciente o inconsciente.

De este modo, no es difícil buscar la huella del neorrealismo italiano iniciado por Roberto Rossellini con Roma, ciudad abierta (Roma, cittá aperta, 1945) en títulos como la magistral Surcos (1951) de José Antonio Nieves Conde o Los golfos (1959) de Carlos Saura, ampliándose este influjo, aunque tal vez de un modo no tan palpable, a algunas de las tragicomedias que el gran Luis García Berlanga rodara por la misma época, caso de Calabuch (1956), equiparables a la visión un tanto amable del neorrealismo que dieron títulos como la saga Pan, amor y….

Es precisamente en el campo de la comedia donde quizás esta influencia se ha plasmado de una forma más clara. Así, en la década de los cincuenta la industria española adoptó no sin éxito el modelo típicamente italiano de cintas cómicas formadas por diferentes historias independientes o entrecruzadas bajo un telón de fondo común. Buen ejemplo de ello fueron films del éxito de Los ángeles del volante (1957) de Ignacio F. Iquino, Las chicas de la cruz roja (1958 ) de Rafael J. Salvia o El día de los enamorados (1959) de Fernando Palacios. Tanto es así que incluso se llegaría a dar el caso de que ambas cinematografías unirían esfuerzos para la realización este tipo de películas, caso de Los motorizados / Il motorizzati (1963) de Camilo Mastrocinque.

Con el denominado cine de destape español pasó algo parecido. En este caso, el referente más claro sería la llamada sexy-comedia trasalpina de la década de los 70; una corriente que estaría encabezada por los trabajos de los actores Lino Banfi y Alvaro Vitali, protagonista este último de la serie de películas sobre Jaimito – Pierino en su versión original -, sin duda el exponente más conocido en nuestro país de este tipo de comedias. Pese a lo dicho, esta afirmación hay que tomarla con reservas, pues si bien es cierto que el cine de realizadores tan característicos de esta etapa de nuestro cine como Mariano Ozores guarda cierta similitud con alguna de las características de aquellos films, estas semejanzas pueden verse más bien como fruto del azar que de una voluntad firme de este director en particular de adoptar moldes ajenos, siendo en gran medida dichas similitudes fruto de la evolución de la típica españolada y del aperturismo de nuestra cinematografía a ciertos ingredientes que hasta la llegada de la Democracia habían estado vetados.

Es en películas como La masajista vocacional, dirigida en 1981 por el valenciano Paco Lara Polop según guión de su colaborador habitual Juan José Alonso Millán, donde podemos detectar de manera más clara la influencia de este referido estilo trasalpino. En especial, durante su primera parte desarrollada en un hospital, ya que su segundo tramo, si bien sin alejarse del todo del citado tono, se encuentra más cercana al estilo del referido Ozores, con la adopción del habitual esquema vodevilesco habitual del cine de éste, sensación que es potenciada por la presencia de actores típicos de aquella etapa del director de Los liantes, como la escultural Adriana Vega, Juanito Navarro o Luis Lorenzo.

Así, la mitad inicial de la cinta se caracteriza por la sucesión de diferentes sketches cómicos durante los cuales la narración apenas avanza, presidida por un humor de lo más chabacano basado en gran medida en el caca, culo, pedo, pis, en su variante sexual, y con un erotismo bastante subido de tono para lo que ya de por si era habitual en esta clase de films, siendo tratado de la forma más basta que uno pueda imaginar, y centrado en la mujer y sus atributos, en este caso los de Adriana Vega, tratada por el resto de personajes masculinos como si poco menos que de un trozo de carne con ojos se tratara, con la única intención de intentar llevársela al catre.

Junto a ello, durante este tramo no dejan de ser reconocibles ciertos elementos típicos de la variante autóctona de este tipo de cine, como las alusiones a ciertos aspectos de la actualidad socio-política del país, entre las que se incluye una nada disimulada imitación del entonces presidente del gobierno, Adolfo Suárez, cuya voz es emulada de forma acreditada por Fernando Esteso, actor que había comparecido a las órdenes de Lara Polop en Virilidad a la española (1975).

Por lo demás, poco más que destacar, como no sea la crítica que se hace en su último tercio a la doble moral de cierto grupo de la alta sociedad, ya que quien más quien menos ya se habrá hecho una idea de la clase de producto que se esconde tras La masajista vocacional, por lo que no queda nada más que recomendársela a los que gusten de este tipo de cine, y desaconsejar al resto su visionado.

José Luis Salvador Estébenez

5 comentarios en “La masajista vocacional

  1. Otra entrega más del dossier dedicado a Lara Polop, en esta ocasión protagonizado por su comedia «La masajista vocacional», película recomendada para todos aquellos seguidores de la escultural anatomía de Adriana Vega. 🙂

  2. Recuerdo haber asistido, por casualidad, al rodaje de una escena del film; la que se desarrolla en el Lago de la Casa de Campo de Madrid (debía ser Julio o Agosto de 1980)cuando Adriana cae desde una camilla de una ambulancia a las aguas (turbias) del Lago Artificial…….

  3. Jajajajaja. Pues dentro de lo que cabe, y dentro del terreno en que se solía mover, a mi no me parece mal actor. Por cierto, no se si estara haciendo teatro, pero hace años que no se le ve su pelo canoso…

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