Operación Mantis (El exterminio del macho)

Título original: Operación Mantis (El exterminio del macho)

Año: 1985 (España)

Director: Jacinto Molina

Productora: Julia Saly

Guionistas: Jacinto Molina, Joaquín Oristrell

Fotografía: Julio Burgos

Música: Fernando García Morcillo

Intérpretes: Paul Naschy [Jacinto Molina] (Mayor Sam Stevenson), José Luis López Vázquez (Marcelo Antonelli), Julia Saly (Mantis), Fedra Lorente (Maripepi), Yolanda Farr (La técnico), Paloma Cela (Marquesa), Fernando Bilbao (Kong), Antonio Gamero (Presentador), José Sazatornil (Mr. Alfa), Taida Urruzola (Bella guía), Adolfo Thous (Portero chalet), Analía Ivars (Manicura), Anne Karin (Alférez Allyson Love), José Maria Bastos (Mayordomo elegante), Alfonso Castizo (Árbitro ring), Alfredo Cernuda (Hombrecillo pequeño), Alfredo Enrique (Guardia blanco), Yolanda Maure (Mujer centinela), José Riesgo (Viejo sacerdote), Concha Rosales (Mujer soldado 1ª), Tessa Salazar (Monja joven)…

Sinopsis: Un grupo anti-terrorista llamado I.A.A.T. intenta frustrar los malignos planes de Matriarka, una organización terrorista/feminista que quiere acabar con todos los hombres del planeta. Tras la muerte de una de sus agentes infiltradas, Alfa, el jefe de la I.A.A.T., envía a un equipo especializado formado por un ex-combatiente del Vietnam llamado Sam Stevenson, un machote amanerado llamado Marcelo Antonelli y una belleza rubia llamada Allyson. Juntos conseguirán poner fin a los planes de Matriarka y capturarán a Mantis, la líder del grupo.

Si bien no fue el único, si podríamos estar de acuerdo con que Naschy definiera Operación Mantis (El exterminio del macho) como “el gran error de su carrera”. Después de no tener prácticamente financiación para sus películas y haber probado suerte en otros géneros claramente alejados del fantaterror, – sirva de ejemplo Madrid al desnudo y Los cántabros, Jacinto Molina encontraba al fin una nueva manera de subsistir en la industria de la mano de los japoneses. El carnaval de las bestias y La bestia y la espada mágica, dos co-producciones entre España y el país del sol naciente, suponen dos de las películas más cuidadas técnicamente de la filmografía de Jacinto Molina como director. Pero en la tercera colaboración con los nipones, Paul Naschy no tendría la misma suerte… Y es que a pesar de contar con el presupuesto más elevado de su carrera, el resultado no podía ser más desalentador. Primero de todo porque apenas se nota ese presupuesto tan “elevado”, – puede que propiciado por la dudosa iniciativa de dedicar gran parte de este a unos costosos trajes valorados en cincuenta millones de las antiguas pesetas (1) diseñados por Yasuhiro Chiji, “el rey de de la moda en el país oriental” (2) -; y segundo por la poca pericia que demuestra el astro madrileño en la comedia.

Los más acérrimos defensores de la obra de Naschy, así como él mismo, definen  Operación Mantis como una película adelantada a su tiempo, y a decir verdad si que lo parece en algunos aspectos, sobretodo teniendo en cuenta la censura de lo políticamente correcto que sufrimos en la actualidad. Sirva de ejemplo algunos diálogos de lo más zafios que ni el peor José Luis Torrente se atrevería a pronunciar, como aquella escena en la que Alfa se topa con un soldado negro y le hace un pequeño interrogatorio para saber si este está preparado. Dicho soldado acepta con un escueto “si bwana”, y mediante una serie de preguntas averiguamos que no es gay, ni comunista (aún), y que en sus antecedentes cuenta con que estuvo en la cárcel por corrupción y violación de menores… A pesar de ello Alfa sonríe satisfecho, es “un gran soldado”, le dice, “lastima que seas negro”, termina añadiendo. Otra escena que haría estallar la ira de las filas más progres, sería aquella en la que un par de soldados de la I. A. A. T., se disponen a violar a una de las féminas de la organización Matriarka: la chica se muestra reticente y recurre a sus derechos, pero uno de los soldados con la ley en la mano, le responde que tienen derecho a violar al enemigo siempre que exista “un mínimo de decoro y pulcritud”. “Ahora vas a conocer el genuino sabor americano”, dice el otro soldado llevándose la mano a los bajos… A pesar de estos momentos más, digamos, “valientes” que nos pueden arrancar alguna sonrisa, los numerosos gags que se van sucediendo a lo largo del metraje son aniquilados por una torpe realización y una narración que no sabe muy bien por donde tirar (3).

Existe por ejemplo, una escena de Operación Mantis que ejemplifica a la perfección esta inseguridad de Naschy tras la cámara: en ella vemos de fondo a un submarinista saliendo de una piscina en la que ha practicado pesca subacuática. Una escena de TBO al más puro estilo Ibáñez, pero por si acaso nadie se había dado cuenta de ello, Naschy, ni corto ni perezoso, nos ofrece un primer plano del arpón que lleva el submarinista con un enorme pescado clavado. Seguramente alguien más preparado hubiera escenificado todo de un modo que no hiciera falta caer en este burdo recurso. Alguien que hubiera convertido este film en una comedia totalmente reivindicable y, ahora si, adelantada a su tiempo. Sobretodo porque en ella se contaba con grandes actores “de comedia” como José Luis López Vázquez y un no menos excelente José Sazatornil, que dentro de lo que cabe se desenvuelven bastante bien en esta especie de spoof de las películas de espías. El resto del reparto pero, no destaca precisamente por tener una bis cómica demasiado boyante, salvo quizás Paloma Cela que encarnó a la típica mujer oronda con hambre de macho, y una pizpireta Fedra Lorente como la secretaria caliente y amante de Alfa (Saza). Naschy por su parte se muestra demasiado acartonado, y junto a Julia Saly, es uno de los actores más flojos de la película, aunque no los peores, claro, ahí queda para la posteridad Yolanda Farr como “La técnico” y Fernando Bilbao como el bobalicón “Kong”.

Por último cabría destacar que Operación Mantis supuso la última colaboración entre Julia Saly y Paul Naschy. El tremendo fracaso en taquilla y la muerte de Masurao Takeda podrían haber sido razones más que suficientes para que la relación entre ambos se enfriara. Aún así, esta ruptura ha sido omitida tanto en la autobiografía de Naschy, como en sucesores libros que abordan la figura del actor. Esperemos que tarde o temprano podamos conocer el testimonio de la actriz que más colaboró con el astro madrileño en gran parte de sus películas más representativas.

Juan Pedro Rodríguez Lazo


(1)   Paul Naschy, la máscara de Jacinto Molina (Editorial Scifiworld, 2009) de Ángel Agudo y Ángel Gómez Rivero. Pág. 259.

(2)  Memorias de un hombre lobo (Alberto Santos Editor, 1997). Pág. 164.

(3)  Sin ir más lejos, sobra decir que los anteriores trabajos de Naschy tras la cámara flaquean precisamente por esas pequeñas incursiones cómicas.

 

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6 comentariosDeja un comentario

  1. Julia Salinero se fue de Madrid tras hundirse Acónito Films y se fue a vivir a Santiago de la Ribera (Murcia).
    ¿Porqué nadie le hizo una entrevista? (apareció un en L’Ecran Fantastique). Ni un homenaje ni un reconocimiento, nada.

  2. ¿Pero qué hace Fedra Lorente con esa voz?

  3. […] y profesional en el que se encontraba sumido tras el sonoro batacazo con el que se había saldado Operación Mantis (El exterminio del macho), en el reciente Paul Naschy. La máscara de Jacinto Molina se mostraba mucho más crítico con […]

  4. Perico, ojala la encontrasemos y pudiese dar su testimonio, pero desgraciadamente parece misión imposible. Yo acabo de conseguir la última direccion de Santiago de La Ribera, pero ya no está allí. Nadie la recuerda. Parece ser que el restaurante que abrió en esta localidad se cerró hace años. Yo sigo intentandolo.

  5. […] por su ídolo. Una aseveración quizás un tanto exagerada a poco que se conozcan films como Operación Mantis o la referida La noche del ejecutor, pero que expone bien a las claras lo fallido del producto, […]

  6. Joder, la estaba viendo ahora y es realmente penoso…Es un quiero y no puedo constante; la cámara fija en todo momento, con una estructura narrativa repetitiva; planos generares en las escenas de diálogo con cambios a primer plano totalmente incongruentes y todo malísimamente planificado. La escena de la tarántula es de vergüenza ajena de lo mal montada que está. ¡Qué puta mierda de visión tenía este tío! Eso sí, las tías enseñando las mamelles pero él no enseña ni el culo, que ya podría. La “mala”, con ese disfraz cutrón inspirado indudablemente en Doronjo, clama al cielo y López-Vázquez es que no sabe ni donde meterse entre tanto amateurismo.
    ¡Cómo los japoneses, siendo tan astutos, metieron dinero en esta bazofia! para colmo he leído que el director de un banco japonés que puso dinero se suicidó al año siguiente…¡Que descanse en paz!
    ¡Jacintito te cubriste de cuchu una vez más!


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