Zombie Massacre

Zombie-Massacre-Poster-1-610x862

Título original: Zombie Massacre

Año: 2013 (Italia, Estados Unidos, Alemania, Canadá)

Directores: Luca Boni, Marco Ristori

Productores: Uwe Boll, Benjamin Krotin

Guionistas: Luca Boni, Marco Ristori

Fotografía: Mirco Sgarzi

Música: Andrea Pasqualetti, Giuseppe Froio (música adicional)

Intérpretes: Christian Boeving  (Jack Stone), Mike Mitchell (John ‘Mad Dog’ McKellen), Tara Cardinal (Eden Shizuka), Ivy Corbin (Sam Neumann), Carl Wharton (General Carter), Jon Campling (Doug Mulligan), Daniel Vivian (Dragan Ilic), Gerry Shanahan (Doctor Neumann), Nathalia Henao (Claire Howard), David White (Ministro de Defensa), Uwe Boll (Presidente de los EE.UU.), Michael Segal (Primera víctima / Criatura final), Lee Baughn, Garth Lughton, Carlo Diamantini (Soldados), Federico Caddeo, Marissa Chang, Anelita Di Carlo, Guglielmo Favilla, Alex Lucchesi, Claudio Marmugi, Cristiana Raggi, Veronica Spagnuolo…

Sinopsis: Un fallido experimento del gobierno de los Estados Unidos libera una sustancia radiactiva que convierte a los habitantes de una pequeña ciudad de Rumanía en infectados hambrientos de sangre. Para controlar la situación, el ejército norteamericano envía al lugar a un grupo de mercenarios con la misión de que detonen una cabeza nuclear en la población.

2011-09-05-zombie_massacre

El pasado 2011 la pareja de directores formada por los italianos Marco Boni y Luca Ristori hacían su debut en el formato largo con Eaters, una modesta producción equiparable en medios a los de cualquier fanfilm realizado por aficionados. El buen sabor de boca dejado por esta cinta, que en más de un sentido recogía y actualizaba el legado de las míticas películas trasalpinas sobre zombis de los años ochenta, propició que fuéramos muchos los que depositáramos nuestras esperanzas en lo que nos podía deparar el devenir de estos dos jóvenes cineastas. Entraba pues dentro de lo lógico que la aparición de Zombie Massacre[1], su segundo film, estuviera rodeado de cierta expectación. Producida por Uwe Boll, quien ya con anterioridad se había encargado de distribuir la previa, la base del proyecto se encuentra en la adaptación de un homónimo videojuego de acción en primera persona de finales de los noventa, traído de nuevo a la actualidad gracias al lanzamiento de una nueva versión destinada a una conocida plataforma. Para llevar a cabo su tarea, Boni y Ristori han contado con una cantidad aproximada de un millón de dólares, cifra bastante escueta comparada con lo que viene siendo habitual dentro del panorama cinematográfico de hoy, pero que, sin embargo, duplica por diez el presupuesto estimado que dispusieran para dar forma a su ópera prima.

Zombie-Massacre-image

La mayor capacidad productiva, unida a las innegables semejanzas argumentales existentes entre ambas, hacía prever que los resultados de esta Zombie Massacre fueran netamente superiores a los de su predecesora. O, al menos, eso es lo que dictaba la teoría, ya que a la hora de la verdad la segunda película de Marco y Luca ha revelado ser la cara adversa de Eaters[2]; mientras aquella encarnaba los mejores valores del cine explotaition italiano, el título que nos ocupa personifica sus peores aspectos. Todos los defectos y limitaciones que Eaters sabía bordear a base de oficio, imaginación y talento, Zombie Massacre es incapaz de superar en todo momento. Tanto es así que la constante confluencia de momentos disparatados, forzados y exageradamente ridículos en su enfatización, dispuestos a través de un esquema itinerante que lleva a los protagonistas a superar diferentes dificultades hasta llegar al enemigo final, hace recordar, y mucho, las incursiones en la temática de Bruno Mattei, aunque con un mejor acabado formal, a pesar de la proliferación de primeros planos y planos cortos con los que sus realizadores intentan disimular las carencias presupuestarias, dentro de un conjunto en el que solo destaca en el lado positivo los maquillajes empleados para dar vida a las huestes de no muertos.

Tara Cardinal

Echando mano una vez más de un juicio a priori, podría deducirse que parte de lo ya señalado, como, por ejemplo, su estructura narrativa, es consecuencia de las propias características de la fuente originaria en la que se basa. Nada más lejos de la realidad. Sin dejar de ser del todo incierta, esta suposición es rebatida por diversos factores. En primer lugar, a causa de los numerosos lugares comunes que atesora la película durante su reccorrido. Prácticamente, puede decirse que no falta ninguno de los clichés acuñados en los últimos años por el subgénero zombi a lo largo de su metraje, desde el integrante del grupo principal que es infectado y pide a uno de sus compañeros que acabe con su vida antes de que llegue a transformarse, hasta a aquel otro que decidirá sacrificarse enfrentándose en solitario a un grupo de zombis para facilitar así la huida de sus camaradas. Pero, sobre todo, por los evidentes y, en última instancia, infructuosos intentos de sus máximos responsables por dotar al film del que fuera el principal acierto de su anterior película: el desarrollo de caracteres y la relación existente entre los mismos, algo que aquí se queda en una retahíla de diálogos insustanciales en la mayoría de los casos de índole sexual, que poco hacen por otorgar una mayor profundidad a unos personajes estereotipados tanto en su configuración como en sus motivaciones, cuya evolución dramática se produce de una forma sumamente impostada, solo porque así se indica en el guion y no porque resulte lo más lógico a tenor de lo acontecido en pantalla.

Zombie Massacre

La película se salda así como un producto impersonal, aburrido y terriblemente predecible, que en nada se diferencia de la multitud de cintas de similares características lindantes con la serie Z que se vienen produciendo como churros durante los últimos años. En vista pues de la mediocridad reinante, cabe barajar dos opciones. O bien Zombie Massacre supone un puntual resbalón en la carrera de Boni y Ristori o, por el contrario, el buen nivel exhibido por Eaters se debió a esa suerte que se dice tienen los principiantes. Sea como fuere, para poder salir de dudas y sacar conclusiones habrá que esperar al estreno de su siguiente trabajo, Morning Star, una película de acción con elementos sobrenaturales ambientada en la Edad Media, según puede leerse en su página oficial en Facebook[3], y que se encuentra actualmente en fase de rodaje de nuevo bajo padrinazgo del temible Boll. Veremos entonces si aún existen motivos con los que seguir alimentando la esperanza.

José Luis Salvador Estébenez

[1] Para su desembarco en determinados mercados, la cinta ha sido retitulada con el nombre de Apocalypse Z, en un claro intento de aprovechar en su beneficio el éxito obtenido por otra adaptación, Guerra mundial Z, en este caso de la novela de idéntico título escrita por Max Brooks.

[2] Una comparación que es potenciada por el cameo en la última escena de Guglielmo Favilla y Alex Lucchesi, es decir, los dos protagonistas de Eaters, que a su manera vincula implícitamente los dos films, convirtiendo la presente en una suerte de precuela de lo narrado por su precedesora.

The URI to TrackBack this entry is: https://cerebrin.wordpress.com/2014/08/29/zombie-massacre/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: