Sherlock Holmes: Juego de sombras

Título original: Sherlock Holmes: A Game of Shadows

Año: 2011 (Estados Unidos)

Director: Guy Ritchie

Productores: Susan Downey, Dan Lin, Joel Silver, Lionel Wigram

Guionistas: Michele Mulroney, Kieran Mulroney, según los personajes creados por Arthur Conan Doyle

Fotografía: Philippe Rousselot

Música: Hans Zimmer

Intérpretes: Robert Downey Jr. (Sherlock Holmes), Jude Law (Dr. John Watson), Noomi Rapace (Madam Simza Heron), Rachel McAdams (Irene Adler), Jared Harris (profesor James Moriarty), Stephen Fry (Mycroft Holmes), Paul Anderson (coronel Sebastian Moran), Kelly Reilly (Mary Watson), Geraldine James (Mrs. Hudson), Eddie Marsan (inspector Lestrade), William Houston (alguacil Clark), Wolf Kahler (doctor Hoffmanstahl), Clive Russell (capitán Tanner), Iain Mitchell, Jack Laskey, Patricia Slater, Karima Adebibe, Richard Cunningham, Marcus Shakesheff, Mark Sheals, George Taylor, Michael Webber, Mike Grady, Alexandre Carril, Victor Carril, Thorston Manderlay, Affif Ben Badra, Daniel Naprous, Lancelot Weaver, Vladimir ‘Furdo’ Furdik…

Sinopsis: Europa empieza a sufrir una serie de atentados terroristas, y Holmes deduce la sombra de Moriarty detrás de todo. En efecto, el detective se reúne con el profesor, y este le informa de que Watson, pese a su matrimonio y consiguiente desaparición de escena, será su objetivo próximo, así como su esposa. Holmes intentará salvar a su amigo e impedir que la oleada terrorista prosiga.

El gran logro comercial (olvidemos piadosamente el artístico, por favor) del Sherlock Holmes dirigido por Guy Ritchie en 2009 obligaba, obvio es, a una pronta secuela que siguiera los mismos moldes estilísticos de su predecesora. Dicho y hecho, con una rapidez inusitada se perpetró esta continuación, que diríase prosigue al día siguiente de aquel con que finalizaba la previa, pues el año de acción sigue siendo el mismo, 1891.

En el camino, casi todo el staff de la ficha técnica permanece, siendo el cambio más ostentoso la sustitución de los guionistas originales -Michael Robert Johnson, Anthony Peckham y Simon Kinberg, según un argumento de Lionel Wigram y M. R. Johnson- por otros nuevos, en concreto los hermanos Michele y Kieran Mulroney (el actor Dermot Mulroney es también hermano de ambos). ¿Qué mérito tienen estos? Michele produjo, escribió y protagonizó Sunny & Share Love You (2007), una comedia dirigida por Matthew Buzzell que no tuvimos el honor de disfrutar en España. Después, entre ambos, se hicieron cargo del libreto de Paper Man (2009), que de igual modo dirigieron, y que posiblemente fuese el aval para hacerse cargo de la presente, pues se trataba de una aproximación irónica al mundo del superhéroe, protagonizada por Lisa Kudrow, Jeff Daniels y Ryan Reynolds.

Se dice que el guion de la presente película es una fusión de diversos textos originales de Sir Arthur Conan Doyle, pero creo que es demasiado exagerado afirmar algo así. Diríase que la trama principal, los planes de Moriarty para ser el instigador de lo que devendría en la Primera Guerra Mundial, procede de un sinfín de pastiches escritos a lo largo de muchos años por una gran variedad de autores sherlockianos. Dentro de eso, han integrado (o más bien el mítico asesor Leslie S. Klinger, especialista en el Canon) pequeños guiños procedentes de la obra del autor de La compañía blanca (The White Company, 1891), como pudieran ser rasgos de las novelas El signo de los cuatro y El valle del miedo, así como de los relatos “El intérprete griego”, “La banda de lunares”, “El detective moribundo”, “Los planos del Bruce Partington” y “La segunda mancha”. Eso sí, todo ello embrozado en una versión muy libre del cuento “El problema final”, amén de incorporar al personaje del coronel Sebastian Moran, pieza fundamental de “La casa vacía”, aventura inmediatamente posterior en el aspecto cronológico a “El problema final”.

Por lo demás, los ingredientes que conformaron la idiosincrasia del título previo prosiguen aquí, así el diseño de producción lujoso (que se amplía con la extensión a otras grandes ciudades europeas), la acción desenfrenada, el recurso de las “reflexiones” de Holmes previas a cualquier ataque defensivo, la relación amor-odio entre Holmes y Watson (algo que jamás existió en las historias originales) y, sobre todo, el humor infantil. Solo que en esta ocasión todo, desde el primero hasta el último plano, está magnificado ad nauseam.

Los rasgos más sobresalientes de esta producción, amén de lo referido, es, por un lado, la aparición, al fin, del profesor James Moriarty. Si en la anterior película los escasos momentos en que se percibía su presencia estaban rodados con el misterio como eje vertebrador, sin revelar su rostro y mostrándole (o no mostrándole) como una esencia maligna, casi sobrenatural, aquí, por el contrario, se trivializa su personalidad. Es un mero profesor universitario, con planes criminales, pero alguien carente de cualquier perfil amenazador en sus actos o su presencia. El primer enfrentamiento dialéctico entre este y Holmes se resuelve con una verborrea interminable carente por completo de tensión, y el rasgo que frivoliza al Napoleón del crimen se confirma en las escenas posteriores, en especial aquella en que se pone a canturrear La trucha.

Otra de las grandes apariciones, de cara a todo sherlockiano que se precie, es la del hermano más listo de Sherlock Holmes, Mycroft, interpretado además por el muy adecuado Stephen Fry, caracterizado, como era lógico esperar, con una apariencia que remite a Oscar Wilde. En efecto, el Mycroft de las historias de Conan Doyle (y de sus continuadores) muestra una inteligencia mucho más viva aún que la de su hermano. Sin embargo, aquí, en ese afán de minimizar todo de cara al espectador menos exigente, también se ha optado por conferirle perfiles paródicos, que llegan al súmmum cuando lo convierten en un mero nudista.

En esta ocasión, el cometido de Irene Adler es reducido en gran cantidad, así pues el “gran personaje femenino” del film es representado por Madam Simza Heron, una pitonisa cíngara con sorprendentes aptitudes para la lucha, y que es interpretada desastrosamente por la actriz Noomi Rapace, a tal punto que semeja una debutante sin experiencia alguna. A la escasa participación de Irene Adler se suma la del inspector Lestrade, por cierto, pese a que en los créditos figura inusitadamente alto con respecto a su presencia.

Guy Ritchie narra todo con el piloto automático puesto, fiel a la fórmula de que lo que aquí se presencie ha de ser igual a lo que se ofrecía en el film previo, pero centuplicado. Sin embargo, por encima de todo predomina el humor, que llega ya a un nivel que solo puede ser denominado como una apología al cretinismo. Sorprende cómo, de un film a otro, el director de Barridos por la marea (Swept Away, 2002) no ha aprendido la lección y sigue mostrando ese enorme desequilibrio tonal, donde a una escena que semeja procedente de una comedia de Jim Carrey prosigue otra de una inusitada pomposidad y aires de trascendencia, semejando todo una especie de montaña rusa donde las vagonetas sufrieran constantes tirones, sin avanzar de un modo fluido.

La desidia profesional se contamina a la pareja protagonista, Robert Downey Jr. y Jude Law. Si, dentro de los cánones simplistas de la primera película, ambos actores procuraban encarnar con cierta solvencia sus personajes, en especial Law (qué gran Watson hubiera surgido de ahí con unos postulados más formales), aquí ambos se comportan con total despreocupación por sus cometidos, adoptando una actitud chusca, como si en realidad no estuvieran trabajando sino meramente pasando el rato, llegando la actitud de desidia interpretativa de Downey Jr. al nivel de desvergüenza.

El despropósito de este engendro fílmico llega, finalmente, a tal nivel, que la muy insatisfactoria primera entrega, por comparación, semeja un producto medianamente apañado. Pero no nos engañemos: la prometida tercera entrega puede hacer entonces aparentar la presente como algo no del todo desdeñable. Avisados estamos.

Carlos Díaz Maroto

Published in: on enero 13, 2012 at 7:47 am  Comments (15)  
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15 comentariosDeja un comentario

  1. Demoledor. La primera ya era una patochada, así que esta no creo que me deje engañar.

  2. No he visto ninguna de las dos. Imagino que esto del personaje de Conan Doyle tiene lo mismo que el “Van Helsing” de Hugh Jackman del personaje creado por Stoker. Paso.

    • Sí, más o menos en esa onda va… Pero con mucho más humor.

  3. Y si añadimos que el primer episodio de la nueva temporada de “Sherlock” es magistral, todo se pone aún más cuesta arriba para ver este nuevo Sherlock Block buster.

    • No sólo el primer capítulo. Toda la primera temporada es soberbia… salvo por el histrionismo del actor que hace de Moriarty. Ya verás ya.

      En cuanto a la versión de Ritchie, no me llama mucho la atención. Tanto, que ni siquiera he visto aún la primera parte; su habitual pirotecnia visual me resulta del todo fuera del lugar dadas las características del personaje…

      • Os estáis refiriendo a la serie de la BBC con Holmes en el Londres moderno?

      • Concuerdo. Una imitación histriónica del Gary Oldman histriónico.

  4. A esa misma, Quimérico. Recomendabilísima.

  5. Cerebrín, fernando se refería al primer episodio de la SEGUNDA temporada… Yo ya tengo a mano los dos primeros. Espero que aparezca el tercero y último y luego los veré seguidos. Y quizás publique un artículo sobre la serie en mi blog sobre Sherlock Holmes, el cual todos ustedes están amablemente invitados a visitar.

    • Tienes razón. Había malinterpretado sus palabras debido al reciente estreno en Antena 3 de la serie en abierto. Pero, aunque así sea, no te da derecho para utilizar mi sacro santo blog como plataforma en la que autopublicitarte. Es más, me parece uno de los comportamientos más rastreros que he presenciado… 😛 😉

      Pd.: Ya me diréis vía privada donde puedo hacerme con los nuevos capítulos

      • No sé yo. Después de tu grosería, creo que pasaré olímpicamente de ti.

        Que te den morcilla.

        De Burgos.

  6. De acuerdo con la crítica…

  7. En lo personal, me gusta mucho la película de Sherlock Holmes juego de sombras, principalmente por los actores y las locaciones, yo les recomiendo ver películas en HBO, ahí la vi yo y la imagen es muy clara y el audio estupendo.

  8. A mi si me gustan mucho las dos películas, respeto tu punto de vista pero a mi me parece muy adecuado el manejo de los personajes, no estoy de acuerdo contigo sobre que Moriarty no tiene mas importancia en Juegos de sombras, al contrario ante el mundo el profesor Moriarty era respetable y cuidado con el que se atreviera a decir algo malo de el por que podría demandar y sin embargo era el que movía todo el mundo criminal, hablo del literario y quedo estupendo en la película. El encuentro entre estos dos nemesis es escalofriante, el dialogo entre los dos, fue muy similar al del literario aunque tu lo llamas verborrea, yo sin embargo lo disfrute. Con respecto a la acción que tanto critican tu y otros, creo que si había una historia donde se podían tomar estas libertades es en el libro del “El problema final”, que es donde se basa la película y donde Conan D. casi no explico nada, como acostumbraba en sus otras obras del mismo personaje, en esta dio solo generalidades de como descubrió Sherlock Holmes que el profesor Moriarty era el Napoleón del crimen, y aquí describió un Sherlock Holmes de mas acción, me refiero a todo el recorrido que hizo por Londres hasta llegar a la casa de Watson, y después toda la persecución de que fue objeto por parte del profesor, así que ?Por que no hacerlo con todo su esplendor en la película? ?Por que te enojas si ponen al personaje de Moran como mano derecha del profesor? si en el literario eso era, entonces era lógico que saliera en la película. Las actuaciones de los dos protagonistas me parecieron que trataron con mucho respeto a sus personajes y lo hicieron excelente, a pesar de toda la acción y las situaciones a lo mejor algo incomodas, el actor que interpreta a Sherlock se porto a la altura, pues yo lo vi siempre impecable, su mirada siempre tras el objetivo, un buitre, un sabueso, así como se describe en el literario. La relación amor-odio de la que te quejas no se da en las primeros libros, pero si después, hasta que Sherlock debe decir que debe cuidarse del humor sarcástico que Watson esta desarrollando, sin embargo siempre son los mejores amigos, a mi me encanta. Siento mucho que no te halla gustado la película, esta bien que expreses tu sentir pero creo que debes respetar a todas las personas y no decir que son menos exigentes, No es que sean menos exigentes, es que tienen gustos diferentes a los tuyos.


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