José Ulloa, una vida en el cine

José Ulloa es un testigo de excepción de la edad dorada del cine de género en España. Al lado de directores tan significativos como José María Elorrieta, Mariano Ozores o, sobre todo, el inefable Ignacio F. Iquino, José participó en multitud de rodajes desarrollando todo tipo de labores, desde meritorio a ayudante de dirección, en películas que iban desde el spaghetti-western hasta el cine bélico, pasando por la comedia o el fantástico.

Es dentro de este último género donde se produciría su debut como realizador en 1974 con la maldita y reivindicable El refugio del miedo, una rara avis alejada de las constantes del cine fantástico que se hacía en nuestro país por aquella época. En ella, proponía una historia de suspense psicológico en torno a cinco supervivientes de un holocausto nuclear encerrados en un bunker anti-atómico.

Después de este título, José dirigiría otras tres películas más, adscritas a su vez en géneros muy diversos. La última sería Andalucía chica (1988), largometraje destinado exclusivamente al mercado videográfico, sector este donde, desde los años 80 hasta nuestros días, José Ulloa ha venido desarrollando su faceta profesional a través de distintos sellos editoriales.

Sin embargo, pese a todo este amplio bagaje profesional, la suya es una carrera muy poco conocida más allá de ciertos círculos especializados. Es por ello que, con el ánimo de arrojar algo más de luz acerca de su figura, nos pusimos en contacto con él para que de primera mano nos hablara de su trayectoria.

José Ulloa (en el centro), durante el rodaje de "El refugio del miedo"

José Ulloa (en el centro), durante el rodaje de "El refugio del miedo"

– ¿Cómo fueron sus inicios en la industria cinematográfica?

Todos los niños son muy aficionados al cine, a las películas cómicas, del oeste, de acción… entonces la mía se inició con sesiones infantiles de las 3:30h, con cintas de Ken Maynard o series del Dr. Fu Manchú. Esto contemporáneamente a la guerra civil, pues yo nací en el año 34 y la pasé toda en Pamplona, que era zona militar nacional. Mis hermanos, más mayores que yo, me llevaban con ellos al cine. Después, ya jovencito y en Barcelona, tuve que ponerme a trabajar de aprendiz en diferentes oficios, que, naturalmente, no me gustaban. Entonces me saqué un carné de actor de teatro del Sindicato del Espectáculo e hice el meritoriaje en alguna compañía teatral como la Lope de Vega, que en aquellos tiempos, era muy importante. También me metí a figurante de cine y así de ésta forma me integraba en los rodajes y encima me pagaban.

Éstos comienzos en la profesión, los rompió el tener que hacer el servicio militar, y al volver de África, año y medio después, decidí meterme en el cine en serio.

Por fortuna, tuve ocasión de enrolarme en un mediometraje independiente, Un viernes santo, que dirigía Joan Gabriel Tharrats y que se proyectó en muchos CineClubs y CineForums, resultando bastante polémico y casi prohibido. Esta película fue la que me impulsó a empezar mi peregrinaje y a buscar el escalafón. El escalafón era que para llegar a director de fotografía, o de cine, tenías que hacer cinco películas de auxiliar de lo que fuera, en mi caso de dirección, seis películas de secretario de rodaje, lo que hoy se conoce como script, y seis más como ayudante de dirección. Yo hice todas éstas películas y más; empecé por hacer seis películas como ayudante de dirección, y al final hice treinta y cinco o más en films de terror, comedietas y, sobre todo, de spaghetti-westerns, tanto en Madrid como en Barcelona.

– ¿De las películas en las que trabajó como actor, llegó a trabajar en un papel más allá de figurante?

Si, pero ocasionalmente. A mí lo que me interesaba en esos momentos era el apartado técnico, como script, que es un oficio muy delicado, muy difícil, pero muy interesante, ó como Ayudante de dirección, que te daba opción a comunicarte más con el director.

– El primer trabajo en el que tengo constancia de su presencia es en La alternativa (1962) de José María Nunes, donde ejerció de coguionista…

En esta película yo aparezco como secretario de rodaje pero colaboré en el guión, sin estar acreditado. De todas formas, no creo que fuera tan importante mi aportación como tal. Mi primera película profesional fue La extranjera (1958) de Juan Xiol Marchal.

– ¿Ya por aquella época trabajaba bajo contrato para la IFISA de Iquino?

Si, más o menos, pero por libre, sin contrato.

– En las producciones de Iquino desempeñó todo tipo de cometidos…

En IFISA fui script, ayudante de dirección y lo que llamaban meritorio, que no era otra cosa que auxiliar de dirección, un poco el chico de los recados de la película.

– Por lo que se puede deducir de lo aparecido en el libro de Ángel Comas Ignacio F. Iquino, hombre de cine, Vd. participó en la confección de algunos guiones y dirigió algunos planos de muchas de las producciones de la casa, ¿recuerda en qué títulos?

Pues por ejemplo, mientras rodábamos el spaghetti-western Un colt por cuatro cirios / La mia colt ti cerca… 4 ceri ti attendono (1971), Iquino se puso malo con gripe y me dijo: “mañana dirige tú”, y ese día dirigí yo. También me encargó dirigir las portadas de La banda de los tres crisantemos / Le tre per uccidere (1969). Y en alguna otra película como Veinte pasos para la muerte (1970), en la que el director [Manuel Esteba] tuvo problemas con la productora y había muchos días que desaparecía del rodaje, también dirigí yo. Lo que ocurre es que por no perjudicar al compañero, en este caso al director, omití el salir en los créditos, y solo figuro como ayudante, aunque la mitad de la película está dirigida por mí.

– ¿Aparte de Veinte pasos para la muerte codirigió algún otro título más sin ser acreditado?

No, al nivel de Veinte pasos para la muerte no. En algún momento rodar alguna escena, si, como por ejemplo en Las amantes del diablo (1971) de José María Elorrieta.

Ignacio F. Iquino siendo entrevistado por Ángel Comas

Ignacio F. Iquino siendo entrevistado por Ángel Comas

– Trabajando al lado de un hombre con la peculiar personalidad de Iquino, supongo que no faltarían las anécdotas…

Muchas, muchas, era un tipo muy interesante. Era como un ogro, tenía un carácter terrible, pero a veces cuando veía que el ayudante le secundaba bien y estaba en su sitio, entonces se tornaba amable y hasta cariñoso. Lo pasé mal con Iquino pero también le estoy muy agradecido, me enseñó mucho. Iquino en España era una especie de Roger Corman en todo. En la forma de producir películas, en los medios, e incluso en los géneros, excepto uno…

– … el terror…

Exacto. El terror a Iquino no le gustaba nada. Yo le dije muchas veces, “Iquino, porque usted no hace algo de terror, que se vende muy bien al extranjero”, y él me decía, “no, no me hace gracia”, y entonces no hizo nada de este género.

– Bueno, si hizo una, Secta siniestra (1982), ya al final…

Si, pero esto ya fué en las postrimerías de su carrera, y le salio muy mal. Era muy mala…

– Si, si, si…

Yo la vi y realmente era siniestra, no por el género sino por la propia película. Le había quedado francamente mal. (Risas)

– ¿Fue por este motivo por el que aunque Vd. trabajaba en IFISA su opera prima, El refugio del miedo (1974) lo tuvo que hacer con Profilmes?

Fue una película que yo necesitaba hacer como fuera, era algo vital. Con tan solo cinco personajes encerrados en un refugio, yo la concebía más como una película a lo Ingmar Bergman que a lo terror de la Hammer. Empecé a pasear el guión para ver quien me la producía ya que era muy barata, pero como nadie se interesaba, empecé a darle vueltas para hacerla con mis medios. Casualmente, un día me entero de que en Barcelona hay una productora que se llama Profilmes y que se dedica al cine de terror, y que se autocalifica como la Hammer catalana. Les fui a ver, les gustó el guión, y no hubo que insistirles; al día siguiente me dijeron “vamos a hacerla”, y me quede helado, porque yo llevaba dos años intentando hacerla, y de la noche a la mañana… Me propusieron rodarla en inglés y me pareció bien. Yo les ofrecí como actores al norteamericano Craig Hill, Teresa Gimpera, Patty Shepard (…), con los que yo ya había trabajado, y me los aceptaron. Y la película se hizo con un presupuesto bajísimo, con unos aprietos de tiempo terribles, ya que había que rodarla en 23 jornadas de 8 horas cada una. Apenas se pudo acabar bien el rodaje por falta de tiempo.

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– ¿Cómo se le ocurre para su película de debut una de género fantástico?, ¿le interesaba el género?

No, no. No era de género fantástico, la película es de terror psicológico. Trata de cinco personas encerradas en refugio anti-atómico.

– Si, claro, pero le digo de género fantástico por la premisa de la historia…

La cosa fue que un día hablando Cesare Zavattini, un guionista muy importante, padre del neorrealismo italiano, éste me aconsejó, puesto que yo estaba ya muy cansado de mi trabajo de ayudante de dirección y muy quemado de colaborar en malas películas, me dijo: “haz una película pequeña pero que sea tuya” y cómo yo ya tenía ésta historia con tan solo cinco personajes, pues dije: ¡ya está!, y esa fue la que hice. Por otro lado, estaba mi terror personal a una presumible guerra nuclear, con los misiles apuntándose mutuamente entre rusos y norteamericanos en la realidad de aquellos días.

– Podemos decir que en el aspecto argumental, El refugio del miedo fue también de lo más innovadora dentro del cine español, ya que con anterioridad a ella podemos contar con los dedos de una mano el número de films patrios cuya historia se ubique tras un holocausto nuclear. Es precisamente después de su película que aparecen otros títulos encuadrados dentro de este sub-genero, como Último deseo (1975) de León Klimovsky o Espectro (Más allá del fin del mundo) [1977], dirigida por un viejo conocido suyo, Manuel Esteba. En cierto modo, es Vd. un precursor…

Antes se había hecho una película La hora final de Stanley Kramer que trataba de esto. Y anteriormente, en España se había hecho alguna película cerrada como por ejemplo El sótano (1949) de Jaime de Mayora o 90 minutos (1949) de Antonio del Amo, e incluso, agárrate, una película de Mariano Ozores que trataba sobre esto…

– Si, La hora incógnita (1963).

Exacto. No tuvo ningún éxito y fue la única película seria de Mariano Ozores. Por cierto, con Mariano trabajé como script en una comedieta muy simpática que se llamaba Chica para todo (1963).

Craig Hill y Patty Shepard en una escena de "El refugio del miedo"

Craig Hill y Patty Shepard en una escena de "El refugio del miedo"

– Volviendo a su película, llama la atención la pesimista mirada que lanza hacia el género humano a partir del microcosmos que forma su grupo protagonista…

Bueno… También hay una chica (Patty Shepard) que esta embarazada y no se sabe de quién, aunque se intuye que del chico joven, que cuando sale al exterior se lleva las manos al vientre como signo de esperanza de que a partir de ella va a nacer una nueva generación.

– Tampoco falta una nada velada crítica hacia el estamento militar, en la que es, para mí, la mejor y más turbadora escena de la cinta, cuando los personajes de Hilbeck y Hill se encuentran preparando la estrategia para la próxima guerra, y ni siquiera saben si existen más supervivientes al holocausto nuclear. ¿Era esa su intención?

Pues si, esa escena a mi también me gusta mucho porque es muy significativa de cómo es la raza humana, de lo belicosos que somos, de que todavía no saben como ha quedado todo fuera y ya están pensando en hacer guerrillas y contra-ofensivas.

– Según parece, esta su primera película como director tuvo una nefasta distribución. ¿A qué fue debido?

Primero se estrenó en pueblos y ciudades de provincia y para cuando llegó la hora de hacerlo en las capitales lo que ocurrió fue que las copias se habían ya gastado y estropeado de tanto rodar y ya eran inservibles para proyectar, y cómo hacer copias nuevas salía muy caro, casi no se estrenó en capitales y de ahí que haya acabado siendo calificada como una película maldita del cine español.

– ¿Cree que esto acabó perjudicando su futura carrera como director?

La película, gustó bastante a quien la vió. Sin ir más lejos, Bigas Luna, hoy hace cine por haber visto El refugio del miedo

– ¿Ah, si?

Un día le invite a un laboratorio a ver una proyección privada de ella, y le gustó mucho, sobre todo el ambiente claustrofóbico y sórdido que tiene la película.

Portada de la edición norteamericana en Dvd de la película

Portada de la edición norteamericana en Dvd de la película

– Si. La fotografía de la película ayuda mucho también a crear esa atmósfera. En mi opinión creo que la fotografía combinada con esos colores pastel hace más claustrofóbica la película.

Pues esos colores pastel también fueron algo ocasional, ya que me ausente un par de días de la construcción de decorados y cuando volví me encontré con que el decorador, que era nuevo, había hecho los decorados con esos colores calabazas y amarillos, y aunque no me gustaban, me tuve que aguantar y tragar con lo que había, ya que al día siguiente se empezaba rodar.

– En aquel mismo año, 1974, también interviene como ayudante de dirección en Memoria de Francisco Macián…

No, en esa película no intervine como ayudante de dirección. Ocurre que como Francisco Macián era un director nuevo, quería tener la seguridad de que iba a tener a su lado a una persona que pudiera sacarle de algún apuro técnico, y ese fue mi papel en el rodaje. También hice así otra película con Bigas Luna…

– Tatuaje (1976), la adaptación del personaje literario de Vázquez Montalbán, Pepe Carvalho…

Esta película tenía que haberla dirigido yo, pero como Bigas Luna la producía y quería meterse en cosas de dirección le dije, “mira Bigas, yo no quiero enfadarme contigo, y como veo que te quieres meter mucho en mi campo, es mejor que lo dejemos”, a lo que él me contesto “¿Y quién la dirige entonces?”, “Pues tú”. Y efectivamente, dirigió la película y yo pase a ser asesor técnico. Pero fue como en la cinta de Macián; los directores nuevos quieren tener a su lado a una persona veterana para en un momento dado saber que tienen al lado alguien que les puede ayudar, pero, en la realidad, cuando ya está la película en marcha, no le hacen ni puñetero caso. Y tanto Bigas como Macián se portaron igual, eso sí, me fueron pagando y me solventaron la vida durante unos meses.

– La película de Macián fue rodada con el sistema TecnoFantasy, invención del propio director. Debido a la utilización de dicho sistema, ¿fue muy distinto este rodaje al del resto de películas en las que Vd. había intervenido?

No, no, para nada. Todo el proceso de TecnoFantasy era de laboratorio, por tanto no cambiaba nada.

– Entonces, no se utilizaba ningún tipo de cámara especial…

El TecnoFantasy nació en esta película, y creo que lo utilizaron en otra película en la que Macián colaboraba que era algo del amor…

– ¿Dame un poco de amor…! (1968) de José María Forqué y protagonizada por Los Bravos?

Si. Pero no se utilizó más (…) Fue una película [Memoria] aparte de maldita muy desgraciada, porqué no la vió casi nadie y al poco tiempo Macián falleció.

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– Tras todas estas colaboraciones, y ya en plena Transición, rueda entre Francia y Cataluña lo que es su segunda película, La amante ingenua.

Miguel Sanz acababa de escribir el guión de La ciudad quemada / La ciutat cremada (1976) de Antonio Ribas, y otro ya preparado para éste que se titulaba La vida sexual de la bella durmiente del bosque, pero que ya no les interesaba hacer. Entonces ese guión lo convertí en Peligro de amor, pero cuando iba a rodarla, el productor me dijo “Peligro de amor, no, la película se va a llamar La amante ingenua”, que era un título que tenía mucha picardía para esos tiempos del destape.

– ¿Se trata de una comedia al gusto de la época?

En el fondo es una cinta policíaca. Pero más que hacerla mirando al cine americano, lo hice mirando a una ola que había entonces de cine francés, con gente como, por ejemplo, Édouard Molinaro o Claude Sautet.

– ¿Es por ello que parte de la película esta rodada en Francia?

Pues a lo mejor. La rodé en Perpignan, Toulouse y Carcasona.

– Su siguiente título, y al menos hasta la fecha, el último que realizo de cara a su exhibición en cines, es la coproducción hispano-puertorriqueña Juventud sin freno (1978), hoy en día muy difícil de visionar en nuestro país. ¿Qué me puede contar de esta película?

Había pasado un periodo de tiempo desde que rodé La amante ingenua que no hacía nada, y me ofrecieron rodar una película entre Puerto Rico y México, algo que me pareció casi un milagro, aunque después vería que no era tal, y me dije, “yo no he estado nunca en México ni en Puerto Rico, que maravilla”, “¿Qué guión es?”, y me dieron un guión escrito por mexicanos (…) Era un tema feminista machista escrito por mexicanos, o sea, todo machismo “¿Y quién va a trabajar en la película?” “Pues un actor que esta muy de moda, Jorge Rivero”. Y eso me convenció, porque en aquellos tiempos Jorge Rivero era el primer galán del cine mexicano, pero puse como condición que me dejarán tocar el guión, porque era insoportable. Lo toqué, y después me enrolé y me fui a Puerto Rico, me fui a México, y las pasé, hablando mal, putas, porque una vez que desembarqué en América fue todo un caos. Había de todo menos dinero. Estuve a punto de tirar la toalla, irme al consulado español y volverme para España. Pero me pareció una cobardía y me hice un desafío: “con lo que dispongo a ver que película saco”. Y hoy en día estoy muy contento del reto. Los mejicanos quedaron muy satisfechos con la película, Jorge Rivero también, y además conocí México y Puerto Rico, y aunque sufrí mucho, creo que los resultados de esta película, dadas las circunstancias, fueron buenos a pesar de los señores mejicanos, porque la película, mas que una coproducción con Puerto Rico era mejicana. Allí en México se llama Río de la muerte, mientras que aquí la pusieron ese título bastante tonto de Juventud sin freno. En España, en sesiones de cine popular fue muy bien.

– ¿Qué tal fue su relación con Jorge Rivero?

Muy buena, era un tío estupendo. Incluso hubo un momento en que los productores quisieron sustituirme, porque como yo no cobraba salario ni dietas en Puerto Rico, y me echaron del hotel dos veces, hubo un momento que dije a los productores que si no me pagaban me marchaba, a lo que contestaron que si no rodaba yo, ya rodaría otro. Jorge, que se porto de maravilla, me dijo: “Sin ti podrán rodar, pero sin mí no”.

– ¿Quiénes conformaban la parte española de la cinta?

Había un director de fotografía, Julio Pérez de Rozas, un cámara, Antonio Piñero, y actores diversos como Verónica Miriel, Dan Forrest y Luís de Tejada, éstos últimos, grandes colaboradores.

– En los 80, si no me equivoco y en pleno auge del mercado del video domestico montó su propia editorial videográfica (Uros Films), ¿cómo le fue ésta aventura y que me puede decir de aquellos tiempos?

Después de Juventud sin freno, pensé: “¿Vale la pena el haber estado luchando tanto tiempo por llegar a hacer cine para que después ocurra esto?” Pues no vale la pena, así que me retiré. Estuve paseando durante un tiempo un guión que se llamaba Aprende y calla, con el que tampoco me hicieron caso, y entonces en el año 79 decidí dejar el cine, y me monté una cosa chiquitita, como El refugio del miedo, que era una editora que se dedicaba a convertir películas comerciales de 35mm a Súper8. Entonces me dediqué durante dos años a esto y de aquí me pasé al video, y todavía hoy en día hago alguna cosa editando películas clásicas en DVD a través de mi sello actual, Ken Films, pero como la cosa ahora esta tan cruda en este sector, estoy a la espera para poder sacar una docena de títulos que tengo preparados.

– ¿No ha pensado el recuperar sus títulos y editarlos?

El refugio del miedo la sacará dentro de poco otra marca. Intenté comprarla, ya que quería remontarla y hacerle varios cambios, pero me dijeron que ya había sido adquirida. La amante ingenua ya la edite en su día en VHS, y Juventud sin freno ya la han sacado varios.

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– ¿Fue para dicha casa para la que produjo Andalucía chica, cinta destinada para este formato, dirigida por Vd. y protagonizada por Antonio Molina, quien se ponía delante de las cámaras casi treinta años después de su última película?

Era el año 88 y pensé en dirigir una película para devolver al cine, o en este caso al video, a Antonio Molina, que es un cantante ídolo del público. Me dije: “No es mi género pero voy a dirigirla y producirla yo, y si me meto en esto, que por lo menos sea para beneficio mío”. Y efectivamente, la película se vendió y se vende muchísimo hoy en día.

– ¿Qué tal fue el rodaje?

Bien, teniendo en cuenta todos los problemas que me trajo el que Antonio Molina estuviera ya muy mayor; había que rodar con él muy despacio porque tenía dificultad en aprenderse los diálogos. Pero por otro lado muy bien, porqué como la película la dirigía yo y no tenía encima nadie que me contradijera, logré realizar la película popular que yo quería.

– ¿Realizó algún otro trabajo destinado al mercado del video domestico?

Dado el éxito de Andalucía chica, empecé a rodar aquí en Barcelona Soy un hombre de suerte, que era una frase que Antonio utilizaba mucho. Pero cuando ví lo que se me venía encima económicamente, porque aunque Andalucía chica, fue muy bien en ventas, de improviso me llegó un alubión de impagados, paré el rodaje, y esos días ya filmados, se quedaron en el limbo del laboratorio.

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– A partir de entonces, ¿acaba su carrera como director?

No, porque de vez en cuando aún me ronda por la cabeza embarcarme en alguna otra aventura cinematográfica, por ejemplo, me gustaría dirigir algo de cine negro.

– Gustándole tanto el cine negro, ¿no llegó a trabajar en alguna película de las realizadas durante la edad dorada de este género en España?

Olvidé antes comentártelo. La película que a mi me impulso a dedicarme al cine mucho antes de Un viernes santo fue Apartado de Correos 1001 (1950) de Julio Salvador, la cual ví como se rodaba en la calle. Aquello de ver una cámara emplazada en medio de la calle y gente alrededor con guiones debajo del brazo me impresionó tanto que me dije a mi mismo “esto es lo que quiero hacer”. Curiosamente, muchos de los que intervinieron en aquel rodaje, como Paco Pérez Dolz y otros, ahora son amigos míos.

– Gracias a su posición dentro de la industria, en los últimos años se ha convertido en una especie de memoria viva del cine español de la época, más concretamente del catalán, colaborado con su testimonio en diversos trabajos como el antes citado libro sobre Iquino, o el documental francés Aragon terre de western (2003) de Claude Ledû y Eric Cherrière, producido por el canal de televisión France 3 Sud…

Tanto como eso no. Pero por ejemplo el libro de Ángel Comas sobre Iquino lo empecé a preparar yo. Se enteró Ángel, y me dijo si el podía colaborar, y al disponer éste de más tiempo y tener una carrera de periodista de la que yo carezco, pues empezó a meterse en el asunto y al final fue él quien se lo trabajo. Se fue a Valls, el pueblo donde nació Iquino, se vio todas sus películas en la Filmoteca de Madrid… Aunque he de decir que no estoy muy satisfecho de cómo ha quedado el libro, ya que no refleja el lado personal o humano que yo quería reflejar de Iquino. Pero bueno, Ángel es un tío estupendo, somos amigos, y estoy muy contento que con éste libro haya conseguido una tesis doctoral. En cuanto a ese documental francés, fue de unos chicos de Tolousse que vinieron y me tuvieron un par de días contándoles cosas sobre los spaghetti-western en los que yo había intervenido.

José Luis Salvador Estébenez

Published in: on abril 30, 2009 at 11:02 am  Comments (12)  

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12 comentariosDeja un comentario

  1. Barbaro Jose Luis Barbaroooooooo !!!!!!!!!!!…Mudito me has dejado…

  2. Una muy interesante entrevista.
    Está muy bien conocer el mundo del cine español.
    Felicidades, amigo.

  3. Te quedó estupenda… Mi enhorabuena José Luis. 😉

  4. Gracias por esta estupenda entrevista José Luis!!
    Y la de “El Refugio del Miedo” la tengo que ver que me has puesto los dientes largos! Tiene muy buena pinta… ¿Es mejor que “Ultimo Deseo”?
    Eso si, la que más me llama la atención es la de Antonio Molina 😛

  5. Muchas gracias a todos. Con qué a los que no conozcais la obra de José os entre el gusanillo me doy por satisfecho. 😉

    En cuanto a “El refugio del miedo”, el martes aprovechando la coyuntura tengo pensado colgar reseña.

    ¿Mejor que “Último deseo”? Me lo pones difícil, puñetero. Aunque comparten planteamientos, el tratamiento de una y otra es bastante diferente… Bueno va, me quedo con la de Klimovsky pero por que sale Nadiuska enseñando chichas, que si no… 😛

  6. Felicidades JL, esto merece estar en papel aparte de en la blogosfera… Venga, Mayans el próximo ;)))

  7. Muy buena, enhorabuena!
    Por cierto, otra española reciente con temática similara El refugio del miedo: La hora fría de Elio Quiroga.

  8. felicidades por la entrevista. Es digno reconocer la labor de profesionales tan meritorios como Ulloa y de los que tan poco se conoce.Un 10 sin duda.

  9. He disfrutado mucho. Todo un puntazo acordarse de este profesional y hacerlo con esta magnífica entrevista.
    Muchas gracias y un saludo

  10. […] y aún menos con nombres menos conocidos como José Ulloa, al que sólo he podido leer en la entrevista que le hiciste en La Abadía repasando su […]

  11. […] se encarga de analizar en el respectivo texto, además de recoger los testimonios de su director, José Ulloa, en compañía de Diego López. También de algún modo relacionado con la película, entre los […]

  12. […] homenaje con la asistencia a Brigadoon de la actriz Teresa Gimpera (pareja sentimental de Craig) y el realizador José Ulloa para la proyección de El refugio del miedo dentro de su cuarenta […]


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