Adulterio nacional

Título original: Adulterio nacional

Año: 1982 (España)

Director: Francisco Lara Polop

Productores: Herminio García Calvo, Santiago Moncada, Francisco Lara Polop

Guionistas: Francisco Lara Polop, Antonio de Jaén

Fotografía: Javier Serrano, Tote Trenas

Música: Gregorio García Segura

Intérpretes: Quique Camoiras (Agustín), Charo López (Hortensia), Paco Cecilio (Cesáreo), Azucena Hernández (Pura), Manolo Codeso (Santiago, el portero), Julia Martínez (Felisa, la portera), Juan Carlos Naya (Miguel), Alfonso Lusson (Pepe, el chofer), Beatriz Escudero (Rosa), Cristina Cotrell (Susana), Alejandra Grepi (Encarna, la ama de cría), Alfonso del Real (Alfonso, el padre de Hortensia), Rafaela Aparicio, Gracita Morales (Monjas), Miguel A. Rellán (Esposo de Rosa), Curro Summers (Chico del autobús), José Yepes (Mirón del autobús), Luis Lorenzo (Homosexual del autobús), Nino Bastida…

Sinopsis: Una ama de cría llega a Madrid para alimentar al hijo de un notario. La esposa del notario mantiene relaciones extramatrimoniales con un amigo íntimo de la familia, casado con una mujer que acaba de heredar una gran fortuna a la que ambiciona el notario. Enterados de la situación, los dos maridos engañados se pondrán de acuerdo para trazar un plan para pillar “con las manos en la masa” a los dos adúlteros…

Adulterio Nacional - Paco Cecilio

No le faltan ingredientes típicos y tópicos a esta Adulterio nacional (1982), «españolada» co-escrita, co-producida y dirigida por Paco Lara Polop en 1982. A saber: tenemos el habitual argumento-embrollo en torno a las infidelidades entrecruzadas de los cónyuges de dos parejas amigas entre sí; desnudos varios a cargo de tres actrices habituadas a tales lides como Azucena Hernández, Beatriz Escudero y Alejandra Grepi; un portero con acento gallego; una portera cotilla; la típica “maricona loca” interpretada, cómo no, por Luis Lorenzo; dos monjitas encarnadas por dos características de nuestro cine tan emblemáticas como las fallecidas Gracita Morales y Rafaela Aparicio, retomando en cierto modo sus papeles en la famosa y sensiblera Sor Citroen (1967) de Pedro Lazaga, y la tradicional partitura de Gregorio García Segura, reutilizada hasta la saciedad en cintas de similar ralea.

Sin embargo, es tal la zafiedad y ordinariez de la película, tanto en su guión como en su puesta en escena, que comparada con las aportaciones de algunos de los autores más representativos de esta corriente cinematográfica, caso de Mariano Ozores o Tito Fernández, convierten a estos en adalides de la comedia sofisticada. Como muestra, basten solo algunos (pocos) ejemplos del tipo de humor grotesco que se gasta la cinta, escogidos aletoriamente y correspondientes a varios  momentos de su metraje: Alejandra Grepi, que interpreta a una ama de cría, pidiéndole a Curro Summers que mame de sus pechos para liberarla de su carga ante la atenta mirada del resto de pasajeros del autobús en que viajan, los cuales, al acabar el chaval la faena y soltar un eructo le desearán buen provecho; la arquetípica escena en la que los amantes son pillados in fraganti, en la que Alfonso del Real, padre de la mujer engañada y quien aparece vestido como un militar de gala, saca su sable y le exclama al marido infiel: “Qué adulterio tan cabrón. ¡Te voy a cortar la pilila!”; o el par de monjas interpretadas por Gracita Morales y Rafaela Aparicio soltando tacos cada dos por tres mientras se quejan de la educación de los demás, la primera de ellas terminando siempre sus intervenciones con la coletilla “¡Ay que joderse!”.

En fin, como puede verse, todo de lo más gracioso y refinado, no pudiendo tampoco obviarse ni los chistes homófobos, ni, como ha quedado dicho más arriba, las exhibiciones mamarias; y nunca mejor dicho, ya que en su afán de enseñar carne, Lara Polop aprovecha las escenas en las que se supone que Alejandra Grepi da el pecho a un bebe para mostrar los atributos de ésta con total descaro. Ante tal panorama, ni siquiera el concurso de actores de la demostrada capacidad cómica de Quique Camoiras, Manolo Codeso o Alfonso Lusson poco pueden hacer para subir el nivel de tamaño engendro esperpéntico; un film tan innecesario como garrulo, realizado en pleno apogeo de este tipo de cine en nuestra industria.

José Luis Salvador Estébenez

3 comentarios en “Adulterio nacional

  1. Con anterioridad había participado ya en otra película de Lara Polop, «Adiós, querida mamá», y supongo que de ahí surgiría todo.

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