Robowar – Robot da guerra [vd: Robowar]

Título original: Robowar – Robot da guerra

Año: 1988 (Italia)

Director: Bruno Mattei

Productor: Franco Gaudenzi

Guionistas: Rosella Drudi, Claudio Fragasso

Fotografía: Richard Grassetti

Música: Al Festa

Intérpretes: Reb Brown (Mayor Murphy Black), Catherine Hickland (Virgin), Mel Davidson (Mascher), Max Laurel (Quang), John P. Dulaney (Arthur “Papa Doc” Bray), Jim Gaines (Sonny Peel), Massimo Vanni [acreditado como Alex McBride] (Larry Guarino), Romano Puppo (Corey), Claudio Fragasso [acreditado como Clyde Anderson] (Omega 1), Luciano Pigozzi [acreditado como Allan Collins]…

Sinopsis: Un comando de antiguos veteranos del Vietnam es encargado para llevar a cabo una nueva misión: localizar en la jungla los posibles sobrevivientes de un accidente aéreo. Pero, en realidad, lo que los dirigentes pretenden es que den caza a un prototipo de robot militar que ha escapado de control.

Mucho antes de que a algún listillo guionista del mundo del cómic se le ocurriera la idea de fusionar la saga de Alien y Predator poniéndoselo en bandeja a los productores hollywoodienses, un visionario grupo de cineastas trasalpinos ya había valorado las tremendas posibilidades que la creación de los hermanos Thomas atesoraba. Con este objeto pondrían en marcha una superproducción rodada escaso tiempo después que la inaugural Depredador (Predator, 1987) de John McTiernan, en la que, al igual que los yankis harían tiempo después posiblemente copiándoles la idea, estos imaginativos creadores decidieron hacer un crossover entre el cazador del espacio y otro de los más recientes iconos del cine de ciencia ficción moderno. Pero en lugar del octavo pasajero, muy desgastado en aquellas fechas a causa de la explotation a la que había sido objeto por productores de la serie Z con pocos escrúpulos, utilizaron para ello a Robocop, aquel policía mitad hombre mitad maquina que protagonizara un año antes una infantiloide película homónima que fuera dirigida por el tulipán Paul Verhoeven, olvidado realizador especialista en cine “S” de escasas aptitudes artísticas, de las que buena muestra es su descarado plagio a la novela de H. G. Wells “El hombre invisible”, en la ignota El hombre sin sombra (Hollow Man, 2000).

Dala la novedosa naturaleza del proyecto, su realización fue confiada a un director que, aparte de un sobrado talento y una pericia técnica sin parangón, había demostrado un personalísimo enfoque social en las audaces tramas de sus películas, así como una magistral construcción dramática de los personajes que las protagonizaban en títulos como Emanuelle en las noches porno del mundo (Emanuelle e le porno notti del mondo n. 2,1978), La vera storia della monaca di Monza (1980), I sette magnifici gladiatori [vd: Los siete magníficos gladiadores, 1983] o Scalps, venganza india (1987), y que tiempo después legaría films tan recordados e influyentes como Zombie 3 (1988), Terminador II (1990) – de la que los desvergonzados norteamericanos tomarían su título para un casposo film que poco tenía que ver con éste -, o Cruel Jaws (1995), basada en un best-seller de Peter Benchley. Tal director no era otro que el polifacético Bruno Mattei, un nombre sinónimo de calidad cinematográfica que contó para encabezar el reparto de la cinta con el popular action hero Reb Brown, con quien ya había trabajado con anterioridad en la espectacular Strike Commando [vd: Strike Commando / Fuerza cobra, 1987], película que debido a su fulgurante éxito en todo el mundo contó con una especie de secuela llamada originalmente Trappola diabolica (1988), retitulada en algunos países como Strike Commando 2.

Rodada en Filipinas, habitual centro de operaciones de Mattei debido a los equipados y modernos estudios del país, la cinta nos sitúa tras los pasos de un comando formado por veteranos del Vietnam que es reclutado por el gobierno de los Estados Unidos para llevar a cabo una rutinaria misión en la jungla. Pero una vez en el lugar, el grupo descubrirá que todo es una estratagema de los conspiradores científicos del gobierno que en realidad lo que pretenden es que los militares les resuelvan la papeleta dando caza a su último invento, un robot equipado con la más moderna tecnología bélica que se les ha ido de las manos. Así, uno a uno irán cayendo los diferentes miembros de la expedición, hasta que, cuando ésta haya quedado reducida a su mínima expresión, en un giro de guión inesperado y antológico, se nos revelará la terrible verdad: el letal cyborg esta construido con partes humanas correspondientes al mejor amigo de nuestro protagonista al que éste creía muerto, lo que propiciará un estremecedor desenlace, ya que en un arranque de humanidad inaudito, el androide suplicará a su antiguo camarada que le practique la eutanasia, a lo que éste, no sin serias dudas morales, acabará accediendo.

Es posible que debido a la densidad argumental y su poco parecido con los supuestos moldes que toma como referencia, más de un inteligente lector se esté preguntando, ¿pero qué tiene que ver todo esto con Predator o Robocop? No se preocupen, amigos, que para eso estamos. Aparte de los leves guiños en forma de frases sueltas y escenas vagamente inspiradas en la película de Schwarzenegger que se dan cita en su guión, el principal punto para señalar a esta Robowar como una mezcla de los dos films ya citados reside en el personaje que da nombre a la película, el androide definitivo para la guerra. Y no será por su diseño, ya que si a algo se asemeja el aspecto físico de éste es al de un motorista de luto con el visor de su casco tintado, sino que la base de tal aseveración la encontramos en otras de sus características; su origen humano, lo cual entroncaría con el mejor policía de la futurista Detroit, la cacería de humanos que éste lleva a cabo – en un alarde de ingenio, el resto de personajes se refieren a él como “el cazador” -, afición que comparte con los depredadores, o esos planos en los que la cámara toma la vista subjetiva del robot en la que se mezcla la de los dos personajes ya aludidos, formada por una imagen distorsionada en tono rojizo enmarcada en una especie de objetivo (ver fotografía superior).

Dejando a un lado estos parecidos razonables, y centrándonos en las cualidades intrínsecas de la cinta, es de destacar el excelente nivel que ésta arroja en todos sus apartados, desde la ejemplar lógica de su guión, hasta su épica y atrayente banda sonora, siendo dignas de menciones especiales tanto las creíbles actuaciones de corte shakesperiano de su elenco interpretativo, como la inconfundible realización de Mattei – quien modestamente firmaría como Vincent Dawn -, sacando el máximo provecho de su personalísima puesta en escena que algún purista tachará de falta de raccord, aderezada por unas necesarias raciones de gore, y en la que encontramos el usual sello de autoría del italiano con esos planos de acción filmados a ralentí. Todo ello sumado, hacen de esta película una ejemplar obra maestra del séptimo arte, muy a pesar del desprecio a la que ha sido sometida por amplios sectores de la crítica más inmovilista que no ha sabido ni querido reconocer la valía de este dramático y arriesgado film, un evocativo canto a la amistad varonil y la dignidad humana que, como las mejores obras de los más reconocidos genios de la historia, ha sufrido una inmerecida marginación desde el mismo momento de su nacimiento, siendo ya hora de hacer justicia y colocarla en el puesto que sin duda se merece.

José Luis Salvador Estébenez

Published in: on diciembre 29, 2008 at 12:39 pm  Comments (7)  
Tags:

The URI to TrackBack this entry is: https://cerebrin.wordpress.com/2008/12/29/robowar-robot-da-guerra-vd-robowar/trackback/

RSS feed for comments on this post.

7 comentariosDeja un comentario

  1. Es un orgullo para esta abadía el presentaros la reseña de esta magistral película del incomprendido y usualmente vilipendiado Bruno Mattei dentro de nuestro dossier dedicado a la ciencia-ficción italiana. Esperamos que os guste.

  2. Jajaja, buenisimo!!! Si es que hasta el logo ha quedado clavado ¿eh¿ XDDD Mucho mejor que el director de cine “S” “ese” XDDD

    Saludos y felices fiestas.

  3. Bueno, por si alguno no se había dado cuenta, que lo dudo, esta era nuestra inocentada aunque con un día de retraso. Si a alguno de los presentes le gusta esta película, espero que no se sienta ofendido por tomarme la cinta a chufla… 🙂

  4. A mi me gusta!!,que pasa?..es un joyón de enormes proporciones ,una oda al cine chatarra.
    Que lo sepas que a mi me has ofendidio!!!

  5. Pero tu me das lo mismo, ¿todavía no te has dado cuenta? 😛

  6. […] italiana ochentera del calibre de Apocalipsis caníbal, la apócrifa Terminator II, Interzone, Robowar, Strike Commando, Los siete magníficos gladiadores o Triángulo diabólico de las Bermudas, […]

  7. […] “Sin duda; con cien millones de dólares”. Sin embargo, meses después estábamos haciendo Robowar con la intención de equipararnos a Depredador, pero con un presupuesto ridículo. (Risas) En otros […]


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: