La justicia de ninja

En Japón el personaje del ninja, como icono de la cultura popular, apareció en pantalla desde prácticamente el comienzo del cine y siempre en películas de corte histórico ambientadas en la época feudal del país del sol naciente; en occidente las primeras apariciones de los guerreros de negro se pudieron disfrutar en films tan dispares como Solo se muere dos veces (You Only Die Twice), la aventura nipona de James Bond, y Los aristócratas del crimen (The Killer Elite) del maestro del western crepuscular Sam Peckinpah. Sin embargo el gran desembarco de los ninjas se produjo en el año 81 con el estreno mundial de La justicia de ninja (Enter the Ninja), por obra y gracia de los productores judíos Menahem Golan y Yoram Globus, creadores de la Cannon Films, una de las productoras cinematográficas independientes que hicieron su agosto con las pelis de acción de Chuck Norris, Charles Bronson, Michael Dudikoff, Steve James, Sho Kosugi, Jean Claude Van Damme y demás tipos duros, durante más de una década.

Según Menahem Golan (y otras fuentes como el libro From Bruce Lee to the Ninjas), la idea de hacer una película de ninjas vino del actor, artista marcial, amigo de Bruce Lee y campeón de karate Mike Stone, que escribió una historia de artes marciales donde se mostraría un estilo tan antiguo como desconocido y sorprendente para al publico occidental como era el ninjitsu. A Golam le gusto la idea, le propuso a Stone ser el protagonista y reservándose para si mismo el puesto de director del nuevo invento. Sin embargo, a pocos días de comenzar el rodaje, se suspende la producción y Stone es despedido. Nadie da una explicación clara al porqué de cancelar todo el proyecto; la razón mas lógica, conociendo al tándem Golam-Globus, es que el entusiasmo de Golam para rodar una película de artes marciales no era compatible con la posibilidad de que todo aquello con ninjas y un actor principal como Mike Stone pudiese dar como resultado un gran batacazo en taquilla y la pérdida del dinero invertido.

Poco después, la Cannon Films se decide a producir la película pero con cambios importantes que reducirían al máximo la posibilidad de que tan estrambótica idea de mostrar guerreros medievales japoneses en el presente resultase un fracaso comercial. Así, deciden que el protagonista principal sea la otrora estrella del spaguetti-western y poliziesco italiano Franco Nero (!!!!!!!!), en lugar del experto en artes marciales Mike Stone que pasaría a ser el coordinador de acción al mismo tiempo que se encargaría de doblar a Nero en las escenas de lucha, puesto que las habilidades de éste para las artes marciales eran comparables a las de David Carradine cuando comenzó a rodar la serie Kung Fu. Además de contratar a Franco Nero, contaron también con la presencia de otros rostros que por aquellos entonces trabajaban en Europa como la sinuosa y erotizante Susan George (Perros de paja, Mandingo, Los hijos del dia y de la noche, etc.) o un Christopher George pasado de rosca tras haber trabajado con Lucio Fulci en Miedo en la ciudad de los muertos vivientes. Aquellos rostros familiares fueron eclipsados por el antagonista del héroe, interpretado por el entonces desconocido Sho Kosugi que a partir de esta película se convirtió en una estrella y cuyo nombre siempre irá asociado a la palabra ninja. Ante tales fichajes para asegurarse que el público iría a las salas aunque no les interesase las artes marciales o los ninjas, a la Cannon Films no le quedo mas remedio que irse a rodar a Filipinas donde los costes de producción eran mucho mas baratos y además le conferían al producto un aire mas internacional y exótico. En sucesivas películas la Cannon volvería a filmar en tierras filipinas títulos de cierto éxito como El guerrero americano, Delta Force 2, o la primera y la tercera parte de Desaparecido en combate.

La justicia de ninja es la historia de Cole (Franco Nero), un veterano de guerra que ha pasado varios años en Japón aprendiendo las artes secretas de los ninjas y convirtiéndose en el primer occidental en convertirse en maestro de tan milenario arte, algo que provoca los celos de un compañero de escuela japonés que no acepta a un americano como sucesor de su maestro. Pronto Cole tendrá que dejar la escuela ninja para ir a Filipinas tras recibir un mensaje de un antiguo amigo que tiene problemas con la mafia local. Una vez allí, Cole usara su aprendizaje para desbaratar los planes de unos mafiosos algo patéticos que al final tendrán que contratar a otro ninja que pueda enfrentarse a Cole.

La historia de La justicia de ninja es simple y directa y ofrece al publico lo que quiere ver; es decir, ninjas, luchas de kung fu, algo de erotismo de mano de la siempre morbosa Susan George, exotismo, humor chocarrero y tontorrón, flashbacks bélicos, actuaciones marcianas y muchísima diversión. Tenemos un prólogo con ninjas que dura casi 20 minutos y que ha sido copiado en multitud de ocasiones sobre todo por las producciones taiwanesas de Lo Rei, y como hay que aprovechar los caretos de las estrellas contratadas, tenemos algunas aventurillas y peleillas con Franco Nero a cara descubierta para ir abriendo boca y poder disfrutar del ultimo tercio con el ninja blanco bueno enfrentado al ninja negro malo en un ring para peleas de pollos como metáfora de que el enfrentamiento entre dos ninjas es tan (o más) sangriento que tales luchas pollunas…

La justicia de ninja (Segunda parte): Las consecuencias del éxito

Lo que nadie se esperaba es que La justicia de ninja fuese un exitazo sin precedentes para la Cannon, que al año siguiente volvería a contar con Sho Kosugi para la secuela La Venganza de ninja, esta vez como protagonista absoluto, para más tarde realizar una tercera parte que se tituló Ninja 3: La dominación, y así en comunión formar la primera trilogía ninja de la Cannon que continuaría exprimiendo el tema con la saga del Guerrero americano.

El éxito de La justicia de ninja tuvo varias consecuencias que cambiaron el rumbo de las películas de artes marciales a un lado y otro del mundo. En América y Europa se desató una auténtica fiebre ninja a todos los niveles dando como frutos la aparición no solo de secuelas cinematográficas, sino de revistas, libros, gimnasios que enseñaban autentico ninjitsu, etc. En Asia, en países como Japón, Sonny Chiba y su Japan Action Club llevaron a la pantalla la vida de auténticos ninjas con la serie Kage no Gundan; en  Taiwan, el productor y director Wu Kuo Jen y el actor Lo Rei realizaron autenticas sagas ninjas que en cierta medida imitaban el modelo de la Cannon. Por otra parte y sin salir de Taiwan, el director Robert Tai revolucionó el mundo ninja con productos tan inefables como Ninja shaolin: duelo final o El desafío de Lady Ninja. En Filipinas, Kinavesa Films / SilverStar, compañeras de armas de la Cannon, también produjeron producciones ninja autóctonas con Romano Kristoff a la cabeza de cartel, en títulos como Los ninjas de la justicia (titulo de similar resonancia con el original) o Policía de día, vengador de noche, entre otras. Pero fue en Hong Kong donde el fenómeno ninja y el éxito de La justicia de ninja produjo los mayores ” monstruos”. Y no me refiero a producciones locales como Duel to the Death de Ching Siu Tung o Ninja in the Dragons Den, que mas bien seguían el modelo de fantasía ninja clásica situando la acción en épocas medievales, sino a productos destinados a los mercados videográficos occidentales servidos de la mano de Joseph Lai y Tomas Tang. Si, amigos, los continuos éxitos de las películas de ninjas de Sho Kosugi para la Cannon fueron las responsables de que la IFD y la Filmark dieran a luz a sus criaturas mas infames y al mismo tiempo divertidas.

¿Cómo influyó La justicia de ninja en los productos de la IFD de Joseph Lai? El que una película de bajo presupuesto como La justicia de ninja triunfase en todo el mundo hizo que una hiena del mundo del cine como Joseph Lai se lanzase a distribuir similares productos por todo el mundo siguiendo los parámetros impuestos por la Cannon y reduciendo al máximo los costes de producción:

- Si Franco Nero era una estrella del spaguetti-western, Joseph Lai encontró a un sustituto de Nero en la persona de Richard Harrison que también había sido una estrella del spaguetti-western en Europa y que además guardaba cierto parecido físico con el italiano. Es curioso que más tarde otro actor que triunfó en el spaguetti-western también acabara haciendo de ninja, aunque en su caso para la televisión. Me refiero, naturalmente, a Lee Van Cleef y a su serie The Master en la que compartía protagonismo con el ya citado Sho Kosugi.

- Si en La justicia de ninja la historia se desarrollaba en Filipinas, los productos ninja de la IFD situaban sus historias en lugares igual de exóticos como Tailandia, la misma Filipinas, Hong Kong, Taiwan o Corea, con la diferencia de que Joseph Lai no rodaba allí, sino que directamente compraba películas de esos países y luego les insertaba las escenas postizas con los ninjas.

- Si en La justicia de ninja había un ninja blanco, un ninja negro y varios ninjas rojos, en los productos de Joseph Lai podían aparecer ninjas de todos los colores posibles y hasta combinados.

Desde aquí solo nos queda agradecer a los responsables de La justicia de ninja el habernos obsequiado con esa hora y media de sano entretenimiento y el haber sido el pistoletazo de salida de toda la producción de películas de ninjas realizada en el mundo entero desde el año 81 hasta el día de hoy. Así pues, se puede considerar a La justicia de ninja como el verdadero film decano del género.

Existen en España 2 ediciones de La justicia de ninja, la videográfica editada por Columbia que viene en fullscreen y mutilada (le faltan escenas completas por todo el metraje y algunas escenas de acción bastante sangrientas están recortadas) y la emitida por el canal MGM en la TV digital que está en widescreen y es totalmente uncut.

Jesús Manuel Pérez Molina

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Un ComentarioDeja un comentario

  1. Muy interesante el articulo, sobre un subgénero, el Ninja, al que me parece que ni el esfuerzo de los Wachosky va a sacar de su condena a la series B mas modestas o directamente Z. Algo curioso, porque yo al menos recuerdo que de chaval estas pelis tenian mucho tirón entre nosotros.

    Mi grupo de amigos y yo alquilamos y vimos en infinidad de ocasiones los 2 primeros Guerreros Americanos de Dudikoff (probablemente sus obras cumbres y la de este subgénero) como también nos tragamos, y muchas veces, Ninja 3 (la Posesión, si recuerdo correctamente aqui en el norte de África), aquella otra de Sho Kosugi Indestructible: Ruega por tu Muerte (aún a dia de hoy no se si el subtitulo es lo primero o lo segundo) y recuerdo también en mi inconsciencia haber alquilado una llamada “El Ninja Blanco” que creo reconocer en la pelicula que abre el articulo. Casi todas andaban entre malillas e infectas, y aún asi volviamos a por más, empeño futil, dado que la oferta siempre se me ha antojado escasisima.
    Lástima, por esto mismo, el aparente escaso éxito de Ninja Assassin, que si bien se explica facilmente por lo tremendamente endeble de su propuesta, me hacia albergar esperanzas de que, como el zombi, el ninja volviera a alzarse de entre el olvido. Tendrá posiblemente que ser en otra ocasión.

    Saludos!


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