Empusa

El pasado 3 de octubre, coincidiendo con su estreno en salas cinematográficas, Cameo editó el DVD de la última película de Paul Naschy, Empusa. El film, que comenzó a gestarse en 2007 y tuvo un rodaje y una postproducción accidentados, llega ahora por fin, siete años después, a los aficionados en una edición complementada con interesantes extras. Empusa cierra la filmografía de Paul Naschy, el cual, recordemos, falleció a finales del 2009. La desaparición de Naschy, junto a la de Jess Franco en abril del año pasado, pone punto final a toda una manera de entender el cine de terror en nuestro país. Empusa nos habla de una época de nuestro cine y una figura que, a buen seguro, no se volverán a repetir.

LA PELÍCULA

vlcsnap-2014-12-18-19h26m42s10

Toda obra artística, del tipo que sea, es producto de un determinado contexto histórico, social, político y cultural, de manera que no sólo esa obra es únicamente explicable a partir de ese particular contexto, sino que también dicho contexto es entendible a través de las obras que anteriormente generó. Así, los films clásicos de Naschy son productos de una determinada época, y al mismo tiempo nos servirían para entender tal época. El propio Naschy afirmaba, en los extras de sus films que editó Vellavisión, que las películas que realizó durante los años setenta y principios de los ochenta eran algo irrepetible y no podrían llevarse a cabo hoy en día. Y en la entrevista que acompaña a la edición americana de La noche de Walpurgis (León Klimovsky, 1970), realizada por Anchor Bay, sostenía que a través de sus films se podía entender la historia de España (de unos determinados años, suponemos). Por tanto, si el propio Naschy pensaba de esa manera, sorprende que con Empusa pretendiera hacer una película como las de los años setenta, proyecto condenado al fracaso de antemano pues no se puede reproducir el marco histórico y cultural de donde surgieron tales películas.

vlcsnap-2014-12-18-19h30m50s187

El film no funciona ni siquiera como homenaje puesto que prácticamente todo en él es un desastre (1). El primer problema es un guión que, aunque comienza con algo de interés, a mitad de película pierde fuerza y empieza a mostrar todo tipo de incongruencias y agujeros argumentales. La historia está pésimamente mal narrada, y, como sucediera con El gran amor del conde Drácula (Javier Aguirre, 1973), el tramo final del film es un completo despropósito en el cual se tiran por la borda las (pocas) buenas ideas que presentaba la película. En el guión abundan los tópicos (esa úlcera del comisario, tópico entre tópicos), está repleto de elementos narrativos que no conducen a ninguna parte (el irrelevante episodio del barón Ulrich, las manos cortadas y sus tatuajes de los cuales no se nos da ninguna explicación, toda la subtrama irrisoria de los vampiros de segunda, la supuesta videncia del protagonista, etc.), y las cosas suceden “porque sí” (ese inicio en la playa con fotografía monocolor sin que haya ningún motivo narrativo que lo justifique; los personajes, como el de Lilith, aparecen de la nada; las dagas de Sión, que el cura tiene como por arte de magia, etc.) (2).

vlcsnap-2014-12-18-19h32m09s209

Los diálogos son horribles, de una vulgaridad y de un mal gusto indescriptibles y parecen estar escritos pensando en el espectador más descerebrado y/o adolescente. Quizá Naschy pensara que escribir ese tipo de diálogos es ser moderno, pero Naschy no puede engañar a nadie puesto que la ideología que transpira el film es absolutamente reaccionaria y todo lo contrario de lo que podría ser “moderno”. Así los diálogos, de una manera obsesiva e infantil centrados en lo sexual, son de una misoginia espantosa e impropia del país y del siglo en el que estamos. En el film las mujeres están destinadas, literalmente, a ser destruidas (mediante unos mediocres efectos especiales) después de que el macho (esto es, Naschy) haya disfrutado carnalmente de ellas. En el film se nos dice que las féminas son “el compendio de todo lo malo, lo sucio, lo prohibido”, y que “su malignidad no tiene límites, es indescriptible”. Quizá no está de más añadir que el nombre de empusa, además de referirse al ser sobrenatural (3), designa también un género de mantis, evocando así en la mente la combinación de muerte y sexo típica del fantaterror español. Naschy nos presenta una misoginia completamente trasnochada y más típica de la moral medieval o victoriana, con referencias a Eva como pecadora y causante de todas las desgracias del hombre – como se afirmaba sin pudor en El aullido del diablo (Jacinto Molina, 1987)-, o mostrándonos el famoso cuadro de Lilith (1892) de John Collier. En este sentido, también se puede mencionar la alusión a la novela de Vladimir Nabokov (y al film de Stanley Kubrick basado en esa misma obra) puesto que vemos al personaje de Cristabel leyendo Lolita (4). Una misoginia a todas luces anacrónica, que dificultará que el film conecte con las nuevas generaciones de aficionados al género, si es que tal era su propósito.

vlcsnap-2014-12-18-19h37m39s176

Otro aspecto que va contra la pretendida modernidad de los diálogos y situaciones son las opiniones que el personaje de Abel vierte sobre cómo solucionar la problemática del crimen. En la conversación que mantiene con el comisario, mientras en el fondo se observa un joven arrestado que lleva una camiseta donde se pueden leer las palabras “resistencia global”, afirma Abel, sin que le tiemblen las pestañas: “A los asesinos se les liquida a tiros”, y parece que de pronto estuviéramos oyendo al Paul Kersey de El justiciero de la ciudad (Death Wish, Michael Winner, 1974); y es que Naschy ya había mostrado opiniones similares en Una libélula para cada muerto (León Klimovsky, 1974) y La noche del ejecutor (Jacinto Molina, 1992) (5).

vlcsnap-2014-12-18-19h39m28s251

El tercer aspecto que contradice la postiza modernidad de la propuesta naschyana es el peculiar uso que el director y guionista hace del mito de la empusa. Uno de los pocos atractivos del film era mostrar a unos seres vampíricos milenarios y anteriores al cristianismo, y, por tanto, supuestamente inmunes a las cruces y símbolos de la fe cristiana; unos seres, en consecuencia, alejados de los tópicos sobre el mito del vampiro establecidos por el cine de la Universal y la Hammer. Sin embargo, este tratamiento novedoso de la figura del vampiro es totalmente desaprovechado. Así, Abel (nótese el nombre bíblico), aun conociendo perfectamente el carácter precristiano de las empusas y que son inmunes a la simbología cristiana, absurdamente prepara un arma a base de hostias y agua bendita, y se enfrenta a las vampiras con cruces y estacas de madera (¿es realmente posible atravesar un cráneo humano lanzando una estaca de madera?); y por si esto fuera poco, usa también como arma un detente, un escapulario donde aparece representado el corazón de la Virgen de los Dolores, y que, según se nos dice en el film, fue usado como protección durante la guerra civil por el abuelo de Natalia, la amante de Abel (6). A pesar de lo interesante que hubiera sido explorar la antigüedad inmemorial de las empusas (7), Naschy se muestra totalmente incapaz de salir del compartimento estanco que constituye el universo mental del cristianismo.

vlcsnap-2014-12-18-19h42m56s22

Para el director, la mujer es la pecadora Eva, y mediante una carta del tarot la identifica nada menos que con el diablo (en un momento determinado nos mostrará el verdadero aspecto de la principal empusa: un ser verde de aspecto viscoso, deforme, desfigurado, y con un diabólico cuerno en la cabeza). Remarquemos en este sentido la destrucción final de Lilith, de connotaciones bíblicas, al quemarle los ojos (de alguna manera ella se atreve a ver y hacer lo que los mortales tienen prohibido, por mandato divino, ver y hacer). Es inevitable recordar la cita bíblica de Mateo 5: 27-30, la cual, por cierto, fue usada por Roger Corman en El hombre con rayos X en los ojos (X – The Man With X-Ray Eyes, 1963): “Sabéis que se dijo: No cometas adulterio. Pero yo os digo: El que mira con malos deseos a la mujer de otro, ya está adulterando con ella en el fondo de su corazón. Así que, si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo lejos de ti. Más te vale perder una parte del cuerpo que ser arrojado entero al infierno. Y si tu mano derecha es para ti ocasión de pecado, córtatela y arrójala lejos de ti. Más te vale perder una parte del cuerpo que ser arrojado entero al infierno”. De esta manera, la reina de las empusas sufre el mismo final que el personaje interpretado por Howard Vernon en El aullido del diablo, el cual perdía los ojos en un final de connotaciones apocalípticas. En Los cántabros, Naschy nos muestra como el personaje encarnado por Antonio Iranzo, personaje reprimido, rijoso y misógino hasta la médula, perdió la mano derecha, lo cual lo relaciona con la cita bíblica anteriormente expuesta. Quizá esto explicaría también el detalle de las manos cortadas en Empusa, puesto que, según esta manera de pensar, si los ojos ven lo que no deben ver, asimismo las manos tocan lo que no deben tocar (8).

vlcsnap-2014-12-18-19h33m16s114

Asimismo, en el encuentro íntimo con Abel, la Lilith-Eva (se nos muestra comiendo una manzana) describe el ojo de la providencia, el ojo divino que todo lo ve (el conocido símbolo que consiste en un ojo dentro de un triángulo), y, puesto que Lilith es la Eva pecadora, podemos recordar que cuando Adán y Eva, desobedeciendo las órdenes divinas, comen del árbol del conocimiento (también llamado árbol de la sabiduría) la primera consecuencia que les acontece es que los ojos de ambos se abren: “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así con ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos” (Génesis 3: 1-7). Las dos implicaciones que se derivan son claras: la primera, que sólo al ojo divino le es permitido ver; y la segunda, que ver es saber. La oscuridad y el oscurantismo lo dominan todo… y la supuesta “modernidad” del film queda en nada y se revela como algo vacuo e insustancial.

vlcsnap-2014-12-18-19h41m20s91

Este anhelo infructuoso de artificial modernidad y contemporaneidad se observa también en los comentarios inocuos sobre la crisis económica y en el intento de arrimar la historia a la moda del cine de superhéroes, lo cual se nota en la escena donde Abel se coloca la indumentaria del cazador de vampiros y en el hecho, sorprendente, de que él se denomine a sí mismo “superhéroe”. El padre Serapión le dice muy serio, aunque luego no se vuelve a hacer ninguna referencia a ello, que él es “el elegido”, quizá un guiño al personaje de Neo en Matrix (Matrix, 1999) de Andy y Lana Wachowski.

vlcsnap-2014-12-18-19h44m09s245

Dos de los aspectos más negativos del guión son, por un lado, su continuo humor chabacano y sexista. Naschy nunca ha estado muy dotado para el humor, y a pesar de ello en este film nos da doble ración de humor sin ningún tipo de gracia ni ingenio, pero que lo acercan a un tipo de cine friki y de mal gusto en la línea de Killer Barbys (Jess Franco, 1996). Por el otro, el sentido del erotismo que aparece en este film es paupérrimo y consiste básicamente en mostrar cuantos más pechos y culos mejor, recordando a los peores films del destape. El director se muestra incapaz de extraer un mínimo de erotismo o morbosidad de sus actrices, y a pesar de tanta epidermis exhibida el film es, en su mirada e intenciones, profundamente retrógrado. Para Naschy parece que el súmmum del erotismo consiste en un torpe beso lésbico o en atiborrarnos de supuestos bailes sensuales y exóticos, aprovechando que una de las actrices, Cristina Carrión, es bailarina; bailes, que, sin embargo, parecen salidos del peor de los péplums. El baile que realiza Cristabel para el protagonista, en un set que recuerda un escenario teatral, remite a los sexy shows típicos del cine de Franco, pero sin la sensibilidad erótica que tantas veces mostró el director de Gritos en la noche (Jess Franco, 1962). Y es que para Naschy-Molina, la máxima transgresión consiste en mostrar una vampira fumando en lugares donde esa actividad está prohibida.

vlcsnap-2014-12-18-19h37m06s109

En consonancia con este erotismo de baja intensidad, el personaje de Abel se nos describe como glotón y lujurioso, muy alejado del ascetismo y puritanismo del Van Helsing interpretado por Peter Cushing. En este personaje, Naschy vuelve a hacer gala de su proverbial megalomanía, de manera que las vampiras veinteañeras lo acosan y provocan sexualmente de manera incansable, se habla de él insistentemente como de alguien sabio e inteligente (uno se pregunta qué tipo de sabiduría puede poseer un hombre de 75 años que pueda interesar a unos seres que han vivido durante milenios…), y la suma vampira se refiere a él como “el gran actor Abel Olaya” (9). Autobombo totalmente innecesario pues nadie puede negarle a Naschy los muchos méritos que posee su cine ni el fantaterror español podría entenderse sin su continua labor en el género.

vlcsnap-2014-12-18-19h35m06s187

Y es que Naschy, sin llegar a ser nunca un grandísimo director (él mismo reconoció muchas veces que empezó a dirigir simplemente porque no lo contrataban como actor), llegó a realizar algunos films notables y de gran belleza visual, entre los cuales puede destacarse Inquisición (1976), La bestia y la espada mágica (1983), El carnaval de las bestias (1980), Los cántabros o Latidos de pánico (1983). Sin embargo, en Empusa, la dirección se muestra totalmente amateur, impropia de un profesional que ha dirigido con anterioridad catorce títulos. Quizá haya que tener en cuenta, además de su mala salud en los últimos tiempos de su vida, que hacía casi veinte años que no se ponía detrás de una cámara, desde que dirigiera La noche del ejecutor, y que, en consecuencia, su ingenio como director se encontraba oxidado. Sea por la razón que sea, Naschy dirigió Empusa sin ningún vigor ni inventiva visual, haciendo uso de un lenguaje cinematográfico muy pobre y plano. La fotografía de Luis Colombo desaprovecha totalmente la belleza y el interés visual que podían ofrecer tanto los escenarios naturales (las playas, la gruta) como los urbanos (la ciudad, el cementerio, los bares, las ruinas, la feria). Se intenta rodar algunas secuencias como homenaje a clásicos del género, así el ataque de las gaviotas en la playa hace referencia a Los pájaros (The Birds, 1963) de Alfred Hitchcock, el primer plano de los ojos de la vampira Cristabel hipnotizando a Naschy remite a los films de Bela Lugosi, y la sugerente sombra de las empusas sobre las paredes de la cueva donde moran hace pensar en la versión de Drácula de Francis Ford Coppola (1992).

vlcsnap-2014-12-18-19h47m35s249

Pero todas estas escenas están rodadas con tan poca inventiva visual y con tal falta de vitalidad y energía que la comparación con los modelos a los que homenajean todavía hace que parezcan peor. La escena del sacrificio de Víctor en la gruta alude a la escena de la cueva en La maldición de la bestia (Miguel Iglesias Bonns, 1975); si comparamos la manera como las dos escenas están filmadas, la iluminación y el uso del color, Empusa sale claramente perdiendo en la comparación. Lo mismo sucede con la primera aparición de Cristabel en la playa, escena en la cual se intenta presentar a la vampira como una suerte de ser femenino devorador y amenazante, como las sirenas. Si comparamos esta escena con la inicial de El lago de las vírgenes (Jess Franco, 1982), donde aparece la mujer sirena tendida y expectante cual araña come-hombres sobre unos arrecifes costeros, comprobaremos como Franco con una sola escena (muy sencilla por lo demás, aquí no estamos hablando de grandes presupuestos, sino de imaginación) es capaz de evocar visualmente toda una serie de sensaciones de las cuales la escena similar de Naschy carece (10).

vlcsnap-2014-12-18-19h37m25s42

Jess Franco ha sido ya mencionado varias veces y es que en Empusa Naschy parece haberse querido acercar a la estética franquiana, a la manera de rodar, al particular y desenfadado sentido del humor y al aspecto visual de la llamada etapa digital de Franco. Esta intuición se ve reforzada por la participación en el proyecto de Antonio Mayans, el rostro más reconocible del cine de Franco durante los años ochenta, y del director de fotografía Luis Colombo, el cual se había encargado también de la fotografía de Mondo Canibale / La Dea Cannibale (1980), film que, al ser uno de los peores de Franco, tal vez haga pensar que la responsabilidad del desastre que es Empusa no debería recaer únicamente sobre el director madrileño.

vlcsnap-2014-12-18-19h50m25s164

La influencia de Franco se percibe en el uso de la fotografía digital (como medio de abaratar costes seguramente), en el tratamiento que reciben las fuentes de luz ya sean naturales o artificiales, y en especial en las localizaciones de la costa levantina, con su luz mediterránea, sus playas y su atmósfera turística (en el film se hace referencia varias veces a los turistas extranjeros que allí veranean). Es imposible no pensar en el cine franquiano al ver a Mayans recitar sus líneas delante del peñón de Ifach, en Calpe, el cual figura en numerosas obras de Franco. De igual modo, las ruinas de aspecto arábigo de El Caserón de las Lágrimas recuerdan poderosamente al uso de similares ruinas que aparecen en Sangre en mis zapatos (1983) y Eugenie: historia de una perversión (1980). Cuando finaliza el film, se agrega una breve escena donde aparece Lilith tomando el sol mientras lee un ejemplar de la revista Fangoria, probablemente un guiño de complicidad a los muchos fans que Naschy tiene en Estados Unidos y al homenaje que dicha revista le rindió en el año 2000. Sin embargo, al contemplar esa escena uno no puede sino recordar a las vampiras que toman despreocupadamente baños de sol en Las vampiras / Vampyos Lesbos (1971). Por otra parte, es de remarcar que la intención de Naschy, frustrada por su fallecimiento, era formar una especie de equipo fijo de colaboradores, entre los cuales habría que contar a Antonio Mayans, Luis Colombo y el productor Ángel Mora, para rodar más películas, en cierta manera imitando el estilo de trabajo de Franco.

vlcsnap-2014-12-18-19h50m06s223

Sin embargo, todo lo dicho hasta ahora no significa que el film sea un completo desastre y que no merezca la pena ser visto, pues algunos (muy pocos) puntos de interés muestra. El primero es la presencia de Antonio Mayans, el cual ya había coincidido anteriormente con Naschy en cinco títulos (11), y que desde que participara en Snakewoman (Jess Franco, 2005) parece que vuelve a estar activo en el cine de género. El segundo es la música compuesta por Enrik García, competente y adecuada al tono terrorífico del film, con algún pasaje simpático como cuando Sacaluga menciona a Lugosi y y la banda musical cambia a la de los créditos del Dracula de Tod Browning (1931) –El lago de los cisnes– por unos segundos.

vlcsnap-2014-12-18-19h53m23s149

Otro aspecto interesante del film es que su guión, a pesar de los múltiples fallos ya indicados, es, hay que reconocerlo, puro Naschy. Así los fans del director reconocerán muchos de sus temas predilectos: su interés por el esoterismo y las ciencias ocultas – el interés que muestran las jóvenes estudiantes por el ocultismo en La noche de Walpurgis , quizá era el suyo propio-, el pesimismo sobre la condición moral inherente al ser humano – ya expuesto en El caminante (Jacinto Molina, 1979)-, el gusto por el goticismo (los candelabros, los torneos medievales en la feria, las torres almenadas del paisaje levantino), las referencias a los nazis (la alusión a Núremberg, la cruz nazi que porta el cazador de vampiros), o su pasión por la pintura (en el film se menciona a Van Gogh, Sorolla, Picasso).

vlcsnap-2014-12-18-19h56m16s88

Naschy llena los diálogos e imágenes de Empusa de infinitas referencias a sus gustos literarios, culturales y cinéfilos, y de alusiones autobiográficas y a sus antiguos films de los setenta y los ochenta. Entre las referencias a obras y personajes literarios y legendarios encontramos a los piratas de La isla del tesoro de R. L. Stevenson; a la Milady de Winter de Los tres mosqueteros de Alexandre Dumas; al Drácula de Bram Stoker, obra de la cual se citan literalmente varios pasajes; a Justine, la homónima heroína de la obra del marqués de Sade; al holandés errante, a Guillermo Tell; a Aquiles; a Sigfrido; a Kali o a la quimera. El nombre de la empusa Cristabel remite al poema Christabel de Samuel Taylor Coleridge, obra que trata temas como el lesbianismo y el vampirismo (la referencia a que su madre sea húngara conduce seguramente a Erzsébet Báthory); mientras que el nombre de Berenice alude al cuento de Edgar Allan Poe del mismo nombre. Entre las alusiones cinéfilas se menciona a Roger Vadim – probablemente por su film de vampirismo lésbico Et mourir de plaisir (1960)-, Casablanca (Casablanca, 1942), Nosferatu (Nosferatu, eine Symphonie des Grauens, 1922), La mujer pantera (Cat People, 1942) –“Si usted fuese un animal sería una pantera negra” le espeta Abel a Lilith-, alusiones a Bela Lugosi y Christopher Lee, y a El fantasma de la ópera (The Phantom of the Opera, 1925). Entre las alusiones biográficas, tan caras al director, se encuentra la mención al valle de Lozoya, residencia familiar de Molina donde se filmaron muchos clásicos del fantaterror español; el hecho de que su personaje, Abel, fuera un actor famoso; mientras que la escena de la seducción con las dos empusas refleja posiblemente una temprana experiencia erótica del actor con dos hermanas, tal como es relatado en sus Memorias de un hombre lobo (Alberto Santos editor, Madrid, 1997).

vlcsnap-2014-12-18-19h55m07s166

Mucho más interesantes son las continuas a alusiones a su filmografía anterior, punto que siempre puede resultar atrayente para el fan de Naschy, pero que dejará indiferente a quien no conozca a fondo su cine. Entre las referencias a sus anteriores películas (aparte de las ya mencionadas, y sin afán de exhaustividad) algunas de las citas son las siguientes: la hermosa luna llena con que se inicia el film hace referencia al inicio de El aullido del diablo, y nos indica que nos encontramos en terreno Naschy; el comisario con problemas de úlcera se refiere al inspector interpretado por Máximo Valverde en Todos los gritos del silencio; la cruz ansada remite a Los monstruos del terror (Tulio Demicheli & Hugo Fregonese, 1970); las cartas del tarot hablan de Látidos de pánico; la empusa bebiendo la sangre de la copa refleja una de las mejores escenas de La noche de Walpurgis; el amuleto, que finalmente destruirá al ser sobrenatural, alude a El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1973); la ballesta del cazador de vampiros es similar a la que usa Waldemar Daninsky en El retorno del hombre lobo (Jacinto Molina, 1981); los exorcismos que practica el padre Serapión remiten a Exorcismo (Juan Bosch, 1975); los siete plenilunios y la extracción de cuajo del corazón retrotraen a El espanto surge de la tumba; los combates medievales de la feria podrían ser un homenaje a los prólogos medievales con torneos de algunos de sus films como El retorno de Walpurgis (Carlos Aured, 1973); los dos chicos gays del pasaje del terror mueren como el cura al final de El aullido del diablo; la lucha final entre las dos principales empusas alude a la lucha final entre los dos seres de las tinieblas en La noche de Walpurgis (el típico cocktail de monstruos de la Universal); el cinto con dagas es similar al que usa el vengador en La noche del ejecutor; mientras que el cercenamiento de las manos puede ser una alusión a los métodos del psicópata en la lejana Agonizando en el crimen (Enrique L. Eguiluz, 1968). Todas estas citas y alusiones reflejan la pasión de Naschy por el cine, en general, y por el fantástico, en particular, y de alguna manera convierten este film en una película-resumen, una película compendio de todo su cine y una recopilación de todos los gustos, preferencias, aversiones y manías de su autor; y al devenir Empusa, especialmente por sus autoreferencias, un compendio de toda su filmografía, en este sentido no parece un mal punto y final para su carrera cinematográfica.

vlcsnap-2014-12-18-19h35m19s60

De esta manera, Empusa, independientemente de su calidad artística, es de visionado esencial para los estudiosos de la obra naschyana pues en ella se pueden observar todas las virtudes y defectos del Naschy director, del Naschy guionista, del Naschy actor, y, especialmente, del Naschy ser humano, y, en consecuencia, Empusa formaría una especie de trilogía inconfesa junto a El aullido del diablo y Rojo sangre (Christian Molina, 2004). Lo cual no quiere decir que todo este aluvión de citas y autocitas esté exento de problemas, ya que la acumulación es tal que pueden producir un efecto contrario el probablemente deseado por el autor. Ante tanta cita uno tiene la misma sensación que cuando, en un determinado momento de la etapa digital de Franco, un personaje pregunta a otro dónde deben dirigirse, y el otro responde “a la calle Luis Buñuel”. Es decir, Naschy endosa sus citas y referencias de una manera tan poco sutil, tan indiscriminadamente y muchas veces sin venir a cuento, las suelta tan a bocajarro ante el espectador, que muchos tendrán la sensación de un intento de autojustificación y reivindicación algo pueril y gratuito; y el efecto, en lugar de encumbrar al film intelectual y estéticamente, puede hacer que sea percibido con un tono de involuntaria autoparodia. Como si fuera un film no de Naschy, sino de otro director que intentara imitar y parodiar a Molina.

vlcsnap-2014-12-18-19h57m53s35

A pesar de sus muchos defectos e imperfecciones, los fans de Naschy querrán ver el film, aunque pueden tener una decepción si esperan encontrarse con algo ni remotamente parecido a El espanto surge de la tumba o Los ojos azules de la muñeca rota (Carlos Aured, 1974). Los que no conocen el cine de Naschy seguramente nunca se toparán con esta película, y si eso sucede éste será con toda probabilidad el primer y último film del director que vean. Y aquellos que, sistemáticamente y con soberbia, desprecian el fantaterror español encontrarán en Empusa abundante munición para seguir haciéndolo.

LA EDICIÓN

vlcsnap-2014-12-18-19h25m31s147

La edición en DVD del presente film viene dedicada a la memoria de Paul Naschy. La película se ofrece con imagen en formato panorámico anamórfica y una pista de sonido stéreo en la que se encuentra su versión original en castellano. Va acompañada de subtítulos removibles en inglés, lo cual seguramente será muy bienvenido por los muchos fans que el director tiene allende nuestras fronteras. La selección de escenas muestra sólo seis capítulos, pero dada la relativamente larga duración del film (97 minutos), hubiera sido de más comodidad para el espectador proporcionarle una división en escenas más amplia. La edición ofrece también un tráiler y un making off, que consiste básicamente en una interesante entrevista a Antonio Mayans, en la cual se intercalan momentos del rodaje donde puede verse a Naschy dando instrucciones a los actores y técnicos del film y donde se anuncia El gran crotón (Luis Colombo, 2011), película con guión de Jacinto Molina. Los extras se completan con el cortometraje Los árboles (Joan Vall, 2009), protagonizado por Naschy, el cual hace gala de un delicioso humor macabro que se echa en falta en Empusa; dicho cortometraje ostenta subtítulos en inglés no removibles y va dedicado a Elvira, la esposa de Paul Naschy.

Marc Luna

vlcsnap-2014-12-18-20h01m53s130

(1) La película, que se titulaba inicialmente La gaviota, fue comenzada por Carlos Aured, director responsable de algunos de las clásicos del fantaterror protagonizados por Naschy en los años setenta, pero por razones no del todo claras (y contradictorias según la fuente que las relate) abandonó el rodaje, haciéndose Naschy cargo de la dirección y tomando la decisión de descartar las escenas filmadas por Aured y de comenzar el film de cero. No era la primera vez que Naschy tenía que hacerse cargo de la dirección de un film cuando el respectivo director no había podido llevar a cabo el proyecto o no había podido finalizarlo. Así, Los cántabros (Jacinto Molina, 1980) tenía que haber sido dirigido por Amando de Ossorio, y en Todos los gritos del silencio (Ramón Barco, 1975) Naschy tuvo que finalizar el rodaje al no poder hacerlo Ramón Barco.

(2) Además, varias veces en el film se hace mención de escenas que no aparecen en el metraje del film, escenas que quizá se llegaron a rodar, pero que probablemente fueron eliminadas en el montaje final, lo cual sugiere un montaje descuidado y apresurado.

(3) Para un buen análisis del mito de la empusa se puede consultar el capítulo que les dedica Pilar Pedraza en Espectra. Descenso a las criptas de la literatura y el cine (Valdemar, Madrid, 2004), p. 189-206.

(4) En el fantaterror hispano hay otro ejemplo similar en Una gota de sangre para morir amando (Eloy de la Iglesia, 1973), en la cual Sue Lyon, que había protagonizado el film de Kubrick, aparece leyendo también la novela Lolita.

(5) Para un tratamiento no tan radical del problema de la inseguridad ciudadana y su análisis como factor sociológico determinante en la mentalidad de las clases medias es muy recomendable el film Miedo a salir de noche (Eloy de la Iglesia, 1980).

(6) Aparte de que el uso del detente durante la contienda del 1936-1939 era habitual entre los requetés carlistas, la inesperada y brusca referencia a la Guerra Civil en el pretendido contexto moderno y vampírico del film sorprende, es indicativa de la edad del guionista del film (75 años contaba Naschy en el momento del rodaje) y de donde se sitúan sus referentes mentales y vitales, y seguramente desorientará al espectador de hoy en día, a quien la mención a la Guerra Civil puede sonarle tan lejana como las guerras púnicas.

(7) Tal vez el hecho de que el viejo lobo de mar que representa Mayans jure constantemente por Poseidón pueda interpretarse como un timidísimo intento de referirse al carácter precristiano de las vampiras, pero este detalle no compensa el hecho de que se desperdicie la esencia y las connotaciones de unos seres tan interesantes como las empusas. Como tampoco compensa el hecho de que Naschy, con su usual y loable costumbre de documentarse a fondo cuando realiza un film, mencione directamente alguna de las fuentes del mito al inicio de la película, como el griego Filóstrato, autor de la Vida de Apolonio de Tiana. Más adelante el hecho de que el amuleto que Lilith porta en el cuello proceda de Corinto quizá puede leerse como una referencia a La novia de Corinto, episodio contenido en la mencionada obra de Filóstrato

(8) Esta imposibilidad de Naschy para abandonar los esquemas mentales del judeocristianismo se observa también en Los cántabros, en la cual, a pesar de que la acción se sitúa antes del nacimiento de Cristo, las politeístas tribus cántabras parecen solamente mencionar a un único dios, “el todopoderoso Erudín”.

(9) Otro elemento de la historia que nos habla sobre la imagen que Naschy tenía sobre sí mismo es la alusión a la absenta. Esta bebida, conocida como “el hada verde” y de supuestos efectos alucinógenos, está rodeada de un halo literario y mítico que se originó en el hecho de ser una de las bebidas preferidas por los artistas franceses de final del siglo XIX, especialmente por los llamados “poetas malditos”. De aquí es fácil deducir que Naschy, al hacer que esta bebida cumpla un papel fundamental en la historia, probablemente se consideraba a sí mismo como un cineasta maldito e incomprendido, algo bastante acorde con su mentalidad romántica. Exclama Waldemar Daninsky en alguno de los films de la saga del licantrópo: “¡Estoy maldito!”, y estas palabras adquieren un nuevo matiz si pensamos en el malditismo que se observa en el personaje principal de Empusa. Por otro lado, el uso de una substancia narcótica (o supuestamente narcótica en este caso) al final de la historia para hacer dudar al espectador de si todo lo que vio anteriormente había sucedido realmente o había sido tan solo una alucinación consecuencia de la absenta, tiene un precedente ilustre en el final de La muchacha que sabía demasiado (La ragazza que sapeva troppo, 1963) de Mario Bava. Véanse también las páginas dedicadas a Empusa en la obra de Ángel Agudo & Ángel Gómez Rivero. Paul Naschy. La máscara de Jacinto Molina (Scifiworld, Pontevedra, 2009), donde Naschy se refiere, con algo de ingenuidad, al film como un film maldito.

(10) Otra escena centrada en la mujer sirena, de similar poder sugeridor a la de Franco, la encontramos en la famosa escena imaginada por Amando de Ossorio, pero que finalmente no pudo filmar por falta de presupuesto, para Las garras de Lorelei (1974); dicha escena consistía en mostrar a Helga Liné sobre un montículo formado por los restos de sus víctimas.

(11) Naschy y Mayans habían coincidido anteriormente en Rey de reyes (King of Kings, 1961) de Nicholas Ray, uno de los primerísimos papeles para ambos actores, El jorobado de la Morgue (Javier Aguirre, 1973), Una libélula para cada muerto, Último deseo (León Klimovsky, 1976) y Los cántabros.

vlcsnap-2014-12-18-19h58m19s40

FICHA TÉCNICA

Título original: Empusa

Año: 2010 (España)

Director: Jacinto Molina [y Carlos Aured]

Productor: Ángel Mora

Guionista: Jacinto Molina

Fotografía: Luis Colombo

Música: Enrik García

Intérpretes: Paul Naschy [Jacinto Molina] (Abel Olaya), Antonio Mayans (Víctor), María Jesús Solina (Natalia), Laura De Pedro (Lilith), Cristina Carrión (Cristabel), Paco Racionero (Barón Ulrich), Saturnino García (Sacaluga), Marco Sanz (Comisario Murillo), Alfonso Dorbe (Padre Serapión), Germán Estela, María Teresa Zaragoza (Policías), Francisco Javier Monzo (Asesino), Gissele Morgan, Yanira del Rio, Susanna Tovar, Marta Tovar, Amanda Luna, Amanda Murcia, Evita Garoa, Julia Amador, Samantha Vinazza, Beatriz Santillana, Aída Aparici (Empusas), Ángel Aracil, María José Pérez, Patric Vázquez, Carina Alfaro (Arqueólogos), Juan Carlos Bonet (Marinero), Manuel Villamizar (Acordeonista), Jesús Ángel Martínez (Lombrosiano), Luis González, David Martínez, Alex Spijksma, José Sánchez, Eric Sánchez, África Mir, Carmen Irujo, Idoia Lecumberri, Liliya Romanova, Juan Carlos Gascón…

Sinopsis: Abel Olaya, otrora admirado actor de cine, malvive sus días con una penosa jubilación. Sumido en el olvido, se ve obligado a realizar algunos trabajos aprovechando sus dotes adivinatorias que le otorgan su otra gran pasión: las ciencias ocultas. Un día, en un paseo por la playa junto a su amigo Víctor, encuentra en la orilla una mano humana seccionada a la altura del antebrazo y con un raro símbolo tatuado en su muñeca. Pese a la negativa de Víctor, Abel insiste en investigar su procedencia, convencido de que ese extraño símbolo está relacionado con la existencia de las empusas, unos seres híbridos entre vampiros y sirenas capaces de adoptar cualquier tipo de apariencia. Mientras tanto, en la costa aparecen varios cadáveres mutilados sin que la policía encuentre explicación alguna…

*Todas las imágenes de la película que ilustran este artículo pertenecen a capturas de la edición comentada.

The URI to TrackBack this entry is: https://cerebrin.wordpress.com/2014/12/19/empusa/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: