Secuestro

Título original: Secuestro

Año: 1976 (España)

Director: León Klimovsky

Productor: Rafael Gil

Guionistas: Jacinto Molina, Antonio Fos

Fotografía: Miguel Fernández Mila

Música: Phonorecord

Intérpretes: María José Cantudo (Marisa), Paul Naschy [Jacinto Molina] (Miguel), Teresa Gimpera (Julia), Tony Isbert (Javier), Máximo Valverde (Alfonso), Luis Prendes (Oscar), Gemma Cuervo (Silvia, la madre de Marisa), Luis Induni (Policía municipal), María Luisa Ponte (Cristina, madre de Javier), Manuel Torremocha, Isabel Luque, Adriano Domínguez (Ramiro, padre de Marisa), Fernando Sánchez Polack (Guardia Civil), Fidel Fernán, Antonio Ramis, Francisco Catalá, Alfredo Calles, Luis Triguez, Ángel Luis Yusta…

Sinopsis: Un grupo de malhechores secuestran a una pareja formada por la hija de un banquero y el hijo de un importante constructor con el fin de obtener un gustoso rescate. Tras el rapto, los jóvenes son trasladados y encerrados en una casa de las afueras de Madrid. Parece que todo marcha a la perfección según lo planeado, pero, poco a poco, empiezan a surgir problemas.

Una de las últimas colaboraciones del tándem Naschy-Klimowsky, y a la sazón uno de los últimos trabajos dirigidos por el director argentino, Secuestro (1976) reposa justamente en el más oscuro de los olvidos. Intento de thriller a la española, en realidad un simulacro de cine de género mal asumido y oportunista, la película acoge temas de candente actualidad con inanes pretensiones de provocar al espectador más rancio. Delincuencia, drogadicción, adulterio, homosexualidad, violaciones…todo expuesto a lo largo de un metraje que se hace largo y cuya fecha de caducidad estaba ya pasada en el momento de su estreno. El cine español tiene una esquiva aunque interesante tradición de cine negro, con títulos muy interesantes desarrollados especialmente durante la década de los 50 y 60 que este film parece olvidar.

¿Qué es entonces Secuestro? Dada la ausencia de intriga y de situaciones que desarrollen un suspense creciente, tenemos que dar una respuesta negativa a considerarla como  thriller. Las escenas se suceden unas detrás de otras, de una manera lineal y escasamente armónica, sin el necesario entramado geométrico que el citado género necesita. Como drama policíaco, tampoco la película funciona debido a que las situaciones carecen de espesor dramático y la psicología de los personajes es mostrada de manera muy epidérmica (tanto o más, que la desnudez de algunas de sus protagonistas). La impostada crítica social que se podría sacar de la situación planteada (un secuestro de dos personas de clase acomodada) nunca es aprovechada o buscada por su realizador. Y como versión hispana del tan traído caso de Patty Hearst como se ha reseñado en muchas ocasiones, mejor dejarlo, aunque al menos nos brinda una de las parejas de delincuentes más hilarantes de la historia: Naschy & Cantudo.

El guión de Antonio Fos y Paul Naschy, recuerda a algunas de las historias que el primero escribió para Eloy de la Iglesia. En Secuestro aparecen personajes y escenas recurrentes equiparables a las ficciones del director de Navajeros (1980): desde delincuentes moteros de malas pulgas (un Naschy sobreactuado al que el cigarro le hace flaco favor), personajes femeninos tratados desde una óptica misógina (adulteras, insatisfechas, delincuentes, promiscuas….), simpáticos homosexuales un pelín sádicos (un divertido Máximo Valverde), pijos drogadictos en situaciones comprometidas, hombres hechos aunque no tan derechos (constructores, dueños bancos, policías…) hasta ciegos que parecen escapados de alguna ficción franquiana. Sin embargo, Secuestro carece de la desfachatez con la que el cineasta vasco resolvió sus trabajos  en títulos como El techo de cristal (1971), Nadie oyó gritar (1973), La semana del asesino (1972) o Una gota de sangre para morir amando (1973), obras irregulares pero bien resueltas y siempre saltando todos los escollos que los guiones le planteaban.

Por más interés o admiración que podamos tener por la versátil trayectoria de León Klimowsky, no estamos ante uno de los trabajos que debamos recordar (el director aunque eficiente, parece estar incomodo con lo que cuenta). Tampoco la labor de Jacinto Molina brilla en esta ocasión, y sus carencias actorales están aquí muy resaltadas en un papel muy poco adecuado para su difícil físico. De ahí que sus intentos interpretativos nos resulten forzados y muy poco logrados. Por lo demás, destacar un reparto (Luis Prendes, Teresa Gimpera, Tony Isbert, Maria Jose Cantudo, Luis Induni, Máximo Valverde, Gema Cuervo, Máximo Valverde, Manuel Tejada)  que mereció mejor suerte, una rémora demasiado habitual en el cine español de la época. Un filme exclusivo para completistas, admiradores de sus protagonistas o para quienes quieran descubrir aspectos comerciales por los que se movía el cine de la Transición.

Lo Mejor: poder ver a Teresa Gimpera, una de las actrices más desaprovechadas de nuestro cine y algún momento escabroso.

Lo peor: aunque quizás para algunos sea lo contrario, todos los encuentros de Paul Naschy y Maria José Cantudo (una de las parejas más inenarrables de nuestra historia cinematográfica), y los chuscos recursos utilizados para mostrar las epidermis femeninas.

Fernando Rodríguez

The URI to TrackBack this entry is: https://cerebrin.wordpress.com/2011/01/14/secuestro/trackback/

RSS feed for comments on this post.

One CommentDeja un comentario

  1. Habría que hacer un listado con todas las actrices que tuvieron una escena de cama con Naschy, en todas caía alguna escenita!


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: