Gremlins

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Título original: Gremlins

 Año: 1984 (Estados Unidos)

 Director: Joe Dante

Productores: Michael Finnell, Kathleen Kennedy, Frank Marshall, Steven Spielberg

Guionista: Chris Columbus

Fotografía: John Hora

Música: Jerry Goldsmith, Noel Regney

Intérpretes: Zach Galligan (Billy Peltzer), Phoebe Cates (Kate Beringer), Hoyt Axton (Randall Peltzer), Polly Holliday (Rube Deagle), Frances Lee McCain (Lynn Pletzer), Dick Miller (Murray Futterman), Keye Luke (Señor Wing), Scott Brady (Sheriff Frank), Corey Feldman (Pete Fountain), John Louie (nieto de Wing), Arnie Moore (Alex), Harry Carey Jr. (Señor Anderson), Howie Mandel (voz de Gizmo)…

Sinopsis: Randall decide llevar a su hijo Billy un regalo de cumpleaños muy especial. En una tienda de objetos orientales ha conseguido una pequeña criatura de una extraña especie llamada mogwai. Pero a la nueva mascota, bautizada como Gizmo, la acompañan tres reglas que Billy nunca debe incumplir: no dejar que reciba luz solar directa porque moriría, no permitir que el agua le moje, y nunca darle de comer una vez que pase la medianoche. Pero en un descuido, una jarra de agua cae sobre Gizmo, y de su piel salen varios mogwais, más traviesos y menos apacibles que el original.

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Existen un puñado de películas que, a parte de por su intrínseco valor cinematográfico, más o menos justificado según el caso, gozan de un halo de veneración y respeto por parte de aquellos que crecieron ante sus imágenes, colocando a estas, dentro de sus respectivas generaciones, por encima del bien y del mal. Aunque este hecho exista desde que el mundo es mundo y el cine es cine, es a partir de los años 80, con la irrupción del video doméstico en el hogar del prototipo de familia media y el cada vez más floreciente negocio del merchandising fílmico, cuando este fenómeno se magnifica y adquiere unas proporciones mastodónticas. De este modo, es difícil encontrar a alguien que creciera durante aquella década al que la mención de títulos como Una pandilla alucinante, Los Goonies, La guerra de las galaxias o El club de los cinco, por citar solo algunos, no desencadene en su mente un caudal de recuerdos y sentimientos que le transporten a una época ya pasada donde el poder de fascinación y asombro era mayor.

Gremlins es otra de estas películas que disfrutan de este estatus, siendo a su vez la responsable de la existencia de todo un subgénero característico del cine de aquellos años como es el de las cintas protagonizadas por pequeños monstruitos. Estrenada en Estados Unidos el mismo día que Cazafantasmas (Ghost Busters, 1984) de Ivan Reitman, otro de los films ochenteros por excelencia, gran parte de su éxito radica en la perfecta conjunción de los talentos de sus tres máximos artífices. Por un lado Chris Columbus, autor del guión, quien dio forma a la historia de la película mientras vivía en un piso de Manhattan infestado de ratones junto al que existía un cine donde proyectaban un ciclo de cintas de terror de la Universal. Por otro el rey Midas de Hollywood, Steven Spielberg, quien, a parte de ser el mayor impulsor del proyecto, suavizó convenientemente el guión, suprimiendo escenas como aquella que discurría en un McDonald’s en la que los duendecillos verdes daban buena cuenta de los clientes del citado establecimiento, y convenciendo al tercer implicado en discordia, el realizador Joe Dante (1), de que modificara el destino previsto en el libreto para Gizmo, el pequeño y peludo mogwai de orejas puntiagudas y ojos abultados, para que le convirtiera en amigo de los protagonistas, transformándole así en uno de los más carismáticos personajes del cine de los años 80. Por su parte Joe Dante, ente guiño y guiño cinéfilo, dotó al conjunto de un característico tono gamberro, convirtiendo la historia, que en su origen era la de una cinta de terror, en un macabro cuento infantil.

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Y como buen cuento infantil que se precie, también el argumento de Gremlins esconde una doble lectura, en este caso dirigida hacia la Navidad y a la sociedad norteamericana. De este modo, varios personajes que vendrían a personificar a ésta, como la pareja de policías locales, la huraña anciana, o el personaje interpretado por el entrañable Dick Millar, un paleto xenófobo que culpa de todos los males a los extranjeros, recibirán su merecido a través de las trastadas de los gremlins, cuya personalidad podría ser equiparable a la típica de los adolescentes problemáticos, idea esta apoyada por el hecho de que antes de convertirse en estos seres deban pasar por una fase de metamorfosis, lo que trasladado al ser humano podría ser visto como esa etapa de cambios tanto físicos como mentales que dan paso a la edad adulta. Y quién sabe, tal vez sea este el motivo por el cual muchos nos hayamos visto reflejados en Stripe y su cuadrilla, y quizás por ello cada vez que nos sentemos frente a ella una parte de nosotros no deje de desear que los macarras verdes acaben de una vez por todas con el ñoño y formalito de Gizmo.

José Luis Salvador Estébenez

(1) “Fue elegido personalmente por Spielberg, ya que este era un gran fan de la anterior cinta de Dante, Aullidos (The Howling, 1981), y consideraba a Piraña (Piranha, 1978), como el mejor plagio de su Tiburón que había visto”. Extracto de unas declaraciones de Michael Finnell, a la sazón uno de los productores de la cinta.

14 comentarios en “Gremlins

  1. Interesante crítica… Me sorprende que Columbus escribiese una peli de terror viendo su filmografía… bien distinta sería esta peli sin esos cambios…

    La peli me gusta, aunque no la tengo tan mitificada. La segunda era un horror…

    1. Revisate la segunda si puedes. Yo también la recordaba como un horror y cuando la vi hace poco me sorprendió gratamente. Es una total locura de principio a fin y no le llega a la altura de esta ni por asomo, pero viéndola desde un punto de vista cinéfilo/cinéfago es la mar de simpática.

  2. Cuando la vi de pequeño lo que más me impactó fue el monólogo de Phoebe Cates hablando de por qué odiaba la Navidad. Qué cortarrollos esta chica!

  3. Gran reseña cerebrin!
    Coincido con sucette y contigo en que la segunda parte de Gremlins no es para nada fallida. Es más, me atrevería a decir que me parece mejor y mucho más divertida que la primera…
    ¡Ese Gremlin travesti fue lo más en aquella época por Dios!
    Yo adoro los Gremlins, a Guizmo y a Joe Dante, y es una lastima que este director no haya sido tratado como es debido por la industria. Según tengo entendido, su ultimo proyecto “The Hole”, ni siquiera se ha estrenado en USA…
    Una verdadera pena… Por cierto, ¿habéis visto Matinee? ¡¡Menudo peliculón!!
    Saludos!

  4. Cerebrín, no he vuelto a ver la segunda desde su estreno y en ese momento me pareció un verdadero horror… Me aburrí un monton mientras mis amigos se descojonaban y yo los miraba con cara de incrédulo…

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