Entrevista a Ángel Mora, productor de “Empusa”

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Después de renovar de algún modo el porno nacional a finales del pasado siglo dirigiendo cintas como Gorex, Vampira o Viernes 13 XXL, actualmente Ángel Mora sigue su particular andadura centrado en  los márgenes del fantástico. Además de la valiente apuesta que ha supuesto la apertura en Madrid de Artistic Metropol, una sala orientada hacia el cine más independiente y minoritario, con especial predilección por el de género, también ha sido el productor de una de las últimas películas malditas españolas por antonomasia. Como muchos ya adivinarán, hablamos de Empusa, nacida como un intento de resurgir el fantaterror español de los años setenta de la mano de sus dos principales creadores, pero cuya gestación tuvo que enfrentarse a multitud de problemas que en gran medida marcaron su suerte. De entre ellos, los más sonados serían la salida en pleno rodaje de Carlos Aured, director inicialmente previsto, y el fallecimiento durante la fase de post-producción del que fuera su principal artífice, Paul Naschy. Después de casi cuatro años desde su estreno en diferentes festivales, Empusa al fin ha visto la luz con un estreno comercial simultáneo en cines, V.O.D. y DVD. Con motivo de tal circunstancia, mantuvimos con Mora la siguiente entrevista, en la que el productor nos da buena fe de la cantidad de vicisitudes vividas a la hora de levantar este proyecto.

¿Cómo entras  en el proyecto de lo que acabaría convirtiéndose en Empusa?

Me encontraba acabando mi anterior película como director, el documental Animal, cuando me llamó Antonio Mayans, con el que mantengo una relación de amistad desde hace veinte años. Empecé mi carrera con él rodando una película de Jesús Franco, por lo que es mi maestro, por lo menos en cuanto a temas de producción se refiere. Total, que me dijo: “Ángel, estamos en Benidorm a punto de empezar el rodaje de una película titulada La gaviota. El rodaje se está haciendo en unión de cooperativa; cada uno aporta una serie de elementos y nos falta ahora mismo un productor ejecutivo y un dinerito”. Por lo que me comentó, parece ser que un productor se había echado atrás a última hora. En aquella temporada, trabajar con Paul Naschy o Carlos Aured, con quienes no había trabajado nunca, me hacía especial ilusión, así que acepte la propuesta. Lo único que les avisé es que, dado que yo tenía que terminar la postproducción de mi película, no podía ir hasta una semana más tarde, por lo que tenían que empezar sin mí hasta que a la semana siguiente me reuniera con ellos. Y así fue un poco el inicio de mi aventura con La gaviota, que luego pasaría a llamarse Empusa.

Precisamente por este tema queríamos preguntarte. ¿Cuál fue el motivo para el cambio de título?

Le dije a Paul que La gaviota era un título muy confuso, ya que la gente lo podía asociar a Chejov. Como película de terror tampoco era un título que funcionara, y a mí, personalmente, no me gustaba. Empusa fue el segundo título alternativo que Naschy me propuso y, sin que me volviera loco, entendí que al menos tenía algo de enigmático, puesto que el noventa y nueve por ciento de la gente no sabía qué cojones era una empusa. Entonces, por ahí podías atraer un poco al público. Obviamente La gaviota era un título que no tenía mucho que ver con el argumento; sí que había gaviotas y tal, claro, pero no tenía tanta justificación ni peso como para ser el título de la peli.

Como es bien sabido, la película originalmente debía de ser dirigida por Carlos Aured. Sin embargo, tras unas jornadas de rodaje tuvo que ser sustituido por Paul Naschy. ¿Qué es lo que sucedió realmente?

Tiempo antes Carlos había coincidido con Paul en un festival, según creo recordar el de Algeciras, donde retomaron el contacto después de muchos años. A partir de este encuentro, se propusieron volver a trabajar juntos. Por aquel entonces, Paul tenía dos guiones: uno era El Solitario, que iba sobre la vida del ladrón de bancos apodado así y que en aquella época aún estaba fugado, y otro era el de La gaviota. Obviamente, El Solitario era un proyecto demasiado caro y complicado de rodar, así que optaron por el segundo. A Carlos le entusiasmó el proyecto e inmediatamente se pusieron en marcha. Contactaron con Luis Colombo, que fue el director de fotografía y también uno de los coproductores desde su productora, Colombo Films, y con Antonio Mayans, que fue jefe de producción. El equipo estaba formado por Carlos, Luis, Antonio, Paul y, después de que aquel productor se echase atrás, yo mismo. Cuando llegué al rodaje y vi como estaba rodando Carlos y, sobre todo, cuando vi el copión de lo que había rodado, me eché las manos a la cabeza.

Por otra parte, había dos cosas que a mí, como productor ejecutivo, me molestaban muchísimo. La primera era que si Carlos Aured actuaba como coproductor, debería haber mirado mucho lo que rodaba y el dinero que se gastaba. Sin embargo, te podría decir sin ningún tipo de problemas que se gastó en diez días la mitad del presupuesto que teníamos para toda la película. Por ejemplo, teníamos que rodar una secuencia en un hotel, una secuencia de cama, con Paul y con María Jesús Solina, que hacía de su amante. Estuvo todo el equipo de dirección artística, sus ayudantes… Todo el mundo preparando el set menos Carlos, que, a pesar de que vivía en Denia, que está al lado, no estuvo para supervisarlo todo. Con lo cual llegó el lunes y, cuando vio la escenografía, nos salió con que faltaba una sábana de raso negra y que no rodaba sin ella, cuando eso lo podría haber dicho el viernes, que teníamos todo el fin de semana para buscarla, y no el lunes a las nueve de la mañana cuando todo el equipo está preparado para rodar. Así que tuvimos que mandar a una persona a recorrerse todo Benidorm en busca de la dichosa sábana de raso negra, con los consiguientes retrasos que ello suponía. Pues bien, eso era lo habitual con Carlos Aured. Le importaba tres pimientos el dinero, quizás porque no era suyo. Había otra actriz que se llamaba Irene Santamaría, que finalmente fue cambiada por Cristina Carrión. Si tú leías el guion original, obviamente las vampiras eran chicas esbeltas y con el pelo largo. En cambio, esta chica era más bien rolliza y con el pelo corto, con lo cual hubo que ponerle extensiones que también valían dinero. Y si algo hay importante cuando trabajas en producciones que tienen unas limitaciones económicas, es tener en cuenta ese tipo de detalles y no derrochar. Porque, por ejemplo, esa chica era de Madrid, y cada vez que rodaba teníamos que pagarle gasolina, peaje, etc. Y todo con Carlos Aured era así. Te decía: “Yo ruedo aquí porque me da la gana”, “yo hago esto porque me da la gana”. Y, claro, yo como productor ejecutivo me planté. Les dije que esto no podía seguir, sobre todo porque no iba a llegar el dinero. La película tenía un plan de rodaje de treinta días y al ritmo que íbamos no llegaríamos ni a los veinte. Había que hacer entrar en razón a Carlos de que no podía continuar así, ya que al fin y al cabo era uno de los productores y ya había sido productor con anterioridad. No podía decir de repente que le faltaba una palmera y que le trajéramos una.

Así que, visto lo visto, llegó un momento en que le dije a Paul que me iba y que no podía seguir. Les dije que mi aportación económica no la iba a retirar porque no les quería entorpecer, pero que no estaba dispuesto a continuar con este señor, a lo que Paul contestó textualmente que si me iba yo él haría lo mismo. Hubo un gabinete de crisis, nos reunimos Carlos, Antonio, Paul, Luis y yo en una habitación. Para mí fue una responsabilidad muy grande, porque eso era el fin de la peli y ya habíamos invertido tiempo y dinero, y abortarla sería un drama, así que se intentó buscar una solución de emergencia para que la película fuera codirigida por Carlos y por Paul. Era una solución que a mí no me gustaba mucho, pero tenía plena confianza en que Paul pudiera sacarla adelante, ya que a él mismo no le gustaba lo que estaba haciendo Carlos. Yo lo sabía, dado que, como Carlos no se quedaba en el hotel, ya que se iba a su casa de Denia, cuando cenábamos hablábamos mucho del tema y nos preguntábamos qué era lo que le pasaba a Carlos y por qué rodaba aquellos planos tan extraños. Con lo cual se llegó a ese acuerdo, y se le comunicó a todo el equipo que a partir del lunes la película estaría codirigida por ambos. El equipo estaba muy mal, veían que Carlos iba a hacer naufragar la película y que aquello no había ni por dónde cogerlo, así que cuando se comunicó que Paul también estaría al mando hubo una sensación de alivio.

No obstante, Carlos y Paul no llegarían a rodar de forma conjunta…

En efecto. Tras alcanzar este acuerdo, llegó el primer día de rodaje, que fue en las cuevas de Canelobre, unas cuevas muy bonitas donde íbamos a filmar toda la escena final, y el ambiente fue totalmente diferente. Luis y Paul se llevaban muy bien, y creo que en ese momento Carlos se vio totalmente “puenteado”. Debió de pensar que ya no pintaba nada, que nadie le hacía caso, que nadie quería trabajar con él… Lógicamente, para él fue todo un mazazo. Entonces ocurrió una cosa que rozó lo surrealista, y fue que de repente nos dimos cuenta de que Carlos ya no estaba en el rodaje. Había desaparecido. Se había ido sin despedirse, ni dar explicaciones siquiera. Y más surrealista aún fue que una persona del equipo, de la que no diré su nombre por respeto, me dijo que quería hablar conmigo a propósito de una escena bastante importante en la que salía Paul con una ballesta y que tenía un peso específico en la película. Me dijo que había visto a Carlos Aured intentando romper la ballesta. Es decir, quería claramente boicotear el rodaje. Pero volviendo al tema, solo te puedo decir que a Carlos no se le echó; se fue él. Con Carlos no se hubiera podido acabar la película y, si se hubiera acabado, no se podría haber ni montado porque aquello era un despropósito. Pero bueno, tampoco fue la manera de irse de un rodaje. Y bueno, tristemente, falleció poco tiempo después. Desconozco si tuvo algo que ver lo ocurrido en el rodaje o si entró en un estado de depresión. También desconozco su situación personal…

¿Tienes idea de a qué pudo deberse ese cambio de actitud en Aured, cuando todo el mundo que lo trató siempre destaca su amabilidad y educación?

A mi modo de ver, en mi opinión personal, no sé si compartida o no por el resto del equipo, Carlos Aured no tenía la cabeza en su sitio. Hay una historia que es importante que quizás te explique: Carlos estaba por aquel entonces muy, muy deprimido, porque desde El enigma del yate no había rodado nada. Y si no me equivoco El enigma del yate es de 1982… Después había trabajado en Canal + llevando el departamento de compras de cine para adultos, etc. Tenía un buen sueldo, pero, como cualquier director, su sueño y su ilusión era dirigir. Un director al que de repente le meten en un despacho a programar porno, supongo que a Aured no le haría muy feliz. No sé si sería por ello, pero lo cierto es que durante el rodaje tenía un carácter muy difícil, estaba como exaltado. Se peleaba continuamente con el director de fotografía… A veces tenía que hacer de abogado del diablo y les pedía que no discutieran, sobre todo delante del equipo, ya que daba una imagen patética. Otra anécdota, por ejemplo, fue cuando rodamos en Terra Mítica, que era una localización cara y complicada, en una secuencia con Paco Racionero no quería rodar porque faltaban los extras al fondo. Le dije, bueno, rueda los planos de Paco y luego ya avisamos a los extras, pero se negaba porque él quería hacer el plano máster y tal y cual… Y esto era continuo, hasta el punto de que a mí me llegaron a dar ataques de ansiedad porque era el ayudante de dirección encima.

Paul Naschy y el director de fotografía, Luis Colombo, durante el rodaje de "Empusa".

Paul Naschy y el director de fotografía, Luis Colombo, durante el rodaje de “Empusa”.

¿Y qué ocurre una vez se hace Naschy cargo del rodaje?

Paul consiguió que la película fuera otro tipo de película, por lo menos a nivel de rodaje. Pero claro, teníamos un lastre: que todo lo que había rodado Carlos no se podía volver a rodar porque no había presupuesto, con lo cual tuvimos que simplificar muchas secuencias, y en el resultado de la película, obviamente, se nota. De hecho, en la versión que se ha estrenado de Empusa hay secuencias rodadas por Carlos Aured porque no había más remedio… Por eso, insisto: hay dos películas dentro de Empusa, la de Carlos y la de Naschy. Cuando estuvo terminada la película, resultó muy complicado enlazarlo todo. Hubo que rodar algunas escenas adicionales porque había fallos de continuidad, y no quedaba compacto. Durante el rodaje también vimos que Paul tenía algún problema, pero no decía nada. Se quejaba de la rodilla un poco, pero yo creo que ya estaba enfermo. Él ya lo sabía, pero estaba convencido de que iba a vencer. A mí me entristeció mucho la muerte de Paul. Yo sabía que había algo más que un dolor de rodilla por su expresión, pero tenía tanta ilusión por el proyecto que él mismo se fortalecía. Tengo una teoría, y es que en cierto modo Empusa ayudó a Paul a sobrellevar su enfermedad. Le insufló energía. Puede que me equivoque y esto sea una estupidez, pero lo cierto es que durante los veinte días que Paul dirigió Empusa, más la postproducción, no paraba de llamarme y decirme lo bien que estaba quedando. La propia ilusión enmascaraba el dolor de su enfermedad.

Tuvo que ser bastante duro enfrentarse a tantos problemas durante el rodaje, y más tarde, en la postproducción, con la enfermedad de Naschy. ¿Hasta qué punto toda esta serie de contratiempos pudo variar la visión con la que originalmente fue concebida la película? ¿En qué consistieron estos cambios, si es que los hubo?

Prácticamente la historia es la misma. Lo que hubo es que simplificar mucho. Sobre todo las escenas de acción, que quedaron muy reducidas. Se acortaron secuencias largas… El plan de rodaje había saltado por los aires. También, debido al precario estado de salud de Paul, hubo algunas secuencias que fueron rodadas sin él. Yo dirigí algunas secuencias, y el propio Luis Colombo otras. No eran secuencias importantes, sino planos generales y cosas por el estilo. Hubiera sido mejor que él hubiera estado presente en todas, pero claro… Ahora no recuerdo el guion original, pero los cambios que hubo fueron por cuestiones presupuestarias.

Ya en la post-producción, y debido a su fatal enfermedad, Naschy no pudo doblarse a sí mismo. ¿Hubo algo más en esta fase en la que Naschy no pudiera estar presente o no pudiera supervisar?

Paul nunca se había doblado a sí mismo [n.d.a.: En honor a la verdad habrá que decir que, en realidad, el actor madrileño ya aparecía con su voz en La noche del ejecutor]. La primera película en la que Paul utilizó su propia voz con sonido directo fue en Rojo sangre y, a raíz de esa, lo hizo en todas. Paul tenía muy claro que quería doblarse a sí mismo, pero en esa fase estaba muy, muy enfermo. Llegó a doblar un treinta y cinco por ciento de Empusa. Pero cada sesión de doblaje era interminable. Para grabar un take el pobre se tiraba media hora, por lo que al final tuvimos que contratar a un actor de doblaje cuya voz era muy parecida a la suya. Hay una cosa que me molesta mucho y que he leído por ahí, diciendo que este no es el montaje que había hecho Paul. Esto es una cosa que me enciende. No se ha quitado ni una coma ni un punto. Bueno, miento, se cortó un poquito de los títulos de crédito, porque se veía a Abel y Víctor, los personajes de  Naschy y Mayans, como diez minutos andando por la playa y nos pareció un poco excesivo. En todo caso fue un corte limpio. Del resto no se quitó ni un solo plano, ni un fotograma. Lo que vemos es el montaje de Paul, plano por plano, obviamente etalonado porque él no llegó a etalonarlo, y con sonido. Pero lo que es el montaje, el ritmo y demás, es tal cual como quiso Paul, para bien o para mal. Acabé la película tal y como la hubiera querido Naschy, porque era un poco como su testamento. Te voy a contar otra anécdota: dos días antes de fallecer, Paul me llamó, medio moribundo, con la voz entrecortada, para hablarme de Empusa. Él se fue a la tumba con su Empusa, con su Empusa y con su Empusa. Por eso insisto que me ha molestado leer este tipo de cosas que no son ciertas. Como, por ejemplo, que a él no le gustaba la película. Todo lo contrario, él estaba entusiasmado con ella, cosa que incluso me sorprendió. Todos decidimos dejarla como él había dicho, como su legado, aunque a mí personalmente había cosas que no me gustaban. Así que el final cut está hecho por Jacinto Molina, le pese a quien le pese.

Sin duda, uno de los grandes hallazgos de Empusa es Laura de Pedro, una actriz que por aquel entonces era casi una desconocida, pero que sin embargo aporta gran magnetismo a la cinta. ¿Cómo llegó al proyecto?

Cuando estábamos en la fase de preproducción nos era complicado encontrar actores por la zona de Alicante, porque quitando Madrid y Barcelona, si te vas a otras ciudades, pese a ser grandes, es complicado. Por entonces nos faltaban dos actrices que tenían roles con bastante peso: la que hacía de Lilith y la que hacía de Natalia. Entonces propuse realizar un casting en Barcelona, que hicimos en el restaurante de un amigo mío que se llama el Comedor de las Tinieblas, en Castelldefels. Pusimos un anuncio en soloactores y fuimos allí. Hicimos una selección, porque fue una locura la cantidad de actrices que acudieron. Creo recordar que en un día llamaron ciento y pico chicas. Después del primer filtro, quisimos advertir dos cosas. Primero, que era una película con desnudos integrales, que siempre es algo que tienes que avisar desde el primer momento para no hacerle perder el tiempo a nadie. Y, segundo, que era una película que se hacía en régimen de aportación. Luego yo hice otra criba y al casting final llegaron unas doce chicas, y de estas doce salieron María José Salina y Laura De Pedro, que me pareció una presencia muy poderosa. Creo que ellas dos fueron muy importantes para la película, aunque luego en el montaje final el papel de Natalia se redujo bastante, pero en todo caso eran dos personajes que tenían bastante peso dentro de la trama.

No obstante, junto a estas intérpretes, digamos, noveles, en el reparto también se dan cita algunos veteranos de lujo, como pueden ser Saturnino García o Paco Racionero, además del propio Antonio Mayans…

Tanto Paco como Saturnino ya habían trabajado con Paul y con Antonio, por lo que los llamamos directamente. Obvio es, no pasaron ningún tipo de casting. Saturnino está muy metido en el papel y está muy bien, como Paco. Insisto, la película es lo que es, pero tiene cositas que uno no puede decir que están mal y creo que el papel de Saturnino y el de Paco son de las cosas más simpáticas de la película, y personalmente, con las que más disfruté. Trabajar con ellos fue una gran alegría. Ambos se fueron muy contentos del rodaje.

Puede decirse que Empusa es la película más gamberra de las realizadas por Paul Naschy. Pese a ello, parece que el público, incluyendo a los más acérrimos defensores de la obra del madrileño, no ha llegado a conectar con su carga humorística. En tu opinión, ¿a qué piensas que es debido?

¿Gamberra dices? Bueno, el fallo de Empusa es que no está bien acentuada la parte de comedia. Cuando leíamos el guion era claramente una comedia. No era Aterriza como puedas, pero tenía un tono. Quizás es demasiado seria para lo que realmente se tenía que haber hecho. Yo creo que se queda en un terreno de nadie porque no funciona como película seria ni como comedia, y es una pena, porque la intención inicial era que fuera lo que habéis dicho. El término gamberro está muy bien. Tiene esa mezcla de humor y seriedad, como Un hombre lobo americano en Londres, pero no se supo transmitir bien. Hay un término que me hizo mucha gracia y que escuché una vez cuando me reuní con Balagueró en una presentación de una película mía llamada Gorex, y me dijo que a él le gustaba mucho mezclar sabores, lo dulce con lo salado, ¿no? Entonces le hizo mucha gracia esa mezcla de terror y porno. Pues en Empusa había una mezcla golosa de comedia con peli seria que al final no quedó bien acentuada. Creo que la parte cómica queda muy desdibujada y la parte seria, como no está bien llevada, pues casi cae más en el ridículo. Y es una pena porque, repito, cuando leímos el guion era una cosa muy simpática que podría haber funcionado mejor.

Aunque la premiere mundial de Empusa tuvo lugar hace más de cuatro años en el Festival de Sitges, no ha sido hasta hace escasos meses que ha sido estrenada comercialmente. ¿Cuáles han sido las causas para que haya existido tanto retraso?

No, la premiere mundial fue en Alemania, en un festival itinerante del que ahora no recuerdo el nombre. Pero bueno, se ha tardado mucho porque tras su paso en Sitges contactamos con un agente de ventas internacional, alemán precisamente, e hicimos un contrato de cinco años con una cláusula que decía que si al primer año no llegábamos a unos objetivos podríamos cancelarlo. Y, efectivamente, durante ese año no vendimos la película a ningún lado. Claro, si el primer año no logras venderla, luego es más complicado. Eso sí, la llevamos a tropecientos festivales. A todo ello hay que añadirle que el mundo de la exhibición aquí en España está muy mal, y más con el cine independiente, donde la mayoría de las películas se estrenan con un máximo de cinco copias y a la semana son retiradas. Entonces, mi socio Víctor Matellano, con quien acabo de rodar Vampyres, había distribuido su anterior película con TEMA, así que me los presentó y llegamos a un acuerdo.

De izda. a dcha.: Ángel Mora, Luis Rosales y Víctor Matellano durante la presentación de "Vampyres" en la pasada edición de Nocturna.

De izda. a dcha.: Ángel Mora, Luis Rosales y Víctor Matellano durante la presentación de “Vampyres” en la pasada edición de Nocturna.

En su momento, Empusa se anunció como el inicio de una Factory que, bajo el nombre de “Naschy Team”, iba a centrarse en la realización de películas de género de bajo presupuesto. ¿Cuáles eran vuestros planes originales y qué ha quedado de todo aquello?

Con la muerte de Paul murió todo. La columna vertebral del proyecto era él. Era el pilar de todos los proyectos que queríamos hacer. Entre los proyectos que queríamos hacer había dos. Uno era Mi perro Aquiles, que era un proyecto que a Paul le apetecía mucho y con el que estuvo a punto de contar con Christopher Lee. Ellos eran muy amigos, pero esa iba a ser la primera vez que iban a coincidir juntos en una película. Y la otra es Crotón el grande, que era una cinta más sencillita y que se iba a rodar en Benidorm (al contrario de Mi perro Aquiles, que estaba localizada en Madrid y alrededores), e iba a ser la más cercana en rodaje. Antes de morir Paul, Colombo ya empezó a grabar algunas escenas como segunda unidad; es decir, transiciones, etc. Pero cuando Paul cayó muy enfermo, Luis le comunicó que su intención era la de seguir con la película pasase lo que pasase, a lo que el propio Paul dio su aprobación. Y se acabó rodando. Obviamente, el papel principal estaba pensado para Paul, pero con su muerte lo acabó haciendo un actor de veinte años, por lo que cambiamos eso. Cuando terminó Empusa estuve viviendo en Alicante y tuve una pequeña participación en el rodaje, un poco a nivel simbólico. Tengo entendido que Luis la acabó y que, pese a que ha pasado bastante tiempo, todavía está con mezcla de sonido. Pero sin Naschy, “Naschy Team” no tenía sentido. De hecho, podría decir que el heredero de todo aquello, si hay uno, podría ser Víctor Matellano, que ya había dirigido a Paul en alguna obra de teatro. Él vino unos días al rodaje y me pareció un gran tipo e hicimos amistad. Así que después de la muerte de Naschy seguimos manteniéndola y siempre que nos veíamos hablamos de la posibilidad de trabajar juntos, y así surgió. Aunque no tenga nada que ver, vimos que era posible hacer una pequeña productora de cine independiente fantástico, y la idea nos atrajo mucho. Víctor ya había escrito libros y realizado el documental Zarpazos!, así que conocía mucho a gente como José Ramón Larraz, Eugenio Martín o Jorge Grau, y me comentó que había hablado con el propio Larraz para hacer un remake de Las hijas de Drácula, y ese fue el germen de esta nueva productora. Víctor y yo llegamos a la conclusión de que las películas que hiciéramos no podían ir destinadas al mercado nacional, y ese fue un error (otro más) que cometimos cuando hicimos Empusa. Con lo cual hemos rodado Vampyres en inglés, con actores nativos y dándole un empaque internacional a la película. Creo que si Empusa la hubiéramos rodado en inglés con algún actor internacional, además de Naschy, que es más conocido en el extranjero que en su propio país, quizás hubiéramos tenido otra suerte. Lo primero que hemos hecho con Vampyres es contratar a un agente internacional para que nos la mueva por Cannes, Berlín, etc…, puesto que aquí nadie, excepto La Aventura y las grandes productoras que distribuyen sus propias películas, exhibe cine de terror en cines.

Pues por nuestra parte esto es todo. Si quieres añadir unas últimas palabras…

Simplemente decir que Empusa, lamentablemente, es una película maldita debido a la cantidad de desgracias que acompañaron al rodaje, desde las trágicas muertes de Carlos y sobre todo de Paul, a algunos accidentes que sufrimos algunos miembros del equipo, incluyéndome a mí o Antonio Mayans. Con esto no me estoy excusando. Simplemente digo que si algo podía ocurrir mal con Empusa, ocurrió. Pero bueno, lo más bonito de todo es que pude trabajar con Paul, alguien a quien adoraba como espectador, como cineasta y luego como persona. Guardo muy gratos recuerdos de él, y eso es lo que me llevo de Empusa. Éramos amigos y eso es algo que me enorgullece. Una de las cualidades de Paul era que defendía muy bien su cine, si habías visto una película suya y por ejemplo no te gustaba, cuando él te hablaba de ella te parecía mejor. Por eso creo que hubiera defendido muy bien Empusa, y la hubiera colocado en otro estatus. En fin, me quedo con la experiencia de haberlo conocido, haber trabajado con él, y haber disfrutado de su amistad durante el tiempo que compartimos.

Juan Pedro Rodríguez Lazo & José Luis Salvador Estébenez

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