Maciste contro Ercole nella valle dei guai

Título original: Maciste contro Ercole nella valle dei guai

Año: 1961 (Italia)

Director: Mario Mattoli

Productor: Italo Martinenghi

Guionistas: Marcello Marchesi, Vittorio Metz

Fotografía: Enzo Oddone

Música: Gianni Ferrio

Intérpretes: Raimondo Vianello (Raimondo Rusteghin), Mario Carotenuto (Comendatore), Kirk Morris [Adriano Bellini] (Maciste), Frank Gordon (Hércules), Bice Valori (Circe), Liana Orfei (Deianira), Carlo Croccolo (Fetonte), Franco Franchi (Francheo), Gino Bramieri (El vigía), Ciccio Ingrassia (Ingrassiade), Ave Ninchi, Sandra Mondaini (Eco), Gianni Cajaza, Gianna Cobelli, Francesco Mulé, Ombretta Ostenda, Gino Buzzanca, Renato Terra, Fanfulla [Luigi Visconti], Ave Ninchi, Rita Salviati, Riccardo Paladini, Santo Versace…

Sinopsis: Fruto de la casualidad, un promotor deportivo y su secretario tienen conocimiento de la existencia de una máquina capaz de viajar por el tiempo y el espacio. Acuciados por las deudas y las amenazas, ambos resuelven utilizarla clandestinamente para hacerse millonarios. Su plan consiste en viajar hasta el futuro cercano para, una vez conocidas las combinaciones ganadoras de los principales juegos de azar, regresar al presente. Sin embargo, las cosas no salen como esperaban y los dos hombres van a parar a la Grecia del año 5.000 antes de Cristo. Una vez allí, vivirán distintas peripecias que les llevarán a conocer a los míticos Hércules y Maciste.

La mejor muestra del nivel de éxito y aceptación social alcanzado por el péplum a principios de la década de los sesenta la tenemos en la rápida aparición de sendas parodias del género provenientes tanto de la propia Italia como, incluso, de los Estados Unidos. La primera película en inscribirse dentro de esta corriente sería Maciste contro Ercole nella valle dei guai (1961) de Mario Mattoli[1], la cual llegaría a conocer una posterior reposición bajo el tramposo título de Franco & Ciccio & Maciste contro Ercole nella valle dei guai, mediante el que sus avispados productores trataban de sacar tajada de la popularidad que para entonces gozaba el citado dúo humorístico, a pesar de que su participación original en el film fuera meramente secundaria.

Por el contrario, el protagonismo real de la cinta recae en los cómicos Raimondo Vianello y Mario Carotenuto, este último uno de los rostros más habituales de la sexy-comedia trasalpina de finales de los años setenta con su pelo canoso y sus gafas de aumento, y al que los televidentes españoles quizás recordarán por los sketchs humorísticos que trufaban el programa de variedades Tutti Frutti de la primeriza Tele5. Los dos forman para la ocasión la habitual pareja de contrastes tan cara a cierto estilo de comedia. Así, mientras que Vianello da vida a un recto y caballeroso miembro de la nobleza en horas bajas, Carotenuto hace lo propio con un golfo y populachero promotor deportivo con gran afición por las mujeres, quienes, tras probar furtivamente una experimental máquina del tiempo con fines crematísticos, irán a parar a la primitiva Grecia[2]. Sobre esta base, la película aglutina los ingredientes más característicos de este tipo de vehículos, haciendo gala de un discutible sentido del humor cercano a la astracanada donde se entremezclan equívocos, anacronismos temporales y referencias mitológicas.

En cuanto a lo que respecta a su aludida naturaleza de parodia del péplum, y aparte de lo ya apuntado, dicha condición se deja notar en varios de sus motivos estéticos y argumentales. Sin ir más lejos, ahí está el concurso y caricaturización de personajes tan propios del género como Circe, Deianira, Euristeo o los consabidos Hércules y Maciste, dentro de una trama sin pies ni cabeza en la que no faltan las referencias a  algunas de las más recordadas secuencias de Ulises – el enfrentamiento del hijo de Zeus con el cíclope -, Hércules y Hércules y la reina de Lidia – el encantamiento de Maciste por parte de Circe para que éste ceda a sus pretensiones amorosas, escena esta en la que también se deja apreciar la influencia del pasaje bíblico de Sansón y Dalila -, entre otras. Tres cuartas partes de lo mismo ocurre con la fotografía de Enzo Oddone, la cual imita de forma clara el cromatismo exacerbado típico de los primeros títulos del género, y en especial el empleado por el genial Mario Bava en el fundacional díptico que sobre cierto semidios realizara Pietro Francisci, radicando el mejor ejemplo de ello en la iluminación empleada para el tramo ambientado en la guarida de Circe.

Por lo demás, la película apenas ofrece elementos dignos de ser recordados más allá de su condición de pionera. Su aparente comicidad brilla por su ausencia salvo en puntuales excepciones – cf. una vez en la antigüedad, el personaje de Carotenuto creerá en un primer momento estar en Cinecittá asistiendo al rodaje de un film mitológico -, en tanto que técnicamente su acabado destaca en no pocas ocasiones por su caótico y abrupto montaje. A la vista pues de lo mediocre del producto, tal vez lo más destacable del mismo estribe en el hallazgo que a todos los niveles supone la presencia de esos sirvientes de Circe con cabeza de animal, así como el hecho de contar con la primera aparición en el medio de un joven actor llamado a convertirse en breve en un nombre de referencia dentro de las epopeyas de forzudos. Éste no es otro que Kirk Morris, quien con su interpretación en la película de un cejijunto y zoquete Maciste iniciaba su relación con el personaje al que en mayor o menor medida estaría ligado a lo largo de su fulgurante carrera.

José Luis Salvador Estébenez

[1] No era esta la primera vez que el especialista en el género Mario Mattoli desarrollaba una de sus comedias en el mundo antiguo. Casi una década antes ya lo había hecho en la muy superior Noches de Cleopatra [tv: Dos noches con Cleopatra] (Due notti con Cleopatra, 1953), película protagonizada por Alberto Sordi y una jovencísima y exuberante Sophia Loren, en el doble papel de la más famosa reina de Egipto y el de una sirvienta de ésta. No en vano, si por algo es recordada esta película a día de hoy es por una sensual sesión fotográfica que la sex-symbol protagonizara en los decorados del film durante los descansos del rodaje.

[2] Coincidencia o no, una premisa muy similar sería utilizada años después por el productor de la cinta, Italo Martinenghi, en lo que sería su debut oficial como realizador con Tres superhombres en el Oeste / …e così divennero i 3 supermen del West (1973), otra parodia genérica aunque esta vez orientada hacia el spaghetti-western.

4 comentarios en “Maciste contro Ercole nella valle dei guai

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