Homenaje póstumo de serie B en la Biblioteca Nacional

A lo largo del pasado año 2012, grandes figuras del cine español nos dejaron. Los distintos medios se han hecho eco de diversas maneras de esas pérdidas irreparables. Así, sin ánimo de ser exhaustivos, podemos citar a gente como los directores José Luis Borau y César Fernández Ardavín, la actriz y directora Aurora Bautista, los actores Juan Luis Galiardo, Carlos Larrañaga, Sancho Gracia y Francisco Valladares, y el actor, guionista, compositor, director y showman Tony Leblanc. Todos ellos, en mayor o menor medida, han sido pesos pesados de nuestro cine, y han gozado de crédito, homenaje y tributo en muchos sitios.

Sin embargo, en esta ocasión, la Biblioteca Nacional quiere homenajear a lo largo del mes de febrero, y de un modo especial, a tres figuras menos conocidas, tres representantes de nuestro cine como industria y espectáculo que tal vez no suenen a muchas personas. Precisamente por ello se les quiere ofrecer un tributo especial, un reconocimiento que muchas veces, en vida, les fue vedado. Puede que, en algunas ocasiones, trabajaran en títulos que no pertenecen a lo más granado de nuestro Séptimo Arte, pero dieron pujanza a una industria, son muy admirados allende nuestras fronteras y consiguieron divertirnos en la época del cine de programa doble. Lo cual no es poco.

Viernes 8: Joaquín Luis Romero Marchent (1921-2012): Antes llega la muerte (1964).

antes_llega_la_muerte

Romero Marchent pertenecía a una familia dedicada a la industria del cine. Joaquín Luis se inició como ayudante de dirección, pero rápidamente pasó al ámbito de director con Juzgado permanente (1951), un drama criminal. Sin embargo, en 1955 abordó su adaptación de El Coyote, la mítica creación de José Mallorquí, y desde entonces, pese a tocar otros géneros, vio su nombre vinculado al género del western en distintas acepciones. Volvería a tocar al escritor en Tres hombres buenos (1963), y al año siguiente aborda su obra maestra Antes llega la muerte. Joaquín Luis Romero Marchent está considerado unánimemente como el mejor director de westerns que dio nuestro país. Antes llega la muerte apareció el mismo año que la revolucionaria Por un puñado de dólares, y a partir de ahí la industria del western en Europa fue copada por los italianos. Muchas veces en co-producción con España, el spaghetti-western dio lugar a otra derivación que podría denominarse gazpacho-western. Romero Marchent abordaría otros títulos importantes del género, como Aventuras del Oeste (1965), la estupenda El sabor de la venganza (1966) o la impresionante La muerte cumple condena (1966). En los años setenta dirigiría doce episodios de la célebre serie Curro Jiménez (1976-1978), protagonizada por el también desaparecido Sancho Gracia, y su último trabajo como director fue en la secuela a Curro Jiménez que se realizó en los noventa, El regreso de una leyenda (1995). Antes llega la muerte está basada en un suceso real que ocurrió a la familia de Romero Marchent, y en el guion co-escrito por él traslada la acción al Oeste, narrando en realidad una tragedia que se ve salpicada por determinadas constantes del western tradicional. Una joya que merece la pena ser conocida, o de revisar para quien ya la conozca.

Viernes 15: Frank Braña (1934-2012): El ataque de los muertos sin ojos (1973).

Si hay un nombre indisolublemente unido al cine de género europeo ese es Frank Braña. Nacido como Francisco Braña Pérez, debutó en la industria fílmica con un pequeño papelito en Café de Chinitas (1960), de Gonzalo Delgrás, y al año siguiente es uno de los soldados romanos del Rey de Reyes que filma en nuestro país Nicholas Ray. A partir de ahí, Braña será alguien preciso en toda producción de género que se rueda en nuestro país, y pronto es un nombre asociado al spaghetti-western, no solo aquel que es co-producido con España, sino que es llamado ex profeso desde Italia. Es un rostro reconocible en muchos clásicos como La muerte tenía un precio (1965) y El bueno, el feo y el malo (1966) de Sergio Leone. A lo largo de su amplia carrera, compuesta por más de 170 títulos, fue un secundario característico a la altura de otros colegas como Eduardo Fajardo, Fernando Sancho o Aldo Sambrell, y en 2007 se le tributó un homenaje en la Semana Internacional de Cine de Autor de Lugo, donde, entre otras actividades, se editó su biografía, escrita por Manuel Curiel y titulada Morrer con dignidade no cine (Morir con dignidad en el cine). Entre sus papeles más destacados, en cuestión de aparecer más tiempo en el metraje, el más valorado suele ser el de El ataque de los muertos sin ojos (1973), segunda entrega de la Saga de los Templarios de Amando de Ossorio, director con el cual ya trabajaría en un western temprano como es La tumba del pistolero (1964). El ataque de los muertos sin ojos es la secuela de La noche del terror ciego (1972), uno de los grandes éxitos del fantaterror de nuestro país, y aquí Ossorio depuró la historia para crear un ejercicio claustrofóbico donde resalta Frank Braña en el papel de Howard, el hombre de confianza del corrupto alcalde.

Viernes 22: Miguel Iglesias (1915-2012): Barcelona Connection (1988).

c2barcelona-connection

El barcelonés Miguel Iglesias Bonns es, sin lugar a dudas, uno de los nombres asociados a la escuela de cine policíaco catalán que surgió en la década de los cincuenta. Había debutado en 1942 con Su excelencia el mayordomo, pero pronto comenzó a destacar como un realizador proclive al cine de género, con un clásico como El fugitivo de Amberes (1954) y, en especial, El cerco (1955). Esa etapa de su cine es muy desconocida, y un ámbito como es el DVD debiera comenzar a rescatar una corriente tan importante como fue el noir español de los cincuenta. Pronto, la carrera de Iglesias se diversifica y toca todos los géneros, así el drama histórico con Las hijas del Cid (1962), el documental con Noches del universo (1964), el thriller cosmopolita con >Destino Estambul 68 (1967), las aventuras selváticas con Tarzán y el misterio de la jungla (1974) o el cine erótico clasificado S con Deseo carnal (1978). En su despedida del cine vuelve al género negro con la polémica Barcelona Connection (1988), co-escrita con Andreu Martín. Durante una larga etapa de su carrera Iglesias ligó su nombre al de la productora Profilmes, conocida como “la Hammer española”, por las películas que realizaría dentro del género de terror. Para Profilmes Iglesias rodaría la referida aventura de Tarzán, así como otras dos cintas selváticas La diosa salvaje (1974) y Kilma, reina de las amazonas (1975). Su filmografía en ese ámbito se completaría con la atractiva La maldición de la bestia (1975), una más de las entregas de nuestro licántropo Waldemar Daninsky encarnado y guionizado por Paul Naschy/Jacinto Molina. En este caso se trata de una peculiar mezcla de cine de aventuras y terror, con una expedición al Himalaya en busca del Yeti y donde también tendrá aparición el hombre lobo, y con un resultado que remite a la literatura de Robert E. Howard.

Todos los pases tienen lugar a las 18.00 horas, en el Salón de Actos del Museo de la BNE. Entrada gratuita, con entrega de entradas 30 minutos antes del inicio. Aforo 50 butacas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s