El monte de las brujas

Título original: El monte de las brujas

Año: 1972 (España)

Director: Raúl Artigot

Productor: José Truchado

Guionistas: Raúl Artigot, Juan Cortes, José Truchado, Félix Fernández

Fotografía: Ramón Sempere, [Fernando Espiga, no acreditado]

Música: Fernando García Morcillo

Intérpretes: Patty Shepard (Delia), John Gaffari [Cihangir Gaffari] (Mario), Mónica Randall (Carla), Víctor Israel (posadero), Anna Farra (Santa), Luis Barboo (hombre encadenado), Inés Morales (mujer gato), María Eugenia Calleja (niña gorda), Carmen Herrera, Conchita Linares…

Sinopsis: Mario, fotógrafo de profesión, acepta realizar un reportaje para su revista en una zona montañosa, tratando así de evadirse de su última pareja sentimental. De camino, conoce a Delia, una bella escritora que acepta acompañarle en su viaje. Una vez en el lugar, la pareja comienzan a ser testigos y protagonistas de hechos extraños que les conducen hasta una apartada aldea semiabandonada…

Con El monte de las brujas (1972) nos hallamos ante uno de los casos más insólitos y peculiares de cuantos ha dado nuestra industria cinematográfica. Producida en pleno apogeo del género fantástico en España, fue prohibida por la censura a causa de un malentendido provocado por unos desnudos, siendo solo vista en nuestro país dentro de la sección informativa del Festival Internacional de Cinema de Catalunya (Sitges) de 1973, donde logró una mención especial por sus valores, así como en posteriores pases esporádicos organizados por la Filmoteca Española; mientras, en Estados Unidos ha sido estrenada y comercializada en varias ediciones para el mercado doméstico, encontrándose en la actualidad libre de derechos. Se trata en suma de uno de esos títulos malditos a los que tan habituado es el cine español.

Co-escrita y realizada por el aragonés Raúl Artigot en lo que supuso su salto a labores de dirección tras una amplia y brillante carrera como director de fotografía, éste su debut no podría ser más suculento. En él su primerizo realizador hace gala de una puesta en escena sin apenas estridencias, más si cabe comparada con la de otros títulos de la época pertenecientes a similares coordenadas genéricas, otorgando al conjunto de un apreciable pulso narrativo, al mismo tiempo que revelándose un hábil creador de atmósferas. En este sentido llama la atención su inteligente empleo del sonido, rasgo este habitualmente ignorado en el fantaterror hispano salvo casos excepcionales, representados por la Tetralogía de los Templarios de Amando de Ossorio y su famoso miserere(1). Para tal fin, Artigot aprovecha tanto la banda sonora de la película, formada por cantos en latín entonados por una voz femenina, obra de Fernando García Morcillo, como el sonido de ambiente, con en esos croares de rana que sirven de fondo para las escenas nocturnas que se desarrollan a campo abierto, y que potencian la sensación de extrañeza en las mismas.

Pero no es esta la única similitud que se produce entre la cinta de Artigot y la más famosa creación de Ossorio. Más allá de algún evidente punto en común entre sus respectivas mitologías, ambos cineastas comparten el gusto por una puesta en escena basada en la poderosa fuerza visual de sus secuencias de corte fantástico y/o terrorífico, apoyándose para ello en la imaginería popular. Tal es la afinidad existente que, incluso, se da el curioso caso de encontrar secuencias muy parecidas en los trabajos de uno y otro, caso de aquella en la que el protagonista de la presente se topa con la espectral Güeste (2), la cual encontraría su réplica en la procesión de viejas enlutadas de La noche de las gaviotas (1975); escena la presente de una belleza plástica irrefutable, pero no la única de tales características que se da cita a lo largo del metraje, como queda patente en la onírica boda desarrollada en las grutas donde las brujas llevan a cabo sus rituales, o el aquelarre final, con coreografía incluida, por solo citar algunas de las más inspiradas.

De este modo, junto con la ya mencionada Tetralogía de los Templarios y la fallida La cruz del diablo (1975) de John Gilling, El monte de las brujas se alza como uno de los pocos intentos dados en España para aprovechar el rico folclore autóctono en pos de la consecucción de un cine de terror fantástico de raíces cien por cien patrias. Y es que, pese a que en ningún momento se diga, y pasando por alto la matrícula del vehículo de los protagonistas, resulta indudable que el escenario donde transcurre la historia es algún lugar del norte de la península, tal y como señalan la presencia de hórreos en el pueblo abandonado (3), las negras vestimentas de las mujeres que allí habitan o el referido uso del folclore peninsular.

Empero, los mayores valores de la cinta se encuentran en un guión que, si bien no demasiado perfilado pese a estar firmado por hasta cuatro personas distintas, o quizás por ello mismo, se encuentra repleto de ideas de lo más atractivas. Quizás el mejor ejemplo en este sentido se encuentre dentro del culto de brujas que lo protagoniza, en el que se entremezclan elementos de su simbología más tradicional, como pueden ser las escobas o las mujeres-gato que éstas tienen como siervas, con otros añadidos totalmente originales, algunos procedentes de mitologías foráneas, caso de los muñecos vudú. No obstante, es fuera de dicha imaginería donde radica la idea más sugestiva de toda la película: las fotografías de paisajes rurales que al ser reveladas muestran sorpresivamente la presencia de las siniestras figuras de las brujas que dan título a la película, en una detalle con el que se adelanta en cuatro años a una de las ideas más celebradas de la magnífica La profecía (The Omen, 1976).

Todo ello, unido a la destacada fotografía de Ramón Sempere, especialmente bella en las panorámicas dedicadas a las localizaciones naturales donde se llevó a cabo su rodaje, y a un simpático reparto que incluye varios rostros característicos del género, caso de los entrañables Luis Barboo y Víctor Israel, amén del concurso de las scream-queens patrias Mónica Randall y Patty Shepard, convierten a El monte de las brujas en una de las mayores rarezas alumbradas por el cine fantástico español de la época y, a la vez, en uno de sus títulos más notables, lo que hace doblemente doloroso el olvido en el que se encuentra actualmente sumida dentro de nuestras fronteras, haciéndola objeto de una necesaria y urgente reivindicación.

José Luis Salvador Estébenez

(1) No parece casual, así las cosas, que por aquellas mismas fechas Artigot se encargara de la fotografía de El buque maldito (1974), tercera entrega de la saga sobre los revividos monjes-soldados.

(2) Uno de los muchas nombres que recibe en el folclore peninsular la peregrinación nocturna de las ánimas en pena que recorren los caminos en busca de las almas de los vivos próximos a fallecer, también conocida como Santa Compaña.

(3) Típicas construcciones de la arquitectura rural del noroeste español, especialmente presentes en Galicia y Asturias.

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7 comentariosDeja un comentario

  1. Esta semana la dedicaremos a reivindicar el que quizás sea el título más maldito del fantaterror español: “El monte de las brujas”. Comenzamos hoy abriendo fuego con una reseña de la película, ampliada y corregida, que se verá completada el viernes con la publicación de una entrevista a su director, Raúl Artigot. Espero que os interese.

  2. No he visto la peli, buena reseña..

  3. Buena reseña Jose Luis. Un título muy recuperable….y una pieza como bien comentas muy olvidada.

  4. […] como director de fotografía, a principios de los setenta da el salto a labores de realización con El monte de las brujas. ¿Cómo le surge esta […]

  5. El director es asturiano, y “la güeste” se escribe y se dice”güestia”. Salú

    • Hasta donde yo tengo entendido, se la conoce de las dos formas indistintamente. Al menos en castellano. Lo puedes comprobar, por ejemplo, en el siguiente enlace, en cuyo título hacen ya referencia a está doble aceptación: http://hculturar.blogspot.com.es/2010/02/l-aguestia-es-un-cortejo-de-almas-en.html

      Otra cosa es como se diga en bable que, como profano en la materia que soy, lo desconozco. Lo que si según la información oficial es que, aunque residente en Asturias desde hace muchos años, Raúl Artigot es originario de Zaragoza.

      Sea como fuere, muchas gracias por tu interés y por la aclaración, Xicu.🙂

  6. […] de Walpurgis (1971), y que se prolongaría a través de títulos como El techo de cristal (1971), El monte de las brujas (1972), El asesino está entre los trece (1973), La tumba de la isla maldita (1973), o El refugio […]


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