“Bolsilibro & Cinema Bis”: entrevista a Javier G. Romero y reseña

No va a ser un servidor quien ahora descubra la inestimable labor de recuperación y difusión de la memoria del cine popular europeo que viene desarrollando desde hace más de veinte años Javier G. Romero. Al frente de la mítica revista Quatermass, fundada por él mismo, Javier ha sido el principal ideólogo y responsable de tres monumentales volúmenes monográficos dedicados al cine fantástico español, inglés e italiano que, desde su misma publicación, se han convertido en una referencia ineludible para aficionados y estudiosos de todo el mundo. Por si no fuera poco, el pasado 2009 inició junto al festival gijonés “Peor… ¡imposible!” una colaboración cuyo primer fruto llegaría con la publicación de Hecho en Europa, un completo acercamiento a la política de géneros y el sistema de coproducción que imperó en el cine continental europeo en el periodo comprendido entre 1960 y 1979, a través de sus más populares estilos. A Hecho en Europa se le une ahora una segunda entrega que, bajo el título Bolsilibro & Cinema Bis, analiza la fundamental y retroalimentada relación entre el cine y la literatura en sus manifestaciones populares, tomando como principal marco el cine de género europeo de las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta del pasado siglo. De este nuevo proyecto nos habla largo y tendido en la siguiente entrevista, tras la que os ofrecemos una reseña del libro a cargo de Carlos Díaz Maroto: 

Foto: Marcos León (Diario "La Nueva España")

Foto: Marcos León (Diario “La Nueva España”)

Bolsilibro & Cinema Bis supone la segunda entrega de la colaboración que iniciaras hace ahora tres años junto al festival dirigido por Chus Parrado “Peor… ¡imposible!”, y que fuera inaugurada con la publicación de Hecho en Europa. ¿Cuáles han sido las causas para que la cristalización de esta continuación se haya prorrogado tanto en el tiempo?

“Peor… ¡Imposible!” es un evento que se mueve con un presupuesto modesto, lejos del manejado por algunos megafestivales especializados. Por lo tanto, el haber editado en su momento Hecho en Europa ya supuso para el certamen un hito considerable, además con resultados que poco tienen que envidiar a las publicaciones editadas por otros sin limitación de medios. Hecho en Europa surgió, básicamente, para conmemorar los primeros diez años de vida del certamen gijonés, dejándose una puerta abierta para futuros proyectos editoriales. Además, ten en cuenta que desde el año 2008-2009 atravesamos una crisis económica brutal que ha afectado mucho a las publicaciones en festivales; incluso algunos se han visto obligados a reducir páginas de forma drástica o, directamente, prescindir del libro anual. En dicho contexto, con recortes y ajustes económicos por doquier, es complicado afrontar determinadas empresas. No obstante, y durante estos últimos tres años tan negros para la economía española, la Fundación Municipal de Cultura de Gijón ha reflexionado, aclimatado recursos y diseñado estrategias para retomar, y en su caso garantizar, la continuidad de esta colección de libros con la publicación de Bolsilibro & Cinema Bis.

Al igual que ocurriera en el título inaugural, Bolsilibro & Cinema Bis sitúa su marco de acción en el cine de género realizado en el Viejo Continente durante la edad dorada de las coproducciones. ¿Quiere decirse con esto que la línea editorial de la colección va a centrarse en exclusiva en este espectro temporal y dentro de dicha filmografía?

Sí que es verdad que a todos los implicados en la confección de estos libros nos encanta aquella época de las coproducciones europeas, puesto que muchos la vivimos fascinados en nuestra adolescencia y juventud. Un cine de género  hecho sin prejuicio alguno, incluso en ocasiones políticamente incorrecto, que las nuevas generaciones desconocen por completo y los más talluditos disfrutamos recuperando. Esa podría ser un poco la filosofía de la colección: traer al presente un cine que tuvo importancia industrial, social, cultural, también sentimental, y del que han bebido muchos cineastas posteriores. Pero no te digo que no vayamos a saltarnos, en un momento dado, ese arco temporal al que aludes. Quién sabe…

Como ya se anuncia desde su título, en esta ocasión el tema a tratar es la estrecha relación existente entre la literatura pulp y el cine de género europeo. ¿De quién parte la elección de la temática, tuya, de Chus Parrado, de los dos…?

En este caso, la idea base fue propuesta por Jesús y desarrollada después en equipo. No hay que olvidar que él es el gran ideólogo de “Peor… ¡Imposible!”, y mi misión consiste en enriquecer y dar forma física al proyecto. Jesús es como un volcán de ideas que no cesan de brotar, un profesional incansable a quien no se le escapa detalle, con una capacidad organizativa sobrehumana y conocimientos tan amplios en la materia que asusta. Sólo él podía concebir una idea tan peculiar como “Peor… ¡Imposible!” y convertirlo en el certamen de referencia que es hoy.

Lou Carrigan, nombre en arte de Antonio Vera Ramírez

Lou Carrigan, nombre en arte de Antonio Vera Ramírez

El prólogo está escrito nada menos que por Lou Carrigan, uno de los máximos exponentes patrios en la asociación entre literatura y cine popular que aborda el libro. Al parecer, por lo que él mismo comenta de pasada en el propio texto, el conseguir su participación no ha sido una tarea fácil…

Es natural, ten en cuenta que Carrigan, a sus 78 años, es hoy en día un autor ya legendario y no tiene ninguna obligación ni necesidad de aceptar la primera propuesta que le pongan por delante. Por lo tanto, es lógico que, con respeto y delicadeza, insistiéramos intentado superar su inicial reticencia, ya que nos interesaba muchísimo que fuese él, un autor consagrado, y no otro quien escribiese el prólogo. Así, durante diversas conversaciones le fui describiendo el tipo de proyecto, los profesionales implicados, el certamen que promovía el libro… De igual modo, para que conociera mejor nuestro trabajo, le hice llegar el volumen anterior de la colección, Hecho en Europa. Con estos elementos de juicio y la empatía que fue surgiendo entre ambos, tras no más de cuatro o cinco charlas aceptó finalmente aportar el prólogo. Te puedo decir que durante los contactos mantenidos, Carrigan ha derrochado siempre una calidad humana y una profesionalidad extraordinarias. Mucha gente piensa que cuanto mayor es la fama del profesional más complicada resulta la relación con él; te aseguro, por mi experiencia, que los más grandes suelen ser los más respetuosos y comprensivos con el trabajo y las propuestas ajenas. En el caso de Carrigan no ha podido resultarme más gratificante, incluso a nivel personal.

En la configuración del presente volumen has contado con la ayuda de Pablo Herranz como asesor del mismo. Me gustaría que me explicaras un poco cuál ha sido su labor en este sentido exactamente…

Me pareció buena idea que, debido a las especiales características de este libro, donde no sólo hablamos de cine sino también de literatura, Pablo Herranz me asesorase en cuestiones relacionadas con esta última disciplina, ya que él es un experto en esa materia, sobre todo en la llamada “novela popular”. De hecho también firma dos de los capítulos: los referidos al análisis global del fenómeno y a la obra de Edgar Wallace. Además, y desde hace muchos años, Pablo forma ya parte de la gran familia de Quatermass y confío plenamente en sus capacidades; tanto es así que, en 2004, él mismo coordinó un libro para el Fòrum de Debats de la Universidad de Valencia, titulado Memoria de la novela popular y consagrado a la longeva colección de aventuras futuristas “Luchadores del espacio”. Por lo tanto, sus sugerencias y matizaciones me han sido de gran ayuda a la hora de afrontar el reto que ha supuesto Bolsilibro & Cinema Bis. Gran parte del éxito o fracaso de cualquier empresa descansa, entre otras cuestiones, en saber rodearse de buenos profesionales.

En la nómina de colaboradores se han producido bastantes bajas con respecto a los participantes en el anterior Hecho en Europa. Básicamente, han desaparecido todas las firmas pertenecientes a Dirigido por…, es decir, Antonio José Navarro, Ramón Freixas y Tomás Fernández Valentí. ¿A qué han obedecido estos cambios?

Conviene mencionar que otros tres autores más procedentes de Hecho en Europa tampoco figuran en Bolsilibro & Cinema Bis; entre ellos mi propio hermano, Ángel García Romero, y yo mismo. No olvides que Bolsilibro… tiene menos capítulos que su antecesor; en lógica correspondencia, la nómina de escritores se ha ajustado a esta circunstancia. Se trata de hallar un equilibrio entre contenidos y autores para no sobredimensionar artificialmente el producto. Además, me gusta dar la alternativa a nuevos valores e incluirlos siempre que puedo en mis libros o en Quatermass, evitando así cierta endogamia, uno de los principales males que se dan en los libros de cine en este país: de hecho, los lectores, que son soberanos, se percatan de ese “coto cerrado” y no sin hastío suelen afirmar aquello de “siempre escriben los mismos”. No obstante, Antonio, Ramón, Tomás, Ángel y muchos otros, cuya labor admiro y que, como digo, han trabajado habitualmente conmigo, saben que volverán a tener protagonismo en futuros proyectos que se ajusten a su profesionalidad y talento indiscutibles. Pero conviene racionalizar, y yo soy el primero que debe someterse a la especial idiosincrasia de cada proyecto, emplazando a los escritores que la temática exija. De todas formas también existen condicionantes, como la inclusión de algún autor local, puesto que los libros de “Peor… ¡Imposible!” están financiados por instituciones asturianas. Esto me da la ocasión de ampliar el horizonte de autores con nuevas incorporaciones de valía.

Y entre éstas se encuentra Adrián Sánchez, alma mater del imprescindible blogEsbilla Cinematográfica Popular” y, sin duda, una de las mejores plumas que han surgido de la red…

—Justo. Hacía tiempo que le seguía la pista a Adrián a través de su estupendo blog. Y esta ha sido la oportunidad perfecta para colaborar por primera vez con él. Se ha encargado de dos capítulos, los referidos a Karl May y sus creaciones Winnetou y Kara Ben Nemsi, y al binomio novela popular europea/cine de géneros continental. Me pareció adecuadísimo convocarle puesto que en su blog muestra un especial interés por este tipo de cine y lo estudia con perspicacia y un estilo incisivo. Entonces, ¿por qué no enriquecer el libro con sus textos?

A colación de las dos últimas cuestiones y dada tu especialización en labores de coordinación y que tan buenos resultados vienen dando, ¿cuáles son los criterios que sigues a la hora de elegir los colaboradores?

Supongo que los mismos por los que se regirán muchos otros coordinadores. Yo también he trabajado como escritor en obras colectivas coordinadas por diferentes profesionales. En mi caso, pienso siempre en el libro como un todo y mi objetivo es que el resultado final funcione. Busco, dentro de lo posible, los mejores elementos para cada proyecto. Autores que dominen la redacción, con sólidos conocimientos sobre cine y cultura en general, que sepan argumentar sus tesis con un mínimo rigor, con capacidad de análisis para ver y ahondar más allá de lo obvio… Y que observen cierta disciplina en cuanto a plazos de entrega y extensión de los textos, claro. Nunca paro de buscar, aquí y allá, en blogs y publicaciones, buenos veteranos o gente que empieza y que demuestra aptitudes. Pero, como ya he comentado antes, a veces cada libro requiere un tipo concreto de experto; lo vamos a entender mejor con un ejemplo: para Bolsilibro… resultaba interesante invitar a Alfredo Lara López, ya que es un gran erudito en literatura popular; de este modo, nos ha sacado adelante los capítulos dedicados a Emilio Salgari y a la Angélica creada por Anne y Serge Golon. Lógicamente,  también acudo a esa cantera de autores que han pasado por las páginas de Quatermass, más de un centenar de firmantes de todas las nacionalidades, convocando incluso a alguno de manera recurrente, como es el caso de Carlos Aguilar, con quien me une una amistad de casi veinte años y en cuyo inigualable talento confío sin fisuras. De hecho, siempre que podemos colaboramos en proyectos mutuos, pues hay una excelente conexión entre ambos a la hora de enfocar el trabajo y optimizar resultados. En Bolsilibro… nos ha firmado tres magníficos textos, los dedicados a José Mallorquí, Lemmy Caution y Jerry Cotton.

Junto a la correcta elección de escritores, otro punto fundamental para que el proyecto se salde con el éxito deseado es la formulación de su temario. En este caso es aún más importante, debido al formato reducido de la obra, dificultad a la que haces referencia en la introducción…

Así es. Los libros de “Peor… ¡Imposible!” se ajustan a un formato concreto que en cierto modo condiciona los contenidos y su desarrollo. Entonces, hay que plantearse con mucho cuidado la manera de abordar temáticas que darían para una enciclopedia; como señalo en la introducción del libro, se ha impuesto una importante labor de condensación para articular la obra en torno a temas esenciales y emblemáticos. Es decir, ofrecer un estudio riguroso mediante elementos escogidos con el criterio de la representatividad. Y aquí los autores han demostrado su enorme pericia, pues han sabido abordar los temas desplegando capacidad de síntesis pero sin despojar su trabajo de la necesaria densidad.

El corpus central del libro se compone de varios capítulos dedicados a una selección de autores literarios, por un lado, y personajes que dieron el salto desde las páginas a la gran pantalla por otro. Aunque la elección de los autores responde a lo esperado, la de los personajes resulta un tanto sorprendente, no tanto por Lemmy Caution, que al fin y al cabo es el protagonista de un título de cierto predicado, como de Jerry Cotton y Angélica, cuya contribución cinematográfica está bastante olvidada a día de hoy, al menos en nuestro país…

Era fundamental que los novelistas estudiados en los cuatro primeros capítulos del libro hubieran sentado las bases para mucha literatura posterior y que, a su vez, fueran generadores de una abundante filmografía. Además, decidimos que cada uno fuese de una nacionalidad distinta, dentro de Europa, para reflejar la particular personalidad cultural de cada país. Entre aquellos que reunían todos estos requisitos, decidimos centrarnos en el español José Mallorquí, el alemán Karl May, el inglés Edgar Wallace y el italiano Emilio Salgari, autores todos ellos de gran nivel. Después, pensamos que sería muy interesante rescatar diversos personajes, quizá, como tú señalas, un tanto olvidados hoy en día (en España, que no fuera de nuestras fronteras, donde son idolatrados) y por eso mismo merecedores de urgente rescate, dueños a su vez de una sugerente producción literaria y cinematográfica. Si a Lemmy Caution se le recuerda en determinados círculos cinéfilos es por su aventura a las órdenes de Godard, pero en un film que poco, o nada, tiene que ver con el resto de los dedicados al personaje, pues se trata de uno de los experimentos de “arte y ensayo” del cineasta francés, radicalmente alejado del tono de acción desenfadada habitual de Caution. En cuanto al agente del FBI Jerry Cotton y a la dieciochesca heroína Angélica, del primero se estrenaron aquí puntualmente los ocho títulos de la saga, mientras que de la segunda sólo llegó a suelo patrio su largometraje inicial, quedando los otros cuatro en el limbo. En cualquier caso, los tres personajes forman parte de una época irrepetible y una manera única de hacer cine. Y revisadas hoy sus películas o leídas sus novelas de origen la experiencia resulta de lo más estimulante.

Precisamente, los tres personajes escogidos comparten el que sus encarnaciones cinematográficas estén estrechamente ligadas en el imaginario colectivo a los actores que les dieron vida en la pantalla, siendo en todos los casos los papeles más representativos de sus respectivas carreras…

Tienes razón, los tres actores han pasado a la historia en la piel de los personajes mencionados. Y eso que sus filmografías son bien longevas y han encarnado una variedad de papeles, en cine y en televisión. De los tres, sólo sobrevive Michèle Mercier, que a sus 73 años aún se halla en activo, y con una carrera en la que no escasean títulos memorables. Recuerdo ahora, por ejemplo, maravillas como Tirez sur le pianiste, de Truffaut, o Las tres caras del miedo, de Mario Bava, donde era la bella aterrorizada en el episodio “El teléfono”. En cuanto a los californianos Eddie Constantine y George Nader, respectivamente Caution y Cotton, hicieron de todo, si bien el primero, debido a su peculiar físico, se especializó, o le encasillaron, en tipos duros pero simpáticos y/o burlones, y desde luego mujeriegos, en películas de corte gangsteril o policíaco. Nader, más apuesto, podía ser lo mismo un galán que un héroe de acción, capaz de intervenir en joyas del trash más psicotrónico, en disfrutables clásicos del bis europeo o en lujosas producciones hollywoodienses al lado de estupendos actores como Vincent Price, Tony Curtis, Paulette Goddard, John Saxon, Richard Boone, Anne Baxter, Maureen O’Hara… En cualquier caso, Mercier, Constantine y Nader hallaron la gloria, en efecto, al toparse con sus tres personajes emblemáticos. Encuentro del que nunca se arrepintieron, al contrario, pues merced a sus respectivas sagas alcanzaron el estatus de iconos cinematográficos.

Con las lógicas diferencias en cuanto a estilo, los capítulos dedicados a autores y personajes siguen un esquema bastante similar. ¿Has marcado de algún modo la pauta a seguir a los autores o es una simple coincidencia?

Lo normal es que durante la conversación previa con cada autor se hagan algunas indicaciones, en algún caso más exhaustivas que en otro. Sobre todo suelo señalarles qué aspectos conviene desarrollar más o cuáles menos para no pisar a otros compañeros que puedan tener capítulos más específicos. Así evitamos que se repitan anécdotas, datos biográficos… Las reiteraciones son el mal endémico de los libros colectivos, por eso hay que aclarar esos detalles desde el principio. Pero tampoco les encorseto en un esquema fijo tipo “planteamiento-nudo-desenlace”; cada autor imprime su sello personal en cuanto a estilo, estructura del texto… En ese sentido tienen libertad absoluta para exponer y argumentar sus tesis de la forma que consideren más conveniente. Ten en cuenta que suelo conocer la trayectoria de cada autor, por lo que al seleccionarle para el libro sé lo que puede aportar en beneficio del mismo. Es lo que te comentaba acerca de la adecuación entre la temática de la obra y los profesionales elegidos. En el caso de Bolsilibro & Cinema Bis los autores han ajustado sus textos al espacio del que disponían, optimizándolo, y buscando la máxima eficacia a la hora de exponer ordenadamente toda la ingente información que manejaban, para lo cual se han acogido a un esquema donde primase la lógica. Naturalmente, cada uno ha ofrecido textos con una personalidad y enfoque propios. Pero dentro de esta variedad de tonos, el libro alcanza, bajo mi punto de vista, una gran coherencia interna. Y lograr esa condición es estupendo, pues beneficia y equilibra la globalidad del proyecto.

A lo largo de la lectura de la obra llama la atención la marginación a la que es sometida la producción de las islas Británicas en favor de aquella perteneciente a la industria continental…

El Reino Unido siempre ha mantenido las distancias con el resto del continente, es una actitud que incluso se ve hoy en día en su autoexclusión de la Zona Euro. Y esa, digamos, independencia respecto de los demás estados miembros ha propiciado que su cinematografía no comparta determinados signos comunes que sí han hermanado a otros países como España, Italia, Francia o Alemania, sobre todo durante la época dorada del cine de géneros. En consecuencia, esa presunta marginación que tú comentas no proviene tanto de nuestro acercamiento al fenómeno como de la propia idiosincrasia británica, más atenta a sus propios intereses que a los globales. Por eso, el cine de las islas no se “contaminó” con esa bulliciosa mezcla de culturas y puntos de vista que supuso el período de las coproducciones continentales; su cine desarrolló sus propias inquietudes al margen de la vorágine europea. Y el hecho de que una empresa como Hammer se especializase en un cine popular a contracorriente del resto de la producción nacional, no significa que participase del fenómeno industrial/artístico/conceptual compartido por el resto de países europeos. Por lo tanto, y simplificando mucho, son los propios británicos, merced a esa orgullosa autosuficiencia (dicho sea sin ánimo peyorativo), quienes se han excluido, en gran medida, de aquel fenómeno. Quizá porque no lo necesitaban. En el libro no negamos el lugar que ocupan, pero sí lo relativizamos atendiendo a su significación global.

El libro se cierra con un último capítulo dedicado a estudiar la evolución de las portadas de este tipo de novelas a lo largo del tiempo y que se aparta de la óptica cinematográfica que prima en el resto del texto. ¿No pensasteis en haber hecho lo propio con los carteles de las películas o interrelacionar ambas vertientes?

Naturalmente. Y de hecho, a lo largo del libro, existe una alternancia clara entre portadas y carteles. Pero hubiera sido una irresponsabilidad no aprovechar esta rara ocasión en la que, al fin, se aborda la relación literario-cinematográfica de aquella época fascinante sin dar a conocer algo que por lo común no está al alcance del aficionado, las portadas de las novelas. Ya que hemos incluido páginas en color, ha sido una oportunidad única de mostrarlas en todo su bizarro esplendor y belleza. Existen muy pocas antologías que recojan todo aquel material, al contrario que con el cartel de cine. No obstante, en Bolsilibro… se reproducen también cerca de sesenta pósters de películas, por lo que esta disciplina artística se halla muy bien representada.

Al hilo de lo que comentas, aparte de coordinar los textos que conforman el libro, también te has encargado de su maquetación. Como viene siendo marca de la casa, esta se destaca por la preponderancia de ilustraciones. Imagino que toda la labor de recopilación y selección de tan rico material habrá sido titánica, aún si cabe al tratarse de dos disciplinas en principio distintas…

Lo cierto es que titánico ha sido todo el proceso de confección del libro (por supuesto también reunir las 380 fotografías que lo ilustran). Y eso que en esta ocasión no he firmado ninguno de los capítulos, aunque sí me he encargado, como es mi costumbre, de las eventuales correcciones ortotipográficas, gramaticales y de estilo. La maquetación, junto con la escritura, son dos actividades que me satisfacen muchísimo, cada una a su manera. Diseñar y maquetar un libro es algo más complejo de lo que se piensa, sobre todo si pretendes dar al conjunto una dinámica determinada para evitar el estatismo o el aburrimiento. Hay que tener en cuenta el efecto final de las páginas enfrentadas, la armonía de los elementos dentro de las mismas, que el estilo no traicione el contenido, que el mensaje llegue diáfano al lector evitando a toda costa diseños coyunturales o farragosos… Además, la inclusión de las imágenes ha de suponer un texto visual paralelo al escrito, que lo comente y lo enriquezca. No concibo un libro de cine donde no se de la debida importancia al apartado iconográfico. Por lo general, y conforme al tema, primero localizo masivamente fotografías para disponer de un buen stock, y según me van entregando los textos ya voy buscando algún título concreto que se cite de manera específica. Por supuesto, el inmenso archivo de Quatermass, con cientos de miles de imágenes digitalizadas con calidad de imprenta, me permite disponer de material sin prácticamente tener que recurrir a fuentes externas. En este caso, la abundancia de portadas de novelas me ha complicado un poco más el proceso. Por eso agradezco tanto las valiosísimas aportaciones de Pedro Porcel y Mariola Boulandier, esta última poniendo a mi disposición los fondos bibliográficos de su muy veterana librería Tótem en Bilbao.

Dentro de este apartado gráfico cobra una especial relevancia la presencia de portadas de algunas de las novelas referidas, en cuyos pies haces hincapié en indicar el autor de las ilustraciones y que alcanza su grado máximo en el mencionado capítulo final a cargo de Pedro Porcel…

Sí, como he comentado antes era una ocasión excelente, y única, para destacar el trabajo de aquellos ilustradores, profesionales que trabajaban a destajo, de sol a sol, vertiendo su fértil imaginación en maravillosas portadas para todo tipo de géneros novelísticos: western, bélico, ciencia-ficción, erótico, thriller, policíaco, romántico, terror… Pedro, que es un gran conocedor de la cultura pulp, y posee una colección inmensa de material relacionado, lo detalla muy bien en su texto. Pienso que su capítulo supone una aportación importante, pues aborda un tema del que prácticamente no existe nada publicado.

Otro detalle que me ha llamado la atención son las citas que sirven de introducción a cada uno de los capítulos. ¿Son escogidas por cada uno de los autores o por ti?

Se me ocurrió que podía resultar interesante, incluso divertido, resaltar, al inicio de cada capítulo, unas líneas o un párrafo extraídos de las correspondientes novelas tratadas en el texto. Una buena manera de sumergir al lector en el ambiente idóneo para acercarse a Mallorquí, Salgari, Wallace o May. Luego, cada autor tenía libertad para elegir la cita, a su gusto. Pero con la condición de que el fragmento seleccionado reflejase un tono propio de la novela popular. Algunos me proponían varios extractos distintos y luego elegíamos. Otros, atinaban directamente con el definitivo. La idea gustó bastante entre los coautores y creo que ha sido un acierto hacerlo así. La cita inicial, de Jean Ray, con la que se abre el libro, sí fue aportación mía.

Dichas citas se dividen en dos grupos. Las de la primera parte del libro, dedicado al estudio del contexto general en el que surge este tipo de adaptaciones así como los autores literarios más representativos, están sacadas de las propias novelas, mientras que las de la segunda parte del texto, en el que se da buena cuenta de los personajes, las citas aluden a diálogos de algunas de las traslaciones a la gran pantalla comentadas. ¿Tal circunstancia guarda alguna intencionalidad?

En efecto. Se trataba de destacar la simbiosis entre cine y literatura, poniendo en primer término las sinergias entre una y otra disciplina. Al fin y al cabo ambos medios se retroalimentaban, influyéndose de manera profunda en cuanto a estilos, argumentos, ritmo… Las novelas inspiraban un tipo de películas, y estas, a su vez, terminaban condicionando a aquellas. A un nivel más epidérmico fíjate, por ejemplo, en cómo muchas de las portadas de aquellos libritos reciclaban imágenes e iconos provenientes del mundo del cine.

Como sabrás, han sido muchas las voces que se quejaron en su momento por la insuficiente distribución con la que contó Hecho en Europa. Aunque sea un tema que sobrepasa tus competencias, ¿se ha conseguido corregir este tema para la salida de este nuevo volumen?

Es un tema éste que nos ha preocupado mucho a la Fundación Municipal de Cultura de Gijón y al resto de implicados en la confección del libro. Con Hecho en Europa la distribución fue meramente simbólica y sólo pudo localizarse en unas pocas tiendas especializadas y por tiempo limitado. Durante esos años de reflexión que te he comentado al principio, se intentó llegar a una solución para el problema. Y con Bolsilibro & Cinema Bis, gracias a VTP Editorial, que se ha involucrado en la edición del volumen, la distribución se ha normalizado y ahora puede adquirirse, por un asequible PVP de 12 euros, en librerías de numerosas localidades: Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante, San Sebastián, Bilbao, Zaragoza, Málaga… También en zonas de Asturias, Cantabria, Galicia y la provincia de León. Y así mismo a través de la propia página web de la editorial, www.vtpeditorial.com.

Bolsilibro & Cinema Bis se cierra con un significativo texto en el que se emplaza al lector a la próxima edición de “Peor… ¡Imposible!”, por lo que parece claro que dentro de menos de un año saldrá a la luz una nueva entrega de la serie. ¿Es así? ¿Tenéis pensado ya cual va a ser el tema abordado? ¿Puedes adelantar algo al respecto?

En realidad a quien se emplaza es al público, a acudir, como bien dices, a la próxima edición del certamen. Naturalmente en nuestro ánimo está también sorprender al lector/espectador con una nueva entrega de esta colección de libros. Y aunque ya estamos trabajando en ello, comprenderás que todavía es muy pronto para desvelar los contenidos. Estamos cuidando mucho el sumario para que resulte lo más atractivo posible.

Aprovechando que hablamos de futuros proyectos, no me gustaría acabar esta entrevista sin preguntarte por el próximo número de Quatermass

Ya sabes que Quatermass es como si fuera mi hijo, mi proyecto más querido, la primera publicación que saqué adelante como editor, coordinador, escritor, maquetador… allá por 1993, aunque ya había colaborado como autor en algún otro fanzine. Son veinte años en los que Quatermass ha ido evolucionando, desde sus humildes orígenes hasta llegar a los tomos monográficos actuales en los que colaboran autores de todo el mundo: España, Reino Unido, EE.UU., Francia, Italia, Japón… Conforme la publicación ha ido creciendo su aparición se ha ido también espaciando, pues requiere cada vez más esfuerzo y dedicación sacarla adelante. Además, me gusta cuidar con mimo hasta el último detalle, así que me lo tomo con muchísimo sosiego. Tranquilamente pueden pasar años entre un ejemplar y otro. Intento que Quatermass vea la luz tal y como lo tengo en mente, procurando que cada nuevo número estudie temáticas poco frecuentadas y ofrezca elementos capaces de satisfacer a todo amante del cine. Llevo cerca de dos años preparando el siguiente ejemplar, puliendo el sumario, seleccionando el material gráfico, recopilando películas, pensando en quiénes pueden ser esta vez los escritores adecuados, ojeando, por supuesto, muchos blogs donde hay nuevos valores haciendo un buen trabajo… como tú mismo, José Luis, con “La Abadía de Berzano”. Pero para preservar al máximo el efecto sorpresa, y evitar también posibles filtraciones, salvo dos de mis más allegados colaboradores nadie más conoce los contenidos del próximo Quatermass. Reconozco que suelo recibir mensajes de aficionados y profesionales lanzándome sus particulares apuestas acerca de la siguiente temática; y, entre todas ellas, por fuerza alguna tenía que acertar. Pero yo guardo sepulcral silencio. Mientras tanto, toca esperar. Así que aplico idéntica norma que con los libros de “Peor… ¡Imposible!”: por ahora, “secreto de sumario”.

Vaya, habrá pues que vivir con la intriga. Si quieres añadir algo más a lo ya dicho a modo de despedida…

Por supuesto agradecerte, en mi nombre y en el de los demás colaboradores, esta oportunidad de charlar contigo acerca de Bolsilibro & Cinemas Bis. Y no quiero dejar pasar esta ocasión sin felicitarte, José Luis, primero por tus incisivas preguntas, pues me han permitido hablar de muchos detalles relacionados con la edición/coordinación poco habituales en este tipo de entrevistas, y en segundo lugar por tu estupendo blog, que has sabido convertir en sitio de referencia para los amantes del cine popular. No pares nunca. Ánimo y adelante.

Muchísimas gracias a ti por tu amabilidad y disposición, y toda la suerte del mundo para tu último trabajo.

José Luis Salvador Estébenez

Título: Bolsilibro & Cinema Bis

Autor: coordinado por Javier G. Romero; textos de  Carlos Aguilar, Pablo Fernández, Pablo Herranz, Alfredo Lara López, Pedro Porcel, Adrián Sánchez. Prólogo de Lou Carrigan [Antonio Vera Ramírez]

Editorial: VTP Editorial

Datos técnicos: 152 páginas (Gijón, 2012)

“Peor… ¡imposible!” es un ciclo de películas coordinado por Chus Parrado que derivó en una colección de libros homónima, inaugurada con Hecho en Europa, que lamento no haber leído. Ahora, años después, se nos ofrece una segunda entrega con Bolsilibros y Cinema Bis, una ambiciosa obra, pese a su brevedad, que busca conjugar la literatura de bolsillo europea con las adaptaciones cinematográficas que esta ha conllevado.

El ensayo arranca con un prólogo escrito por nada menos que Lou Carrigan (née Antonio Vera Ramírez), uno de los mejores autores españoles de esa corriente denominada “novelas de a duro” por el lector y “bolsilibros” por el editor. Todo un placer encontrarse con ese nombre una vez más en una publicación, aunque sea en un cometido tan breve como atípico en él. A continuación, Parrado ofrece un prefacio, seguido de una introducción por parte de Javier G. Romero, responsable del mítico e imprescindible Quatermass, y que en la presente colección actúa como coordinador y maquetador. Ambos, por descontado, informan de las premisas que han seguido para llevar a cabo el presente volumen. Y después, doce capítulos dedicados a glosar lo que el título sugiere.

Arranca, como no podía ser menos, con una visión global debida a Pablo Herranz, de título “Genealogía del cine de género europeo. De la novela popular a la pantalla”. Difícil lo tenía Herranz para comprimir tan amplia temática en las páginas de que dispone, pero lo hace con concisión, entrando directamente en materia y logrando un artículo informativo, ameno y estimulante. En él nuestro autor señala la importancia de un dato que de forma habitual se ha pasado por alto: que la literatura de género fuera en buena medida el germen sobre el que se cimentó el cine de género europeo, y que es un fenómeno atribuible a todos los países. Por ejemplo, las traslaciones llevadas a cabo sobre “El Coyote” y las de Winnetou desembocarían en la eclosión del western europeo. Lo mismo puede decirse de las adaptaciones de Emilio Salgari o, sobre todo, el ciclo de adaptaciones de Edgar Wallace emprendidas por el cine alemán, responsables del nacimiento del krimi, género que acabaría mutando en manos italianas al giallo.

Después se brinda una primera parte dedicada a cuatro autores representativos, en concreto José Mallorquí, representando a España, escrito por Carlos Aguilar, quien se lamenta del poco provecho que nuestro cine ha hecho de su rica obra. A continuación, y correspondiente a Italia, tenemos a Emilio Salgari, obra de Alfredo Lara López, donde se establecen los rasgos principales del creador de Sandokán y el Corsario Negro, a los que achaca la mala fortuna que han tenido en su plasmación en la pantalla que, aunque numerosa –el autor data en cuarenta las adaptaciones fílmicas, centradas en su mayoría en sus dos más célebres creaciones–, no ha dado ningún título de verdadera enjundia y, sobre todo, que fuera fiel al espíritu del escritor italiano.

Edgar Wallace representa al Reino Unido en un capítulo debido a Pablo Herranz, quien se centra en sus novelas de misterio, pero sin olvidar sus aventuras africanas o exóticas, cuyo exponente más conocido sería su participación en el proyecto original de King Kong (muy magnificada después por publicistas e historiadores, de todos modos), prestando también atención, si bien de pasada, a sus adaptaciones norteamericanas y británicas. Por cierto que aporta un dato poco conocido, el que Wallace llegara a dirigir alguna de las adaptaciones de su obra a la gran pantalla. Pese a su nacionalidad inglesa, gran parte de la filmografía analizada procede de Alemania, donde el escritor era todo un fenómeno de masas, dando origen a todo el subgénero conocido como krimi.

Por último tenemos al alemán Karl May en pluma de Adrián Sánchez. Con su sobrio estilo, Adrián expone el ciclo de adaptaciones de Winnetou que, al igual que las de Wallace, correría por cuenta de la Rialto, y también contaría con imitaciones por parte de sus perseguidoras, plasmando la decadencia de la saga a lo largo de su desarrollo.

Todos ellos son trabajos directos y efectivos, dedicados a glosar la obra del autor, sus constantes y sus valías. Acaso, personalmente, me inclino más por los textos sobre Salgari y May, por aquello de ser de los que menos conocimiento poseo…

A continuación contamos con un segundo apartado centrado en los personajes, en este caso Lemmy Caution (por Carlos Aguilar), Jerry Cotton (de nuevo por Aguilar) y Angélica (por Alfredo Lara). Si en el caso anterior sobre los autores la selección podría considerarse discutible, aunque atinada a mi juicio, en esta ocasión el asunto se plantea de nuevo, más que nada por la gran variedad que hay disponible en el medio, pero atendiendo al espacio disponible creo que, una vez más, se ha logrado la elección pertinente. Téngase en cuenta, además, que personajes como Harry Dickson, por referir uno de los más míticos, apenas ha tenido reflejo, por desgracia, por lo que un artículo se solventaría en página y media. Una vez más, mi preferencia por Angélica, por representar un tipo de literatura poco analizado, por lo general.

Pablo Fernández regresa haciendo un recorrido fascinante sobre las novelas “de a duro” y las adaptaciones que han deparado, y así nos habla del cine de Keith Luger, Lou Carrigan o Clark Carrados, tan poco estudiado. Adrían Sánchez, por su parte, realiza un recorrido similar centrándose en el resto de Europa. Tal vez, a nivel personal, hubiera preferido que a estos dos capítulos se les otorgara más extensión, pues pese a su habilidad por glosar lo tratado en el espacio disponible, uno se queda con ganas de más. Lo cual, en cierta manera, también es un punto positivo.

Finaliza Pedro Porcel con el capítulo titulado “La mirada del pulp”, donde se reproducen profusamente las portadas (en blanco y negro y en color) de muchas de estas publicaciones de bolsillo, al tiempo que comenta la historia de esta parte de la literatura, informando acerca de los portadistas que dieron esa vívida ilustración al texto, después inspiradores de las imágenes de las películas a las que, en ocasiones, darían lugar, y analizando el desarrollo de las propias portadas.

En definitiva, una obra estimable que cubre un capítulo poco tratado tanto de la cinematografía como de la literatura de género, absolutamente aconsejable. El problema, ahora, estriba en esperar a que aparezca el número tres de esta cautivante colección. Permaneceremos atentos.

Carlos Díaz Maroto

Published in: on octubre 29, 2012 at 11:59 pm  Comments (7)  
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7 comentariosDeja un comentario

  1. Bueno… mil gracias por la parte que me toca. Y otras tantas a Jesús y a Javier por haber tenido confianza en mi y haber pensado que estaría a la altura de la brillante alineación del volumen.

    Está feo que lo diga pero el conjunto es un caramelo. Merece la pena probarlo.

  2. Muy buena entrevista a Romero, llena de sentido común. Qué razón tiene con lo de la “endogamia” y los “cotos cerrados”, donde siempre están los mismos amiguetes pasando de un libro a otro y a los demás que les den.
    Si le puedo poner un pero al entrevistador sería la pregunta donde echa en falta a Navarro, Valentí y Freixas, como si Romero tuviese que dar explicaciones o fuese obligatorio que estos señores tuvieran que estar siempre, que la verdad es que están hasta en la sopa, por no decir que cada mes los tenemos en Dirigido por, además del montón de libros en los que aparecen sin parar. Igual hubiera sido mejor destacar a los que están, y no a los que no están, digo yo. Salvo esta pregunta chocante, que yo creo que sobra, las demás están muy bien.
    Y felicidades por “Bolsilibro & Cinema Bis”, me ha parecido una auténtica maravilla, a pesar de lo tibia que veo la reseña. Apasionante libro de principio a fin, después de leerlo te dan ganas de meterte en vena todo ese cine y esas novelas de a duro. Y además con Carlos Aguilar, que es uno de mis escritores preferidos. Enhorabuena a todos. Y felicidades por el blog

  3. Magnifica entrevista!!!….mis felicitaciones Jose Luis.

    • Muchísimas gracias, David.

  4. […] lo que ya se había escrito en España sobre el género. Carlos Aguilar, Ángel Gómez Rivero, Javier G. Romero con su Quatermass y Carlos Díaz Maroto –pero también blogs como La abadía de Berzano o el Blog […]

  5. […] las incursiones cinematográficas de los autores españoles de novela popular dentro del reciente Bolsilibro & Cinema Bis (VTP Editorial, […]

  6. […] nuestra propia curiosidad, contactamos con Javier para, aprovechando su accesibilidad y cercanía, traerle de nuevo a esta abadía con el fin de que nos despejara las lógicas incógnitas que planean sobre su nuevo proyecto entre […]


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