“Slugs, muerte viscosa” y “La Grieta”: Serie B Made in Spain

Son varios los motivos por los que Slugs, muerte viscosa / Slugs: The Movie (1987) y La grieta / The Rift (1989) se erigen como el cénit de la trayectoria profesional de Juan Piquer Simón. Por un lado, por la destacada repercusión de la que gozaron en su momento de estreno desde un punto de vista popular e industrial, tal y como ejemplifican los sendos Goyas con los que la Academia española recompensó sus efectos especiales. Pero, sobre todo, dicha consideración reside por cuanto de consecución tienen de esa factura internacional y cosmopolita que el cineasta valenciano había venido persiguiendo desde el comienzo de su carrera y que ya prefigurara con Mil gritos tiene la noche / Pieces (1982). En efecto, antes que los de una película española al uso, los parámetros por los que se desenvuelve el contenido de ambos films remiten en todo momento a los standards habituales del cine norteamericano de género; más concretamente, a los acostumbrados dentro de su denominada Serie B, a los que alude por medio de la adopción de sus mecanismos narrativos y sentido estético.

Buena muestra de ello está en el que las propuestas argumentales de las dos películas se inscriban dentro de las coordenadas de otras tantas corrientes bien definidas y características de la Serie B fantástica norteamericana. Así, La grieta forma parte de la oleada de títulos que sobre terrores abisales desembarcaran a finales de los ochenta en las carteleras de medio mundo como respuesta al éxito obtenido por Abyss – El abismo (The Abyss, 1989) de James Cameron, film que a grandes rasgos no era sino una traslación del esquema central de la saga Alien a los fondos marinos. En este sentido resulta bastante significativo que en sus primeros borradores la acción de La grieta se desarrollara en una nave espacial en lugar de en un submarino, como también lo es que, al menos, dos de sus técnicos de efectos especiales, el norteamericano Ron Cobb[1] y el italiano Carlo De Marchis, hubieran participado con anterioridad en el film original de Ridley Scott.

Por su parte, Slugs, muerte viscosa es una tardía muestra de las llamadas monster movies que pusiera de moda Tiburón (Jaws, 1975). No obstante, si bien su influencia se deje notar en determinados momentos de la película –sin ir más lejos, en su escena de apertura-, no es exactamente el revolucionario film de Steven Spielberg el principal modelo en el que esta se inspira. Por el contrario, su estilo se antoja más cercano al de ciertos clásicos de la edad dorada de la ciencia ficción norteamericana como La invasión de los ladrones de cuerpos (Invasion of the Body Snatchers, 1956) o The Monolith Monsters [dvd: Monstruos de piedra, 1957], entre otros. Como en ellos, el marco de su acción se circunscribe a un entorno geográfico delimitado, el de una pequeña población estadounidense, en el que dos ciudadanos normales y corrientes –si bien esta vez implicados en la gestión municipal- decidirán investigar por su cuenta y riesgo la ola de extraños acontecimientos que sacuden su localidad y de los que han sido testigos, misión esta para la que contarán con la ayuda que les proporcione un científico de la zona. No falta incluso en su trama un detalle tan típico de esta clase de cintas como el conato ecologista subyacente en el origen de la amenaza a la que tendrán que enfrentarse los protagonistas, representada en la mutación experimentada por unas babosas a causa de los residuos tóxicos vertidos por una fábrica cercana en las alcantarillas de la metrópolis que las hace desarrollar una descontrolada agresividad hacia los humanos.

Pero esta apropiación de los esquemas propios de la Serie B yanqui no solo se limita a los patrones argumentales empleados, sino que también se hace extensible a su tratamiento dramático. De este modo, sus diálogos y personajes se muestran en total sintonía con los arquetipos más característicos del slasher ochentero. Fruto de ello son detalles tales como el nulo desarrollo de sus roles no protagonistas, cuya existencia parece obedecer únicamente al de servir de pasto a las monstruosas criaturas que pueblan sus metrajes, o la propia configuración de estos mismos, bien sea por la aparición del recurrente y cansino personaje chistoso de color en el caso de La grieta, como por los adolescentes con las hormonas disparadas encargados de aportar las consabidas raciones de desnudos gratuitos en Slugs, muerte viscosa.

Empero, quizás el aspecto en el que más se deje sentir tal circunstancia sea en la adscripción de ambos films a los postulados del splatter. Precisamente, este generoso empleo del gore sería el principal responsable de que Slugs, muerte viscosa fuera clasificada en los Estados Unidos como restricted –un equivalente a nuestro “para mayores de dieciocho años”-, así como el causante de su prohibición en la provincia australiana de Queensland. A buen seguro que en esta consideración tendría mucho que ver dos de los momentos más recordados de la cinta: la explosión craneal en un restaurante del personaje interpretado por Emilio Linder y, sobre todo, la desopilante escena en la que una pareja de jóvenes es devorada por las babosas en el lecho en el que acaban de hacer el amor. Tomando buena nota de lo sucedido, a la hora de dar forma a La grieta Piquer Simón rebajaría el grado de explicitud exhibida, aunque no así su truculencia; véase al respecto la amputación de una de las extremidades sufrida por un expedicionario a manos o, mejor dicho, bocanadas de las criaturas marinas.

Este nivel de mimetismo hasta ahora expuesto sería aún más potenciado, si cabe, en lo referente a su acabado formal. Algo, por otra parte, del todo lógico por muchas y muy variadas razones; entre ellas, la clara vocación internacional con la que fueron proyectados ambos títulos y, por ende, la necesidad de equiparar su look al de similares productos llegados del otro lado del Atlántico. Pero también por una cuestión estrechamente ligada a estos motivos: la ocultación de su lugar de procedencia con vistas a obtener una mayor comercialidad. Y es que, por muy absurdo que sea el hecho en sí mismo, Piquer Simón era muy consciente de que, dadas las temáticas abordadas por sus argumentos, una película en apariencia norteamericana tendría mayor reclamo comercial para el público que una de nacionalidad española, comenzando por la propia España.

Con tal objeto, el equipo técnico-artístico de ambos films se surtiría de un importante grupo de profesionales habituados a trabajar en producciones anglosajonas. Por el lado técnico, además de los ya referidos Cobb y De Marchis, en la confección de sus efectos especiales intervendría Colin Arthur, en cuya filmografía figuran clásicos del calibre de 2001, una odisea en el espacio, Furia de titanes o Conan el bárbaro, en tanto que la banda sonora de La grieta correría por cuenta de Joel Goldsmith, hijo del mítico Jerry y futuro compositor oficial de la franquicia Stargate en su vertiente catódica. En cuanto a su apartado interpretativo, sus papeles principales serían confiados a actores familiarizados en mayor o menor medida con esta clase de propuestas; desde Kim Terry a Jack Scalia, pasando por Michael Gardfield, Ray Wise, R. Lee Ermey o el veterano Edmund Purdom. Como refuerzo a sus pretensiones, para otorgar un mayor verismo a su ambientación, gran parte de sus rodajes se llevaría a cabo en los Estados Unidos, en especial en Slugs, muerte viscosa, cuyos exteriores se localizarían en el estado de Nueva York.

Retomando estos planteamientos, dos años después de La grieta Piquer Simón trataría de repetir la jugada con La mansión de Cthulhu / Cthulhu Mansion (1991), coproducción con el Reino Unido en la que intentaba trasladar a la gran pantalla el clima terrorífico de la literatura de H. P. Lovecraft. Sin embargo, el fruto resultante, amén de tener muy poco que ver con Lovecraft, no podría estar más en las antípodas de lo conseguido por Slugs, muerte viscosa y La grieta. Cinematográficamente, se trata de un film fallido en todos los sentidos, mientras que como negocio resultó ser bastante ruinoso debido a la calamitosa distribución que tuvo en cines[2], hasta el punto de que la distribuidora encargada, Lauren Films, sería denunciada por uno de los coproductores del film, el mítico José Gutiérrez Maesso. Por desgracia, este batacazo económico vendría a suponer el principio del fin de la hasta entonces ascendente carrera de Piquer Simón, al mismo tiempo que anticiparía la falta de salida comercial con la que se encontrarían sus posteriores y postreras propuestas. Una situación que apenas unos pocos años más tarde le le conduciría a dar por concluida su andadura profesional como cineasta.

José Luis Salvador Estébenez

[1] Curiosamente, Cobb venía de participar en la mentada Abyss, donde se había ocupado del diseño de las criaturas.

[2] Según los datos recogidos en el monumental nº 4-5 de la revista Quatermass dedicado al cine fantástico español, de acuerdo con la sección de control de taquilla del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, La mansión de Cthulhu fue vista en cines españoles por un total de cinco espectadores que dejaron en taquilla la exigua cantidad de 950 pesetas de la época.

FICHAS TÉCNICAS

Slugs, muerte viscosa

Título original: Slugs, muerte viscosa / Slugs: the Movie

Año: 1987 (España, Estados Unidos)

Director: Juan Piquer Simón

Productores: Francesca DeLaurentiis, José Antonio Escrivá, Juan Piquer Simón

Guionistas: José Antonio Escrivá, Ron Gantman, Juan Piquer Simón, según una novela de Shaun Hutson

Fotografía: Julio Bragado

Música: De Wolfe

Intérpretes: Michael Garfield (Mike Brady), Kim Terry (Kim Brady), Philip MacHale (Don Palmer), Alicia Moro (Maureen Watson), Santiago Álvarez (John Foley), Concha Cuetos (Maria Palmer), John Battaglia (Sheriff Reese), Emilio Linder (David Watson), Kris Mann (Bobby Talbot), Kari Rose (Donna Moss), Manuel de Blas (Mayor Eaton), Andy Alsup (Oficial Dobbs), Frank Braña (Frank Phillips), Stan Schwartz (Ron Bell), Juan Maján (Harold Morris), Lucía Prado (Jean Morris), Patty Shepard (Sue Channing), Miguel de Grandy (Mr. Riggs), Tammy Reger (Pam), Glen Greenberg (Danny Palmer), Jay R. Ingerson (Ricky Palmer), Harriet L. Stara (Mrs. Fortune), Toby Gold (Dino), Nazzareno Natale (Chef), Carla M. Fox (Julie), Isabel Prinz (Secretaria del mayor), Laura Notario (Secretaria de Mr. Phillips), Daniel Jones, Kristin L. Kilian, Edward Trathen, Erik Swanson, Karen Landberg (Jóvenes), Aníbal Blas (Waiter), Laramie G. Evans (Mr. Moss), Nevada Killips (Mrs.Moss), Larry Bornheimer (Policía), Wally Frazer (Conductor ambulancia)…

Sinopsis: En una pequeña población norteamericana, mientras todos duermen, una nueva especie de babosas está creciendo y multiplicándose en los húmedos y oscuros sótanos. Están desarrollando nuevos gustos de sangre, y de carne… ¡humana!

La grieta

Título original: La grieta / The Rift

Año: 1989 (España, Estados Unidos)

Director: Juan Piquer Simón

Productores: José Antonio Escrivá, Francesca DeLaurentiis, Juan Piquer Simón

Guionista: David Coleman según un argumento de Juan Piquer Simón y Mark Klein

Fotografía: Juan Mariné

Música: Joel Goldsmith

Intérpretes: Jack Scalia (Wick Hayes), R. Lee Ermey (Capitán Phillips), Ray Wise (Robbins), Deborah Adair (Teniente Nina Crowley), John Toles-Bey (Joe Kane), Ely Pouget (Ana Rivera), Emilio Linder (Philippe), Tony Isbert (Fleming), Álvaro Labra (Carlo), Luis Lorenzo (Francisco), Frank Braña (Muller), Pocholo Martínez-Bordiú (Sven), Edmund Purdom (Steensland), Garrick Hagon (Barton), James Aubrey (Contek 1), Derrick Vopelka (Contek 2), Jed Downey (Hombre de la grabación), Salvador Sáinz (Sailor OTAN)…

Sinopsis: Un experimento genético en una cueva del fondo del mar causa mutaciones en la fauna que allí habita. En la misma zona la desaparición de un submarino experimental obliga ala OTAN a enviar a otro sumergible en su busca. Su tripulación no sospecha los horrores a los que tendrá que enfrentarse.

Published in: on enero 9, 2012 at 7:40 am  Comments (4)  
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4 comentariosDeja un comentario

  1. Durante el pasado fin de semana se cumplió un año del fallecimiento de Piquer Simón. Como homenaje, hoy publicamos este artículo centrado en dos de sus trabajos más conocidos: “Slugs, muerte viscosa” y “La grieta”.

  2. […] en un momento en el que este tipo de productos escaseaban por parte de nuestra cinematografía: Slugs, muerte viscosa (1988) de Juan Piquer Simón, y el díptico dirigido por José Ramón Larraz para José Frade […]

  3. […] Shaun Hutson que fuera trasladada a la gran pantalla en 1988 por Juan Piquer Simón con su conocida Slugs, muerte viscosa. Publicada con anterioridad en nuestro país, esta nueva edición se anuncia completamente revisada […]

  4. […] españoles por ser el responsable del texto que inspirara la película de Juan Piquer Simón Slugs, muerte viscosa (1988). Escrito en 1982 en un momento en el que el subgénero protagonizado por animales asesinos […]


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