El retorno del hombre lobo

11791803_10153481746369496_1228363005_n (1)

Título original: El retorno del hombre lobo

Año: 1981 (España)

Director: Jacinto Molina

Productores: Modesto Pérez Redondo, Julia Saly

Guionista: Jacinto Molina

Fotografía: Alejandro Ulloa

Música: CAM

Intérpretes: Paul Naschy [Jacinto Molina] (Waldemar Daninsky), Julia Saly (Condesa Elisabeth Bathory), Silvia Aguilar (Erika), Azucena Hernández (Karen), Beatriz Elorrieta (Mircaya), Pilar Alcón (Bárbara), Narciso Ibáñez Menta (Profesor), Rafael Hernández, Ricardo Palacios (Ladrones de tumbas), Pepe Ruiz, Tito García, David Rocha, Luis Barboo, Charly Bravo, José Riesgo, Manuel Pereiro, Ramón Centenero, Alexia Loreto, José Thelman, Mauro Ribera, José Luis Baringo, José Cela, Berto Navarro, José Luis Chinchilla…

Sinopsis: Durante la Edad Media el licántropo Waldemar Daninsky y la Condesa Elisabeth Bathory fueron ajusticiados por sus terribles crímenes. En la actualidad, tres jóvenes estudiantes alemanas llegan a los Cárpatos en busca del lugar donde yacen los restos de la condesa Bathory, cuya leyenda de vampiro sangriento ha permanecido a través de los siglos. Tras encontrar su tumba, una de ellas decide resucitar al monstruo en una macabra ceremonia…

Con el personaje de Waldemar Daninsky consagrado muchos años atrás, Jacinto Molina/Paul Naschy aborda un nuevo guión sustentado en los esquemas principales desarrollados en La noche de Walpurgis, de León Klimovsky. Las directrices anteriores son retomadas pero con un mejor despliegue de medios, a nivel de producción, que redunda a favor de la nueva aventura de Waldemar. El mismo Klimovsky me confesaría que, tras el primer visionado de la película, tuvo conciencia de la intención de llevar a cabo un remake del guión escrito diez años atrás por el propio Paul, a pesar de las muchas innovaciones empleadas en el proyecto. Por ello, El retorno del hombre lobo propone, de entrada, un relato clásico de vampirismo y licantropía, en el que vivimos una experiencia iniciática protagonizada por tres bellas universitarias italianas, inmersas en el horror que ellas mismas liberan.

Tras un prólogo ubicado en la oscura Hungría del siglo XVI, en el que ajustician a la condesa Báthory y a su maldito séquito, y donde Waldemar Daninsky es descrito como un esclavo de la satánica princesa de las tinieblas, nos centramos así en el leitmotiv de una investigación de nuestros días que nos conduce hasta el panteón de la vampira —personaje inspirado en la condesa húngara Erzsébeth Báthory que se bañaba con la sangre de sus doncellas—. La acción se ubica en el corazón de Transilvania, quizá la región con más folclore en materia de horrores ficticios. En tan siniestro y atmosférico entorno, las chicas conocerán a Waldemar Daninsky, un individuo misántropo y misterioso que viste con ropajes medievales, un forzado anfitrión que las asila en su fortaleza, tras salvarlas de las garras de tres violadores en la montaña. Serán las primeras víctimas de la vampira tras su resurrección, para que las tendencias lésbicas a lo Carmilla también hagan acto de presencia en la trama. Waldemar, buen conocedor de estos horrores de ultratumba, se opondrá a ellas, a pesar de que la luna llena se convierta en un enemigo que lo enajena y lo convierte en un monstruo asesino, un espanto más para la comarca. En el precioso y extenso desenlace, Waldemar se enfrentará a Báthory y a sus concubinas del infierno, para llegar al clásico postulado de que las bestias de la noche han de perecer para que la paz de los humanos se establezca. Para este menester, la daga de plata forjada con el sagrado cáliz de Mayenza es esencial: Waldemar murió en el pasado ajusticiado con ella, resucitó al serle retirada por unos ladrones de tumba, y volvió a ser liberado de su horror de igual manera al penetrar la plata en su corazón. Aunque ahora a manos de su amada, acomodándose a otro de los principales postulados del mito: el amor de mujer como liberación de la maldición del plenilunio, tal como se ilustró con anterioridad en títulos clásicos del género: La zíngara y los monstruos, de Erle C. Kenton, La maldición del hombre lobo, de Terence Fisher, La marca del hombre lobo, de Enrique López Eguiluz, La noche de Walpurgis, de Klimovsky, o El retorno de Walpurgis, de Carlos Aured. No en vano, las tres últimas películas también pertenecen a la factoría Naschy.

Esta aportación significaría para la posteridad como la culminación del estilo de su autor, que aquí, además de ser responsable del guión y de protagonizar el rol principal, produce y dirige; de ahí el respeto por la tradición, el folclore, los símbolos clásicos del género; de ahí la virulencia del hombre lobo, de sus terribles acciones, como uno de los elementos diferenciales con las películas clásicas de la Universal. Por eso, muchos consideran que El retorno del hombre lobo introduce en su coctelera elementos ya barajados con anterioridad en el ciclo de Waldemar, aunque con envidiable sentido de la estética y la composición dramática, y con el deseo expreso de legar el título capital de la serie. Un ciclo potenciado merced no sólo a la inspirada puesta en escena, ya que resulta envidiable la acumulación de personajes inquietantes que juegan a favor de una trama densa que no deja de ser un siniestro cuento de hadas. Waldemar aparece en escena más completo que nunca, tal vez legando el icono más importante en la filmografía del actor. Ahí queda el vigor y la garra del licántropo al nivel demostrado en títulos como La marca del hombre lobo o La noche de Walpurgis; pero también quedan las matizaciones psicológicas de Waldemar en estado humano, su sufrimiento, sus dudas, su humanidad, mejor ilustrado que con anterioridad; Julia Saly, en el rol de la Báthory, queda como una de las vampiras con más energía de la historia del género, superando incluso a su predecesora Patty Shepard. Ambos encabezan un reparto completado con acierto por Silvia Aguilar y Beatriz Elorrieta, como personajes pertenecientes al reino de las sombras; o Azucena Hernández, la amada liberadora, y Narciso Ibáñez Menta, que presta aquí su imponente personalidad como profesor avezado en las ciencias ocultas, a pesar de su corta intervención.

Qué duda cabe que la fotografía de Alejandro Ulloa, con referencias a Brueghel, busca el preciosismo en cada secuencia, sacando gran relieve de la atmosférica ambientación, entre sombría y gótica, que, a pesar de transcurrir la trama en nuestros días, tiene todo el sabor de épocas perdidas en la noche de los tiempos, allá donde la magia y lo sobrenatural pudieran parecer una realidad palpable, pero al límite de la irrealidad que caracteriza a las pesadillas. Los decorados interiores son de estudio, y de nuevo se saca partido a la ventaja de vivir en un país rico en paisajes y edificios históricos —en este caso son de agradecer las exquisitas vistas exteriores diurnas, nocturnas y crepusculares del castillo de Belmonte, en la ciudad de Cuenca—. Colores contrastados y armónicos de una fotografía que busca el contraluz como recurso casi pictórico, y que no duda en recurrir al uso de una gasa delante de la cámara para crear espectrales efectos de difuminado a la manera de La bruja vampiro de Dreyer, o a los virados en azul para la inclusión de una secuencia onírica, así como unos nocturnos cerrados y brillantes que huyen de la noche americana que caracterizó buena parte de la producción española de la década de los setenta. No es insólito, pues, que el maquillaje de Ángel Luis de Diego saque partido de la exuberancia cromática, con tonalidades en la faz del licántropo insospechadas en los resultados anteriores. Como complemento, incluso existe un esmero especial con los efectos especiales, mejor ejecutados que las partidas anteriores, entonces más dadas a insinuar debido a las carestías técnicas. La música de CAM España, pese a limitar la originalidad del empaque creativo, es eficaz y hasta solemne, con la conveniencia de empastar viejos fragmentos de Ennio Morricone.

Como suele ser habitual en la filmografía de Waldemar, las secuencias inolvidables son abundantes, desde el prólogo ambientado en la Edad Media, con el ajusticiamiento de los seres de las tinieblas, hasta el apoteósico desenlace. Un colofón destinado a que Waldemar-lobo aniquile a toda la cohorte de vampiras, para favorecer un subrayado poético como broche final. En el desarrollo, viviremos la siniestra resurrección de la bestia en su propia tumba, las apariciones espectrales de las vampiras en noches nebulosas, los ataques del hombre lobo y, como es habitual en la visión clásica del mito, la tragedia de su postrero dolor, tal como se reflejó en el magisterio de La maldición del hombre lobo, el gran referente del mito.

No me arrugo en considerar como una joya este clásico del fantaterror patrio, que recibiría una mención especial en el Festival Internacional de Cine Fantástico de Oporto en 1982. Una joya para exhibir en el museo de los grandes clásicos del terror, junto a los más inolvidables títulos de la Universal y de la Hammer. Un amor el mío compartido por muchos y que, tal como lo demuestra el amigo Javier Trujillo en su adaptación de la película como novela gráfica, refleja el tributo que es menester brindar al hombre que tanto hizo por el género en nuestro país. En lo concerniente a mi experiencia personal, recuerdo cuando Paul, al término del rodaje, me mostró una envidiable colección de diapositivas que despertaron mi interés sobremanera. Tampoco olvido cuando visioné la película, en su estreno en Madrid, junto a mi gran amigo Narcis Ribot, acompañados ambos de la encantadora Julia Saly. Por todo ello, guardo con orgullo en mi colección particular de Villa Diodati el escudo que Waldemar luce en su pecho. Presea perteneciente a una memorabilia que habla de una época perdida en el pasado que, para pesar de muchos, ya no retornará.

Ángel Gómez Rivero

The URI to TrackBack this entry is: https://cerebrin.wordpress.com/2011/04/01/el-retorno-del-hombre-lobo/trackback/

RSS feed for comments on this post.

12 comentariosDeja un comentario

  1. Desde un punto de vista del acabado formal es, junto con “La Bestia y la Espada Mágica”, la mejor película del ciclo Daninsky. La cual cosa no quiere decir, ni mucho menos, que estemos delante de una buena película . Con todos sus aciertos, continua siendo una película casposilla, con una narración muy desordenada. El mediocre guión es un refrito de situaciones mil veces vistas ya en la serie, con unos boquetes argumentales que producen verguenza ajena (solo por poner dos ejemplos…alguien puede explicarme que es lo que ocurre para que Waldemar y la chica se enamoren? y la criada, de donde puñetas sale mil años después?). Los mejores momentos son todos prestados de otras cintas (el prologo, la ejecución de la chica cabeza abajo para resucitar a la Bathory, etc). En fin, a pesar de todo lo dicho, la película es muy divertida y vista con la mentalidad adecuada se puede disfrutar mucho, pero compararla con los clásicos de la universal o de la hammer me parece poco menos que delirante.

  2. Pues no estoy deacuerdo con Le loup… ¿Delirante compararlo con Hammer? porqué? porque son Ingleses y esto lo ha realizado un español?, bueno pues para mí es bstante mejor “la venganza de la momia” que la versión Hammer con ese inexpresivo Lee y de Hombres lobo, aunque sea un “sacrilegio”, para mi es más divertida y potente “El retorno del HL” que “the curse of the Werewolf”, es cierto que el concepto del HL de Hammer es muy bueno, pero casi no sale, y a parte es aburrida hasta el climax final, aunque para gustos colores. Eso no quiere decir que todo lo que hizo Naschy es bueno, pero tiene auténticas joyas y esta es una de ellas.

    • 8-/
      Para ser positivos, estoy de acuerdo contigo al menos en una cosa: “para gustos los colores”

  3. A mí me parece muy, muy, muy respetable, de las mejores de Daninsky, por no decir la mejor.

  4. Pese a mi fascinación por la obra del maestro (tiene algo de magnético hasta en sus peores películas) creo que muchos de sus títulos, en efecto, son terribles. Empezando, pero no sólo, por algunos de los que él mismo señalaba… de hecho, la tan denostada por él Licántropo me parece mejor que algunas otras… y la propia La noche de Walpurgis es por momentos sonrojante. Sin embargo, él mismo me dijo en un par de ocasiones, contundentemente, que la mejor película del ciclo Daninsky era El retorno del hombre lobo, y no andaba desencaminado. Esta, junto con La marca del hombre lobo y La bestia y la espada mágica, componen una terna magnífica. Y no es casual que dos de las tres estén dirigidas por el propio Paul… era mucho mejor director que un Klimovsky desganado, o que un Carlos Aured… Y el amor que tenía al cine se dejaba ver en cada plano.

  5. Juanma Ruiz: Lamento disentir.

    En mi opinión, Molina no le llega al talón a Leon Klimovsky. Jacinto es un director mecánico, plano, sin inspiración.

    Y decir que “El Retorno” es la mejor es simplemente, querer darle la razón en todo a Jacinto. “La Noche de Walpurgis”, con infinitamente menos dinero, es mejor que ésta de largo. Y así lo confirma la crítica por inmensa mayoría.

    “El Retorno” no es más que un remake con muchos más medios. Pero le falta la magia, el halo poético de Walpurgis, que sin ser para nada una gran obra, tiene un “algo” que funciona. Esto no es más que un remake de imaginación 0.

    Es muy curioso como Naschy sistemáticamente despreciaba todo lo que no salía de sus manos. Siempre hablaba con la boca chica de Klimowsky, y era capaz de reconocer que otros directores de su época hicieron cosas muy buenas y hasta geniales (recordemos a Jordi Grau).

    Con todo, veo con cariño y agrado las películas en las que aparece Naschy (no digo “de Naschy” porque precisamente las mejores no son suyas, sino de directores de verdad). Su amor por el cine de terror y su lucha incansabe acaban por hacer perdonar todas sus carencias. Pero no echemos mierda sobre los que ayudaron a forjar su leyenda.

    • Fe de errata:

      Siempre hablaba con la boca chica de Klimowsky, y era INcapaz de reconocer que otros directores de su época hicieron cosas muy buenas y hasta geniales (recordemos a Jordi Grau).

  6. […] el viernes 12 a las 22.15 horas abrirá el fuego El retorno del hombre lobo (1980) de Jacinto Molina. Un día después le seguirá un programa doble compuesto por dos de los […]

  7. Angel GOmez Ribero
    Te agradeceria EN ESTA RTICULO HICIESES POR JUSTICIA Las correcciones oportunas , Yo PIlar ALcon fui coprotagonista junto a las otras y el cartel que ilustra este articulo, no es el correcto pues mi nombre esta obviado!!! si aqui no lo puedo adjuntar te lo haré llegar por @
    Te estar agradecida SI LO HACES !! UN SALUDO

    • Hola Pilar. No soy Ángel, pero soy el responsable del blog. El artículo que ilustra el artículo es uno de tantas que circula por la red sobre la película, por lo que ignoro porqué obviaron tu nombre dado que tienes más papel que otros actores que sí aparecen acreditados. Así pues, si tienes otro cartel en el que si aparece tu nombre y me lo haces llegar a través del mail laabadiadeberzano@gmail.com estaré encantado de modificarlo.

      Un saludo y encantado de leerte por aquí. Un beso.

      • Muchas gracias Jose LUis!! por tu respuesta tan pronta y eficaz!!! y muchas gracias por hacer las correcciones oportunAS!!
        Estaré encantada de darte esa entrevista!!
        Un beso

      • A ti. 😉


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: