La batalla de Maratón

Título original: La battaglia di Maratona / La bataille de Marathon

Año: 1959 (Italia, Francia)

Directores: Jacques Tourneur, Mario Bava [no acreditado], Bruno Vailati [acreditado como realizador]

Productor: Bruno Vailati

Guionistas: Ennio De Concini, Augusto Frassinetti y Bruno Vailati sobre una historia de Alberto Barsanti y Raffaello Pacini

Fotografía: Mario Bava

Música: Roberto Nicolosi

Intérpretes: Steve Reeves (Filípides), Mylène Demongeot (Andrómeda), Sergio Fantoni (Teócrito), Daniela Rocca (Karis), Philippe Hersent (Calímaco), Alberto Lupo (Milziade), Daniele Vargas (Darío, Rey de Persia), Miranda Campa (Sierva de Andrómeda), Gianni Loti (Teucro), Anita Todesco (Amiga de Andrómeda), Ivo Garrani (Creuso), Sergio Ciani (Euros), Franco Fantasia, Carlo Lombardi, Ignazio Balsamo, Gian Paolo Rosmino, Walter Grant, Gérard Herter (Hippia), Rinaldo Zamperla (Gladiador)…

Sinopsis: En el año 490 antes de Cristo, Grecia es una tierra dividida en varias ciudades-estado que rivalizan entre si. Cuando Atenas se debate en conflictos internos y traiciones, enemigos de toda Grecia se unen para luchar junto a Darío, rey de los persas, quien pretende conquistar Grecia. Filípides, ganador de los Juegos Olímpicos y capitán de la Guardia Sacra ateniense liderara la resistencia.

Durante el florecimiento y eclosión del cine popular europeo, fue una práctica bastante extendida entre los productores trasalpinos la contratación de talentosos realizadores hollywoodienses cuya carrera en la meca del cine se había visto relegada durante aquellos años a un segundo plano. Raoul Walsh con Esther y el rey (Esther e il re / Esther and the King, 1960), Arthur Lubin con El ladrón de Bagdad (Il ladro di Bagdad / Le Voleur de Bagdag / The Thief of Bagdag, 1961), o André de Toth por partida triple con Morgan il pirate / Captaine Morgan [dvd: Morgan el pirata, 1961], Los mongoles (I mongoli / Les mongols, 1961) y Oro para el César (Oro per i Cesari / L’or des Césars, 1961), fueron algunos de estos directores que probaron fortuna en el viejo continente con resultados no demasiado memorables en la mayoría de los casos, en los que, por motivos burocráticos, se solía acreditar como realizador a un italiano señalando la participación de los citados cineastas con la fórmula de “un film de”.

También el francés Jacques Tourneur, responsable de obras maestras del séptimo arte del calibre de Retorno al pasado (Out of the Past, 1947) o La noche del demonio (Night of the Demon, 1957), tuvo su “aventura italiana” – si bien en coproducción con su país natal – con La batalla de Maratón (La battaglia di Maratona / La bataille de Maratón, 1959). Como no es difícil de adivinar a tenor de su título, dicho film se inspira en uno de los acontecimientos históricos más conocidos de la Grecia clásica, ocurrido hacia el siglo V antes de Cristo durante la primera Guerra Médica que enfrento a griegos y persas, cuando un soldado ateniense llamado Filípides recorrió corriendo los 42 kilómetros que separaban Maratón de Atenas para anunciar a sus conciudadanos la victoria del ejército local ante las tropas de Darío, para a continuación caer muerto víctima del cansancio, hecho este que configuraría la actual prueba atlética que toma como nombre el de la ciudad helena donde se desarrolló la batalla.

Encuadrada por tanto dentro de los terrenos del por entonces tan en boga péplum, la cinta sería protagonizada por el mayor exponente de este estilo, el norteamericano Steve Reeves, quien por entonces se encontraba en su momento de mayor esplendor profesional tras el espectacular éxito cosechado en todo el mundo por el díptico sobre Hércules dirigido por Pietro Francisci. Tanto es así que, al parecer, la contratación de Tourneur por parte de los productores respondería a los deseos de Reeves, quien sugirió el nombre del francés al ser un gran admirador de la película de aventuras de éste El halcón y la flecha (The Flame and the Arrow, 1950).

No obstante, la dilatación del rodaje más tiempo del planificado acabaría por propiciar la marcha del director de La comedia de los horrores (The Comedy of Terrors, 1963) una vez concluidas las diez semanas estipuladas en su contrato, siendo una incógnita desentrañar quién fue realmente el encargado de rodar el material pendiente, habida cuenta que las distintas fuentes consultadas no parecen ponerse de acuerdo en este punto. Mientras algunas, entre ellas el propio Tourneur, señalan al que fue el productor, co-guionista y acreditado realizador de la cinta, Bruno Vailati, otras, en cambio, indican al operador de fotografía, el después célebre Mario Bava, como el responsable de finalizar la filmación. Una vez visto el material rodado sin la participación de Tourneur, el cual se corresponde a toda la batalla naval que sirve como clímax de la narración, para quien esto suscribe, y dicho esto con toda la prudencia del mundo, resulta bastante evidente que esta secuencia es obra de Bava, ya que su puesta en escena, sobre todo en los planos subacuáticos y en especial en detalles como ese soldado mostrado en primer término al que una lanza le salta un ojo, tiene un grado de violencia de un tono muy similar a la que el italiano emplearía con posterioridad en sus films de terror. Lo mismo puede decirse de la imagen de la protagonista femenina amarrada al mascaron de proa de una nave de las tropas de Darío, sospechosamente similar a uno de los instantes más icónicos del Ulises (Ulysse, 1954) de Mario Camerini, título en el que Bava también había intervenido como director de fotografía.

Autorías al margen, debido al protagonismo absoluto de Reeves el argumento modifica a su antojo los hechos históricos en los que se basa con el fin de adaptarlos a un tono más propio al de las muscle epics para mayor gloria del poderoso cuerpo del ex Mister Universo, quien da vida a un Filípides con no pocas semejanzas al hijo de Zeus: un prodigio atlético sobrehumano de naturaleza pacífica, campeón de los Juegos Olímpicos y Capitán de la Guardia Sacra ateniense, con gran querencia por las demostraciones de fuerza, bien sea zarandeando troncos de árboles, o lanzando grandes bloques de piedra contra las tropas persas. Como no podría ser de otra forma, al contrario del personaje real en que se basa, su Filípides no morirá tras su proeza atlética, sino que aún tendrá los arrojos suficientes como para encabezar el ataque contra la flota persa que se encuentra presta a desembarcar en la actual capital griega.

Del mismo modo, la estructura de la cinta, en especial en su primera media hora, se desarrolla según los recién instaurados estereotipos de este subgénero, girando en torno a las intrigas palaciegas y los insidiosos planes contra nuestro héroe del traidor villano de turno, incorporado por un actor con amplia experiencia en tales roles como Sergio Fantoni, no faltando los inevitables amoríos de un Filípides que deberá de elegir entre la sexualidad y exuberancia física de la femme fatale interpretada por Daniela Rocca, quien como mandan los cánones acabará redimiéndose por amor, o la virginal belleza de la virtuosa joven a la quien da vida Mylène Demongeot que, ¡oh sorpresa!, es la poco enamorada prometida del malo de la función.

Aunque tópica en su conjunto y planteamiento, y algo descompensada en su progresión, probablemente a causa del citado baile de realizadores, La batalla de Maratón, además de suponer el encuentro de dos de los más destacados nombres del fantástico cinematográfico, puede presumir de ser un clásico menor del género en el cual se inscribe, gracias a su amena narración y a unas vistosas escenas de batallas de una cierta espectacularidad que requirieron de grandes recursos humanos…  o, al menos, eso es lo que parece, ya que alguno de los planos generales de multitudes son fruto de la extraordinaria capacidad inventiva de Mario Bava, encargado también de los efectos especiales, quien en estos planos dividió la pantalla en tres partes, sobreponiendo en cada una de ellas el mismo grupo de soldados, haciendo parecer una muchedumbre lo que en realidad no eran más que un puñado de extras.

José Luis Salvador Estébenez


Published in: on mayo 16, 2011 at 5:37 am  Comments (2)  

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2 comentariosDeja un comentario

  1. Excelente reseña, pardiez. La película me resulta muy simpática, Tourner pone una elegancia por encima de la media y Bava regala unos nocturnos maravillosos. Además
    Mylène Demongeot está de toma pan y moja.

    • Gracias por los piropos, aunque me temo que son excesivos. Si supieras la de tiempo que lleva este texto archivado porque no me convencía…

      Por lo demás, a mí también me parece muy simpática. Es más, la considero entre lo mejor del género, sobre todo por ser uno de los pocos títulos que se atrevió a incluir dos clímax. Tampoco discutiremos por la Demongeot, aunque mi gusto se decante más por la turgencia de la Rocca… 😉


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