La rebelión de las muertas

Título original: La rebelión de las muertas

Año: 1973 (España)

Director: León Klimovsky

Productores: Ricardo Muñoz Suay, José Antonio Pérez Giner

Guionista: Jacinto Molina

Fotografía: Francisco Sánchez

Música: Juan Carlos Calderón

Intérpretes: Paul Naschy (Krisna / Kantaka / Satanás), Rommy (Elvira Irving), Vic Winner [Víctor Alcázar] (Lawrence), Mirta Millar (Kala), María Kosti (Elsie), Aurora de Alba (Olivia), Luis Ciges (MacMurdo), Pierre Besari (Ti Zachary), Antonio Pica (Comisario), Elsa Zabala (Susan), Monserrat Julió (Flora), Ramón Lillo (Basehart), Norma Kastel (Gloria Irving), Ingrid Rabel, Asunción Molero (esposa del guarda del cementerio), Fernando Sánchez Polack (guarda del cementerio), Alfonso de la Vega (Absalón)…

Sinopsis: En una señorial mansión, un sabio hindú llamado Krisna reúne a una serie de jóvenes discípulos y amigos. El sabio es un gran conocedor de los secretos del vudú africano y de la magia india, y tiene como colaboradora y amante a una hermosa joven de su misma raza llamada Kala. Entre los reunidos está Elvira Irving, joven aristócrata, que desde el primer momento queda impresionada por la personalidad de Krisna.

Vaya por delante que por esta película uno siente un cariño especial. Y por tanto, el componente sentimental difícilmente va a poder separarse de lo que es un comentario más o menos objetivo. Si a ello se añade la todavía reciente y dolorosa pérdida de nuestro gran Mito, puede entenderse un cierto nivel de visceralidad (que uno tiene su corazoncito, caramba).

Dicho lo cual, entrando directamente en harina y tras este sugerente título, hallamos una de las colaboraciones entre Paul Naschy y el director de origen argentino León Klimovsky. Colaboración que no llegó a ser tan afamada como la que dio como resultado La noche de Walpurgis, pero que contiene todos y cada uno de los ingredientes como para que cualquiera que disfrutase con aquélla, pueda hacerlo con ésta sin ningún problema.

Como siempre ocurre, cuando en una película de Naschy es él mismo quien firma el guión, hay la garantía de una trama consistente. O cuanto menos, de una trama con “cara y ojos”. A diferencia de otras muestras del fantaterror hispano en las cuales lo que primaba era la atmósfera, o más directamente el nivel de carnalidad femenina expuesto (caso de cineastas como Franco, Ossorio, Larraz, etc.) a Naschy, como infatigable devorador de literatura y cine que fue, realmente le interesaba contar historias. De ahí que, tanto en sus caracterizaciones de Waldemar Daninsky, como fuera de ellas, sus guiones mostraban un acabado lleno de amor por el género, con multitud de referencias literarias, así como a las clásicas aportaciones de otras latitudes y épocas, como la Universal americana o la Hammer británica.

Pero aquí se da la circunstancia de que ello entra en contacto con el particular estilo de Klimovsky a la hora de plasmar el género. De ahí que, al igual que sucediese en otras de las colaboraciones entre ambos, (Dr. Jekyll y el hombre lobo, El mariscal del infierno, etc.) el resultado sea una obra personal y reconocible, con elementos propios. Seguramente la más peculiar de todas ellas.

Además, en La rebelión de las muertas se da la circunstancia de que el argumento es lo suficientemente original como para alejarse de la clásica narración vampírica o licantrópica. Aquí encontramos satanismo, zombies, vudú… todo ello mezclado con una ambientación típicamente de la época (años 70) en la cual se eligió Londres y sus aledaños como escenario principal. Algo que no es para nada casual y que obedece al carácter de la trama, centrada en las oscuras maquinaciones de un espíritu atormentado cuyas raíces se adentran en la etapa de la colonización británica en la India.

De este modo, Naschy interpreta a un gurú (de nuevo influencias del momento, pródigo en sectas y movimientos pseudo-religiosos, tan atractivos tanto para aristócratas aburridos como para hippies con ganas de experimentar) que atraerá a una infortunada joven al centro de una pesadilla con cadáveres que resucitan, un misterioso asesino que utiliza elementos de vudú en sus crímenes, ceremonias satánicas…

Lo cierto es que tal cantidad de ingredientes dan como resultado una obra ciertamente desigual, pero por lo demás muy sugerente. La caracterización de las zombies femeninas es típicamente klimovskyiana, con primeros planos de los rostros que buscan (y consiguen) sobrecoger, y una manera de retratar algunas secuencias, especialmente las que tienen lugar en la morgue o durante la misa negra soñada, de una excelente atmósfera pesadillesca, con gran aprovechamiento de la ralentización en la cámara, filtros de color y demás efectos que ya dieran fama a “La noche de Walpurgis”.

Igualmente, los asesinatos perpetrados por el misterioso personaje vestido de negro que en cada ocasión se dota de una máscara distinta, ofrecen un indudable regusto de “giallo” italiano, tan en boga en la época.

Es posible que la segunda mitad del filme pierda algo de intensidad, al centrarse más en la trama intrigante que en la extraña amalgama de momentos terroríficos. No obstante, en la memoria del espectador quedará ese inicio con la pareja de vigilantes en el cementerio, la perturbadora autoinmolación del personaje interpretado por Luis Ciges, las potentes y alucinógenas visiones de la protagonista (interpretada, por cierto, por una anodina actriz melillense llamada simplemente Rommy)…

Es fácil encontrar en La rebelión de las muertas algunos defectos, especialmente en el aspecto interpretativo (hay secundarios de un nivel bastante ínfimo, como el criado negro de Naschy, o el propio galán interpretado por Vic Winner) así como secuencias que no terminan de funcionar, mezclando absurdamente terror y romance. Asimismo, la utilización de una banda sonora llena de influencias “jazzy”, “lounge” y hasta “discotequeras” resulta harto curiosa. En algún caso, puede llegar incluso a molestar, aunque una vez vista la peli numerosas veces, casi se ve como un factor que le da a ésta mayor personalidad.

Y es que la naturaleza original, híbrida y singular de la historia, así como los hallazgos puntuales del filme, son suficientes como para que éste contenga un innegable interés para los seguidores del fantaterror hispano en general y la carrera de Naschy en particular. Es más, diría que se trata de un título a reivindicar. Un Naschy que, por cierto, aquí se reserva más de un papel, en otro de sus ejercicios de versatilidad.

Javier Garrido

Published in: on septiembre 17, 2010 at 5:01 am  Comments (8)  
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8 comentariosDeja un comentario

  1. Muy buen comentario. A mi personalmente esta película, a pesar de sus aciertos parciales, no me gusta demasiado. Aunque hay que reconocer que es 100 % Naschy. A mí hubo me recordó en ciertos aspectos a “The Oblong Box” de Gordon Hessler con Vincent Price y Christopher Lee, en el sentido de que ambas tratan una maldición colonial en un contexto occidental. Un punto de partida desde luego sugerente, aunque ni la una ni la otra llegan a cuajar. Lastima.

  2. No recuerdo haber visto esta peli… Uno de los zombis se parece a Groucho Marx…

  3. “Un Naschy que, por cierto, aquí se reserva más de un papel, en otro de sus ejercicios de versatilidad”

    Jejejej… ¿no será narcisismo?
    Encualquier caso un muy flojo título con alguna que otra escena inquietante, eso sí. Imapagable la foto del bueno de Luis Ciges reencarnado en Groucho Marx XDD

  4. Sin ser una gran película, me parece harto curiosa. Por un lado, por la cantidad de ingredientes de distinta procedencia que se dan cita en el guión de Naschy y que dejan bien clara la vena exploit (no se entienda como un adjetivo peyorativo) de Naschy. Y por otro, porque por una vez la personal realización de Klimovsky le da mayor entidad a la cinta, como bien comenta Tyla en su reseña. Incluso si se me apura, la, en principio, chocante banda sonora de Calderón ayuda a potenciar el clima onírico que recorre buena parte del relato.

  5. A mi no me desagrada en absoluto su banda sonora, sino todo lo contrario, me parece una rebeldía absoluta, consiguiendo con ello romper todos los tópicos.

  6. […] Naschy estaba muy orgulloso de todos los títulos que firmó para Profilmes, con la excepción de La rebelión de las muertas, y mantenía una muy buena relación de amistad con Pérez Giner. Eso sí, le dolió mucho en su […]

  7. […] de forma asidua sería Paul Naschy, junto al que interpretaría El jorobado de la Morgue, La rebelión de las muertas y Los ojos azules de la muñeca rota. A modo de curiosidad, cabe también comentar que Antonio Pica […]

  8. […] “Monstruos del Fantaterror Español”. De un lado, el dedicado al film de León Klimovsky La rebelión de las muertas, dentro del cual se ofrece una entrevista a Romy, su protagonista femenina; y de otro, el […]


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