Destroyer, brazo de acero

Título original: Vendetta dal futuro

Año: 1986 (Italia)

Director: Sergio Martino [acreditado como Martin Dolman]

Productor: Luciano Martino

Guionistas: Elisa Briganti [acreditada como  Elizabeth Parker Jr.], John Crowther, Dardano Sacchetti, Saul Sasha, Ernesto Gastaldi, Sergio Martino [acreditado como Martin Dolman], según una historia del último

Fotografía: Giancarlo Ferrando [acreditado como John McFerrand]

Música: Claudio Simonetti

Intérpretes: Daniel Greene (Paco Queruak), Janet Agren (Linda), Claudio Cassinelli (Peter Hallo), George Eastman [Luigi Montefiori] (Raoul Morales), John Saxon (Francis Turner), Robert Ben, Pat Monti, Andrea Coppola (Sicario), Donald O’Brien (Profesor Olster), Darwyn Swalve (Anatola Blanco), Amy Werba (Dr. Peckinpah), Franco Fantasia (Reverendo Arthur Mosely), Dean Ricca (Ronny), Sergio Testori (Sicario con gafas de sol)…

Sinopsis: En 1997 una empresa multinacional selecciona minuciosamente a un criminal para que asesine a un líder político ecologista que pone en peligro sus negocios. El elegido es un prototipo de androide mitad robot mitad humano. Pero cuando éste se halla a punto de llevar a cabo su misión sus sentimientos humanos afloran, por lo que decide huir en busca de sus orígenes…

Al igual que ya hiciera con anterioridad con films como Tiburón, La isla del Dr. Moreau, 1997: Rescate en Nueva York, o la saga Mad Max, también el Terminator de James Cameron sería objeto de revisión por parte de Sergio Martino. Tal es la condición de esta Destroyer, brazo de acero (Vendetta dal futuro, 1986), película que, como era costumbre en esta clase de productos trasalpinos imitativos, tiende hacia la mixtura argumental introduciendo varios ingredientes extraídos de otras cintas de moda en aquellos años. Lo más curioso del tema es que en esta ocasión los títulos cuya influencia resulta más detectable en el film de Martino, aparte del ya mentado Terminator, son dos films que, si las fuentes consultadas no mienten, fueron estrenados al menos un año después de éste: Robocop, presente a través de la búsqueda del androide protagonista de sus posibles orígenes humanos, y la hoy olvidada Yo el Halcón, de la que toma tanto su ambiente de carretera como sus competiciones de pulsos.

Pero pese a lo que se pudiera deducir por lo ya apuntado, la cinta que nos ocupa se antoja bastante apartada de las coordenadas argumentales por las que se solía mover el cine de explotation italiano de la época. Dejando a un lado sus señalados puntos en común con los films referidos, Destroyer, brazo de acero apuesta por un argumento que no se basa exclusivamente en el típico refrito mimético formado a base de acumular sin ton ni son momentos que recuerden a las cintas que se trata de imitar, tan característico de este tipo de productos. O al menos, no del todo. Es decir, si bien no faltan a lo largo de su metraje planos o situaciones prestadas o inspiradas en las de otras películas coetáneas, el conjunto posee cierta homogeneidad dentro de su contexto que le acaba por otorgar un plus de originalidad difícilmente localizable en producciones de similar ralea. En este mismo sentido deben de interpretarse otra serie de detalles que se salen de lo establecido, como su (primario) alegato ecologista – algo, por otra parte, nada nuevo en el cine de su director, como puede comprobarse en Caimán, pongo por caso -, o su abrupto y cortante desenlace que elude de medio a medio al manido final feliz.

Otro aspecto a destacar es la sensatez de sus planteamientos, lo cual le lleva a aprovechar sus escasos recursos sin tratar de aparentar ser más de lo que realmente es, presentando así una factura formal cuando menos digna. A ello también contribuye, qué duda cabe, el oficio mostrado en sus respectivas parcelas por sus principales responsables, desde la realización de Sergio Martino a la conseguida fotografía de Giancarlo Ferrando, sin olvidar los efectos especiales de un no acreditado Sergio Stivaletti o la banda sonora del ex-Globin Claudio Simonetti, pese a que debido a la reiterada utilización que de ella se hace acabe resultando tremendamente repetitiva.

No obstante, toda esta serie de particularidades en principio positivas no se ven refrendas por unos resultados superiores a la media. Antes al contrario, éstos acaban por aquejar varios de los defectos endémicos de esta clase de cintas. Por ejemplo, su trama de estructura westerniana no es desarrollada más allá de sus propias premisas, mientras que la actuación de su actor protagonista, el televisivo Daniel Greene, se limita a ser la de un saco de músculos incapaz de trasmitir algún tipo de emoción, por mucho robot que interprete.

Y es que, aunque algunos de sus rasgos se muestren alejados del tono habituado, el resto de Destroyer, brazo de acero se encuentra en sintonía con lo que cabría esperar de una cinta de estas características.  Por un lado por su intento de emular el look de una producción norteamericana, motivo que llevó a localizar sus exteriores en los propios Estados Unidos. Y por otro, por la confección de su reparto, poblado por característicos como el veterano John Saxon, la bella Janet Agren, el ubicuo George Eastman, o Claudio Casinelli, actor fetiche por excelencia de Martino, cuya accidental muerte al estrellarse el helicóptero en el que viajaba contra un puente cuando rodaba una escena de acción teñiría de luto a la película.

José Luis Salvador Estébenez

7 comentarios en “Destroyer, brazo de acero

  1. Hostia! Esta recuerdo haberla cogido de pequeño en el videoclub! (Que por cierto, la caratula es impresionante).
    Terminator, Robocop y… ¡¡Yo, el Halcón!! en una misma película. ¿Se puede pedir más?
    Me han entrado unas ganas locas de volver a verla pero no sé si atreverme… 😉 😛

    1. Sip. Es que en la versión original el protagonista se llama Paco de nombre, según creo deducir, porque aunque se supone que todo transcurre en Arizona, los personajes deben de ser medio mexicanos (si te fijas, el personaje de George Eastman tiene un nombre tan poco yanki como Raoul Morales). Sin embargo, en la versión española cambiaron el nombre de Paco a Peter, supongo que para que no nos rechinara tanto.

      Ah, y si, a mi también me parece que el tal Daniel Green se le da un aire al rey de las camas… 😛

  2. El título alemán: «Paco – Kampfmaschine des Todes». Je. je…

    Por cierto, según el IMDB… algo bastante fiable… 😀 dice que existe otro título arternativo en italiano: «Mani di pietra».

    ¿El nombre del protagonista es un homenaje, raro, a Jack Kerouac…?

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