Saeta rubia

Título original: Saeta rubia

Año: 1956 (España)

Director: Javier Setó

Productora: Unión Films

Guionistas: Jesús María de Arozamena, Antonio Mas-Guindal, Javier Setó

Fotografía: Antonio Macasoli

Música: Francis López

Intérpretes: Alfredo Di Stéfano, Donatella Marrosu, Mary Lamar, Jacinto Quincoces (Ignacio), Nicolás D. Perchicot, María Gámez, Santiago Rivero, Fernando Delgado (Sacerdote), Valeriano Andrés (Locutor de radio), Xan das Bolas (Chofer), Antonio Ozores (Hincha culé), José Capilla, Carmen Pastor, Enrique Nombela Guiar, Domingo ‘El Chirri’ Sánchez, Rafael López Olmedo, Carlos Romero Marchent, Carlos Acevedo, Agustín Bravo, Romualdo Rodríguez, María Teresa Ginés, Juan José Ruiz, Juan Barbosa, Juanito Alonso, Pérez-Payá, Navarro, Enrique Marsal, Marquitos, Olsen, Enrique Lesmes, Paco Gento, Miguel Muñoz, Juanito, Zárraga, Castaños, Molowny, Becerril, Joseito, Manolín, Villalonga, María Gapz…

Sinopsis: Unos golfillos simulan un atropello y roban una cartera. Para su sorpresa, su propietario resulta ser la del famoso futbolista Alfredo Di Stéfano, conocido popularmente como “La Saeta Rubia”. Movidos por la admiración hacia su ídolo, los golfillos deciden devolver la cartera. A partir de ese momento, el matrimonio Di Stéfano entablará gran amistad con los chicos y proyectarán juntos la creación del equipo de fútbol “Saeta”.

saeta1

Al igual que la considerada por algunos como la fiesta nacional, también el llamado deporte rey, el fútbol, ha servido a nuestros cineastas de fuente de inspiración para un buen número de películas. Si bien este subgénero se alarga en el tiempo desde el periodo silente hasta nuestros días con títulos como Días de fútbol (2003) de David Serrano o El penalti más largo del mundo (2005) de Roberto Santiago, es en los años cincuenta cuando esta temática vive su edad dorada en la cinematografía patria. Y lo hace además desde dos estilos diferentes. Por un lado, con los films de género desarrollados en este ambiente, cuyo mejor ejemplo estaría en las reivindicables comedias El fenómeno (1956) de José María Elorrieta y, sobre todo, Los económicamente débiles (1960), del tantas veces injustamente infravalorado Pedro Lazaga; y por otro, con aquellas películas protagonizadas por las principales figuras del balompié españolas, grupo en el que se encuentra más de un éxito de la época, como es el caso de Once pares de botas (1954) de Francisco Rovira Beleta.

piscina

Es en esta misma década, aprovechando este contexto tan propicio, cuando la tradicional rivalidad existente entre el F. C. Barcelona y el Real Madrid traspasa los límites de lo puramente deportivo para llegar hasta la gran pantalla. Si en 1954 la estrella culé de entonces, Ladislao Kubala, escribe y protagoniza la alucinógena Los ases buscan la paz de Arturo Ruiz Castillo, dos años después llega la respuesta merengona con Saeta rubia, film que, como su propio nombre indica, gira en torno a la figura de Alfredo Di Stéfano. Concebido pues como vehículo de lucimiento para su principal protagonista, toda ambición de la cinta pasa por mitificar como modelo de conducta al ídolo futbolístico, convirtiéndole en el salvador de una pandilla de jóvenes delincuentes, al mismo tiempo que aprovecha para rellenar su metraje con imágenes de archivo procedentes de encuentros del Real Madrid, en lo que sin duda se erige en uno de sus principales alicientes dada la fecha de rodaje, con una televisión española aún en pañales y sólo al alcance de muy pocos privilegiados.

quincoces

Ante esta perspectiva, huelga decir que visto con medio siglo de distancia, todo interés que pueda despertar un producto tan coyuntural como éste no pasa de ser meramente arqueológico, con excepción hecha para la parroquia madridista o los seguidores del astro hispano-argentino. Esto sería así si su realización no hubiera sido confiada a alguien con el talento de Javier Setó, interesante cineasta hoy caído en el olvido salvo honrosas excepciones, a pesar de contar en su fulgurante carrera – falleció en un accidente automovilístico a los cuarenta y tres años de edad, dejando un testamento de veinticinco películas – con rarezas tan apreciables como la fantástica La llamada (1966), la aventurera Tabú (Fugitivos de las islas del sur) / La vergine di Samoa / The Drums of Tabu (1965), o El valle de las espadas / The Castilian (1964), producción internacional de sesgo histórico surgida a la sombra de El Cid (1961) bronstoniano.

valeriano andres en lasaeta

De este modo, durante el primer tramo de la cinta el director catalán se las ingenia para burlar los estrechos márgenes de la censura y, aprovechando para ello las posibilidades que la trama le ofrecía en este sentido, articular un fresco de las tremendas desigualdades que se daban en la España de la posguerra, contraponiendo la miseria de los suburbios en el que viven el grupo de golfillos con la desahogada vida de las clases más acomodadas que representan tanto Di Stéfano como el Real Madrid – cf. mientras que las cuatrocientas pesetas sustraídas al futbolista no parecen importar mucho a éste, para los ladronzuelos significan su cena y la de sus familiares; mientras que los chicos se tienen que duchar manualmente con regaderas, el club madrileño dispone de piscinas para el solaz de sus jugadores… -. Estos ya de por sí interesantes apuntes se ven además beneficiados por una puesta en escena deudora del neorrealismo italiano, a cuya veracidad contribuye el que la práctica mayoría de intérpretes del grupo de delincuentes fueran actores no profesionales – entre los que se encuentra un Carlos Romero Marchent desempeñando su primer papel para el cine -, así como la utilización por parte de estos del castizo cheli para expresarse.

saeta rubia

Por desgracia, no todo el conjunto esta al nivel señalado, y tras este brioso arranque la cinta se desenvuelve bajo un tono más rutinario de ecos melodramáticos. No obstante, el buen oficio de Setó impide que la cinta acabe cayendo en el ridículo de muchas de sus coetáneas, quizás con la excepción de las dos forzadas interpretaciones del himno del “Saeta rubia” que se dan cita a lo largo del metraje, a duras penas salvadas cada una de ellas por la intervención de dos actores del calibre de Fernando Delgado (1) y Valeriano Andrés, este último como un simpático trasunto de Matías Prats senior.

José Luis Salvador Estébenez

(1) Aparte de su papel propiamente dicho, Fernando Delgado también presta su voz a dos personajes: el de un anecdótico periodista y el del fracasado y alcoholizado padre de uno de los chicos, rol que es interpretado por el vizcaíno Jacinto Quincoces, futbolista y entrenador que llegó a desarrollar una pequeña carrera cinematográfica a mediados de los cuarenta, apareciendo incluso en títulos que no tenían que ver nada con su deporte, como es el caso de El camino del amor (1943) de José María Castellví.

Published in: on noviembre 27, 2009 at 10:48 am  Comments (6)  
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6 comentariosDeja un comentario

  1. Aquí os ofrecemos la reseña de esta perturbadora película, con la cual damos inicio a un nuevo dossier, este dedicado a nuestro excelente característico Fernando Delgado.

  2. Más bien aterradora película… ¿No hay ciclo Alfredo Di Stéfano? lástima…

  3. Hombre, si te hace especial ilusión, cuando tenga un rato puedo reseñar su otra película: “La batalla del domingo”. Tu dirás… 😛

  4. Estupendo post y sensacional empeño el vuestro al recuperar para el siglo XXI la obra de nuestros grandes actores de siempre (aunque a menudo tuvieran que intervenir en películas pequeñas, efímeras, coyunturales o simplemente malas). Ciñéndonos a este título en concreto, aparte de la mitómana presencia del astro futbolístico, las breves apariciones de Valeriano Andrés, Fernando Delgado, Xan das Bolas, Nicolás D. Perchicot, Santiago Rivero, Mary Lamar o el infantil Carlos Romero Marchent justifican su visionado. O eso creo yo, que igual me equivoco, que todo pudiera ser…

  5. La batalla del domingo, 1962, con referencias a la final de Amsterdam con el Benfica; la preparación en San Mamés para el Mundial de Chile y la victoria en la Copa del Generalísimo

  6. Carlos Romero Marchent trabajó con Alfredo di Stéfano en 1956 y con Orquídea de Santis, en 1971…….


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