Una vela para el diablo

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Título original: Una vela para el diablo

Año: 1973 (España)

Director: Eugenio Martín

Productores: José María Ramos, Eugenio Martín

Guionistas: Antonio Fos, Eugenio Martín

Fotografía: José F. Aguayo

Música: Antonio Pérez Olea

Intérpretes: Aurora Bautista (Marta), Esperanza Roy (Verónica), Judy Geeson (Laura Barkley), Vic Winner [Víctor Alcázar] (Eduardo), Lone Fleming (Helen Miller), Blanca Estrada (Norma), Loreta Tovar (May), Montserrat Julió [acreditada como Julia Montserrat] (Beatriz), Fernando Villena (Médico), Fernando Hilbeck (Alcalde), Carlos Piñeiro (Luis), Diego Hurtado…

Sinopsis: En un pueblecito prototípico de la España rural de los 60 dos hermanas solteronas y puritanas dirigen una posada en la que se hospedan jóvenes turistas. Obsesionadas por defender a toda costa la decencia y guiadas por un turbio fanatismo deciden eliminar lo que consideran “indecente”. La mayor de las dos hermanas, la más demente y desequilibrada, asesina a una chica inglesa que toma el sol en top less. Su muerte se convierte para ella en una señal divina.

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El boom turístico experimentado por nuestro país durante los años 60 provocó a su vez una modernización de la sociedad española, estancada tras varias décadas de aislamiento y autarquía. Visitantes llegados desde todos los rincones del planeta arribaron a las calles y playas de nuestra Piel de Toro, trayendo consigo otras culturas muy distintas, y en ocasiones del todo contrarias, a la que hasta entonces se daba en “la reserva espiritual de Occidente” (sic). Este choque de civilizaciones no estuvo exento de traumas, en especial en aquellas zonas de lo que se ha venido a llamar como “la España profunda” (y no tan profunda), reducidos núcleos urbanos donde el comportamiento social estaba regido por unas estrictas normas no escritas en base a un rancio moralismo retrógrado que excluía a todo aquel incapaz de amoldarse o someterse a sus reglas, fruto de un catolicismo mal entendido, fanático e inquisitorial, más propio de la Edad Media.

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Sobre este caldo de cultivo, el tradicionalmente artesanal Eugenio Martín construiría Una vela para el diablo (1973), película que se antoja como una de sus obras más personales, como demuestra el hecho de que, aparte de dirigirla, fuera coproductor (para lo que fundó la marca Vega Films) y coguionista de la misma. En ella, radiografía y critica aquel hipócrita puritanismo de las apariencias y la doble moral del “a Dios rogando y con el mazo dando”, por medio de los personajes de dos hermanas solteronas, regentes de un hostal de un pequeño pueblo turístico del interior, que, alertadas por las “indecentes y pecaminosas” actitudes de sus jóvenes huéspedes, comenzarán una espiral de crímenes en nombre de la decencia y el buen gusto. Como huelga decir, dichos personajes son los encargados de encarnar algunas de las características de esta cateta y caduca sociedad, aunque a muy distintos niveles.

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Así, la mayor representa tanto la intransigencia propia de este moralismo, como algunas de sus principales causas y efectos, tales como el miedo al qué dirán – resulta significativo que el primer asesinato se produzca después de que la mujer haya llamado la atención a su futura víctima por tomar el sol semidesnuda en su azotea bajo la mirada de unos chiquillos – , el catolicismo exacerbado – en su delirio, creerá ser el brazo ejecutor de la voluntad de Dios – , o la represión sexual – memorable la escena en la que tras excitarse viendo a unos muchachos bañándose desnudos se auto-infligirá castigo en un zarzal cercano -. Para más inri, dado el subtexto irónico que ello encierra, este personaje es interpretado (de forma soberbia, por cierto) por Aurora Bautista, actriz que había alcanzado cierto estatus gracias a su trabajo en varias cintas de carácter histórico-religioso auspiciadas por la mítica Cifesa, productora que en los primeros años de la posguerra vino a ser algo así como la voz oficial del régimen en el medio.

Una vela para el diablo

En cuanto al papel de la hermana menor, a la cual da vida la ex-vedette Esperanza Roy, vendría a equipararse al de cierta parte de la población que, con su apatía y pasividad, acababan convirtiéndose en cómplices y culpables de los desmanes de los exaltados; pese a que no comparte el extremismo ideológico de su hermana, algo que le recriminará en varias ocasiones – incluso mantiene furtivos encuentros sexuales con un hombre veinte años menor que ella -, consiente y secunda las acciones de ésta por una mezcla de fe ciega y miedo a las posibles represalias que pudiera tomar hacía su persona.

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Encuadrada dentro del coetáneo movimiento del fantaterror hispano, corriente de la que no rehuye algunas de sus más asumidas características, ya sea por las generosas exhibiciones de epidermis que jalonan su metraje, la crudeza de sus asesinatos, o secuencias de un claro regusto fantastique, como aquella en la que las dos protagonistas persiguen y acorralan al personaje de Judy Geeson, la película resultante está más cercana en su tono y tratamiento al de La semana del asesino (1971) de Eloy de la Iglesia o La campana del infierno (1973) de Claudio Guerín, que al de ejemplos más genéricos como El espanto surge de la tumba (1973) de Carlos Aured o La llamada del vampiro (1971) de José María Elorrieta. Pero más allá de estos posibles parecidos, el film atesora una personalidad única e intransferible, con unas señas de identidad muy marcadas.

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Y es que, junto a lo ya apuntado, quizás el aporte más valioso de Una vela para el diablo resida en el confesado intento por parte de su director de crear un modelo de genuino cine de terror español, apartado de influencias y fórmulas heredadas de cinematografías foráneas. En este sentido, es de destacar, tanto el aire entre áspero y documentalista de su realización, como, sobre todo, el poso de crónica negra que anida en su historia, la cual no se diferencia en demasía a las andanzas en la forma (que no en el fondo) de algunos de los asesinos en serie reales más celebres de nuestra historia. Por desgracia, esta nueva vía abierta para el género por el director de Pánico en el Transiberiano paso inadvertida en su época, no siendo recuperada, aunque a duras penas transitada, hasta años después por productos del nivel de El huerto del francés (1977) de Jacinto Molina, El crimen de Cuenca (1979) de Pilar Miró, o la recordada serie televisiva La huella del crimen de Pedro Costa, obras todas ellos basados en hechos reales, dato este último que viene a reafirmar la verosimilitud de la propuesta de Martín.

EL NUEVO MONTAJE

Debido a su temática, Una vela para el diablo sufrió de numerosos cortes por parte de la Censura franquista, que si bien no consiguieron eliminar completamente todo su mensaje subyacente, sí que lograron desfigurarlo en gran medida. Estos cortes, además, también acabaron por afectar de forma negativa a la vida comercial del film, cuyos derechos de distribución habían sido vendidos en un principio a numerosos países en el mercado de Cannes. Sin embargo, una vez fueran realizadas todas las modificaciones indicadas por el órgano censor y enviadas estas a los distintos compradores internacionales, la mayoría acabaron deshaciendo el trato al considerar que los cambios realizados afectaban a la calidad final de la película.

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Por fortuna, hace escasas fechas se ha podido recuperar un montaje más aproximado al originalmente concebido por Eugenio Martín (1). Dicho montaje ha sido posible gracias a la colaboración de la Filmoteca Española, en cuyo archivo se halló el negativo amputado en su día por la Censura, y el festival granadino de cine clásico Retroback, que en su primera edición, y con ocasión de la retrospectiva dedicada a la carrera del director ceutí, se hizo cargo de los gastos de la nueva copia en celuloide, cuyo estreno se produjo el domingo 25 de enero de 2009 durante el marco de dicho festival, en una proyección que contó con una presentación a cargo del propio Martín.

Eugenio Martín y Lone Fleming en Retroback.

Eugenio Martín y Lone Fleming en Retroback.

Las principales diferencias entre esta nueva edición y la estrenada en cines en la década de los setenta radican en la inserción de algo más de dos minutos de planos inéditos hasta la fecha. La incorporación de estas imágenes censuradas en su día al montaje ya conocido, han redundado, con toda lógica, en una mayor claridad en cuanto a las auténticas intenciones críticas con las que el film fue alumbrado. Pero no solo eso, ya que con su inclusión, el conjunto se ha visto beneficiado con un  ritmo narrativo más sostenido que el que con anterioridad poseía, derivando todas estas mejoras en una obra de mayor consistencia que la hasta ahora vista.

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Este montaje, aparte de en el mentado Retroback, ya ha podido ser visto en algún pase de la Filmoteca Española, si bien lo deseable sería que algún sello videográfico de este país apostara por acercarlo al gran público a través de una edición que estuviera a la altura de las circunstancias. Tal vez así, y más allá de la reivindicación a la que está siendo objeto de un tiempo hasta parte desde ciertos sectores de la crítica cinematográfica especializada de este país, Una vela para el diablo consiga recuperar el sitio que por derecho le corresponde dentro de la historia del cine español.

José Luis Salvador Estébenez

(1) “No sé hasta qué punto es la versión completa de Una vela para el diablo, porque tuve que cortar tantas partes de la película…”, declararía el realizador con motivo del estreno de esta nueva versión.

Published in: on julio 29, 2009 at 11:29 am  Comments (29)  
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29 comentariosDeja un comentario

  1. Aprovechando la participación de Fernando Hilbeck en el papel de Alcalde, publicamos hoy dentro del dossier dedicado al finado actor esta reseña-artículo sobre la reivindicable “Una vela para el diablo” de Eugenio Martín, que espero sea de vuestro interés.

    Agradecer desde aquí el material gráfico aportado de forma desinteresada por David García de Monsterworld (los dos fotocromos). 😉

  2. Pues otra que no he visto ; cosa que pienso remediar los más pronto posible ya que se me antoja interesante no solo como peli de fantaterror propiamente dicha sino como reflejo de los primeros años del boom turístico. 😉

  3. Pues ya se que no viene al caso, pero me ha recordado un poco también la temática de “El extraño viaje” de Fernan-Gomez, con todo el rollo este de la represión y la confrontación cultural de la España castiza de puertas afuera. Me has abierto el apetito con esta película (y no sabes cuanto). Haber si algun sello videográfico la edita (y ya de paso que editen también “El Huerto del Francés”, que la copia que conseguí se ve penosamente mal…). 😉

    • Pues ahora que lo dices, no es el único punto de contacto que tiene con “El extraño viaje”. También en ésta hay un sotano con gigantescas tinajas de vino que sirven para esconder otras cosas… 😉

  4. Yo la vi en la Filmoteca y me gusto mucho. Para mi gusto está al nivel de los grandes films europeos de género.

  5. Las capturas de la reseña de donde son??? Quiero decir, esta peli esta en DVD? yo tengo un VHS del año la polka y la verdad que me gustaria tenerla como Dios manda, ya que la peli lo merece.

  6. Algunas capturas, no todas, están sacadas de reviews de la edición inglesa. Es ésta: http://www.play.com/DVD/DVD/4-/5380309/A-Candle-For-The-Devil/Product.html

    Lo malo es que, según parece, no lleva la versión original en castellano (parte de la producción tenía capital inglés, de ahí la participación como coprotagonista de Judy Geeson).

    Por cierto, que luego se me cabrea, muchas gracias también a Jesús Palop por su foto de la presentación de la película en Retroback. ¿Mejor así, sucette? 😛

  7. ¡Ojálá se APLIQUEN los señores que deban, y podamos disfrutarla todos algun día en su versión completa…!. Molaría.

    • Muy buena reseña!!…felicidades. Dudo de que el montaje que financio Retroback junto a filmoteca se edite algún día en DVD. En su día se emitió por el canal Alucine de Via digital y la copia era bastante decente. Es la que yo conservo. Junto con “Panico en el transiberiano” dos grandes obras maestras de nuestro genero.

      • Hola tocayo, jeje. Pues sería una pena… en fín.
        David, una pregunta: ¿Y esa copia tuya grabada, va íntegra pues?.

  8. Te respondo yo por él. No, no es la íntegra, es la estrenada en su momento. Ese mismo pase de Alucine es el que rula por la mula de la peli.

    En cuanto a los comentarios pesimistas de David acerca de la edición del nuevo montaje en Dvd, opino más o menos igual que él. Si algún día llegan a editar esta película seguro que no se toman la molestia de informarse de que existe ese otro montaje más completo… Como no se interesen por ella en Estados Unidos, me da que aquí lo llevaremos crudo. 😦

    • Bueno, gracias a los dos. 🙂

  9. Así nos va con nuestro con las ediciones en DVD…algunas dan autentica pena. No se molestan lo mas mínimo. Una pena.

  10. A Vellavisión yo les informé de este remontaje y les sugería la edición. Dijeron que lo investigarían…

  11. […] voluntad de explorar la posibilidad de un genuino terror español (junto a una obra mayor como “Una vela para el diablo” de Eugenio Martín y los elogiables intentos autorales de Eloy de la Iglesia con “La semana […]

  12. […] la fluidez narrativa y es de esperar, colaboren a que la película vuelva la mercado. Esto lo digo de leidas claro, porque desgraciadamente la única copia al que he tenido acceso es a un  no muy lejano pase […]

  13. […] Una Vela para el Diablo se presentó en programa doble con el excelente documental Los Perversos Rostros de Víctor Israël coinciendo con la entrega del Premio Nosferatu a Eugenio Martín, su director. Rodada en Grazalema, pueblo prototípico de lo que fue la España rural de los 60s, nos cuenta la historia de dos hermanas solteronas y puritanas que dirigen una posada donde se hospedan jóvenes turistas. Obsesionadas por defender a toda costa la decencia y guiadas por un turbio fanatismo deciden eliminar lo que consideran “indecente”. La mayor de las dos hermanas, la más demente y desequilibrada, asesina a una chica inglesa que toma el sol en top less. Su muerte se convierte para ella en una señal divina. La película es una auténtico testimonio de la España más recalcitrante y más fanática, practicante de la doble moral. “Santiago y cierra España” podría ser el grito de guerra de esas dos hermanas magistralmente interpretadas por Aurora Bautista (su personaje nos recuerda mucho a aquel que interpretaba en La Tía Tula de Picazo) y Esperanza Roy. Si tomamos a ambos personajes como símbolos, podemos decir que Aurora Bautista representa el brazo ejecutivo de esa España pacata con sus modos inquisitoriales (de hecho Eugenio Martín se inspiró en una de esas prácticas que el vio en vivo y en directo), ella es la que cree ver una señal divina de su misión en la tierra tras el primer asesinato por accidente.  En cambio, la hermana menor que nos construye Esperanza Roy simbolizaría a aquellos que, sin comulgar con la misma visión, eran cómplices por su silencio, temerosos de las represalias, incapaces de denunciar los excesos. Martín nos muestra los peligros de ese catolicismo mal entendido que seguía siendo todavía la bandera de España en el tardofranquismo, se comprende pues que tuviera problemas con la censura. Los cortes afectaron al resultado final, cambiaban el orden narrativo, cosa que impidió la carrera internacional del film: varias distribuidoras habían adquirido los derechos de reproducción y al ver el montaje final rescindieron los contratos. Afortunadamente disponemos de una copia restaurada, de excelente calidad que fue la que se exhibió en Sitges, nos lo cuentan en La Abadía de Berciano: […]

  14. […] Sirvan como ejemplos El séptimo día (2004) de Carlos Saura para el primero de los casos, o Una vela para el diablo (1973) en el segundo. Dos películas que comparten también otra característica común: el haber […]

  15. […] y el crimen se puede establecer en el cine español, de Eugenio Martín a Eloy de la Iglesia, de Una vela para el diablo a El techo de cristal, pasando por esta misma o la antedicha El huerto del francés. Tinajas y […]

  16. […] –basta pensar en el juego que hubieran dado títulos como El gran amor del conde Drácula o Una vela para el diablo- pero no quería pecar de disperso. La separación por bloques temáticos (el papel de la familia, […]

  17. […] doctor Orloff (1972) de Jesús Franco, El gran amor del conde Drácula (1973) de Javier Aguirre, Una vela para el diablo (1973) de Eugenio Martín o El ataque de los muertos sin ojos (1973) del propio Ossorio o […]

  18. […] (con títulos tan emblemáticos en su haber como La semana del asesino, El huerto del Francés o Una vela para el diablo), casi todos sus trabajos en el terror se habían centrado en la crónica negra de la España más […]

  19. ¿Va a salir en DVD?

    ¿Alguien sabe dónde encontrar la banda sonora de la película, especialmente la tétrica música de piano?

    Gracias

    • De momento no hay noticias de que vaya a salir en DVD, aunque ojalá. En cuanto a tu búsqueda de la banda sonora no te puedo ayudar. Lo siento.

  20. […] sorpresas que no puedo desvelar ahora. Pero sí puedo adelantarte que recuperaremos títulos como Una vela para el diablo, que pasaremos en 35 mm. En preNocturna podrá verse el Dark Star de John Carpenter, Star Trek II: […]

  21. […] Una vela para el diablo (España, 1973) […]

  22. […] De forma consecuente, ¡Zarpazos! sería programada en doble sesión con la magistral Una vela para el diablo, el clásico nacional rescatado por esta edición dentro de una jornada que Sergio Molina, […]

  23. “Una vela para el diablo” ha sido editada en blu-ray por el sello Odeon este mismo año, con un corte de 87 min aproximadamente. No viene con el audio en castellano, sólo en inglés, pues se rodó así; los movimientos de las bocas coinciden con la fonemática inglesa, aunque Aurora y Esperanza están dobladas por otras voces. Os dejo el enlace:

    http://www.blu-ray.com/movies/A-Candle-for-the-Devil-Blu-ray/125953/

    • Hola Marta. Muchísimas gracias por la información. Yo he tenido la suerte de hacerme con esta edición en Bluray y la verdad es que la calidad de imagen es estupenda. Aparte, como extra lleva además una entrevista con la actriz Judy Geeson. Ojalá hubiera suerte y alguna editorial nacional se animara a editarla por estos lares…


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