Strike Commando [vd: Strike Commando]

Título original: Strike Commando

Año: 1987 (Italia)

Director: Bruno Mattei [acreditado como Vincent Dawn]

Guionistas: Claudio Fragasso [acreditado como Clyde Anderson], Bruno Mattei [acreditado como Vincent Dawn]

Fotografía: Richard Grassetti [acreditado como Richard Grass]

Música: Luigi Ceccarelli

Intérpretes: Reb Brown (Michael Ransom), Christopher Connely (Coronel Radek), Alex Vitale (Jakoda), Luciano Pigozzi [acreditado como Alan Collins] (Le Due), Louise Kamsteeg [acreditada como Loes Kamma] (Olga), Edison Navarro (Lao), Karen Lopez (Cho-Li), Juliet D. Lei (Diem), Rene Abadesa (Soldado del Viet-Cong), Rose De Guide (Recepcionista), Jim Gaines, Michael Welborn (Soldados de Radek), David Brass (Martin Boomer), Mike Monty (Mayor Harriman), Fred Gahudo, Philip Gordon, Charlie Patiro, Ricardo Santos, Massimo Vanni…

Sinopsis: Un comando del ejército americano lleva a cabo una misión suicida en Vietnam del Norte en la que supuestamente todos fallecen. Sin embargo, el sargento Michael Ransom, “el americano”, logra salir con vida y es rescatado río abajo por habitantes de la zona, los cuales requieren su ayuda para acabar con los vietcongs que con el apoyo de soldados soviéticos intentan masacrarles.

Desde finales de los setenta, y salvo honrosas excepciones, el otrora esplendoroso cine de género italiano se vio inmerso en una crisis de producción, tanto cuantitativa como cualitativa, de la que ya no saldría hasta su práctica desaparición ya en la década de los noventa.

Los motivos que causaron esta crisis cinematográfica son muchos y variados. Por un lado, el paulatino cambio de orientación del mercado al que iba destinado esta clase de productos, merced a la irrupción del video doméstico dentro del prototípico hogar medio y, con él, la desaparición de los cines de barrio o de sesión doble, hábitat natural de estas cintas años atrás, lo que también conllevó una disminución en los ya de por sí exiguos presupuestos acostumbrados para esta clase de films.

Pero si hay un hecho que se antoje determinante en esta crisis lo hallamos en el relevo generacional de realizadores transalpinos acaecido por aquellas fechas, con el retiro o decadencia de alguno de sus más brillantes nombres – Mario Bava, Riccardo Freda, Antonio Margheriti, Lucio Fulci, Sergio Corbucci… – y la irrupción de una nueva hornada de directores, la mayoría de los cuales bastante alejados del buen hacer y personalidad demostrada por sus mayores, aún en sus momentos más inspirados. Un ejemplo palpable de esto lo podemos encontrar en que, mientras que si hasta ese momento el cinema bis italiano había tomado como referencia otros géneros foráneos aportándoles su particular punto de vista, en ocasiones hasta llegar a reformularlos, naciendo de este modo corrientes tan populares hoy en día como son el spaghettiwestern, el giallo o, en menor medida, el peplum, en la época señalada la industria cinematográfica italiana se limitaría a producir adocenados y rutinarios productos que trataban de imitar de forma torpe y chapucera alguno de los títulos más taquilleros del momento, llámense estos Tiburón, Mad Max o Alien.

Un prototipo muy significativo de lo anteriormente expuesto lo tenemos en Strike Commando, película encuadrada dentro del subgénero de comandos, surgido a su vez a raíz del éxito cosechado por la saga protagonizada por Sylvester Stallone Rambo, escrita, montada y dirigida bajo su habitual seudónimo anglosajón de Vincent Dawn por el prolífico Bruno Mattei, sin lugar a dudas el más desastroso de los realizadores trasalpinos de su generación, y en dura pugna con gente como Guido Malatesta o el llamado Ed Wood del western mediterráneo, Demofilo Fidani, por el oficioso galardón de peor director italiano de todos los tiempos.

Autor de engendros tales como Apocalipsis caníbal /Virus (1980), aquella de muertos vivientes rodada en las afueras de Barcelona tratando de simular la selva africana, Robowar, robot da guerra [vd:Robowar, 1988], crossover bastardo entre Robocop y Depredador, o el western ¡Scalp!, venganza india / ¡Scalp! (1986), cuyo título hace referencia a una película coetánea sin apenas relación argumental del rey del cine casposo del otro lado del charco, Fred Olen Ray, debido a la multi-autoría en tan diferentes apartados del citado Mattei en la película que nos ocupa, esta se presenta como un compendio perfecto para comprobar las escasas aptitudes cinematográficas del referido realizador italiano.

Y no es porque la originalidad de su guión brille por su ausencia, conteniendo todos los clichés más manidos que podamos imaginarnos, con un héroe con mucho músculo y nada de cerebro que tendrá que hacer frente en solitario tanto a cuantos enemigos salgan a su pasos como a las traiciones de sus superiores, sin perder en el intento la cinta de pelo que, como buen émulo de Rambo, adorna su poblada cabellera, que su banda sonora parezca sacada de un publi-reportaje de venta de parcelas en Sotillo del Campo, que las capacidades dramáticas de su protagonista, el tal Reb Brown (Capitán América en el díptico de telefilmes de mediados de los 70), sean tan escasas que lo que se presupone como una escena dramática parezca más una declaración de amor pedofílico de éste al moribundo muchacho que sostiene entre sus brazos, habida cuenta de la forma que tiene de acariciarle el cuerpo, o que el único motor de su trompicada narración sea la apropiación y repetición de esquemas argumentales ajenos.

No, todo esto sería hasta cierto punto asumible si no fuera por la cantidad de instantes psicotrónicos que se dan cita en su metraje, con un montaje alucinógeno presidido por la repetición ad nauseam de escenas de explosiones a cámara lenta, o planos tan demenciales como aquel del, literalmente, choque de cabezas que encontramos en una de las luchas entre el protagonista y su oponente soviético, con el que aquel acabará en la pelea final de la manera más inverosímil posible, introduciéndole en la boca una granada de mano, o que nuestro héroe se pasee vestido de paisano por lo que en principio es una oficina, con una metralleta bajo el brazo como Pedro por su casa.

Ridícula, grotesca, vergonzosa, son algunos de los adjetivos que nos vienen a la cabeza para calificar a semejante bodrio, y ante el que uno no puede menos que preguntarse, ¿era realmente Bruno Mattei tan inepto como se desprende al ver sus obras, o tal vez consciente de sus escaso talento cinematográfico el italiano hacía sus películas tan mal a propósito, pensando que ya que nunca sería capaz de hacer una cinta digna, al menos que sus films lograran notoriedad como paradigmas del denominado cine trash? Porque el caso es que, pese a todo, Mattei siguió rodando películas hasta prácticamente su muerte …

José Luis Salvador Estébenez

Published in: on octubre 1, 2008 at 4:23 pm  Comments (4)  

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4 comentariosDeja un comentario

  1. Estáis muy callados hoy…

    Para incentivaros, os ofrecemos la reseña de este peliculón. Opiniones…

  2. Hola!

    Pues yo la tengo, aunque no opinaré porque no la he visto… aún!, je-je

  3. Pues cuando la veas, ya sabes, aunque te recomiendo que la veas en compañia de amigos y con abundantes latas de cerveza, jaja. 😉

  4. […] ochentera del calibre de Apocalipsis caníbal, la apócrifa Terminator II, Interzone, Robowar, Strike Commando, Los siete magníficos gladiadores o Triángulo diabólico de las Bermudas, acudirá en compañía […]


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