Los amantes del desierto

Título original: Los amantes del desierto / Gli amanti del deserto

Año: 1957 (España, Italia)

Directores: Goffredo Alessandrini, Fernando Cerchio, León Klimovsky, Gianni Vernuccio

Productores: Benito Perojo, Carlo Infascelli

Guionistas: Edoardo Anton, Oreste Biancoli, Leo Bomba, Giuseppe Mangione [No acreditados en la versión española], Mariano Ozores y Alfonso Paso sobre una historia de Manuel Villegas López

Fotografía: Antonio L. Ballesteros, Mario Damicelli [no acreditado en la versión española]

Música: Michel Michelet. Canción “Prisionera” de Augusto Algueró (hijo)

Intérpretes: Ricardo Montalbán (Príncipe Said), Carmen Sevilla (Princesa Amina), Gino Cervi (Ibrahim), José Guardiola (Kamal), Franca Bettoia, Manuel Guitián, Domingo Rivas, Manuel Alcón, Mariangela Giordano, Joaquín Bergía, Félix Briones, Pilar Gómez Ferrer, Anna-Maria Ferrero, Arnoldo Foà, Samia Gamal…

Sinopsis: Un usurpador arriba al trono del reino arábigo de Maabda tras una cruenta batalla en la que cae muerto el antiguo sultán. Al mismo tiempo, el hijo de este, a quien también se daba por muerto, prepara una rebelión contra el asesino de su padre. En una de sus incursiones atrapa una caravana en la que, sin él saberlo, viaja la hija de su enemigo, de la que desde ese momento acaba por enamorarse perdidamente.

Orquestada por el mítico Benito Perojo, Los amantes del desierto / Gli amanti del deserto (1957) fue proyectada como una de las películas más ambiciosas de cuantas emprendió la industria cinematográfica española durante finales de la década de los cincuenta. Sin embargo, imponderables de todo tipo terminaron propiciando que acabara por convertirse en una de las más conflictivas producciones de la historia de nuestro cine.

Coproducida con Italia, la película fue planteada a imagen y semejanza de los films de aventuras arábigas que pocos años antes pusiera de moda la industria norteamericana. Por tal motivo, para protagonizarla se importó a todo un galán hollywoodiense como el mexicano Ricardo Montalbán para que formara pareja con una Carmen Sevilla que, como de costumbre, tenía espacio para interpretar un tema musical compuesto para la ocasión por el que sería su futuro marido, Augusto Algueró (hijo). Por otra parte, con el fin de otorgarle un mayor verismo a su ambientación se programaron varias jornadas de rodaje en el desierto egipcio, circunstancia esta que deja bien a las claras las ambiciones y cuidado que se pusieron en su producción.

Pero, por desgracia, todo el empeño puesto en su confección no impidió que la Los amantes del desierto se viera libre de contratiempos. Por el contrario, una vez iniciada su realización los contratiempos no dejaron de sucederse. Según cuenta en sus memorias Mariano Ozores[1], a la sazón uno de los guionistas de la película, el día después de la llegada del equipo a El Cairo para la toma de exteriores estalló la Guerra del Sinaí que enfrentaría a egipcios contra británicos, franceses e israelíes por el control del Canal de Suez. Semejante hecho provocaría la desbandada general de todos los integrantes del film hasta allí desplazados, viviéndose situaciones tan rocambolescas como la protagonizada por Carmen Sevilla en su huida de la tierra de los faraones. Al no haber vuelos autorizados, a la futura presentadora del telecupón no le quedó más remedio que atravesar por carretera todo el país, inmerso en aquellos instantes en un estado de máxima alerta. Tan intensa sería esta experiencia para la popular actriz que años más tarde no dudaría en recordarla como la vez que más miedo había pasado en toda su vida[2].

No obstante, lo ya relatado se queda en una simple anécdota en comparación con el principal problema al que tendría que enfrentarse la cinta. Y es que para poder completar su filmación se necesitó del concurso de nada menos que cuatro realizadores distintos; una cifra que algunas fuentes consultadas aumentan a cinco, añadiendo a la lista a Ricardo Muñoz Suay, en principio ayudante de dirección del film.  Uno tras otro, los trasalpinos Goffredo Alessandrini, Fernando Cerchio y Gianni Vernuccio, fueron desfilando por el plató de rodaje, hasta la llegada del artesano hispano-argentino León Klimovsky, quien finalizaría la filmación y supervisaría su edición final.

Para ejemplificar de un modo más gráfico el malsano ambiente que se vivió durante el rodaje, nada mejor que volver a echar mano del testimonio del mayor de los Ozores[3]: “Un día, ocho de la mañana, me llamó Miguel Tudela [n. del a.: Jefe de producción de la cinta] para pedirme que me presentase urgentemente en los estudios CEA porque se necesitaba mi presencia como guionista de la casa. Me envió un coche, llegué al estudio y me encontré el siguiente panorama: un enorme y costosísimo decorado de un palacio árabe, las luces apagadas, varios actores vestidos y maquillados sentados por allí y la secretaria de rodaje Carmen Pageo sentada ante una máquina de escribir. Tudela se me acerca y me dice. ‘Mariano, necesitamos que este personaje – y me señaló al actor José Guardiola, que interpretaba a Kamal, el malvado de la historia – se acerque a esa ventana, saque de esa jaula a ese halcón, mire por la ventana aviesamente, arroje el halcón al aire, se vuelva y sonría a la cámara con maldad.’ (…) Dije: ‘Bueno, pues que lo haga.’ Miguel me contestó: ‘Es que lo tienes que escribir tú.’ Sin salir todavía de mi estupor me acerqué a Carmen y le dicté: ‘Kamal se acerca a la ventana, sonríe aviesamente, saca de su jaula el halcón y lo arroja al aire. Luego mira a la cámara satisfecho’. Tudela casi no me deja acabar. Arrancó el folio del carro de la Olivetti y gritó: ‘¡A rodar!’. (…) Me enteré luego de que las tensiones entre el director y la productora eran tales que Alessandrini dijo que él no rodaría nada que no estuviese en el guión. Como yo era uno de los siete espantosos guionistas de la película, el italiano tuvo que aceptar rodar una nueva escena que justificase de dónde había salido un halcón que derribaba a una paloma mensajera en otra escena que ya estaba rodada.”[4]

Como no podía ser de otra forma, tal cúmulo de circunstancias y despropósitos acabaron por verse reflejados en el resultado final de la cinta. Entre los defectos más evidentes se halla, por un lado, un montaje de lo más abrupto, que da como fruto una narración discontinua afectada por constantes cambios de ritmo. Y, por otro, por la clamorosa acumulación de fallos de continuidad tanto en su puesta en escena como en el desarrollo de la acción, que, a día de hoy y debido a la degradación de los materiales originales, se ven secundados por las diferentes colorimetrías que arrojan los tres sistemas fotográficos empleados por los operadores Antonio L. Ballesteros y Mario Damicelli: el eastmancolor, el ferraniacolor y el gevacolor.

Todo ello no quita para que durante el visionado del film, y pese a lo tópica y manida que resulta la historia en la que este se sustenta, se puedan adivinar algunas de las virtudes que Los amantes del desierto podría haber deparado de haberse desarrollado con total normalidad, así como el importante esfuerzo financiero que supuso su realización, tal y como atestiguan sus vistosos decorados o la proliferación de secuencias de masas. Lástima que no sucediera así.

José Luis Salvador Estébenez

[1] Mariano Ozores: Respetable público. Cómo hice casi cien películas, pág. 74 (Editorial Planeta, Barcelona, 2002).

[2] Entrevista con José Mª Arenzana, aparecida en ABC (27-7-2002).

[3] Op. Cit. Nota 1, pág 73 y 74.

[4] Como curiosidad, cabe señalar que, para más inri, la escena aludida en el comentario no se encuentra incluida en el montaje final de la cinta.

Published in: on enero 29, 2009 at 12:15 pm  Comments (5)  
Tags:

The URI to TrackBack this entry is: https://cerebrin.wordpress.com/2009/01/29/los-amantes-del-desierto/trackback/

RSS feed for comments on this post.

5 comentariosDeja un comentario

  1. Iniciamos con esta reseña un pequeño homenaje que hemos querido dedicar al recientemente fallecido Ricardo Montalbán. Espero que sea de vuestro interés.

  2. quiero tener una copia en dvd de esta pelicula que alguna ves vi pero que no recuerdo y me encanta carmen sevilla y tambien montalban como le hago para obtenerla contestenme de favor

  3. I have purchased a copy of this movie for a long time, the copy is unfortunately in Black and white. I have seen this movie even as a child in Eastmancolor.

    I search absolutely a copy in color. Language: Spanish, French or English

    J’ai acheté une copie de ce film depuis longtemps d’Amérique, la copie est malheureusement en noir et blanc. Je tiens beaucoup à cette copie Parce que j’ai vu le film début des années soixante en couleur ( Eastmancolor)

    Je cherche absolument une copie en couleur, soit en Espanol, en français ou en anglais.

    • hallo
      i have this film in
      spanish

  4. […] de Aixa (1939), de Florián Rey (que se ofrecerá doblada al árabe, con subtítulos en español), Los amantes del desierto (1957), de Goffredo Alessandrini, Fernando Cerchio, Gianni Vernuccio y León Klimovsky, La esclava […]


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: