Satanik

Título original: Satanik

Año: 1968 (Italia, España)

Director: Piero Vivarelli

Productor: Eduardo Manzanos Brochero

Guionista: Eduardo Manzanos Brochero, según el personaje de cómic creado por Max Bunker (Luciano Secchi) y Magnus (Roberto Raviola)

Fotografía: Silvano Ippoliti

Música: Manuel Parada

Intérpretes: Magda Konopka (Dra. Marnie Bannister), Julio Peña (Inspector Trent), Umberto Raho (George Van Donan), Luigi Montini (Dodo La Roche), Armando Calvo (Inspector de la policía española), Mimma Ippoliti (Stella Dexter), Isarco Ravaioli, Nerio Bernardi (Profesor), Joe Atlanta, Antonio Pica (Louis), Piero Vivarelli, Gaetano Quartararo, Mirella Pamphili, Gustavo Simeone, Giancarlo Prete, Pedro Fenollar, Luis de Tejada…

Sinopsis: Marnie Bannister es una vieja y deforme doctora que ejerce de ayudante de un eminente científico que ha dado con una fórmula capaz de rejuvenecer las células. Sin embargo, las investigaciones llevadas a cabo con animales revelan que tan revolucionario invento, además de rejuvenecer, provoca una extrema agresividad. Creyendo que tales efectos secundarios se presentan solo en seres irracionales, Marnie no duda en ofrecerse como conejillo de indias. Ante la negativa del científico a ceder a sus pretensiones, mata a éste y seguidamente ingiere su invención. Casi al instante se convierte en una atractiva mujer. A partir de ese momento no dudará en utilizar sus nuevas armas femeninas para conseguir sus propósitos.

Nacida de la unión profesional del dibujante Magnus (Roberto Raviola) y el guionista Max Bunker (Luciano Secchi), padre asimismo de Kriminal, Satanik fue uno de los personajes más populares surgidos del amoral fumetti neri italiano de la década de los sesenta. Protagonista de un total de doscientas treinta y un historias publicadas entre 1964 y 1974, la principal particularidad de Satanik con respecto a la mayoría de sus colegas coetáneos estriba en sus diferentes raíces y orientación temática. Mientras muchos de los antihéroes que poblaban los fumettos estaban claramente inspirados en Fantomas o Arsenio Lupin, la creación de Magnus y Bunker tomaba como base el clásico literario de Robert Louis Stevenson El extraño caso del doctor Jekyll & Mister Hyde, entremezclado con el mito de la eterna juventud, lo que le llevaba a arrojar ciertos ecos del relato “Máxima adaptabilidad” de Stanley G. Weinbaum, el cual había sido llevado al cine años antes por Kart Neumann como She-Devil [dvd: La diabla, 1957]. Así, la tal Satanik era, en realidad, una madura y deforme científica que tras experimentar en sus propias carnes una revolucionaria fórmula, se transformaba en una atractiva mujer de instintos asesinos. Tan fantástica premisa era además complementada con la frecuente aparición en sus andanzas de vampiros, fantasmas y otros seres de las tinieblas, signos inequívocos de su clara inclinación terrorífica.

Al igual que Diabolik o su “hermano” Kriminal, hacia finales de la década de los sesenta Satanik también fue objeto de una traslación a celuloide. En este caso sería por medio de una homónima coproducción hispano-italiana en cuyo equipo técnico-artístico abundaban viejos conocidos de este tipo de productos. De este modo, su realización recaería en Piero Vivarelli, cineasta que en la temporada anterior había llevado a la pantalla al embozado personaje de la editorial milanesa Cervinia Mister X. De esta misma película también repetía el actor portorriqueño Armando Calvo, que de villano de la función en la previa pasaba aquí a convertirse en un sudoroso y algo atolondrado inspector de la policía española. En cuanto a su guión, éste corrió por cuenta de Eduardo Manzanos Brochero, a la sazón productor de la cinta, y quien por aquellas mismas fechas había desempeñado idénticas labores en Los cuatro budas de Kriminal / Il marchio di Kriminal (1967) de Fernando Cerchio y Nando Cicero, última y más “revisitable” de las dos encarnaciones cinematográfica de tan esquelético personaje[1]. Por último, su banda sonora sería obra de Manuel Parada, el mismo compositor tanto de Mister X como de Los cuatro budas de Kriminal.

Pero esta acreditada experiencia de sus principales responsables para con el tema tratado no se tradujo en una adaptación fidedigna del personaje. Al contrario. Más allá de la naturaleza de su personaje protagonista, la cual da pie a las predecibles transformaciones de ésta a su primigenio aspecto en las ocasiones más inoportunas, la carga fantástica del original es sustituido por un tratamiento cercano, tanto narrativa como estéticamente, al ya por entonces caduco cine de seudo-bonds mediterráneos que tanto furor causara poco años atrás en las pantallas de los cines de barrio de media Europa. Fruto de ello es el concurso a lo largo de su metraje de elementos tan reconocibles de aquél estilo como las escenas de tiroteos, las persecuciones automovilísticas y los ambientes lujosos y sofisticados, dentro de una intriga de corte policial desarrollada entre Madrid y Ginebra.

En principio, toda esta serie de modificaciones no deberían ser negativas per se para los resultados globales del conjunto, si no fuera por la forma en que están dispuestos en el torpe y poco imaginativo guión escrito para la ocasión por Brochero, acreedor de una trama poblada por personajes unidimensionales tan ingenua como ininteligible. No es sólo que el libreto desperdicie las múltiples posibilidades que el personaje le brindaba; es que los pocos rasgos de éste que son respetados son mostrados de forma harto confusa. Pongamos por caso la supuesta transformación psicológica que sufre su protagonista. Tal y como se explica, el milagroso elixir tiene como efecto secundario una extrema agresividad en el individuo al que le es suministrado, algo que vendría a justificar los posteriores crímenes que lleva a cabo Satanik. Sin embargo, en la práctica esto no ocurre así. El primero de sus asesinatos ocurre cuando ni siquiera ha llegado a probar la receta, en tanto que el resto los comete bajo su apariencia original, esto es, cuando la fórmula ha dejado de causarle efecto alguno.

Más alarmante es, empero, la total subversión a la que es sometido el mensaje que se podía extraer de la obra original en que se basa. Si ésta podía interpretarse como una feminista venganza contra los hombres que sólo juzgan a las mujeres por su apariencia exterior y, por tanto, una crítica dirigida a la ya por entonces floreciente sociedad de la imagen, su conversión cinematográfica contiene una carga misógina de lo más recalcitrante. No en vano, las pocas féminas que aparecen a lo largo de la cinta son presentadas tan bellas como traicioneras e interesadas. Pero no sólo eso, sino que gran parte del potencial del film pasa por subrayar los atributos físicos de su actriz protagonista, la polaca Magda Konopka, convirtiendo su interpretación en poco menos que un muestrario de modelitos a lo Jane Fonda en Barbarella (Barbarella, 1968). Sirva como muestra de tal circunstancia los dos strip-teases que la futura chica Playboy ejecuta en los poco más de ochenta minutos que dura la cinta.

A todos estos defectos señalados hay que unirles la gris realización de Vivarelli, ya sea por su horrorosa puesta en escena, dominada por zooms y teleobjetivos, o por su inexistente dirección de actores, no tanto por la nulidad interpretativa de la Konopka, habida cuenta de su demostrada incapacidad en tales tareas, como por la frialdad mostrada por gente de la probada valía de Julio Peña, pongo por caso. No obstante, si hay un aspecto que sobresalga para mal dentro de la labor de Vivarelli, este es su moroso ritmo narrativo, derivado en buena medida del innecesario alargamiento al que son sometidas sus escenas. Un ejemplo de ello lo tenemos en el desenlace de la cinta, cuando, tras perder la pócima, Satanik abandona el ferry en el que viajaba. Una vez en tierra, es alcanzada por un policía que la perseguía, el cual, al verla convertida en una vieja, la deja marchar creyendo haberse equivocado de persona. Un buen final no exento de cierto halo poético, pero que es estropeado por la innecesaria inclusión de un postizo epílogo en el que la protagonista principal acabará recibiendo su merecido.

Así las cosas, tal vez el elemento más reseñable de todo el conjunto, aunque siquiera sea a modo de curiosidad, radique en la idea de ambientar la primera parte de su historia en España, convirtiendo así a nuestro país en el marco de acción de mad doctors y redes internacionales de tráfico de joyas, imagen esta tan alejada del paraíso terrenal que el régimen franquista trataba de vender de cara al exterior por aquella época. Quizás por ello, tampoco falte el prototípico retrato de charanga y pandereta, que diría Machado, a través de la conversión en guarida de delincuentes de un tablao flamenco, facilitando así la aparición de momentos puramente tipical Spanish.

José Luis Salvador Estébenez

[1] O al menos de forma oficial, ya que dicho personaje también conocería un total de tres versiones apócrifas por parte de la desvergonzada industria turca, para lo cual sería rebautizado con el nombre de Kilink. Estas películas serían: Kilink Istanbul’da, Kilink soy ve öldür y Kilink uçan adama karsi, todas ellas rodadas en 1967 y dirigidas por Yilmaz Atadeniz. Años después, aunque esta vez en coproducción con Italia, los turcos volvería a retomar al personaje dentro del contexto de cine para adultos con Kriminal Porno [vd: Sexo criminal, 1979] de Melih Gülgen.

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7 comentariosDeja un comentario

  1. Lástima, quería verla, pero si es tan mala, pues no me apetece mucho…

    También decirte, que en las historietas también hay trnasformaciones inoportunas…

  2. Hombre, mala, mala… Buena no es, pero hay cosas bastante peores. Está tiene algún detalle interesante por ahí desperdigado, aunque sea más a nivel estético que a cualquier otra cosa. Si te gustará Jesús Franco, incluso te diría que te la vieras para ver si es solo cosa mia la influencia que veo de su cine en la peli (Campeche, manifiéstate!), pero conociéndote como te conozco, casi que note la recomiendo. Y es una lástima, porque el punto de partida daba para mucho más. Sin ir más lejos, toda una joyita del fantástico mexicano como “La bruja” de Chano Urueta tiene un planteamiento muy similar. Solo me queda la duda de saber si el montaje italiano difiere en algo al español, cosa que dudo por lo que he leído por ahí, pero bueno.

  3. Hombre,que no ve guste Franco no creo que me incapacite para ver si otros siguen su estela… El personaje del cómic me interesa bastante, por eso quería ver la peli…

  4. No es eso, hombre. Es para constatar si es cierta la influencia que a mi me parece que tiene la película en determinadas escenas como, por ejemplo, la del strip-tease que aparece en el video que acompaña la reseña.

  5. […] los más irredentos seguidores de esta Abadía reconocerán por ser el director de títulos como Satanik (1968), Mister X (1967), o la más desconocida Il dio serpente (1970). Sería la noche del pasado […]

  6. […] Franco, Objetivo Bi-ki-ni de Mariano Ozores, Las Vegas 500 millones de Antonio Isasi-Isasmendi, Satanik de Piero Vivarelli o Manos torpes de Rafael Romero Marchent, director para el que trabajaría en […]

  7. […] (1966), quizás su trabajo más conocido, en la que siguiendo la estela de los Diabolik, Satanik y compañía narraba las aventuras de un superhéroe creado ex profeso entremezclando […]


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