Apocalypse Mercenaries [tv: Mercenarios del Apocalipsis]

Título original: Apocalypse Mercenaries

Año: 1987 (Italia)

Director: Leandro Lucchetti [acreditado como John J. Dowson]

Productora: Alessandra Spagnuolo

Guionista: Leandro Lucchetti [acreditado como John J. Dowson]

Fotografía: Luigi Ciccarese [acreditado como Kurt J. Serak]

Música: Stelvio Cipriani

Intérpretes: Vassili Karis (Mister), Bruno Bilotta [acreditado como Karl Landgren] (Hierro), Maurice Poli, Marinella Magri [acreditada como Marlee Foster], Thomas Rauser, Peter Hintz, Paul Muller (General norteamericano), David Maunsell, Tino Castaldi, Vincenzo Failla, Brigitte Christensen, Marco Di Stefano, Francesco Madonna, Nubia Martini, Monica Micheli, George Sessax, Mauro Cremonini, Furio Bilotta…

Sinopsis: Un general norteamericano confecciona un comando formado por cinco militares a partir de sus habilidades para llevar a cabo una difícil misión: localizar y destruir una base alemana en la frontera entre Bosnia y Herzegovina.

A juzgar por su título, año de producción, lugar de procedencia e identidad de dos de sus protagonistas, Bruno Bilotta y Maurice Poli, quienes aquel mismo año volverían a coincidir en Urban Warriors [vd: Guerreros de la ciudad, 1987] de Giuseppe Vari, quien más quien menos pensaría que esta Apocalypse Mercenaries [tv: Mercenarios del Apocalipsis, 1987] es una de esas películas de temática post-atómica que tanto abundaran durante la primera mitad de los años ochenta. Pues bien, nada más lejos de la realidad, ya que se trata de una de hazañas bélicas presumiblemente surgida al calor del (moderado) éxito conseguido en videoclubs y cines de barrio por la trilogía de Comandos que por aquellas mismas fechas dirigiera Antonio Margheriti. Una suposición que, junto a la orientación genérica del producto, está principalmente alimentada por el detalle de que el máximo responsable del invento, su realizador y guionista Leandro Lucchetti , aparezca acreditado como John J. Dowson, seudónimo este muy similar al que solía utilizar el director de Danza macabra para firmar sus trabajos[1].

No obstante, aquí empiezan y acaban todas las posibles similitudes entre el título que nos ocupa y la aludida serie de películas protagonizadas por viejas glorias del cinema bis europeo. Y es que si aquellas imitaban, en más de un sentido, lo visto en la cinta británica Patos salvajes (The Wild Geese, 1978) de Andrew V. McLaglen, en este caso el modelo empleado es el de la magistral Doce del patíbulo (The Dirty Dozen, 1967), si bien lo más exacto sería señalar que su referente se encuentra en los remedos italianos surgidos a imagen y semejanza de tan fundamental título, cuyo ejemplo más popular sería la hasta hace poco desconocida para el gran público Aquel maldito tren blindado (Quel maledetto treno blindato, 1978) de Enzo G. Castellari[2]. Al igual que en estas películas, toda la trama del film gira en torno a las andanzas de un variopinto grupo de soldados escogidos para llevar a cabo una misión suicida en territorio enemigo; en esta caso, la localización y destrucción del puesto de mando alemán en la frontera entre Bosnia y Herzegovina.

Sin embargo, pese a este seguimiento de los ingredientes y esquema argumental de la película de Robert Aldrich, uno de sus aspectos más sobresalientes brilla aquí por su ausencia. Todo desarrollo de la configuración de sus personajes protagonistas no va más allá de las escenas de presentación de los mismos, mientras que las diferentes relaciones existentes entre éstos están sujetas a los más trasnochados clichés. De este modo, todo el potencial de la propuesta está basado en el continuo bombardeo de escenas de acción repletas de explosiones y tiroteos; unas escenas que, dicho sea de paso, están conformadas en su mayoría por material de stock proveniente de viejas películas bélicas como la superproducción yugoslava protagonizada por Richard Burton La quinta ofensiva (Sutjeska, 1973), siendo la presencia de estas imágenes fácilmente reconocible dada la exagerada diferencia de textura entre su fotografía y la original del film. Quizás debido a esta circunstancia su montaje fuera confiado a Vanio Amici, quien por entonces se encontraba realizando una jugada muy similar en el que hasta la fecha es su único crédito como director, Il giustiziere del Bronx [tv: Ejecutores del Bronx; vd: El ejecutor del Bronx, 1987], en la que utilizo como base la cinta de Romolo Guerrieri L’ultimo guerriero (1983).

Con semejantes premisas, ni qué decir tiene que las cualidades cinematográficas de la película son tirando a nulas. No solo por su evidente escasez de medios, ni por la total carencia de progresión dramática de su historia, sino también por la aparición de momentos tan incongruentes como aquel en el que el comando rescata a una muchacha en estado de shock de un puesto de avanzadilla alemán. Tras liberarla, uno de los mercenarios del título – que en realidad no son tales – saca al exterior de las dependencias a un oficial nazi, explicando a sus compañeros cómo el susodicho ordenó a algunos de sus hombres que violaran a la joven para su deleite. Teniendo en cuenta que no hay más sobrevivientes y que, como decimos, la mujer está en un estado catatónico en el que apenas puede articular palabra, ¿de dónde se supone que ha sacado el soldado toda esa información?

Con todo, pese a estos y otros muchos defectos, hay que reconocerle a esta Apocalypse Mercenaries que, como consecuencia misma de sus propios planteamientos, consigue ser un título de lo más entretenido, una propiedad que no solía darse con demasiada frecuencia en otras cintas de similar ralea. Algo es algo.

José Luis Salvador Estébenez

[1] En este mismo sentido también es digno de destacar la presencia de ese tal Kart Landgren tras el que se esconde Bruno Bilotta, en clara referencia al actor que daba vida al enemigo de Sylvester Stallone en Rocky IV (Rocky IV, 1985). Curiosamente, el personaje al que éste interpreta, una especie de Rambo español armado perennemente con una gigantesca ametralladora – como uno de los personajes de Depredador -, supone, a su manera,  un claro precedente del papel de Lundgren en la otrora popular Soldado universal (Universal Soldier, 1992) de Roland Emmerich.

[2] Precisamente, aprovechando el tirón del anunciado remake de Quentin Tarantino del film de Castellari, hace escasas fechas Apocalypse Mercenaries fue editada en Dvd en el mercado estadounidense junto a otras tres películas bélicas trasalpinas bajo el título genérico de Inglorious Bastards 2: Hell’s Heroes, como si de sendas secuelas de la película del director de Keoma se trataran.

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