Disco rojo

Título original: Disco rojo / Sinal vermelho

Año: 1972 (España, Portugal)

Director: Rafael Romero-Marchent

Productor: Antonio Vilar

Guionistas: Antonio Vilar, Jacinto Molina, [Nivan O. Taylor]

Fotografía: Miguel Fernández Mila

Música: Antón García Abril

Intérpretes: Antonio Vilar (Enrique), Mara Cruz (Olga), Hugo Blanco (Jorge), Antonio Casas, Paul Naschy [Jacinto Molina] (Sergio Meletes), Carlos Romero Marchent (Luis), María Elena Arpón (Mónica), Rebeca Reyes (Erika), María Kosti (Helen), Ramón Centenero (Quinis), Luis Tito, Beni Deus, Eduardo Calvo, Magdalena de Soto (Vera), Carlos José Teixeira…

Sinopsis: Un grupo de niños de papá se dedica a consumir drogas y participar en suicidas carreras de coches por la ciudad. Un muchacho muere, y su padre, dueño de un periódico, encarga al mejor de sus periodistas que investigue cómo llegaron a manos del joven las drogas.

Antonio Vilar (1912-1995), actor de origen portugués, era un intérprete muy apreciado en España, y antes de su celebridad ya debutó en nuestro país con la co-producción hispano-lusa La mantilla de Beatriz (1946), de Eduardo García Maroto, con un papel muy secundario. En 1949 Estados Unidos produjo la película Christopher Columbus [tv: Cristóbal Colón], de David MacDonald, con Fredric March como el insigne navegante; el estado español se sintió profundamente ofendido por la imagen falseada que se daba del descubrimiento histórico, y no sólo prohibió la película en nuestro país, sino que además decidió “contraatacar” con su propia versión de lo acontecido, Alba de América (1951), de Juan de Orduña, y buena prueba de la valoración que ya se tenía del actor es que el papel protagonista fue concedido a Antonio Vilar.

La etapa de productor Vilar la abordó muy tarde, y sólo cuentan dos películas en su haber, protagonizadas por él, desde luego, por un lado Comando de asesinos / Fim-de-semana com a morte / Sechs Pistolen jagen Professor Z (1966), de Julio Coll, clásica cinta de euroespías de la época, y la presente, que rodó inmediatamente después de la anterior, salvo una aparición especial en el spaghetti-western Buen funeral, amigos, paga Sartana /  Buon funerale, ¿amigos!?… paga Sartana (1970), de Giuliano Carnimeo. En esta su segunda película como productor, rodada en 1972 y estrenada en España al año siguiente, Vilar decidió también tomar las riendas como guionista, y desarrolló la historia al lado de Jacinto Molina, ya ducho en estas lides, a quien concedió también un papel destacado. A todo esto, se suele añadir a Nivan O. Taylor como participante en el guión en las copias portuguesas, aunque lo más seguro es que este desconocido colaborador se dedicase únicamente a la traducción del libreto; en todo caso, puede apreciarse que el nombre de “Nivan O. Taylor” está conformado por todas las letras del de “Antonio Vilar”, reemplazando un i latina por una i griega.

La trama aúna ricachones, carreras automovilísticas, drogas e investigación, denunciando la superficialidad de la gente ociosa, y mostrando una visión muy crítica y solemne sobre la drogadicción, en escenas donde la música de Antón García Abril adquiere tonalidades casi de cine de terror y que muestra a los consumidores como zombis con heridas supurantes. La puesta en escena de Rafael Romero Marchent muestra los vicios de la época, con molestos ralentíes (la cámara lenta descubre el uso de pobres maquetas en el espectacular accidente automovilístico del inicio, que hubiera quedado más efectivo a proyección normal), zooms como medio de planificación narrativa, planos ultra-cortos y efectistas, primeros planos para subrayar comentarios anodinos y, en especial, un recurso bastante molesto, como es el congelar la imagen cada vez que aparece por primera vez un personaje con importancia en la trama.

La historia avanza con notoria lentitud, y el escaso brío de la narración y los intérpretes provoca que seguir el film se haga un tanto pesado. Hay escenas en que Antonio Vilar muestra el empaque característico de un actor con tanta carrera a sus espaldas, sin embargo en otras parece totalmente ausente, como el momento en que una muchacha sufre una crisis frente a él, que mira impertérrito lo que acontece. Paul Naschy es la cabecilla visible de los malos, y su mejor escena es una fantasía que tiene una adicta, donde lo ve a él como un ser depravado que la acosa jeringuilla en mano, y hay un plano muy atractivo en que la chica ve alternándose los rostros de éste y de Vilar.

No sé si será algo traído por los pelos, pero habiendo conocido a Jacinto Molina (en su faceta profesional y en la personal) me aventuraría a referir que la persecución que emprende el periodista Enrique contra el traficante Sergio Meletes (Vilar y Naschy, respectivamente) tiene ecos intencionados a la de Van Helsing y Drácula, siguiendo el primero las pistas que van dejando las víctimas del segundo, convertidas en títeres sin vida por acción de sus actividades.

Disco rojo es una cinta característica de su época, destinada a los programas dobles de los cines, con una trama interesante pero dispersa, y narrada por Romero Marchent con notable desidia, percibiéndose una ostentosa carencia de medios. Un filme policial que, en otras circunstancias, podría haber deparado un producto atractivo. Curiosamente, recibió el premio del sindicato nacional del espectáculo de 1973 al mejor director, mejor guión y mejor interpretación femenina.

Carlos Díaz Maroto

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4 comentariosDeja un comentario

  1. ¿No hay fotito de la premiada Mara Cruz?

    • Ya ves que no.

      En cuanto a la peli, más o menos de acuerdo con lo que comentas, Carlos. Por cierto, muy interesante y acertada esa analogía que citas entre los personajes de Naschy y Vilar con Drácula y Van Helsing.

      No obstante, mi valoración es algo más positiva. Aunque le fallan muchas cosas, como la espantosa dirección de Rafael Romero Marchent, o el tono didáctico y amarillista con el que está planteado todo el tema de la drogadicción, al menos resulta ser bastante entretenida gracias a un guión bastante bien construido, a pesar de que su tramo final esté excesivamente dilatado para mi gusto.

  2. Curiosa coproducción lusoespañola

  3. […] de cada uno de los diferentes rumbos emprendidos por el madrileño durante esta etapa: Disco rojo (La ruleta paulista), Santo contra el doctor Muerte, Yo fui el rey, Tu Dios y mi infierno, El límite del amor, Cazar un […]


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