2019 – Tras la caída de Nueva York

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Título original: 2019 – Dopo la caduta di New York / 2019 après la chute de New York

Año: 1983 (Italia, Francia)

Director: Sergio Martino [acreditado como Martin Dolman]

Productor: Luciano Martino

Guionistas: Ernesto Gastaldi [acreditado como Julian Berry], Sergio Martino [acreditado como Martin Dolman], Gabriel Rossini

Fotografía: Giancarlo Ferrando

Música: Oliver Onions [Guido y Maurizio De Angelis]

Intérpretes: Michael Sopkiw (Parsifal), Valentine Monnier (Giara), Anna Kanakis (Annia, oficial Eurac), Romano Puppo [acreditado como Roman Geer] (Ratchet), Paolo Maria Scalondro [acreditado como Vincent Scalondro] (Bronx), Louis Ecclesia (Shorty), Edmund Purdom (Presidente de la Confederación Panamericana), George Eastman (Big Ape), Serge Feuillard (Comandante Eurac), Tiziana Fibi, Hal Yamanouchi (Jefe de los inútiles), Alessandra Tani, Jacques Stany (Oficial Eurac), Siriana Hernandez (Flower), Tony Askin (Aschi – Mutante), Franco Mazzieri (Presentador de la carrera), Giovanni Cianfriglia (Panther), Ottaviano Dell’Acqua (Soldado Eurac), Angelo Ragusa, Sergio Testori (Mercenarios), James Sampson (Músico callejero)…

Sinopsis: Año 2019. Hace diez años que no nace ningún niño como consecuencia de las radiaciones que trajo consigo la guerra nuclear que devastara el mundo tal y como lo conocemos. Sin embargo, la Confederación Panamericana sabe de la existencia de una mujer fértil que habita en Nueva York, ciudad que está bajo el poder de sus enemigos, los terribles Euracs. Con el fin de capturar a la mujer, la Confederación recluta los servicios de Parsifal, prometiéndole como recompensa una plaza en la misión que intentará encontrar un nuevo futuro para la raza humana en la constelación Alfa Centauro.

De entre la multitud de realizadores italianos que desarrollaron su carrera dentro de los márgenes del cine de consumo popular, nadie personifica mejor que Sergio Martino la definición de artesano. Dicha afirmación se sustenta por medio de dos realidades: su falta de especialización en un género o estilo concreto por encima del resto – algo en lo que, a buen seguro, tuvo mucho que ver el hecho de que su hermano Luciano fuera uno de los más importantes y prolíficos productores trasalpinos de este tipo de cine -; y su versatilidad y ductilidad a la hora de sacar adelante todos los proyectos en que se vio involucrado, demostrando un oficio y profesionalidad que quedarían reflejados en la dignidad formal que exhiben por regla general todos sus trabajos. No solo eso, sino que haciendo un somero repaso a su filmografía, no es difícil encontrar títulos que gozan de cierta popularidad en sus diferentes acometidas a subgéneros tan distintos entre sí como el poliziesco (Milán tiembla, la policía pide justicia), el eurowestern (Mannaja, el valle de la muerte), las aventuras selváticas (La montaña del dios caníbal), la sexy-comedia (La amante bajo la cama), o aquel en el que más destacó, el giallo, siendo el responsable de títulos tan emblemáticos como La perversa señora Wardh, Todos los colores de la oscuridad, o ese proto-slasher que es la aquí conocida como Torso, violencia carnal, posiblemente su film más conocido.

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Teniendo en cuenta todos estos antecedentes, queda claro que la carrera de Martino, al igual que la de muchos de sus paisanos, evolucionó en paralelo a las dispares tendencias desarrolladas por la industria de su país. De este modo, a finales de los años setenta haría sus primeros pinitos en el proceloso mundo del cine de explotation; primero de forma tímida, por medio de la simpática La isla de los hombres peces, con la que trataba de sacar tajada de la entonces reciente versión de Don Taylor de la novela de H. G. Wells La isla del Dr. Moreau, para poco después entrar de lleno en la imitación pura y dura con Caimán, descarado remedo de la revolucionaria Tiburón de Steven Spielberg. Siguiendo con esta vorágine, ya entrada la década de los ochenta también abordaría un subgénero tan en boga dentro de las coordenadas del imitativo cine italiano de la época como fue el de los films de temática post-apocalíptica. Y lo haría con la que diversas fuentes coinciden en señalar como una de las mejores películas surgidas de esta corriente: 2019 – Tras la caída de Nueva York.

Como ya desde su mismo título se afana en remarcar, el film de Martino nace con la intención de aprovecharse del reciente éxito obtenido por la norteamericana 1997: Rescate en Nueva York. Para ello, el grueso de su trama no es sino una copia más o menos evidente del de la película de Carpenter, cambiando la búsqueda del presidente de los Estados Unidos por la de la última mujer fértil de la Tierra[1], en tanto que su misántropo protagonista es una especie de híbrido entre el Snake Plissken de aquélla y el icónico Mad Max, saga de cuya segunda entrega también son saqueados diversos momentos al inicio de la cinta. Pero como solía ocurrir en este tipo de producciones, las referencias a otras películas populares no se limitan a estos dos films, sino que también hay espacio a lo largo de su metraje para el reaprovechamiento de elementos reconocibles de títulos como El planeta de los simios, La guerra de las galaxias, Warriors, los amos de la noche o la televisiva serie V.

Sin embargo, esta aparente falta de originalidad es conjugada por un libreto que, dentro de su estilo, está elaborado con cierta eficiencia, gracias a sus constantes giros de guión y a sus simpáticas referencias literarias – desde las leyendas artúricas hasta La bella y la bestia -, no rehuyendo incluso ciertos (pueriles) apuntes filosóficos. Este, ya de por si, simpático material, es plasmado en imágenes por Martino con un envidiable sentido del ritmo que, literalmente, no da ni un momento de respiro al espectador, a la vez que da muestras de su característico sentido visual para la composición de planos, apoyado como de costumbre en la conseguida fotografía de su colaborador habitual Giancarlo Ferrando, dentro de una puesta en escena que sabe sacar un extraordinario partido de los medios de que dispuso, si bien en este sentido no pueda dejarse de señalar la pobreza de sus efectos especiales.

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Todo ello da como resultado un film tremendamente entretenido y disfrutable más allá de sus innatas limitaciones, fruto de las mismas concepciones con las que fue diseñado. Un título, en suma, que nos hace reconciliarnos con este tipo de cine, a la vez que nos viene a  recordar los motivos y razones por los que, pese a su mala prensa, décadas después de su realización el cine de género italiano sigue despertando pasiones a lo largo y ancho del planeta.

José Luis Salvador Estébenez

[1] Es de resaltar que esta premisa resulta muy similar a la de dos cintas posteriores: Cyborg (Cyborg, 1989) de Albert Pyun, y la prestigiosa Hijos de los hombres (Children of Men, 2006) de Alfonso Cuarón, adaptación de la novela homónima de P. D. James. Sorprendentemente, esta no es esta la única sincronía existente entre la película de Martino y la del mexicano; como ejemplo, veáse la intención con la que es utilizado en ambos films el  “Guernica” de Picasso.

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9 comentarios en “2019 – Tras la caída de Nueva York

  1. Hoy tenemos entrega doble de dossiers con “2019 – Tras la caída de Nueva York”, film post-apocalíptico italiano en el que Edmund Purdom interpreta el personaje del presidente de la Confederación Panamericana.

  2. Coñio, no la recordaba tan decente… Tengo más recuerdos -y peores- de la posterior “Destroyer, brazo de acero”. Eso sí, Sergio Martino rara vez entregaba una película aburrida.

  3. Sí: De las que he visto, también opino que es la mejor del ciclo de clones de ‘Mad Max’ y ‘Rescate en Nueva York’. La trama siempre es entretenida, e incluso diría que el habitual “square-jawed hero”, el tal Sopkiw, tenía algo más de carisma que la media. Desde luego, devoraría a aquel hermano soso de Kenneth Branagh de Al Cliver

  4. Pues sí. Además tuvo una carrera de lo más curiosa. Se metió a actor después de estar en prisión por tráfico de Marihuana, y como su nueva profesión no prosperaba, lo compagino con trabajos como modelo. En una de estas, su book llegó a Italia donde fue contratado por protagonizar esta peli. El resto de su filmografía se limitaría a otras tres italianadas más, dos con Lamberto Bava – “El devorador del océano”, en la que volvió a compartir protagonismo con Valentine Monnier, y la simpática “Blastfighter, la furia de la venganza” – y otra con Tarantini – la aquí conocida como “Caníbal Ferox 2” -. Tras esto, se retiró y montó una fábrica de botellas tintadas y de otra jipiada por el estilo. Por cierto, en una entrevista que leí decía que el dinero que ganó en esta peli lo invirtió en comprar una Harley de segunda mano con la que recorrer Estados Unidos. Aunque, por lo que parece, su salario era tan bajo que no le dio para gasolina.

  5. Buff, algún dia tndré que ponerme con este tipo de cine..aunque no se proqué nunca llegaroin a llamarme la atención..
    Pero como comentais que estaes de las mejroes, pues será buena pieza de toque..XDD

    Saludos¡

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