La maldición de la bestia

Título original: La maldición de la bestia

Año: 1975 (España)

Director: Miguel Iglesias Bonns

Productor: Modesto Pérez Redondo

Guionista: Jacinto Molina [Paul Naschy]

Fotografía: Tomàs Pladevall

Música: CAM España

Intérpretes: Paul Naschy (Waldemar Daninsky), Grace Mills (Sylvia Lacombe), Silvia Solar (Wandesa), Gil Vidal (Larry Talbot), Luis Induni (Sekkar Khan), Gaspar ‘Indio’ González (Sherpa), Víctor Israel (Guía alcohólico), Josep Castillo Escalona, Ventura Oller, Verónica Miriel (Melody), Juan Velilla, Carmen G. Cervera, Pepa Ferrer, José Luis Chinchilla, Fernando Ulloa, Juan Ollé, Ana María Mauri, Eduardo Alcázar, Salomón, Marta Avilés (Prisionera)…

Sinopsis: Waldemar Daninsky es un antropólogo al cual el profesor Lacombe invita a participar en una expedición científica al Tíbet con el fin de descubrir al legendario yeti. Sin embargo, los problemas comienzan cuando el mal tiempo se adelanta y el grupo comete el error de confiar en un guía experimentado pero alcohólico, que provocará la pérdida por aquellas regiones de Waldemar. Desorientado, irá a parar a una cueva habitada por dos mujeres bestia adoradoras del dios Moloch, siendo mordido por una de ellas y convertido en hombre lobo.

Junto con La bestia y la espada mágica, La maldición de la bestia pasa por ser una de las más exóticas y, sin duda, la más original de cuantas desventuras componen la filmografía de nuestro licántropo nacional Waldemar Daninsky. Tal consideración hay que buscarla en la contribución que en ella hicieron sus dos máximos responsables: Paul Naschy y Miguel Iglesias Bonns. Así, Naschy aportó un delicioso guión de regusto pulp, en el que se entremezclan con gracia elementos tan dispares como hechiceras, yetis, licántropos, vampiros, bandoleros, salas de tortura y regiones inexploradas de difícil acceso. Por su parte, Iglesias Bonns trasladó a imágenes tan simpático material por medio de una realización plena de vigorosidad, circunstancia a la que con toda probabilidad no sería ajeno el qué el director catalán viniera de encadenar una serie de películas de aventuras para la misma productora de la presente, Profilmes, afrontando de este modo su primer y único acercamiento a los terrenos del terror, si bien ya con anterioridad hubiera hecho sus pinitos dentro del fantástico en films como Presagio. La conjunción de ambas aportaciones dan como fruto un sano y divertido entretenimiento de claro sesgo aventurero, que navega en sus formas a caballo entre el cómic, el serial cinematográfico de los años treinta y la propia y referida literatura pulp de autores como Sax Rohmer o Robert E. Howard.

Uno de los principales aciertos que encierra La maldición de la bestia reside en su idea de relegar a un segundo plano el protagonismo del licántropo, y con él, el de la sempiterna y manoseada tragedia personal de Waldemar Daninsky, a favor de la potenciación del tono de epopeya fantástica que riega su metraje. No en vano, cuando mediada la cinta ésta hace ademán de retomar la senda habitual de las películas del personaje, planteando con ello su inevitable idilio amoroso y las tribulaciones mentales derivadas de su incontrolable naturaleza monstruosa, la película acaba resintiéndose en su fuerza y frescura. No será hasta que la acción se traslade al castillo del malvado de la función, el mongol Sekkar Khan, que el film no se recuperará de esa deriva narrativa, para brindar un tramo final vibrante desarrollado bajo el espíritu y las formas del cine de capa y espada más clásico.

Todo este tratamiento al que es sometido el título en cuestión es también secundado desde el lado técnico, aspecto este en el que destaca la colorista fotografía de Tomás Pladevall – pese a ciertas escenas presuntamente nocturnas rodadas sin filtro -, sobresaliendo su polivalencia a la hora de recrear las distintas atmósferas por las que trascurre el relato, y muy especialmente, la iluminación conseguida en la escena que se desarrolla en el santuario de las adoradoras del dios Moloch, la cual arroja tremendas reminiscencias con el cine de Mario Bava, pongamos por caso. Del mismo modo, es también digna de resaltar la lograda ambientación conseguida por la cinta pese a lo ajustado de su presupuesto, encabezada por las acertadas localizaciones del pirineo catalán escogidas para remedar los parajes del Himalaya en los que se desenvuelve su historia. Lamentablemente, no se puede decir lo mismo de las pobres caracterizaciones de las distintas criaturas monstruosas que aparecen a lo largo del film, motivo que parece ser obligó a que su director prescindiera de gran parte del protagonismo que había proyectado en un principio sobre la figura del yeti.

Empero, pese a lo novedoso del conjunto para con las constantes de su personaje protagonista, no por ello faltan en la película varias de sus características más habituales. Por ejemplo, de nuevo la sombra de la Universal vuelve a ser alargada en la obra de Molinaschy, tanto por la propia premisa argumental sobre la que se sustenta su trama, muy similar en esencia con la del clásico El lobo humano, como por detalles como la pelea final entre sus monstruos o el simpático guiño que supone el que uno de sus personajes reciba el nombre de Larry Talbot, homenaje al licántropo que interpretara Lon Chaney Jr. en la saga de la productora norteamericana. No obstante, este clasicismo no es impedimento para que Naschy trufe la cinta de elementos truculentos tales como canibalismo, empalamientos o desolladuras, si bien su nivel gráfico no sea demasiado elevado; algo esto último en verdad sorprendente, habida cuenta de la inclusión del título dentro de la lista de películas prohibidas por su carga violenta que elaborara la fiscalía del gobierno inglés a comienzos de los años ochenta.

Pero por encima mismo de este último dato, La maldición de la bestia está rodeada de dos circunstancias que le dan un carácter especial. Por un lado significó la despedida del género de la mítica Profilmes, productora hasta entonces especializada en la realización de films de terror de bajo presupuesto cuya contribución sería fundamental para la edad dorada del fantaterror hispano. Por otra parte, se trata del único título de toda la saga Daninsky en el que su peludo protagonista logra librarse de su maldición y llegar vivo a los títulos de crédito finales. Tal vez por ello, la siguiente aparición del personaje se haría esperar un total de seis años, hasta la realización de El retorno del hombre lobo, ya con Molina compaginando labores tanto delante como detrás de las cámaras.

José Luis Salvador Estébenez

Published in: on diciembre 3, 2010 at 6:31 am  Comments (10)  
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10 comentariosDeja un comentario

  1. Muy buena crítica. De mis favoritas del ciclo Daninsky.

  2. Me flipa la fotografía de esta peli!

  3. No recuerdo mucho esta peli, habrá que revisarla…

  4. […] exitosas de aquella década dentro del cine de terror, tales, como La saga de los Drácula (1972), La maldición de la bestia (1975) o Exorcismo (1975), entre otras, estará representada en el pase por J. A. Pérez Giner, […]

  5. […] y el misterio de la jungla (1973), La diosa salvaje (1974), Kilma, reina de las amazonas (1975) y La maldición de la bestia (1975), uno de las más singulares entrega de la saga de Waldemar Daninsky que cuenta, además, con […]

  6. […] una de las primeras cintas de nuestra cinematografía centrada en la parapsicología; la necesaria La maldición de la bestia (1975) con un Paul Naschy en estado de gracia; la sórdida e incómoda Violación inconfesable […]

  7. […] claras entre los primeros guiones que Naschy escribió para la productora y los de, por ejemplo, La maldición de la bestia, cuando ya había adquirido los suficientes conocimientos para indicar el tipo de fotografía o […]

  8. […] reina de las amazonas (1975). Su filmografía en ese ámbito se completaría con la atractiva La maldición de la bestia (1975), una más de las entregas de nuestro licántropo Waldemar Daninsky encarnado y guionizado […]

  9. […] ha supuesto uno de los trabajos postumos de Naschy. Tras ella, cerrará el telón a las 21 horas La maldición de la bestia (1975), película dirigida por el recientemente finado Miguel Iglesias Bonns que guarda la […]

  10. […] por su faceta dentro del cine policiaco barcelonés y que, entre los márgenes del fantástico, legaría el único film de la saga Waldemar Daninsky con final feliz, del que pudo verse su insólito díptico parapsicológico compuesto por Presagio y la singular […]


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