Jack el destripador de Londres

Título original: Jack el destripador de Londres / Sette cadaveri per Scotland Yard

Año: 1972 (España, Italia)

Director: José Luis Madrid

Productor: José Luis Madrid

Guionistas: Tito Carpi, Sandro Contienza, José Luis Madrid, Jacinto Molina

Fotografía: Diego Úbeda

Música: Piero Piccioni

Intérpretes: Paul Naschy  [Jacinto Molina] (Peter Dockerman), Patricia Loran (Lulu), Renzo Marignano (Comisario Henry Campbell), Orchidea de Santis (Sandy Christian), Andrés Resino (Winston Darby Christian), Irene Mir, Franco Borelli (Detective Hawkins), Víctor Iregua, Teresita Castizio, Carmen Roger, Palomba Moreno…

Sinopsis: Una serie de asesinatos sacude la ciudad de Londres; todas las víctimas son prostitutas, lo que hace pensar a Scotland Yard en un émulo de Jack el Destripador. Pronto, un antiguo trapecista tullido se perfila como el principal sospechoso de los crímenes, lo que obligará al hombre a defenderse de la justicia ordinaria y del ojo por ojo de sus propios vecinos.

Jack el destripador de Londres es una de las obras menos conocidas de las guionizadas por Paul Naschy, a la par de una de las que reflejan con mayor tino lo mejor y lo peor de la producción cinematográfica que parte de guiones del icono del fantaterror patrio.

Y es que, si por algo se define esta película, es por ser una obra de contrastes, en el sentido amplio de la palabra: así, junto con el intento que propone el guión de establecer una oposición entre el mundo marginal, donde se mueve el personaje de Naschy, frente a la alta sociedad con la que coquetea el inspector de Scotland Yard encargado del caso, tenemos un guión con bastante potencial, malogrado por una dirección rutinaria y plana que no aprovecha en absoluto esos resortes del libreto. Así, lo que sobre el papel es un reflejo bastante elaborado de ambos estratos sociales, en la plasmación en pantalla se queda en nada; la personificación de la sociedad oscura y violenta en la que vive el trapecista se queda desdibujada por culpa de una ambientación en exceso limpia y edulcorada, y de la alta sociedad no se aprovecha todo el aire de decadencia que se intuye en la trama. Una lástima, porque en el guión de Naschy se vislumbra un elaborado trabajo de ambientación sobre el personaje original (no olvidemos que las víctimas del verdadero Jack eran prostitutas, y que la mayor parte de las teorías sobre la identidad del asesino apuntan a un miembro de la alta sociedad), a la par que una sugestiva revisitación sobre el mismo.

Cabe señalar que no es la ambientación el único elemento que queda malogrado por el flojo trabajo de dirección. La decisión de Naschy como guionista a la hora de jugar con limpieza a la hora de brindarnos pistas sobre la identidad del asesino, o posibles sospechosos, se queda en subrayado burdo por culpa de la falta de sutileza de José Luis Madrid, y el flojo trabajo en la dirección de los actores implicados, que no saben destacar la ambigüedad que piden sus papeles. También hay que admitir que algún exceso en el tramo final de la película poco hace para que pasemos por alto estos defectos inherentes a la dirección, y que redundan negativamente en el resultado final de la película.

Aún así, y con todos sus defectos, Jack el destripador de Londres se erige como una aproximación interesante al fenómeno del destripador, a la par que más interesante que otras películas de mayor pedantería y pretensión inspiradas en el mismo, ya que al menos tiene al virtud de no buscar ir más allá de ser un curioso film de suspense. En Italia, país coproductor del film, se tituló Sette cadaveri per Scotland Yard (Siete cadáveres para Scotland Yard), título que se me antoja más sugerente que el original hispano[1].

Ana Morán

[1] Según palabras de Naschy, la coletilla de “de Londres” del título español fue una imposición de los productores. Otros nombres que se llegaron a barajar en castellano para la película fueron: El asesino de Londres, Jack el destripador vuelve del infierno o El retorno de Jack el destripador.

6 comentarios en “Jack el destripador de Londres

  1. Un film muy, muy, muy flojito y predecible, sobre todo por la pedestre dirección de Madrid, como bien apuntas en la reseña. De todos modos, el guión también me parece un tanto inconsistente; veáse la increíble transformación del personaje de la muchacha de vida alegre que de querer matar a Naschy pasa a ayudarle tras que, precisamente, haya podido comprobar en primera persona de lo que es capaz.

    Pese a todo, no hay que dejar de reconocer que su guión posee ciertos puntos de interés; además de por la idea de contraponer la alta sociedad con los sustratos marginales, por el hecho de que Naschy no escapara de ciertos rasgos característicos de su cine.

    Y es que, salvando las distancias, el esqueleto de la historia no se diferencia en demasía al de muchas de sus películas sobre Waldemar Danisnky. Aquí también su personaje sufre una especie de maldición, en este caso representado por el trauma derivado de su cojera que le apartó de las pistas de circo y le condujo al alcoholísmo. Tampoco faltan los apuntes misoginos de rigor, con esa esposa, prostituta de profesión, a la que quiere vengar de su asesino. Y, para colmo, el desenlace final es un enfrentamiento entre Naschy y el asesino en serie. Vamos, que lo único que faltaba es que al final el personaje de Orchidea de Santis se cargara a Naschy con algo de plata en señal de amor.

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